por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cát.I - Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña

Segundo Parcial

21 Gramos

Comisión: 7

Profesora: Adriana Alfano

Alumna: Caserta María Blanca
LU: 310455870
Magdalena Vallarino
LU: 329916670

1) Brajtbort en su comentario sobre la película “21 gramos” centra su análisis sobre la responsabilidad subjetiva en el personaje de Paul, un profesor universitario que por problemas cardíacos está en lista de espera para recibir un trasplante de corazón. Paul está casado con Mary quien insiste en quedar embarazada, a pesar de que la relación está atravesando un momento crítico.
Dentro del circuito de responsabilidad subjetiva va a plantear 3 hipótesis clínicas que darían cuenta de la resignificación que se pone en marcha entre el 2do. tiempo y el 1ero, centradas en el hecho de que hay un antes y un después de la operación de Paul:
La primera hipótesis hace referencia al trasplante donde Paul es operado obteniendo así un corazón que le permita seguir viviendo, pero él no se queda pasivo ante este hecho sino que decide ir más allá, algo de su deseo inconsciente se puso en juego. Un indicador de esta situación lo encontramos en el momento en que el médico lo está revisando. Luego de realizar la operación, Paul le pregunta ¿Quién es el donante? a pesar de no tener repuesta por parte del profesional y a la negativa de su esposa allí presente, él decide sin embargo contratar a un investigador que le provea de la información que él busca.
La segunda hipótesis se refiere a que lo que en principio parecía una búsqueda del donante para agradecerle el continuar con vida, al modo de saldar una deuda, se convirtió en algo que fue más allá, lo cual se observa cuando estando Paul y Cristina juntos él le dice: “quería darte las gracias y ahora no me puedo separar de ti”. En otro momento del film también encontramos que Paul le dice a su esposa si quiere ayudarlo en la búsqueda del donante ya que el necesita saber quién es ahora. Con lo cual vemos que esta búsqueda está motorizada no solo por el agradecimiento, lo cual estaría dentro del plano manifiesto, sino que hay algo no sabido por el sujeto que la impulsa.
Por último plantea una tercera hipótesis clínica que hace referencia a la desmezcla pulsional que parece ponerse en juego en el personaje en relación con la vida y la muerte. Como indicadores que den cuenta de esta situación encontramos en un principio cuando él es consciente de que para seguir viviendo alguien tuvo que morir “Mi vida a cambio de la vida de otro”. Otro indicador lo encontramos cuando debido a varias descompensaciones decide consultar a su médico para saber que le estaba pasando, ante lo que se entera que necesitara de otro trasplante para seguir viviendo ya que de lo contrario sufriría una muerte horrible. Frente a este hecho Paul, debido a que nada le garantizaba salvarse, prefiere esperar la muerte fuera del hospital.
2/ 3/ 4) Paul necesita un trasplante, esta muy enfermo, si no recibe un corazón morirá en poco tiempo. Su esposa quiere tener un hijo con él a través de una inseminación artificial, de otra manera no es posible, para que algo de él se quede con ella cuando no esté. Paul acepta, casi a regañadientes, y dona el esperma. Podríamos entender esta acción como una conducta moral. La moral se refiere a la conducta de un hombre con respecto a otros hombres (o mujeres). Es condición posible para que haya un lazo social entre la gente. La responsabilidad por una decisión moral se reduce a ser amado o no por los otros significativos de un sujeto . Paul decide tener un hijo, podríamos pensar, por amor a su esposa.
Una noche, el corazón que Paul estaba esperando llega. En el momento en que Jack Jordan pasa con la camioneta por una esquina de la ciudad, Michael Peck y sus dos hijas cruzan la esquina. Luego del accidente Michael queda en un estado grave, las niñas mueren. Cristina decide donar los órganos de su marido, a pasos de la muerte y así Paul recibe un nuevo corazón, y con él la expectativa de una vida, por lo menos, más larga.
En este recorte, azar y necesidad se cruzan de manera trágica. El determinismo impuesto a Paul por su enfermedad no es producido por él, de eso no puede ser responsable. Pero esta necesidad no le es ajena, porque lo obliga a tomar posición.
El azar, en tanto que es algo no previsto e imposible de manejar por el sujeto, para este personaje, se juega en que Cristina haya decidido donar los órganos de su marido cuando él estaba en la lista de espera, necesitando un trasplante para poder continuar con su vida. Luego de la cirugía Paul pregunta a su médico quién es el donante, el médico no responde y su mujer le objeta “Creo que es mejor que no lo sepas” por lo tanto le es vedado la información referente al origen de ese órgano. Sin embargo él no se queda con eso sino que dice “Quiero saber quién soy” manifestando así que quiere hacer algo con eso. Esta situación daría cuenta de que hay algo que comienza a interrogarlo, por lo tanto nos encontramos con un antes y después de la decisión de Paul de buscar la procedencia del donante.
“Se me reprocha que yo finalmente defienda que, cualquiera sea la situación, el sujeto siempre pueda decidir” Para Sartre, todo aquel que quiera buscar ampararse en un determinismo, está en la mala fe, es una excusa. La cura de la mala fe, para Sartre, es la angustia. La angustia es la prueba de que el sujeto está conminado a elegir, y de que esa elección se hace sin garantías, en soledad . Frente al trasplante, Paul decide buscar al donante, en principio, para descubrirse a sí mismo, saber quien es. Para este personaje, entonces, se trata también de elegir lo que a la vez se le impone, saber hacer algo con eso.
