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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGIA
SEGUNDO PARCIAL DOMICILIARIO
“Película: 21 gramos”

Alumnas: Cazeres, Daiana G.
Donnarumma, Florencia N.
Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos.
Cátedra: I – Prof. Juan Jorge Fariña
Comisión: 15
Profesor ATP: Gabriela Mercadal.

- Primer Cuatrimestre 2010 -
1) En el comentario de Brajtbort, Eva Beatriz sobre la película “21 gramos” encontramos que se centra el análisis de responsabilidad subjetiva en el personaje de Paul (Sean Penn). La idea central que abona este planteo es que Paul sienta culpa ante el hecho de que salvarse dependió de la muerte de otro (para seguir viviendo necesitaba un transplante de corazón). “…es necesario en sentido lógico, que la culpa ob-ligue particularmente una situación para que podamos ubicarnos en el circuito de la responsabilidad” . Frente a esto, ubicamos en Paul una interpelación que, dado el sentimiento de “deuda” que la situación en él genera, busca saldar de alguna manera.
Para sustentar lo antedicho la autora propone diversas hipótesis:
-  Paul podría haber continuado con su vida, su pareja (su particular, agregamos nosotras) y sentirse feliz por haber seguido viviendo. Pero no, algún punto ciego operó en él desde su propio deseo inconsciente. Su corazón, símbolo del afecto, del amor, estaba resquebrajado antes del transplante. El reemplazo de un corazón por otro lo enfrentó con aquello que no había calculado. (incalculable, por estar por fuera, por ser esa singularidad que no está dentro del universo pero tiene la capacidad de modificarlo). Podrían ser indicadores para formular esta hipótesis la vida en pareja de Paul, la posibilidad de ser padre, conflictos en la pareja, y un amor inesperado.
Consideramos la responsabilidad subjetiva como una respuesta, pero no una simple respuesta ante un hecho (que cabería en el eje de lo particular), sino el momento en el que surge el sujeto (“sujetado al inconciente”), momento en que aparece la singularidad. Esta respuesta abre a la posibilidad de ampliar un universo establecido y creemos, esta premisa está clara en la primera hipótesis que plantea la autora. Nos sirve para dar cuenta de la interpelación que Paul advierte y a la que debe responder subjetivamente haciéndose responsable, permitiendo el efecto sujeto.
Podemos pensar que Paul acepta esta singularidad, escucha la interpelación a la que es llamado, y no hace una acción particularista, como lo sería por ejemplo seguir en pie con su matrimonio, sino que da paso al acto que permite la emergencia del efecto sujeto. Entendiendo acto como una renuncia, por vía del deseo a toda forma establecida.
Una segunda hipótesis planteada por la autora es la siguiente:
-  Lo que manifiestamente parecería saldar una deuda como pagando algo por su vida, como agradeciendo a Cristina (“quería darte las gracias y ahora no puedo separarme de ti”) lo encontró a Paul buscándose a sí mismo. Sin saberlo, algo del amor y de su paternidad fallida comenzó a desplegarse. Los indicadores que se desprenden de esta segunda hipótesis podrían ser el encuentro de Paul con la viuda del donante, la deuda objetiva que Paul siente para con ella y la relación amorosa que surge entre ellos dos.
La deuda y su consecuente culpa como sabemos en el circuito de la responsabilidad subjetiva es aquello que interpela subjetivamente. A raíz de esto, la autora ubica que encontramos a Paul buscándose a si mismo por todo lo desarrollado acerca de la responsabilidad subjetiva. La interpelación no es un simple llamado a la autorreflexión, sino que apela al surgimiento del SER de la responsabilidad, que debe hacerse cargo de su deseo en juego.
Finalmente como tercera hipótesis la autora propone:
-  También algo del orden de la pulsión de vida y de muerte, de esta mezcla y desmezcla, se puso en movimiento. “Mi vida a cambio de la muerte de otro”. Deberíamos tener en cuenta el cambio de posición y movimientos subjetivos que se generan al estar bajo esta situación, donde algo de aquello que nos supera y de lo que nada podemos decir se encuentra tan presente. Los indicadores presentes serían la propia vida p muerte puestas en juego y la obligatoriedad de la muerte de otro para seguir viviendo.

