por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

MATERIA: Psicología, Ética y Derecho Humanos

SEGUNDO PARCIAL

PELÍCULA: 21 gramos

TITULAR: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

CÁTEDRA: I - CÓDIGO: 071

COMISIÓN: Nº 9

PROFESOR: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

AYUDANTE: Stefania Panizza

ALUMNOS:

• Fainbrum, Georgina - LU: 296557060

• Torre, Andrea Salomé - LU: 334085410

FECHA DE ENTREGA: 10 de Junio

Primer cuatrimestre

Año: 2010
CONSIGNA SEGUNDA EVALUACIÓN
1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Nuestro comentario fue escrito por Eva Beatriz Brajtbort y trata sobre la película 21 gramos que fue estrenada en el año 2003 en los Estados Unidos y dirigida por Alejandro Gónzalez Iñárritu. La autora se centra en el personaje de Paul Rivers para explicar la responsabilidad subjetiva. El mismo es interpretado por Sean Penn, el cual hace de un profesor de matemáticas que sufre problemas cardíacos y se encuentra muy grave. Su vida depende de la llegada de un nuevo corazón, ya que sin el transplante tiene la certeza de que no vivirá más tiempo. Además, la película muestra la insistencia de la esposa de Paul para poder quedar embarazada, buscando alternativas y consultando a un médico para poder concebir un hijo de Paul antes de que este falleciera (como si la muerte ya fuera su vecina). La vida de Paul va a dar un giro aunque él no lo espere, ya que una noche el sonido esperanzador del beeper despierta al matrimonio y la llamada indica que un nuevo corazón esta disponible para él. Mientras tanto, la película te muestra como la vida de Cristina Peck (Naomi Watts) se desmorona al enterarse que sus hijas y su esposo estuvieron en un accidente; las pequeñas no han llegado a tiempo al hospital y el marido esta en un estado crítico y con muy poca actividad cerebral. En ese momento crucial, Cristina debe tomar la decisión de si desea o no donar los órganos de Michael a alguien que los necesite; y con este acto de donar el corazón de Michael es como las historias de dos de los protagonistas (Paul y Cristina) de la película se entrecruzan.
La escena en la que muestra como Paul esta siendo preparado para el quirófano es planteada por la autora del comentario como un Tiempo 1, en el circuito de la responsabilidad, donde hay una acción (en este caso el transplante) que siguiendo a María Elena Domínguez “se agota en los fines para los que fue realizada”. Los indicadores de necesidad (definida como una categoría lógica matemática que conecta causas con efectos) y azar (que según Juan Carlos Mosca, supone incertidumbre y es algo sobre lo que el sujeto no tiene control) que remarca Brajtbort para Paul coinciden, ya que ambos implican recibir un corazón para poder vivir y que eso es algo completamente incierto y no se puede controlar.
Si una situación se rige enteramente por el orden de la necesidad, el sujeto no se cuestiona acerca de la responsabilidad. La responsabilidad subjetiva es cuando se espera una respuesta del sujeto; y coincide con lo que Mosca plantea que esta en la grieta entre necesidad y azar. Esta responsabilidad es diferente a la dimensión moral, debido a que esta última supone un análisis de lo que esta bien y lo que esta mal en una situación.