En la búsqueda por conocer el nombre del donante, Paul contrata a un investigador privado que le trae la información. Allí descubre que Michael Peck fue atropellado por un hombre llamado Jack Jordan, y que junto a él murieron sus dos hijas. En ese momento Paul, que estaba fumando, empieza a sentirse mal: Tose, se descompone, necesita tomar agua. Algo de lo que el investigador le dice lo interroga. Aquí aparecen acciones sintomáticas, figura de la culpa, que lo interpelan en su accionar, el sujeto abre un juicio sobre su acción. Ya no es un hombre quien murió para que él viva, es toda una familia, un padre y sus hijas. A partir de aquí cambia para Paul el sentido que tenía buscar al donante. Este tiempo 2, que funda el circuito de la responsabilidad, de manera retroactiva, constituye el tiempo 1 (lo resignifica), que estaría dado por el momento en que Paul pregunta al médico por la identidad del donante, y ante su negativa, decide contratar a un investigador privado para descubrirla. Esa acción, que el personaje creía que había emprendido creyendo que concluiría en la finalidad por la cual decidió realizarla, fue más allá de lo esperado.
La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito. Luego la culpa, indicada por el personaje al descomponerse cuando escucha la noticia, ob-liga a una respuesta. Dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1 y así facilita una respuesta que aunque no es considerada todavía tiempo 3 (aquel de la responsabilidad subjetiva), responde de algún modo a la interpelación . A partir de aquí Paul decide conocer a Cristina, la viuda de Michael, y entablar una relación con ella. La decisión de tener un hijo con su esposa se cancela. El protagonista decide hacer algo con esto que le pasa, y la vida que llevaba antes del trasplante queda suspendida.
Es necesario, entonces, en sentido lógico, que la culpa ob-ligue particularmente una situación para que podamos ubicarnos en el circuito de la responsabilidad. Según Jinkins, el solo hecho de saberse culpable de la situación en juego permite otro tipo de responsabilidad no clivada. Aquí se establece una diferencia con la responsabilidad jurídica, ya que en ella para que el sujeto (autónomo en este caso) sea culpable, debe ser responsable: “Si es responsable entonces es culpable” , diferenciación sólo aplicable en el campo de lo jurídico ya que únicamente si se es responsable “jurídicamente” puede imputarse culpabilidad (de ahí la figura del inimputable, que no es responsable por sus actos), de modo que el clivaje es de la responsabilidad respecto de la culpa.
Por el contrario, la culpa de la que se trata aquí no es jurídica, depende de una operación simbólica: la interpelación subjetiva. “Responsable: no digo consciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice” . Se trata por lo tanto del sujeto del inconsciente, de un sujeto que siempre es responsable e imputable donde sus actos le conciernen y no puede escapar de ellos.
A partir de conocer la forma en que le llegó el corazón que hoy lleva, Paul decide conocer a Cristina e implicarse con ella. Entablan una relación amorosa, que circula entre el afecto y la culpa. Cuando el personaje va por primera vez a la casa de ella, al ver una foto de Michael y sus hijas debe irse, se descompone nuevamente, vomita. Este episodio lo lleva a consultar a su médico. El médico le dice a Paul que debe recibir otro trasplante, internarse en la clínica nuevamente a esperar que otro donante llegue, o morirá. Paul le pregunta si estará salvado si se queda en el hospital. El medico responde que no hay garantías, entonces él decide irse.
A partir de diversos fragmentos de la película, podemos plantear dos hipótesis clínicas posibles, relacionadas entre sí, que den cuenta del deseo inconsciente que se pone en juego para Paul:
Por un lado, el deseo de ser padre. La paternidad de Paul aparece como posibilidad al acceder, en principio, al pedido de su esposa de donar esperma, posición que luego cambia ya que al enterarse del aborto que ella ha realizado sin consultarle, se arrepiente de aquella decisión. Ese enojo por haberle negado esta posibilidad podría evidenciar un deseo puesto en juego allí. Paul había decidido tener un hijo creyendo tener poco tiempo de vida, al recibir un nuevo corazón puede aplazar esta elección. Sin embargo, las acciones sintomáticas que se muestran cada vez que ve o escucha hablar de las hijas de Cristina y Michael, dan cuenta de algo no resuelto en relación con la familia y la filiación. Uno de los indicadores que darían cuenta de esto lo encontramos cuando Paul ve en la casa de Cristina las fotos de dicha familia, ante lo cual se descompensa y debe irse de la casa.
Por otro lado la actitud de Paul frente a su propia muerte también puede entenderse como una deuda pendiente, pareciera haber algo que debe hacer antes de morir: Tener un hijo. La decisión de ser o no padre, y la aceptación o no de su propia muerte, se relacionan constantemente en el film: Paul acepta tener un hijo con su esposa antes del trasplante y luego de este decide no hacerlo. Más adelante, decide no quedarse en el hospital a esperar un nuevo trasplante y, sin saberlo, este no permanecer allí le abre la posibilidad de la paternidad, junto a Cristina.
La interpelación, que funda el circuito, inaugura una deuda. Una deuda que exige respuesta. Pero esta respuesta puede ser moral, y así taponar la dimensión ética. En este caso sería particular. Una respuesta que se sitúe en el tiempo 3 y cierre así el circuito debe situarse en el eje de lo universal-singular, que implicaría ya la responsabilidad subjetiva. El tiempo 3 produce al sujeto, el sujeto barrado, dividido por su deseo, sujeto del inconsciente. En este tiempo el sujeto cambia de posición subjetiva, es un nuevo sujeto que puede responder a su deseo. Es el sujeto de la renuncia, el que puede sustraerse a dormir en los signos del guión ajeno creyéndolo propio . “La pregunta es: ¿se va a morir tal cual ha sido hecho, o tiene alguna alternativa? ¿Se va a morir dormido en ese guión o va a tener algún instante por fuera de la ley, por fuera de la moral, por fuera de los otros? Un instante que llamaremos de despertar con relación a este dormir en los signos” . Paul, a quien se le impone la enfermedad que acabará con su vida, decide vivir sus últimos momentos junto a Cristina en lugar de esperar la muerte en el hospital, y así, sin saberlo, responder a su deseo de paternidad al concebir un hijo con ella. Como dice Ariel, lo que hay es lo que había antes, sólo que él, ahora, está en otra posición. Nada más, pero nada menos.