2) “La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito. Luego la culpa ob-liga a una respuesta ad-hoc a la interpelación; es decir, dado el tiempo 2…se funda en su resignificación el tiempo 1…” . Lo que se plantea en el comentario es un circuito de responsabilidad subjetiva que podemos reconocer en ciertos hechos (tiempos) que ocurren a Paul y la relación entre los mismos. Sabemos que dichos hechos no deben responder al orden cronológico, siempre y cuando cumplan con la condición de una relación de resignificación que funciona como llamado para el sujeto.
Como primer tiempo podemos ubicar el sometimiento a una intervención quirúrgica. Dicha operación, transplante de corazón, le permitirá continuar con su vida, suponiendo que con este acto se agotarán todos los objetivos prefijados.
Respecto de este primer tiempo presentado por la autora, nos hacemos la pregunta de si utiliza correctamente el término “acto”, ya que para nosotras sería más correcto llamarlo acción por no implicar la singularidad, considerándolo una particularidad. Como tiempo dos, podemos ver que Paul, nota el surgimiento de algo inesperado. A nuestro parecer, es en este tiempo en dónde Paul se encuentra en una encrucijada que lo interpela (característica del tiempo 2) a decidir. Es en este punto en dónde se pregunta por el rumbo de su vida (universo conformado). O bien como dice la autora ¿quién soy yo ahora?
La decisión mencionada, considerada inconciente e incluyendo el deseo, la concretará habiendo dado paso al tiempo 3, tiempo de responsabilidad subjetiva.
Es a partir de la interpelación y culpa percibida en Paul (respecto de la deuda “de vida”) que la intervención quirúrgica adquiere su relevancia como tiempo 1. El transplante de corazón podrá saltear su particular (órgano biológico: significado consensuado) para adquirir una nueva significación para el sujeto en cuestión.
Como mencionamos, ubicamos el tiempo 3 cómo la respuesta subjetiva que Paul puede dar a la interpelación antedicha. Allí dónde fue llamado el sujeto a responder con su propia singularidad, el personaje se encuentra reorientando su vida en pos de su deseo.
Respecto de los tres tiempos que podemos ubicar en el circuito de la responsabilidad subjetiva, nos atrevemos a traer una propuesta de la cátedra a la que nos remitimos inmediatamente al analizar el caso. Pensamos, si no podían corresponderse dichos tres tiempos con los tres tiempos lógicos lacanianos que ubica la cátedra (instante de la mirada, un tiempo para comprender y otro para concluir). Quizá podríamos presentar el tiempo dos como el momento para comprender el tiempo uno (que nosotras homologaríamos con el instante del ver), y finalmente concluir con el tiempo tres, dónde ubicamos la respuesta subjetiva.
3) Para introducir ubicaremos la posibilidad de responsabilidad subjetiva abierta entre la necesidad/determinación y el azar. “Irresponsable es el niño, o el insano, o el “obediente”… o todo aquél sometido a algún Otro, sea bajo la forma de azar, las determinaciones del destino o la autoridad” . El hecho de que en la cita, se ubique a quién se encuentre bajo el azar o el destino sin responsabilidad alguna, implica no dejarle un lugar al sujeto. El mismo, como dice Lacan, siempre es responsable de su condición. La necesidad planteada como una relación causal y el azar como un factor ajeno al mismo.
En Paul ubicamos el azar, en el punto en que le es ajeno que le llegue o no el órgano que necesita. Esta necesidad del corazón es también ajena al sujeto y puede ubicarse como “lo preexistente”. Estas dos condiciones de la situación (determinaciones y azar) en la que se encuentra el personaje podrían dar a pensar la ausencia de subjetividad en este caso. Sabemos sin embargo, que se abre una puerta a la responsabilidad subjetiva en tanto queda del lado del sujeto qué hacer con ello. Como indicadores de estos factores podríamos ubicar el transplante de corazón, la enfermedad cardíaca en Paul, el accidente de Michael, y la consecuente donación de órganos que realiza Cristina.
Podemos pensar que, en palabras de Isidoro Vegh, el protagonista pudo trocar su destino (determinación que condiciona) por un estilo propio, en otras palabras su singularidad. Singularidad que encuentra como causa, en este caso, al azar mismo (la llegada del corazón).
4) Para poder abordar la pregunta planteada, nos focalizaremos en la segunda hipótesis planteada por la autora que hace referencia a la búsqueda de Paul de saldar la supuesta deuda con la familia del donante. Podríamos pensar que este sentimiento de culpa en Paul se agotaría alcanzando su objetivo de retribuir en algo a Cristina. Sin embargo, como dice la hipótesis el personaje se encuentra buscándose a sí mismo, esto se debe a que responde a la interpelación del tiempo 2, posicionándose así como sujeto barrado (dando lugar al deseo, entendido como una falta estructural).
“La culpa moral está en las antípodas de la culpabilidad del deseo. La culpa moral tapona el acceso a un orden de deseo” . Cuando se presentifica la culpa, como decíamos en Paul, no hay lugar para el sujeto deseante. Es por eso que entendemos que al poder pasar a un tiempo 3, haciéndose responsable, ya no hay lugar para una culpa que tapone su deseo, y es con esto que se explicita la hipótesis referida. De esto se desprende que la culpa es el reverso de la responsabilidad subjetiva.
Pensando a Paul en tanto sujeto autónomo, podemos atribuirle responsabilidad jurídica-moral, lo que da lugar a su sentimiento de deuda para con la familia de su donante. Desde esta perspectiva, ubicamos una elección conciente y voluntaria por realizar una acción retributiva. Expresión de la intención del personaje por hacerse cargo de la situación.
5) Como punto de comparación entre el personaje de Ibbieta y nuestro protagonista, ubicamos como pertinentes los conceptos de necesidad y azar, que se presentan en ambos casos con sus vicisitudes.
Párrafos anteriores mencionamos como elemento del azar, en la película, la llegada o no del corazón. Finalmente, esto termina dando paso a la singularidad de Paul. En Ibbieta, resulta azarosa la respuesta que finalmente termina suspendiendo su propio asesinato.
Esta respuesta azarosa, que hizo que termine diciendo la verdad, según nuestro parecer, no es motor de la responsabilidad subjetiva como en la película. Justificamos esto, porque consideramos que ya existía una posición subjetiva distinta en el personaje al momento de dar la respuesta. Ibbieta dice ya saber desde la noche anterior que todos somos mortales (concepción que adquirió en su encierro), es por eso que se burla de los guardias, pensando que ellos morirán también (aunque en algún tiempo más).
Respecto del concepto de determinación, encontramos un punto de unión entre los personajes, quienes tienen como destino debatirse entre la vida o la muerte. En Paul, este destino, pierde su función determinante, en tanto puede surgir como sujeto en su respuesta. Podría pensarse que en Ibbieta, ocurre algo similar en el punto en que, se abre una interpelación que lo llama como sujeto a plantearse su propio deseo. “…quiere comprender; sobre su vida piensa: “Es una maldita mentira”” .