Volviendo a la película, la operación de Paul transcurre exitosamente, pero hay algo que excede aquel universo particular planteado en el Tiempo 1, y es el Tiempo 2 donde el sujeto se cuestiona o es llamado a responder algo que no esperaba. Paul es invadido por la culpa y el reproche de haber cambiado su vida por la muerte de otra persona, y es así como vemos en la película que a pesar de que el hospital no le provee información acerca de la familia del donante, Paul emprende una búsqueda con un detective hasta conocer a Cristina, y saber que le sucedió a Michael y a las hijas. Es ese Tiempo 2 que sobreimprime al Tiempo 1 resignificándolo, y que va a permitir identificar si hay una respuesta del sujeto como Tiempo 3, (interpelación subjetiva que produce el efecto sujeto, como sugiere D’Amore en su texto) de un sujeto que es muy diferente al sujeto del Tiempo 1. Esta singularidad que emerge y desborda el universo previo es la pregunta que se le impone a Paul de ¿quién es él después de la operación? Hay tres hipótesis que plantea la autora: una explicita que Paul podría haber continuado con su vida y con su matrimonio como si nada después de la operación (sin una tajante división de un antes y un después de la operación), pero literalmente esta llamada y el sonido del beeper lo convoca a vivir, lo despierta para afrontar su propio deseo inconsciente, en el que se juega algo del corazón como partido en un principio y luego trasplantado por uno nuevo; la otra hipótesis está vinculada con la figura de culpa de la película, habla de la mezcla y desmezcla del Eros y el Tanatos, en este hecho de mi vida igual a la muerte de otro (para entender esto podríamos ilustrar una escena donde esto se ve claramente: Paul luego de la operación empieza a vomitar cada vez más y va a consultar con su médico para saber que le estaba pasando. Éste le dice que el corazón que tiene no durará mucho y le sugiere que se interne para que se le pueda transplantar un nuevo corazón. A esto Paul responde: “No puedo. No puedo esperar encerrado en un cuarto a que muera otra persona”). La última hipótesis plantea que lo que se ve de manifiesto como un pago de deuda por su vida, de Paul hacia Cristina (por recibir el corazón de su esposo y agradeciéndole por su decisión de donar el órgano) hace que Paul se pregunte por él, por el amor y por una paternidad fallida (vale destacar que la esposa de Paul, Mary había practicado un aborto en una previa separación de ellos; y también, que la relación entre Paul y Mary no es buena, no se llevan bien).
Por último, creemos importante destacar que no hay responsabilidad sin culpa y que la necesidad de conocer en Paul a la persona donante y a Cristina, hizo que encontrándolos se encuentre a él mismo.
Para ampliar el trabajo, se nos ocurrió tomar otro recorte que tiene relación con la misma hipótesis clínica que se relaciona con la culpa (mi vida por la muerte de otro), ubicando el Tiempo 1 en esta nueva vida que encara Paul Rivers y esta búsqueda de Cristina. El Tiempo 2 que resignifica al anterior y que no es esperado es el rechazo del corazón, Paul comienza a vomitar y el médico le advierte que se interne para según Paul “morir mejor”. Nuevamente vemos como el azar y la necesidad coinciden en recibir un corazón si quiere vivir, y advertimos la culpa de que alguien más tenga que morir para volver a salvarlo. Otra vez, el personaje principal se encuentra en peligro de muerte, pero esta vez decide otro camino: Paul responde que prefiere “morir afuera” y se aboca a ayudar a Cristina a enfrentar al sujeto que mató a su familia.