3) En el cuento “El Muro”, Ibbieta atraviesa los tres tiempos del circuito de la responsabilidad subjetiva. En un primer tiempo, aparece el sujeto de la afirmación, que sabe lo que quiere y decide burlarse de los falangistas diciéndoles que Gris se encuentra en el cementerio. Un segundo tiempo está dado por el momento en el que el panadero le dice al protagonista que encontraron a Gris en el cementerio, a lo que Ibbieta responde “¿En el cementerio?” y se pone a temblar. Aparece aquí el sujeto de la interrogación, algo lo interpela, y la culpa que aparece en forma de temblor, liga a este segundo tiempo con el primero, resignificándo su “jugarreta”, así se funda el circuito. Un tercer tiempo está dado por la posibilidad de Ibbieta de leer su acto de otro modo, cuando llora y ríe a la vez. El sujeto se encuentra admirado frente a aquello que ha producido como objeto de deseo: Vivir más tiempo.
En este cuento, el azar es un factor fundamental en el análisis del circuito. Ibbieta no sabe que Gris está en el cementerio, pero igual habla, dice ese lugar y no otro, y debe hacerse cargo de esa decisión, que responde a su deseo inconciente. En la película 21 Gramos, el azar también funciona como desencadenante del circuito, ya que frente al trasplante Paul debe responder a algo que lo interroga.
Así, se puede ver como el azar da un giro inesperado en ambas situaciones; en el film nos encontramos con que debido a un accidente Paul recibe un corazón que le permite continuar con su vida pero su necesidad de conocer la identidad del donante lo interpela y lo impulsa en la búsqueda. Por el contrario en el cuento se puede ver que el azar lleva a la muerte de uno de los personajes y esto se da cuando Ibbieta es interrogado sobre el paradero de Gris ante lo que él responde “en el cementerio” dando así una confesión mentirosa (según él) pero verdadera (desconocida por el). En este caso podemos ver como “el azar quiso que con su elección de una confesión mentirosa con la cual terminara, sin saberlo, diciendo la verdad” ya que esa confesión se da en base a que su deseo inconsciente (salvar su vida) se ha puesto en juego.

Bibliografía

- Alemán, J.: “Notas sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En derivas del discurso capitalista: notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones Málaga.
- Ariel, A: “La responsabilidad ante el aborto”. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en pág. Web de la cátedra.
- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Letra viva, 2006.
- http://www.eticaycine.org/
- Jinkis, J.: Vergüenza y responsabilidad. Conjetural numero 13. Ed. Sitio. Buenos Aires.
- Mosca, J.C.: “Responsabilidad otro nombre del sujeto”
- Sartre, J. P.: “El Muro”, Editorial Losada, Buenos Aires., 1972.



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