Quisiéramos mencionar que al momento de ver la película se nos abrió una segunda opción a analizar.
Creemos poder ubicar en el personaje de Jack (Benicio del Toro) el despliegue del circuito de responsabilidad subjetiva e intentaremos abordar brevemente sus características.
La hipótesis clínica que nos surge es la siguiente:
• Una vez cumplida la condena judicial, Jack aún convive con los fantasmas de su crimen. Pudiendo seguir con su vida normalmente, elige apartarse de ésta y, vía su deseo inconciente termina haciéndose cargo de una muerte de la que no es responsable (“Fui yo”).
Algunos indicadores que nos llevan a pensar nuestra hipótesis son: el accidente, el apoyo recibido de su esposa, la condena cumplida, el alejamiento de su familia, el pedido a Paul de que lo mate y finalmente el momento en que se hace cargo por el suicidio de Paul.
El despliegue del circuito de la responsabilidad subjetiva constaría de un tiempo 1, el huir del accidente en el que murió la familia de Cristina. Un segundo tiempo, momento en que Jack reconoce que algo anda mal, puesto que no siente haber saldado su deuda.
De este último tiempo, que implicaría una interpelación (¿Quién soy, un asesino?), se decanta el tiempo 3, tiempo de respuesta subjetiva, tiempo de hacerse responsable del crimen cometido. A nuestro parecer, este tiempo se escenificaría cuando Jack confiesa haber sido él quien disparó a Paul (¿De qué muerte se estaría haciendo responsable?).
No queremos dejar de mencionar las figuras de culpa que aparecen en el tiempo 2. Encontramos en un primer momento la negación (“Dios me puso en el volante”), continúa luego con un sentimiento de culpa que lo atormenta día a día. Finalmente la culpa da paso a la responsabilidad subjetiva.
Nos parece fundamental la clara diferencia que se presenta entre, la responsabilidad jurídica, cumplida por Jack, y la responsabilidad subjetiva que se da en otro nivel y en el momento en el que el sujeto deja de ser autónomo, para desplegar su singularidad.

Bibliografía
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