por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cátedra I: Fariña J. J.

Docente: Samolevich Ianina
Alumno: Otazo Federico Matías
L.U.: 320324260
Comisión: 1
Cuatrimestre y año de cursada: Primer cuatrimestre de 2010
Este trabajo pretende integrar conceptos relacionados con la responsabilidad, demostrando diferentes tipos de responsabilidades con sus respectivas implicancias, desde un segundo movimiento de la ética, que analiza la singularidad en situación. Para ello, se trabajará sobre la película “21 gramos”, de Alejandro González Iñárritu.
Paul Rivers, es un profesor universitario, con problemas cardíacos que se encuentra en una situación límite entre la vida y la muerte, a la espera de un trasplante de corazón. La película enreda varias historias. En el comentario sobre el film, Eva Beatriz Brajtbort, acota el análisis de la responsabilidad subjetiva sobre el personaje de Paul.
Esta responsabilidad subjetiva en la que se centra el análisis, se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente. Implica dar una respuesta sobre el deseo inconsciente que opera en un acto. Enfrenta al sujeto a su propio acto. Lo lleva más allá de la responsabilidad moral, esa que nos ubica frente a una toma de decisión, en la cual el sujeto evaluará si esta será buena o mala, si estará bien o mal, según los valores de una época.
Alejandro Ariel, en el texto “La responsabilidad ante el aborto”, considera que la moral es una condición necesaria para que haya un lazo social posible entre la gente, porque la moral permite que haya signos y ellos son los que nos permiten hacer lazo social, unos con otros . Por otra parte, Freud nos dice que es frecuente que el sujeto no quiera asumir la responsabilidad por el contenido aparente de ciertos sueños, ya que responden a una naturaleza inmoral. Es decir que el sueño devela una instancia desconocida para el sujeto que le resulta ajena, al no convenir con los signos compartidos socialmente. Podemos decir que existe una responsabilidad ajena al yo, que se apoya en una estructura inconsciente. Como dice Gabriela Z. Salomone, hay acciones involuntarias que conllevan un propósito que el actor de la acción desconoce . Volviendo al texto de Ariel, podemos decir que el acto del cual enfrenta la responsabilidad subjetiva implica una decisión tomada por fuera de todos, incluso por fuera de la ley y de la moral.
El personaje de Paul, luego de padecer la enfermedad y de que le hayan pronosticado un mes de vida, una noche le informan del hospital que apareció un corazón para ser transplantado. Consecuentemente se lleva a cabo el transplante, lo que le permite a Paul seguir viviendo. Inmediatamente después del transplante, Paul quiere saber de quién era el corazón, pero la información le es velada por normas legales.
Siente culpa por la persona que murió y le dejo su corazón, pero a la vez, agradecimiento porque le permite seguir viviendo. Esta culpa lo lleva a seguir investigando los datos del donante.
Sobre esto, Brajtbort, expresa tres hipótesis clínicas que según ella permiten aproximarse a posibles explicaciones. La primera dice: “Paul podría haber continuado con su vida, su pareja y sentirse feliz por haber seguido viviendo. Pero no, algún punto ciego operó en él desde su propio deseo inconsciente. Su corazón, símbolo del afecto, del amor, estaba resquebrajado antes del transplante. El reemplazo de un corazón por otro lo enfrentó con aquello que no había calculado”. Esto es posible si pensamos en su situación de pareja pre y post transplante. Claramente la postura de Paul cambió luego de realizarse el transplante. Incluso en una reunión con unos amigos, alza la copa para brindar por su primer día de su nueva vida.
Una segunda hipótesis plantea: “Lo que manifiestamente parecería saldar una deuda como pagando algo por su vida, como agradeciendo a Cristina (“quería darte las gracias y ahora no puedo separarme de ti”) lo encontró a Paul buscándose a sí mismo. Sin saberlo, algo del amor y de su paternidad fallida comenzó a desplegarse”.
Por último, una tercera hipótesis, da cuenta sobre el rol de la pulsión de vida y de muerte que se juega en lo que Paul plantea sobre el cambio de vida por la muerte de otro.
Con el circuito de responsabilidad, se despliegan ciertos momentos que permiten organizar la situación y encuadrarla para un análisis. Forma parte de una herramienta útil para hablar de responsabilidad subjetiva. Consta de tres tiempos. Dos, aparecen necesariamente. El tercero es potencial, ya que puede no aparecer. Cabe la aclaración de que no se trata de una secuencia temporal o de un circuito cronológico, sino de un circuito lógico, donde en cada movimiento se encuentran determinadas mutaciones que operan anotando allí, en la repetición, un acto .
Se utilizaran algunos indicadores ya comentados, y otros que sirvan para diagramar el circuito de la responsabilidad.
En el tiempo 1, el sujeto tiene certeza sobre la acción que lleva a cabo. Ésta es conciente y con determinados fines. En este caso, podemos ubicar el sometimiento de Paul a la intervención quirúrgica, el transplante del corazón que necesita para vivir. Esta acción conciente supone que se agota en los fines para los que fue realizada , pero en el tiempo 2 de este circuito, algo no funciona según lo esperado. Este es un tiempo de interpelación. El universo particular del yo se resquebraja, y emerge una pregunta que recae sobre el sujeto, y lo inconsciente del tiempo 1. Este se re-significa retroactivamente a partir de el tiempo 2. En la película hay indicadores de que la acción que ubicamos en el tiempo 1, no termina allí. Paul es interpelado por esa acción. Intenta averiguar los datos del donante. Realizado el transplante, le pregunta al medico “¿de quién era el corazón?”, y luego dice: “Quiero saber quién me ha salvado”. Re-significa la intervención quirúrgica, en la cual alguien murió para que él siga vivo. Lo que le convoca un sentimiento de culpa y de estar en falta. Oscar D’Amore, nos dice que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. La culpa la podemos ubicar como una evidencia de que la acción conciente fue más allá de lo calculado y reclama una respuesta. Que no necesariamente es una respuesta que de cuenta de la responsabilidad subjetiva, sino que es una respuesta a esa interpelación. Nos sirve también como señuelo para formular una hipótesis clínica que explica la relación entre el tiempo 2 con el tiempo 1.
