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En tres fotogramas

por Guerra, Nazareno

Universidad de Buenos Aires

Resumen

El presente texto tiene como finalidad otorgar ciertas claves, que permitan la posibilidad de comprender lo que sucede a lo largo del film 20th century women (Mike Mills, 2016).

Para hacerlo, se analizará en detalle el comienzo del film. En el mismo, se presentarán una serie de tres fotogramas, que exponen de manera condensada las variables que se desarrollarán a lo largo de la película.

Puntualmente, se utilizarán esas tres imágenes para dar cuenta del entramado subjetivo en el cual los personajes de este film buscarán sus propias significaciones, ante el advenimiento del proceso adolescente en el personaje principal de la película.

Se articularán conceptos de G. Deleuze, F. Guattari, A. Grassi y N. Córdova (entre otros).

Palabras Clave: adolescencia | deleuze | adolescentes | grassi

Y ahora comprendo que eso no era un sueño, en ese auto estaba yo,

y ese auto estaba roto y con fuego en su interior.

¿Dónde voy? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy yo? ¿Qué hora es? ¿Dónde estaré?

Amanece en la ruta - Miguel Zavaleta

Apertura - Resumen del recorrido

La trama del film 20th century women (Mike Mills, 2016) es simple: un joven (Jamie) vive con su madre (Dorothea) en la ciudad de Santa Bárbara, California, a finales de los años ‘70. El padre de Jamie es una figura ausente, del que apenas se tiene recuerdo. Además de Jamie y su madre, habrá otro personaje importante: Abbie, una amiga del joven, quien tendrá un rol importante en el desarrollo de la trama.

En medio de estas variables espaciales, temporales y vinculares, Jamie se adentrará en un proceso vital, que pocas veces ha sido narrado con tanta belleza: la adolescencia.

El presente texto tiene como finalidad otorgar ciertas claves, que permitan la posibilidad de comprender lo que sucede a lo largo del film, sin necesariamente desglosar el mismo, o realizar un resumen minucioso de sus acontecimientos.

Para hacerlo, se analizará en detalle el comienzo del film. En el mismo, se presentarán una serie de tres fotogramas, que exponen de manera condensada las variables que se desarrollarán a lo largo de la película.

Puntualmente, se utilizarán esas tres imágenes para dar cuenta del entramado subjetivo en el cual los personajes de este film buscarán sus propias significaciones, ante el advenimiento del proceso adolescente en Jamie.

Primera imagen - El Mar: la Pulsión

El comienzo del film 20th century women es magnífico, no sólo por su excelente fotografía, sino porque consigue condensar, en un minuto de metraje, el núcleo narrativo que desarrolla luego.

Lo primero que aparece es el Mar: es una toma aérea donde sólo se ve el agua (sin paisaje, sin horizonte, sin cielo).

Lo único importante allí, es ver el movimiento del agua, con todos sus colores, arrasando con todo, como una fuerza indetenible. Es una masa que se mueve lenta, pero inevitablemente en una dirección.

Podría pensarse a ese plano en relación al cuerpo de Jamie, en ese proceso adolescente de cambio, que altera todo aquello hasta entonces conocido por él.

Si se piensa a la Pulsión desde el Diccionario de Psicoanálisis (Laplanche & Pontalis, 1968), se puede señalar que es un “Proceso dinámico consistente en un empuje (carga energética, factor de motilidad) que hace tender al organismo hacia un fin.”

Ese encuadre del mar, podría representar entonces la pulsión en el aparato psíquico, es decir: esa fuerza de empuje irreversible, que llevará a Jamie a buscar nuevas significaciones, a través de sus vínculos más cercanos.

Ahora bien, la pregunta que se pone en juego durante el proceso adolescente de Jamie, será hacia dónde, hacia qué fin se guiará ese empuje, esa tendencia que orienta a ese sujeto en un determinado sentido.

Toda la película estará organizada entonces desde esa perspectiva: hacia dónde Jamie orientará las elecciones, dónde se apoyará, o con quienes se identificará a lo largo de su peripecia.

Segunda imagen - El incendio: La pubertad

Siguiendo la metáfora del oleaje como el empuje pulsional, podría pensarse la llegada de la pubertad en este film desde las palabras de N. Córdova:

“Con la llegada de la pubertad, el cuerpo infantil se transforma abruptamente en un territorio invadido y gobernado imperativamente por la sexualidad genital, que estalla con la nueva oleada pulsional en las playas de la infancia.” (Cordova, N., 2010)

El autor habla entonces de dos factores. Por un lado aparece lo ya mencionado: la metáfora según la cual, ese oleaje podría representar al factor pulsional acaparando todo, ingresando de forma disruptiva en la escena infantil.

