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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Materia: Psicología Etica y Derechos Humanos

CATEDRA: Fariña

2° Parcia Domiciliario - 2010

Docente de Trabajos Prácticos: Samolevich, Ianina

Comisión: 1

Alumno: Ariotti, Juan Guillermo

LU: 273553040

Correo Electrónico: guillermoariotti@yahoo.com.ar

Teléfono: 15-5109-6946

Fecha: 25/02/10

PELICULA: 21 Gramos (2003 – USA - Drama)
DIRECTOR: Alejandro González Iñárritu
GUION: Guillermo Arriaga
REPARTO PRINCIPAL: Sean Penn (Paul), Benicio Del Toro (Jack), Naomi Watts (Christina), entre otros.

El comentario del Film centra su análisis de la responsabilidad subjetiva en el personaje de Paul Rivers, para el cual plantea tres tiempos lógicos y tres hipótesis clínicas. En el presente trabajo, a diferencia del primero, no desarrollara la misma línea que aquel, si no que va a proponer otros indicadores para dar cuenta de otros tiempos lógicos y otra hipótesis clínica, aunque el personaje sobre el cual se centrara es el mismo.

Paul es el beneficiario de la donación de un corazón y es intervenido quirúrgicamente. Luego de ello se recupera exitosamente de la operación. Previo a la operación Mary, su pareja con la que convive, Lo había convencido de llevar adelante el intento de un embarazo asistido para tener un hijo. Luego del transplante, una vez que Paul vuelve a su casa recuperado, el celebra con su esposa y sus amigos su vuelta a casa en una reunión. En algún punto de esta, el propone un brindis por estar vivo y su vuelta a casa. Inmediatamente después, su pareja anuncia a todos los presentes que ellos iban a ser padres y que estaban en la búsqueda de un embarazo asistido. Ante este anuncio Paul se ve instantáneamente conmovido y a razón de ello le manifiesta luego de la reunión su incomodidad a Mary ante semejante anuncio a sus amigos.
El relato del film transcurre y muestra como se instala en Paul, ya desde el hospital la necesidad de averiguar de quien recibió su actual corazón. Esta búsqueda lo conduce a enterarse de que su donante era un padre de familia que falleció en un accidente con sus hijas y dejo una viuda, la cual dio su consentimiento para la donación que lo beneficio. Además de esto, se entero de quien fue la persona que lo atropello y de que la misma esta en libertad. A raíz de esto, y con el propósito de darle las gracias, Paul decide conocer a la viuda, Cristina, con la consecuencia de enamorarse de ella y romper definitivamente su relación con Mary.
Paul hace participe de sus averiguaciones a Cristina, la cual lo persuade de ir en búsqueda de venganza contra quien mato a su familia (Jack) con el propósito de asesinarlo.
Juntos van en búsqueda de este cometido, y es entonces cuando Paul decide ir solo a matarlo, sorprendentemente no puede hacerlo, si no que dispara al aire y lo advierte de que nunca vuelva. A pesar de ello le manifiesta a Cristina haberlo hecho. Esa misma noche, el supuesto asesinado irrumpe en su habitación y compele a Paul de que realmente le dispare. Cristina aprovecha que ella esta fuera del enfrentamiento y golpea violentamente al intruso con una lámpara y ambos hombres caen al suelo. Paul desde el piso ve que ella lo estaba golpeando repetidamente al intruso, sin miras a detenerse, tras lo cual, y con mucho esfuerzo, dada su extrema debilidad, se dispara en el pecho, cerca de su corazón y así consigue detener la agresión de Cristina. Luego de esto, Paul es llevado a una clínica en la que finalmente muere.

