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21 GRAMOS
TITULO ORIGINAL: 21 Grams
GENERO: Drama
DIRECCION: Alejandro González Iñárritu
GUION: Guillermo Arriaga
INTERPRETES: Sean Penn, Benicio Del Toro, Naomi Watts, Charlotte Gainsbourg, Melissa Leo, Danny Huston.
Sinopsis de la película
Paul Rivers es un profesor universitario al que le diagnosticaron una enfermedad terminal; sino recibe pronto un transplante de corazón morirá. Mary, su esposa, con quién no tiene la mejor de las relaciones de pareja, anhela ser madre. Luego de reiteradas discusiones y desacuerdos con su marido, decide operarse y recurrir a la inseminación artificial. Paúl en un inicio accede al verse muy cerca de su muerte, tras el transplante las cosas cambian, pero ella sigue con su decisión.
Cristina Peck, después de reponerse de un pasado de drogas y alcohol, valora su matrimonio con Michael, y la vida de sus dos hijas quienes la sacaron adelante. Pero un trágico accidente le quitara la vida a su familia, y en ese momento de dolor deberá decidir si le dona el corazón de su marido a un enfermo terminal para que este continúe viviendo (Paúl).
Jack Jordan es un ex convicto, quien desde los 16 años entra y sale de la cárcel. Los últimos dos años que estuvo preso se convirtió en creyente de Dios, esto incito un cambio en su vida. Casado con Marianne y con dos hijos, juntos buscan sacar adelante a su familia.
Un trágico accidente provocado por Jack, le quita la vida a la familia de Cristina, le ofrece un nuevo corazón a Paul y lo pone a prueba en su fe al mismo Jack.
Para comenzar con el trabajo debo realizar una aclaración: el comentario sobre el film es demasiado explicito en su contenido, por tal motivo, voy a ocuparme de un personaje distinto, tomare a Jack Jordan (Benicio Del Toro) para realizar mi análisis.
Podría pensar este personaje, desde el circuito de la responsabilidad subjetiva, planteado por Oscar D’Amore, en donde ubica a “la interpelación subjetiva como la puesta en marcha del circuito”, dado un tiempo 2, el de la interpelación, la resignificación por retroacción al tiempo 1 es inevitable y en ella se funda (el tiempo 1), la interpelación obliga una respuesta, a una ligadura con el tiempo 1. Esta respuesta es a traves de la culpa, “la culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción que se “debe” responder.”
Tomando en cuenta lo planteado anteriormente, podemos ubicar un Tiempo 1 en la escena donde Jack provoca el accidente (los accidentes suponen la intervención del azar sumada al error humano) [1] en el cual la familia de Cristina pierde la vida, él los abandona, y se dirige a su casa, donde su familia lo espera para festejarle su cumpleaños. Su mujer Marianne, sale a recibirlo, lo interroga, el le cuenta lo sucedido y ella le dice que arranque la camioneta y que la ingrese al garage. Ella con el reverendo van a la escena del accidente, y averigua que no se sabe quien fue el autor. A su regreso a la casa, Jack se encuen tra llorando, angustiado, (figuras de la culpa) en la habitación de sus hijos, ellos duermen, el le pregunta si murieron, ella dice que si. J: Voy a entregarme a la polícia, M: nadie te vio, creen que fue un taxi, y el le pregunta J: ¿y si fueran nuestros hijos?, M: pero no lo son, no nos ocurrió a nosotros, J: no, no nos ocurrio a nosotros, me ocurrio a mi. Ella le pregunta que coseguiras con entregarte a la policía, J: es mi deber Marianne, ella le dice que no, que su deber es con su familia, J: Mi deber es hacia Dios, alejate y va a entregarse. En el mometo en el que Jack le pregunta a Marianne ¿y si fueran nuestros hijos? comienza a jugarse el tiempo 2, algo lo lleva a replantearse su posición ante la vida, ante lo que significa ser una “buena” o una “mala” persona, “su deber hacia Dios”, lo interpela, exigiendole una respuesta. Retomando a D’Amore, “el recorrido puede volver sobre los elementos disonantes sin que esto implique una apertura sino para cerrar el circuito. Si abre tiene que cerrar, ése es el trabajo de la interpelación.” Jack con “su deber hacia Dios” no muestra la potencialidad de un tiempo 3, el efecto sujeto, no pone en juego su responsabilidad subjetiva, sino que entregandose a la policia, vuelve al surco de lo moral, la respuesta se torna particular y como dice D’Amore: “No hay singularidad en la vuelta al surco de lo moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética.”
En la cárcel, Jack en una conversación con el reverendo, cuestiona a Dios, lo culpa por haberlo puesto al volante de la camioneta, y por no haberle dado el valor para quedarse luego del accidente y ayudarlos. Aquí podemos plantear una hipótesis clínica, “su deber hacia Dios”, su firme creencia en él, para Jack siempre hay otro por encima de él, de su deseo.
Antes del accidente, podemos ubicar la necesidad, ese universo previo en el que se desarrolla el sujeto, en el caso Jack, seria sus anteriores encierros en la carcel, su conversión a la religión y su cambio de vida por su dedicacion a Dios, planteado en la escena de su concurrencia a la iglesia, y de su predicación a un adolescente. Luego, en el accidente, ubico el azar, la incertidumbre, el azar quiso que atropellara a esa familia, con una camioneta que habia ganado por azar, provocando un acto, el accidente. Tomando a Ariel, “un acto implica una decisión que tiene consecuencias para quien lo produce y tambien para los otros… lo que otros ven en la dimensión de mi acto es una accion, por eso nadie puede juzgar a otros por sus actos, pero si por sus acciones.”
Es aquí donde a Jack le cabe una responsabilidad juridica, entendida como un concepto especifico y bien recortado en función del sistema de referencias legales, [2] como sujeto autonomo, responsable de sus acciones.
Los elementos en común entre este caso y el cuento sobre Ibbieta son el azar, en el caso de Jack el accidente, en el de Ibbieta sin saberlo delatar la ubicación de su amigo en el cementerio, la finitud de la vida, ambos se enfrentan a la muerte de un otro en sus manos.
En ambos casos, la queja, que los proteje de la responsabilidad pero no de la culpa, del sentimiento de culpa que en ellos se juega. Ninguno de los dos tuvo voluntad manifiesta en la relización de sus actos, fueron efectos del azar, pero esto no los responsabiliza.

Elisa Nicolato.
DNI: 27.399.850

Bibliografía
• Desastres y catástrofes. Ficha de la cátedra. Mineo. Públicado también en la página web de la cátedra www.psi.uba.ar
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de la cátedra. Mineo. Públicado en la página web de la cátedra www.psi.uba.ar.

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Segunda Evaluación

Alumna: Nicolato, Elisa V.

Cátedra: Fariña

Comisión Nro: 6

Profesora: Pacheco, Mariana

Curso de verano 2010.



NOTAS

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