Por otro lado, y anticipando lo que sigue, el autor indica que la llegada de la pubertad supone un estallido. La utilización de ese verbo no es aleatoria, y ocupa allí un lugar importante para aquello a señalar a continuación. El segundo plano a analizar del film es, justamente, ese estallido.

Pocos segundos después de la toma aérea del mar, se puede ver un auto en llamas, en un estacionamiento de supermercado.

Es un automóvil que se incendia de manera inesperada, de la nada, de forma disruptiva, sin previo aviso. Es algo que, se podría suponer, estaba allí en un estado pasivo, y que ahora pasa a estar en llamas.

Retomando la cita mencionada en el texto de N. Córdova, ese auto ardiendo, podría entonces representar la aparición de la pubertad: un fenómeno que no avisa, que simplemente irrumpe. Una explosión que se abre paso ante un estado de las cosas dado (la infancia), y que altera todas las relaciones intersubjetivas que tienen lugar allí (dando lugar al proceso adolescente).

Durante el film esto se manifiesta en Jamie, quien se ve movilizado, a partir del acontecimiento de la pubertad, a comenzar a buscar sus propias significaciones, con el riesgo que esto implica.

Para dar cuenta de este punto, se puede retomar el siguiente momento del film: pocos minutos después del arranque de la película tiene lugar una secuencia, en la cual Jamie practica con pares una técnica que, a través de un golpe fuerte en el abdomen, permite desmayarse momentáneamente.

Al someterse a esto y no reaccionar, una amiga del joven comienza a preocuparse. Finalmente deben llevarlo a un hospital, donde Jamie tardó en despertar, pero se recuperó sin secuelas físicas. Podría retomarse este acto, realizado por parte de Jamie, desde la siguiente cita:

“(...) encontramos diferentes comportamientos peligrosos, que interpreto como la puesta en acto por parte del joven de un sufrimiento del que no tiene conciencia, un sufrimiento inconsciente, que ya no es moderado, sino intenso.” (Nasio, J., 2003)

Dorothea, ante esta situación, interpela a su hijo en relación a lo sucedido, intentando comprender por qué lo hizo. Pero Jamie no puede ponerle palabras a su malestar, ya que no tiene conciencia de ello, como bien menciona la cita de J. Nasio.

En lugar de una respuesta, lo que recibe por parte de Jamie son cuestionamientos a su rol como madre, a las decisiones que ha llevado adelante a lo largo de su vida, y a su situación actual, que el joven adjetiva como triste y solitaria.

Dorothea advierte entonces que algo de su discurso es insuficiente, y falla en relación al joven. Entonces a partir de allí convoca a Abbie, para que esté más cerca de Jamie. Le pide que lo acompañe, que le haga ver a Jamie aquello que la conmueve, que la moviliza al hacer.

En ese pedido de Dorothea, se ubica no sólo la posibilidad de habilitar un discurso nuevo en Jamie, sino también la potencialidad de mostrarle al joven la forma que ella tiene de “hacer algo” con la pulsión. Abbie entonces, compartirá con Jamie salidas, largas charlas, y su pasión por la fotografía y el periodismo.

A lo largo de las distintas escenas, se percibe que el joven quiere apropiarse de aquello que le acontece. Quiere tomar decisiones sobre su vida, enfrentando los acontecimientos de forma desafiante, pero con miedo e incertidumbre en relación a lo que pueda suceder. La siguiente cita permite acercarse un poco a la experiencia de Jamie:

“Un niño en la obscuridad, presa del miedo, se tranquiliza canturreando. Camina, camina y se para de acuerdo con su canción. Perdido, se cobija como puede o se orienta a duras penas con su cancioncilla. Esa cancioncilla es como el esbozo de un centro estable y tranquilo, estabilizante y tranquilizante, en el seno del caos. Es muy posible que el niño, al mismo tiempo que canta, salte, acelere o aminore su paso; pero la canción ya es en sí misma un salto: salta del caos a un principio de orden en el caos, pero también corre constantemente el riesgo de desintegrarse.” (Deleuze, G. & Guattari, F., 1980)

Allí los autores ponen de manifiesto algunos factores que atraviesan la experiencia de este joven: saltar de un caos corporal a un principio de orden. Lo que Jamie intenta hacer es crear un sentido propio a las sensaciones y malestares que aún no puede nombrar. Establecer sus propios límites y necesidades, corriendo todo el tiempo, en ese movimiento, el riesgo de dañarse a sí mismo: el riesgo de que esa explosión conocida como la pubertad, lo incendie.

