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PSICOLOGÍA ETICA Y DERECHOS HUMANOS

Segunda Evaluación
Película: 21 Gramos

Integrantes: Cardozo, Aldana L.U: 334466840
Sette, Vanina L.U: 331954890

Comisión: 2
Ayudante de TP: Adelqui, del Do
1º cuatrimestre 2010
Película: 21 gramos
1- ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
Paul Rivers se encuentra en estado crítico, ya que sólo le queda un mes de vida, por lo que se encuentra a la espera de un transplante cardíaco. Afortunadamente, recibe el órgano proveniente de Michael, quien muere en un accidente de tránsito tras ser atropellado por una camioneta.
Luego de la exitosa intervención, Paul desea conocer la historia del donante para así hallar a su esposa, quien fue la encargada de tomar la decisión de donar los órganos de Michael. Sin embargo, la política del hospital no permite dar a conocer datos de los donantes por lo cual la información le es negada. Paul decide contratar un detective quien le provee de los datos necesarios que le permiten contactar a la viuda.
Todo parece indicar que luego de la operación algo de la identidad de Paul se vio cuestionada, como si el se preguntara ¿quién soy ahora?, y el hecho de hallar el dueño de su corazón le permite encontrarse a sí mismo.
Podemos afirmar que el análisis de la responsabilidad subjetiva se centrará en el personaje de Paul y la forma en que logra apropiarse de su propia historia. Además, otras de las razones por las cuales Paul emprende investigación se deben a la culpa que lo invade y siente la necesidad de saldar la deuda con quien le devolvió la vida. La culpa se origina en un deseo inconciente: él es culpable de su deseo de vivir, siendo la culpa una condición para que se despliegue la responsabilidad subjetiva. La responsabilidad subjetiva se define a partir de la noción de sujeto del inconciente, sujeto no autónomo que no es dueño de su voluntad e intenciones. Es una responsabilidad que atañe al sujeto en relación aquello que desconoce de sí mismo, aquello que perteneciéndole al sujeto, le es ajeno, lo cual no lo hace inimputable.
A partir de lo explicitado, podemos indicar tres hipótesis clínicas que el autor propone. Una de ellas indica que un punto ciego operó desde el propio deseo inconciente de Paul. Su corazón resquebrajado antes del transplante, y el reemplazo por otro lo enfrento con algo que no había calculado. Como indicadores de esta primera hipótesis podemos situar la pregunta de Paul hacia el médico acerca de la identidad del donante de su corazón, información que no le fue concedida.
La segunda hipótesis propone que Paul necesitaba saldar la deuda pagando algo por su vida y fue eso lo que le permitió encontrarse a sí mismo. Además, el amor y la paternidad fallida empezaron a desplegarse. Los indicadores posibles en este caso serían el hecho de buscar a la viuda del donante, enamorarse de ella y finalmente dejarla embarazada.
La última hipótesis afirma que algo del orden de la pulsión de vida y pulsión de muerte comenzó a mezclarse y desmezclase, lo cual se refleja en el trueque de una vida por otra. El accidente de Michael, la muerte de él, la donación de su corazón y el trasplante al que se somete Paul gracias a esa donación, podrían ser planteados como indicadores posibles de esta tercera hipótesis.
Estas tres hipótesis nos permiten ubicar el nuevo posicionamiento subjetivo de Paul, el de la responsabilidad subjetiva, la cual le otorga un plus, una ganancia en términos subjetivos haciéndolo protagonista de su propia historia.

2- Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
El circuito de la responsabilidad subjetiva se abre cuando se produce una grieta entre la necesidad y el azar. A partir del deseo de Paul de saber quién es él luego del trasplante, ya no todo puede ser explicado por la necesidad y el azar, y se abre el circuito de la responsabilidad subjetiva. En este circuito de la responsabilidad aparece un Tiempo 1, en el cual el personaje lleva adelante una acción conciente, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. En el caso del flim, en el Tiempo 1, Paul se somete a una intervención quirúrgica, un trasplante del corazón que le permitirá continuar con su vida, suponiendo que con ese acto se agotarán todos los objetivos prefijados. Luego adviene un Tiempo 2, que consiste en una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Es decir, que su acción iniciada en el Tiempo 1 fue más allá de lo esperado, por lo que se produce la resignificación de la acción del Tiempo 1. De acuerdo a nuestro personaje, en el Tiempo 2, Paul registra que algo anduvo mal, algo más allá de lo esperado. Paul, a partir del trasplante, es asaltado por la culpa, se siente interpelado a saldar la deuda con quien le salvó la vida. La culpa hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder, es una condición para el circuito de la responsabilidad. A partir de esta resignificación del Tiempo 1, se abre entonces la pregunta por la responsabilidad del sujeto. Paul se pregunta ¿Quién soy ahora?, es decir, que a partir de aquel acto algo de su identidad se vio cuestionada y sentida como ajena a su propio cuerpo, necesitaba conocer el pasado de quien le dio la vida lo cual le permitiría apropiarse de su presente, es decir el pasado le permite resignificar su presente. Esta distancia entre un tiempo 1 y un tiempo 2 permite la puesta en marcha de la realización de hipótesis clínicas acerca de la responsabilidad del sujeto en términos subjetivos. En el caso de Paul es posible situar la potencialidad de un Tiempo 3, que radica en tiempo de la responsabilidad subjetiva propiamente dicha, implica un efecto sujeto. Esta misma introduce un sujeto diferente al del Tiempo 1, un sujeto que adquiere un nuevo posicionamiento subjetivo a partir de la interpelación, que le permite obtener una ganancia en términos subjetivos. Un sujeto que produce una respuesta singular, que se sustrae a dormir en los signos de un guión ajeno creyéndolo propio, que puede abrir una puerta más allá del horizonte hacia un tiempo otro, el tiempo del despertar. Paul se sitúa en un Tiempo 3, enfrentándose a su deseo y posicionándose frente a la responsabilidad subjetiva. En el encuentro con el donante de su corazón que le devolvió la vida, puede encontrarse a sí mismo y apropiarse de su propia historia, lo que indica el cambio de posición subjetiva que aconteció en él. Hay un antes y un después del trasplante.

3- Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
Hay ciertos hechos que intervienen en todo acto humano que son ajenos a toda voluntad, es decir las personas no somos responsables de todo lo que nos sucede. Existen dos categorías que nos permiten pensar aquellas situaciones en las que la pregunta por la responsabilidad del sujeto carece de toda pertinencia, por el contrario existen por fuera de todo designio humano y su aparición es inexorable. A estas dos categorías las denominamos necesidad y azar (a las cuales los griegos llamaron destino y suerte respectivamente) que son ajenas a toda elección e intervienen en todas las situaciones en mayor o menor medida. Pero basta con una grieta entre ellas para que la responsabilidad haga su aparición, es decir que la responsabilidad se encuentra en la grieta entre la necesidad y el azar.
En el orden de la necesidad podemos situar aquellos actos que van a ocurrir inexorablemente, es decir que determinan una acción para que su curso sea ese y no otro, y la capacidad de modificarlos no están en el sujeto. Establece una conexión entre causas y efectos. Es una categoría lógica- matemática por fuera de la subjetividad, por fuera de la intervención del sujeto en situación. En el film, la necesidad esta dada por las condiciones de la enfermedad del personaje principal, quien se encuentra en estado crítico y necesita un transplante de corazón urgente, es decir la necesidad de recibir un corazón. A Paul sólo le queda un mes vida y sólo depende de que aparezca un donante lo cual le permitiría llevar a cabo la intervención y esperar la posterior evolución del cuadro clínico. Como indicador de la existencia de esta categoría en el film resulta pertinente situar las escenas en la que se muestran las condiciones de vida de Paul con la permanente asistencia de oxígeno suplementario en las que la necesidad de recibir un corazón es inminente y las que muestran la espera de Paul por la noticia de la aparición de un donante.
El Azar, por su parte, desconecta la relación entre causas y efectos. Rige eventos ajenos al orden humano pero que escapan al orden de la necesidad. Se relaciona con la suerte, la casualidad, el accidente, algo de ellas se entremeten en la situación. El azar responde a algo imprevisto, no calculado. Ubicando esta categoría de azar en la película, lo podemos situar en aquellas coordenadas de la historia que permiten obtener el corazón necesario para continuar su vida pero que sucede de forma imprevista, no se sabe si va a llegar ni cuándo debido a que depende de que una persona muera en ese momento determinado y se donen sus órganos. Es una situación que va más allá del control del sujeto y que no puede anticipar si va a ocurrir (también hubiese sido posible que el órgano nunca llegara) Como indicador de este hecho en el film es dable situar la muerte trágica de Michael, la decisión de su esposa Cristina de donar sus órganos y la posibilidad de realizar el trasplante para que Paul pueda recibir ese corazón.
Las dos variables mencionadas se despliegan en el curso de la historia y permiten que el transcurso de la misma sea ese, determinando la vida de Paul. Estas dos situaciones tuvieron que confluir para que la historia siga este curso pero entre ellas hubo un suspenso que permitió la aparición de la responsabilidad como aquello ante lo cual el sujeto debe responder.

4- Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis de responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
La interpelación subjetiva propiamente del tiempo 2 pone en marcha un circuito, en el cual el yo debe responder para estabilizar la tensión que se produjo a causa de esa interpelación. El sujeto siente culpa como una deuda ante la cual debe pagar y es urgido a saldarla. Este tiempo 2 pone en marcha la resignificación del tiempo 1, y facilita una respuesta que aún no es considerada propia del tiempo 3 –responsabilidad subjetiva propiamente dicha- pero responde a la interpelación.
Asimismo, la culpa constituye una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva. La culpa obliga a responder y depende de la interpelación subjetiva, desde la cual se genera una retroacción. La culpa forja la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder. La responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice, remite a una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconsciente que causó su formación. No hay deseo sin culpa. Como postula Lacan: “la única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en percepción analítica es de haber cedido en su deseo”. La culpabilidad, en este sentido, es el pago de la deuda por el deseo.
La culpa es el reverso de la responsabilidad. Por un lado, vela la responsabilidad porque se adhiere a objetos sustitutos, y por otro lado nos conduce a ella. En el momento en el que el sujeto tiene que responder, aparecen figuras de la culpa que nos permiten rastrear la responsabilidad. Estas figuras aparecen a partir de la interpelación (Tiempo 2) y atormentan al sujeto. Entre ellas se encuentran el autorreproche, el remordimiento, el arrepentimiento.
Situando lo dicho en el personaje de Paul, es oportuno plantear que a partir de la intervención quirúrgica que le devuelve la vida, es invadido por el reproche, la culpa, se siente en deuda con quien lo ha salvado y quiere saldar el hecho de que ha canjeado la vida por la muerte de otro. Este Tiempo 2 de la interpelación resignifica al Tiempo 1. Se presenta en Paul la angustia por la urgencia de saber quién es ahora, de lo contrario la culpa que siente en su interior no le permite poder sentir ese órgano como propio. Se enfrenta, a partir de ese momento, con algo no calculado por él, se encuentra buscándose a sí mismo, no temiendo a su deseo sino enfrentándose a él, apropiándose de su historia, lo que constituye el tiempo de la responsabilidad subjetiva (Tiempo 3) Es, en este sentido, que se produce un cambio en la posición subjetiva de Paul. Él contrajo una deuda y sabe que es su deber actuar en consecuencia. Esto abre el camino de la responsabilidad subjetiva la cual le otorga una ganancia, ya que de lo contrario, quedarse estancado en la culpa sin poder hacer nada para opacar ese sentimiento hubiese operado como un déficit.
Además, al involucrarse con Cristina y ver el sufrimiento e impotencia que ella siente ante el hecho de haber perdido a toda su familia, un duelo interminable que no le permite continuar con su vida, Paul decide tomar cartas en el asunto y ayudarla a vengarse de Jack, quien asesinó a su familia.

5- Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre)
Ibbieta es un militante anarquista que es detenido y condenado a muerte. Durante la noche previa a ser ejecutado se esfuerza en no dormirse para pensar sobre su existencia, sus ideales y valores. Al amanecer, los falangistas le ofrecen salvar su vida entregando la de Ramón Gris, su amigo de la infancia y líder anarquista. Interrogado por el paradero de Gris, Ibbieta improvisa una broma para burlarse de los falangistas. Sabiendo que Gris estaba escondido en la casa de su primo, les dice que se encuentra en el cementerio. Este constituye el Tiempo 1, en el que el personaje emprende una acción consciente que se agota en sus objetivos conscientes. Cuando regresan los falangistas no lo matan y en un encuentro con un vecino, García, se entera de que habían matado a Gris en el cementerio. Esta interpelación lo pone sobre aviso que algo anduvo mal, la broma fue más allá de lo que Ibbieta había calculado, lo que implica el advenimiento de un Tiempo 2, que resignifica al Tiempo 1. Frente a la interpelación, Ibbieta cae riendo y llorando, lo que muestra a un sujeto dividido. Se puede vislumbrar aquí, la aparición de un Tiempo 3 en Ibbieta, ya que él se sorprende y conmueve por las consecuencias de su acto. Se abre la pregunta por la responsabilidad del sujeto: ¿qué habrá tenido que ver Ibbieta con todo eso?
La distancia entre tiempo 1 y 2 autoriza la puesta en marcha de hipótesis clínicas respecto de lo cual se espera una respuesta de parte de Ibbieta.
Como primera hipótesis, Ibbieta es responsable de haber hablado, de su deseo de querer vivir, por lo menos, un poco más. En su omnipotencia desafía al azar. Era altamente improbable que Gris estuviera en el cementerio pero no imposible. La segunda hipótesis responsabiliza a Ibbieta por la elección de la palabra cementerio.
El azar llevó a que los dos amigos, Ibbieta y Gris debieron tomar decisiones cruciales para su supervivencia.
El significante “cementerio” se sustrae tanto a azar como a necesidad, pero requiere de la presencia de ambos como condición para su eficacia. El orden de la necesidad esta expresado por el axioma de los falangistas: le dicen a Ibbieta “es tu vida por la suya”. Y cumplen. No está en Ibbieta modificar tal condición. Y la intervención del azar consiste en la contemporaneidad entre la burla de Ibbieta a los falangistas y la pelea de Gris con su primo. El azar quiso que con su elección de una confesión mentirosa, terminara diciendo la verdad. La responsabilidad de Ibbieta se encuentra en la grieta entre necesidad y azar.
Estableciendo una comparación entre el caso de Ibbieta con el aquí presentado, resulta de importancia situar ciertas coincidencias entre ambos:
En primer lugar, en ambos personajes, la posibilidad de existencia de una pregunta, indica que ya no todo puede ser explicado por la necesidad y el azar y se produce una grieta entre ellos, lo que abre el circuito de la responsabilidad subjetiva. Es así que, en ambos, es posible situar los 3 tiempos lógicos de la responsabilidad.
Otra de las relaciones posibles es que tanto Ibbieta como Paul son responsables subjetivamente de su deseo de vivir, de haber querido vivir un poco más, de salvar sus vidas. En el caso de Ibbieta por el hecho de haber hablado, podría no haber dicho nada pero habló, y el lenguaje produce un efecto de corte. Además su deseo de vivir, aunque sea un poco más, se refleja en la resistencia a no dormirse la noche anterior por no querer perder horas de vida. En el caso de Paul, el hecho de estar a la espera de un trasplante lleva implícito el deseo de seguir viviendo, lo que inevitablemente implicaba “estar a la espera” de la muerte de una persona y la posterior donación de sus órganos.
Una tercera relación podemos ubicarla en la presencia de la misma categoría de necesidad en las situaciones. En el personaje de Ibbieta el orden de la necesidad está expresado por la sentencia de los falangistas acerca del cambio de la vida de él por la de su amigo. En el personaje de Paul dicha categoría aparece en la necesidad del personaje de recibir un corazón. Es de esta manera que en ambas situaciones es posible plantear la necesidad de que alguien muera y el canje de la vida de uno por la del otro.



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