Para comparar conceptualmente el texto de Sartre con el personaje de la película decidimos extraer dos citas, de la película y del texto, que para nosotras muestran una relación muy importante entre ambos personajes:
“Así que ésta es la sala de espera de la muerte. Estos tubos ridículos. Estos brazos hinchados por las agujas. ¿Qué hago en este club de pre-cadáveres? ¿Qué tengo yo que ver con ellos? Ya no sé cómo todo comenzó ni cuando acabará. ¿Quién será el primero en perder su vida? ¿Él, el que está en coma? ¿O yo?”.
Paul Rivers (21 gramos, 2003).
“Tuve en ese momento la impresión de que tenía toda mi vida ante mí y pensé: “Es una maldita mentira”. Nada valía puesto que terminaba (…) Mi vida estaba ante mí terminada, cerrada como un saco y, sin embargo, todo lo que había en ella estaba inconcluso (…) Naturalmente no podía pensar con claridad en mi muerte, pero la veía en todas partes, en las cosas, en la manera en que las cosas habían retrocedido y se mantenían a distancia”.
Pablo Ibbieta (“El muro” de Jean Paul Sartre,1978).

“El muro” de Jean Paul Sartre es una obra literaria que cuenta la historia del narrador, Pablo Ibbieta, que es llevado como prisionero por los falangistas junto a otras dos personas (Tom Steinbock y Juan Mirbal). Los tres son condenados a muerte y pasan esa noche juntos en una celda con un médico belga. Ibbieta relata las transformaciones y los pensamientos que tienen a medida que se les acerca el momento en donde van a “reventar”. Al alba pueden oírse los disparos, luego viene un oficial y se lleva a los otros dos y a Ibbieta lo mantienen todavía detenido. Después de una hora, Ibbieta es llevado a una pieza en donde estaban dos oficiales y es interrogado acerca de dónde estaba Ramón Gris (un amigo de él que lo estaban buscando los falangistas por ser “anarquista” o por pensar distinto a ellos) y le indican que si Ibbieta no les informa el paradero sería fusilado: “Es tu vida contra la suya. Se te perdona la vida si nos dices dónde está” . Luego de esto, dejan que lo piense unos quince minutos y le advierten que si vuelve a negar lo iban a matar enseguida. Pablo Ibbieta se pone a reflexionar acerca de su vida pero no sobre la propuesta que le habían hecho, ya que piensa: “Se iba a colocar a un hombre contra un muro y a tirar sobre él hasta que reventara: que fuera yo o Gris u otro era igual” . Cuando lo llaman a Ibbieta se le ocurre por obstinado y porque le resultaba cómico “mentirles” diciéndoles que Ramón Gris estaba escondido en el cementerio. Esta jugarreta determina el Tiempo 1, ya que esa acción que se hace y esta dirigida hacia un objetivo concluye en los propósitos para los que fue efectuada; es decir, hacer una broma para reírse de los oficiales. Lo que Ibbieta no se esperaba era que efectivamente Ramón Gris se había peleado con su primo y como no tenía a donde ir, se fue al cementerio. Es al anochecer, cuando Ibbieta reconoce en el patio de prisioneros al panadero García quien le cuenta lo sucedido y emerge una singularidad, algo no calculado que interpela a Ibbieta acerca de la jugarreta (de ese Tiempo 1). El cuento termina con el cambio de posición subjetiva, en donde Ibbieta dice: “-¡En el cementerio! Todo se puso a dar vueltas y me encontré sentado en el suelo: me reía tan fuertemente que los ojos se me llenaron de lágrimas” (se asocian las palabras muerto del Tiempo 2 con cementerio del Tiempo 1 en la resignificación a tal punto que Ibbieta termina riéndose).
El personaje de Ibbieta se relaciona con el de Paul Rivers ya que ambos como se ve en las citas de arriba deben enfrentar el riesgo de morir, de la existencia, cada uno desde una posición distinta pero los dos frente a una muerte posible y hasta cercana se podría decir. También, en ambos se puede ver como afrontan el deseo inconsciente de seguir viviendo o de no “dormir en los signos de un guión ajeno creyéndolo propio” (Ibbieta no duerme por temor a perder tiempo de su vida y no morir valientemente, y Paul no se queda tranquilo con el hecho de que tiene vida y continua con su matrimonio, sino que sale en búsqueda de él mismo en la persona que le donó el corazón).
También vemos algunas diferencias, mientras que en Ibbieta el azar juega un papel fundamental en este ejemplo literario (ya que el hecho de que Ramón Gris estuviera en el cementerio es algo por fuera de lo que puede manejar Ibbieta), en Paul vemos que la necesidad y el azar coinciden, y en la grieta de ambos es que surge el cambio de posición subjetiva.
Por último, acerca de las figuras de culpa vemos como en Paul es porque su vida determina la muerte de otra persona, mientras que en Ibbieta una primera exculpación posible es el azar y el no saber que Ramón Gris había cambiado de paradero.

BIBLIOGRAFÍA
ARIEL, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la
página web de la cátedra

BRAJTBORT, E. B.: 21 gramos. En Ética y Cine (página web).

D’AMORE, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

DOMÍNGUEZ, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En Clínica y deontología, Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

MICHEL FARIÑA, J.J; GUTIERREZ, C.: Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires, 1996.

MICHEL FARIÑA: Responsabilidad: entre necesidad y azar. Texto publicado en la página web de la cátedra.

MOSCA, J. C.: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.

SARTRE, J. P.: El muro. Editorial Losada (Cuarta edición), Buenos Aires, 1978.



NOTAS

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