Esto remite, claramente, a la imagen en la cual se observa un auto en llamas: ese fuego que emerge, podría pensarse también como una representación del esfuerzo psíquico que requiere ese proceso adolescente. Atravesar ese ciclo vital implica asimilar un cambio corporal, para el cual nadie puede estar del todo preparado.

La voz en off de Dorothea, que se escucha mientras ese automóvil arde, indica que “ese era el Ford Galaxy con el que trajimos a Jamie del hospital cuando nació”. Aquí hay otro factor, otra dimensión de esa imagen, que se pone de manifiesto, que resignifica aquello que se observa en pantalla.

Ese auto podría ser pensado, entonces, como un instrumento del discurso de los padres, que en otro momento sirvió para que Jamie pudiera tener una organización (para trasladarlo cuando era bebé), pero que ahora tambalea, falla, explota, y obliga al joven a buscar sus propias significaciones.

Tercera imagen - Lo inevitable: la adolescencia

“Se abren con la llegada de la pubertad, a posteriori de la latencia y antes del hallazgo de objeto, una trayectoria de recorridos pulsionales que es sinuosa, con cambios, desvíos y correcciones de rumbo, impasses y actos, confrontaciones, retiros, aciertos, desaciertos y desconciertos.” (Grassi, A. 2010)

En la escena inicial del film, después de la imagen del auto en llamas, aparecen por primera vez los personajes principales, Jamie y Dorothea, mirando desde dentro del supermercado cómo se incendia su automóvil.

Esto no es casual: madre e hijo observan impotentes el incendio de ese auto, que representa el advenimiento de la pubertad, y el inevitable comienzo del proceso adolescente.

Ambos personajes, entonces, solo podrán acomodarse a este acontecimiento a posteriori. Esas subjetividades en juego actuarán tratando de poner palabra, de significar ese proceso que atraviesan.

“Es evidente que la presencia de los padres es constante y que el niño nada puede sin ellos. Pero éste no es el problema. El problema radica en saber si todo lo que le concierne es vivido como representante de los padres.” (Deleuze, G. & Guattari, F., 1972)

Esta cita anteriormente mencionada introduce otro punto importante para lo que se desarrolla en el film. La caída del discurso de sus padres, ante la irrupción de la pubertad, pone en cuestión cuánto de eso será conservado, y cuánto de ese ordenamiento de filiación será descartado.

Jamie comienza entonces a pasar tiempo con su amiga Abbie, y a enterarse de las cosas que le interesan a ella, de las inquietudes que comparten. Ella se convierte en su confidente, en alguien que lo vé como un par, como un igual.

Una noche Abbie y Jamie salen, beben, bailan, pasean y luego retornan a la casa de Dorothea. Una vez allí, Abbie habla con Dorothea y le comenta lo que habían hecho esa noche. Luego de describir paso a paso lo que hicieron con Jamie, le pregunta: “¿Estás enojada?”, y Dorothea responde: “Vos podés verlo en el mundo, como una persona más… yo nunca voy a poder verlo así”.

Esta es una confesión muy importante para comprender la conflictiva en curso. Dorothea confiesa que Jamie siempre será visto por ella como un hijo, como alguien que necesita ser cuidado y protegido. En palabras de J. Nasio podría ampliarse que:

“el sufrimiento de un adolescente neurótico se debe a los desgarramientos que sufre entre las exigencias de su cuerpo y las exigencias de su moral, pero también se debe a un malentendido profundo entre él y sus padres: estos no aceptan a su hijo tal como ha llegado a ser, y el joven, por su lado, piensa que no puede realizar sus propios sueños a causa de la actitud de sus padres. Se imagina impedido por su padre o su madre de ser él mismo y de hacer lo que cree que tiene que hacer.” (Nasio, J., 2003)

Aquí queda de manifiesto entonces la posición de ambas partes en este proceso. Por un lado Jamie y su pugna por ocupar el lugar que le pertenece, y por otro lado Dorothea, quien debe resignar algo de su posición, para que ese cambio suceda.

Cierre - Casablanca

A modo de cierre del presente artículo, se puede tomar la intertextualidad existente entre 20th Century Women y el film Casablanca (M. Curtiz, 1942).

A lo largo de 20th Century Women, aparecen una serie de referencias explícitas al film Casablanca: en un momento Jamie y Dorothea aparecen mirando la película en televisión, y también se escuchan distintas canciones que remiten a la banda sonora de Casablanca.

En Casablanca el personaje principal, Rick (interpretado por Humphrey Bogart) se reencuentra con su gran amor perdido: Ilsa (interpretada por Ingrid Bergman). A lo largo de la película tienen lugar una serie de acontecimientos, que desembocan en el ya mítico final, en el cual Rick deja ir a Ilsa de Casablanca con otro hombre.