Finalmente el potencial tiempo 3, se refiere al efecto sujeto, que es otro tipo de respuesta a la interpelación pero desde una dimensión ética, donde no hay acción, sino acto y resignificación del tiempo 1 a nivel del deseo inconsciente.
La hipótesis clínica podría estar referida a la significación de “el corazón”. Ya no es de Michael pero tampoco “pertenece” a Paul. Él mismo vio a su propio corazón fuera de su cuerpo, tras un pedido que le realiza al medico que lo transplantó. Surge una necesidad de saber quién es ahora. Evidentemente, la significación subjetiva del término Corazón ha cambiado. El debe responder y hacerse cargo en el campo subjetivo, de ese cambio. No es responsable de la muerte de Michael, que lo lleva a sentirse culpable. Sino de su propio deseo inconsciente que operó en un tiempo 1. Tener o no tener corazón, enfrenta al sujeto a un nuevo evento o reedición del complejo de castración, con la posibilidad de hacerse responsable.
El azar y la necesidad, son elementos que se presentan en esta situación.
El azar es algo imprevisto, no calculado, se encuentra más allá del deseo del sujeto o de sus intenciones. Algo del orden del azar se pone en juego en el transplante de Paul. El no tenía previsto enamorarse de Cristina, la viuda del donante de corazón. Sin embargo, en una escena reveladora, declara que no puede estar lejos de ella.
Por otro lado, podemos ubicar la misma situación pero del lado de la necesidad que responde a lo determinado. Lo indefectible que condiciona a un sujeto desde el exterior. Allí, la lógica de un transplante de este tipo es que alguien tenga que donar un órgano vital, como lo es el corazón, para permitir que alguien viva.
Agotadas las categorías de azar y necesidad, aparece la responsabilidad subjetiva que enfrenta al sujeto con sus propios actos y lo obliga a responder por ellos. Pero como se planteaba en líneas anteriores, existen diversas formas de responder. Una de ellas es la culpa. El gesto de asumir responsabilidad es genuinamente jurídico y no ético, e implica obligarse, hacerse cautivo, para garantizar una deuda . Esto es lo que siente Paul cuando recibe el corazón. Siente que esta en deuda. En sentido lato, la culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la cautividad del cuerpo . Es estar en falta, equivale a tener una deuda. Pero debemos diferenciar los distintos tipos de responsabilidad ya que convocan a dos posiciones subjetivas diferentes . La responsabilidad jurídica, que es una forma de la responsabilidad moral, entiende que existe un sujeto autónomo, responsable de sus actos. Diferente del sujeto del campo de la clínica que es un sujeto no autónomo, sujetado a los avatares de la ley y el lenguaje. La responsabilidad subjetiva tiene que ver con una responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de si mismo.
A Ibbieta, un personaje del cuento “El muro” de Jean Paul Sartre, le plantean un dilema ético: salvar su vida a cambio de la muerte de otro. Estando condenado a muerte en manos de la falange, le plantean esta situación. En el punto de estar esperando a la muerte, se asemeja a la situación de Paul, antes del transplante. Esta situación limite, a Ibbieta, lo separa de casi todos sus ideales. Ibbieta mintió sobre el escondite de Ramón Gris, pero dijo la verdad. Encontraron a Ramón gris escondido en el cementerio y lo mataron. Ibbieta estaba resignado esperando la muerte pero este acto lo sorprendió.
La ejecución de Ibbieta fue aplazada, el corazón para Paul apareció. A ambos se les alarga la vida. Este “seguir viviendo” para ambos personajes, los moviliza. Es imposible volver atrás. Pero ese imposible funda una posibilidad, registrar el recorrido y saber algo sobre el lugar que se ocupa en relación a él, y hacerlo propio.
Bibliografía:
• Alemán, J.: “Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo”, en Derivas del discurso capitalista: Notas sobre el psicoanálisis y política, Málaga, Miguel Gómez Ediciones, 2003.
• Ariel, A.: “La responsabilidad ante el aborto”. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página de la cátedra.
• D’ Amore, O.: “Responsabilidad y culpa”, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Buenos Aires, Letra viva, 2006.
• Domínguez, M. E.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Buenos Aires, Letra viva, 2006.
• Fariña, J.: “Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos”, Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos, Buenos Aires, 1992.
• Fariña, J. & Gutierrez, C.: “Veinte años son nada”, Buenos Aires, Causas y azares, 1996.
• Freud, S.: “La responsabilidad moral por el contenido de los sueños”, en Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto, Obras completas, Amorrortu editores, 1925.
• Jinkis, J.: “Vergüenza y responsabilidad”, Conjetural, número 13, Buenos Aires, Editorial Sitio, 1987.
• Mosca, J. C.: “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”, en Ética: un horizonte en quiebra, Buenos Aires, Eudeba, 1998.
• Salomone, G. Z.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Buenos Aires, Letra Viva, 2006.



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