Son inagotables las teorías en relación con ese final, pero podría decirse, a los fines de este artículo, que esa pérdida posibilita que se funde algo nuevo en Rick (quien hasta entonces vivía pasivamente, anhelando en silencio la ausencia de Ilsa).

Dialécticamente, 20th Century Women expresa el mismo movimiento: para instalar la posibilidad de algo novedoso en Jamie, para intentar esbozar una respuesta sobre qué tipo de hombre quiere ser, el protagonista deberá dejar ir a la mujer más importante de su vida: su madre Dorothea. Claramente ese alejamiento no acontece, no remite a una separación física entre los personajes. Esa pérdida se refiere a distanciarse del lugar de identificación con su madre: a sacarla de ese posición privilegiada que ocupan los padres durante la infancia.

Eso posibilita el ingreso de aquellas elecciones que el sujeto realizará a través de sus propias incertidumbres, y que lo llevarán a encontrarse con sus propias vivencias, más allá del lugar donde ha sido posicionado, o no, por sus padres:

“No se trata de negar la importancia vital y amorosa de los padres. Se trata de saber cuál es su lugar y su función en la producción deseante, en lugar de hacer a la inversa, haciendo recaer todo el juego de las máquinas deseantes en el código restringido de Edipo.” (Deleuze, G. & Guattari, F., 1972)

Todo este proceso, este movimiento que Jamie realiza, lo llevará a adentrarse en sus propias experiencias. Esas elecciones que realice, en algún punto remitirán a una dialéctica en relación a su seno familiar, pero nunca podrán ser completamente explicadas por este.

Resumiendo el presente escrito, se han tomado tres imágenes de la escena de inicio de la película, para dar cuenta de la trama que desarrolla el film.

Esos tres fotogramas han sido: el movimiento del mar como representación de la Pulsión, el auto en llamas interpretado como la irrupción de la pubertad, y finalmente madre e hijo tratando de significar aquello que acontece (como posible representación de lo que les espera durante el proceso adolescente de Jamie).

A partir de ese recorte de tres imágenes, se ha trabajado sobre la dinámica del proceso adolescente, a través de la historia de Jamie.

Podría decirse entonces que 20th Century Women ha sido leído en el presente artículo, como el largo proceso de separación entre Jamie y Dorothea. Un proceso que implica la pérdida de esa mujer idealizada para el joven, y cuyo desenlace debería permitir el encuentro con algo novedoso (al igual que sucede con Rick, al dejar ir a Ilsa, en el final de Casablanca).

Bibliografia

Deleuze, G. y Guattari, F., (1980) Mil Mesetas, Capitalismo y esquizofrenia, Ed. Paidos, Bs. As.

Deleuze, G. y Guattari F., (1972) Anti-Edipo, Capitalismo y esquizofrenia, Ed. Paidos, Bs. As.

Adrián Grassi ... [et al.]. (2010) Entre niños, adolescentes y funciones parentales : psicoanálisis e interdisciplina, Ed. Entreideas, Bs. As.

Deleuze, G., (1981), Cine I. Bergson y las imágenes, Ed. Cactus, Bs. As.

Nasio, Juan David (2003). Cómo Actuar con un Adolescente Dificil - Consejos para Padres y Profesionales, Ed. Paidos, Bs. As.

Laplanche, Pontalis, (1967) Diccionario de Psicoanálisis. Ed. Paidos, Bs. As.


NOTAS






COMENTARIOS

Mensaje de Lucía Amatriain  » 1ro de octubre de 2018 » lu.amatr@gmail.com 

Me gustó mucho la lectura del film. Sobre todo porque invita a pensar las imágenes más allá de su literalidad, como suplementarias de lo que acontece en la película. Creo que tanto Jamie como Dorothea comienzan un duelo a partir lo simbolizado en el auto en llamas, duelo por lo que Jamie significaba hasta entonces. Ante el estallido imprevisto del auto, hay impotencia; la pubertad genera cambios, conlleva pérdida, y angustia. Esa angustia ante lo real del cuerpo no es taponada con una respuesta. Se podría decir que la angustia motoriza en Jamie la búsqueda de algo diferente a lo que acostumbraba. El reconocimiento de Dorothea de su castración, incluso cuando dice que ella nunca va a poder ver al joven como uno más porque es su hijo, le permite encontrar una solución creativa para esa conflictiva: pedirle ayuda a Abbie. Me conmueve cómo expresa el amor la madre, cediendo parte del lugar que ocupaba antes.



Película:Mujeres del siglo XX

Titulo Original:20th Century Women

Director: Mike Mills

Año: 2016

Pais: USA

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