Análisis
El relato del film ha sido selectivo con el propósito de ubicar en medio de esos sucesos los indicadores que dan cuenta del recorrido del circuito de la responsabilidad subjetiva en el personaje del Paul y elaborar una hipótesis clínica.
En la historia de este personaje puede ubicarse como indicador de la necesidad lo irremediable de su transplante de corazón, ya que si el no se sometía a esa intervención iba a morir en poco tiempo. Este mismo elemento es el que se combina con el azar, ya que el donante del corazón, el difunto marido de Cristina, es algo que nadie puede determinar, ni siquiera preveer. La combinación de azar y necesidad generan una grieta donde el deseo de Paul ha encontrado un lugar para abrirse paso.
La acción de Paul, el tiempo 1, se ubica para el protagonista, en la reunión de su vuelta a casa, en el momento en que el propone un brindis, y en medio de su discurso introduce la frase “…quiero brindar por el primer día de mi nueva vida…”, y el tiempo 2, la interpelación se da casi inmediatamente, cuando su pareja, Mary, luego del brindis, anuncia a todos lo que va a ser el intento, por parte de ambos, de un embarazo asistido. Frente a este anuncio Paul se muestra visiblemente afectado y al finalizar la reunión reprocha a su pareja por lo que hizo y le dice “las cosas cambian Mary”. Es entonces que esto da comienzo a la debacle de la pareja conjuntamente con el inicio de la relación entre Paul y Cristina.
Este tiempo 2, sobreimprime aquella acción en la que Paul brindo por su “nueva vida” desatando los acontecimientos que advinieron luego. Para dar cuenta de ello elaboraremos una posible hipótesis clínica basada en el deseo de Paul de ser padre, el cual, siempre había negado y solo había cedido a serlo ante la casi nula posibilidad de poder ser beneficiario de un transplante de corazón y como para darle el gusto a su pareja. La diferencia entre aquel consentimiento para el embarazo y su posterior retractación puede hallarse en que antes de la operación el estaba a resguardo de su deseo, se parapetaba detrás de su casi inexorable muerte (en la película se especulaba con un mes de vida), posición que lo mantenía alejado del deseo de ser Padre, pero al continuar viviendo no podía seguir evadiendo.
En el tiempo dos, Paul es interpelado en su deseo de ser padre, el reacciona no responsabilizándose, si se manifiesta en desacuerdo y se desentiende negando este deseo, atribuyéndoselo, proyectándolo en su pareja y además calificándolo de un recurso sin sentido para salvar la relación. Esta negación de su deseo, es también un indicador de la culpa. Pero su deseo, a pesar de esto, y a lo largo del film va mostrando como sigue manteniéndose incolumne. La culpa, haber cedido en su deseo, se manifiesta en un estado de angustia que se mantiene en el a lo largo de todo el resto de la historia. Y que manifiesta el mismo como cuando expresa lo doloroso que es para el saber en que circunstancias ha recibido el corazón que ahora tiene. Y también, cuando muestra una notoria necesidad de satisfacer a Cristina, la persona que tomo la decisión de donar el corazón, postura la cual lo conduce a aceptar su propuesta extrema de asesinar a quien atropello a su familia.
Volviendo a los efectos de la interpelación de tiempo 2, no hay en Paul un hacerse responsable, si no que el queda encerrado en un ida y vuelta entre el tiempo 1 y el 2, como prueba de ello, puede entenderse su relación con Cristina, su salida de la interpelación (luego de la negacion y proyeccion) es un enamoramiento hacia ella, ocupando el lugar de aquel de quien provino su corazón, se identifica con el, es ahora la pareja de Cristina. Situación paradójica, porque asimismo como el niega su deseo de ser padre, este no deja de manifestarse, en su identificación, es al mismo tiempo que la pareja de la viuda, aquel padre que ha fallecido y que reencarna en el, tanto mas, cuando accede a la propuesta de la venganza del accidente. En palabras de D´amore: “El deseo inconciente – reprimible pero indestructible- sigue haciendo su jugada, iluminándose en cada acto. Diciendo la verdad insoportable de la hiancia; desde aquí no hay nada mas logrado en cada elección…” . Sin embargo, Paul no deja de sentirlo como una manifestación más de su culpa, de su necesidad de reparar la pérdida de Cristina. Hay en el protagonista otra frase que repercute en su cabeza a lo largo del relato y que es “… quiero saber quien soy yo ahora…”, casualmente es casi la misma frase que Cristina le dice en la misma escena que le manifiesta sus intenciones de matar a quien atropello a su familia. La diferencia entre un momento y otro es que en su propia pregunta acerca de “quien es ahora” Paul se vio arrojado en la negación de su deseo y en búsqueda de una salida que lo condujo a la relación con Cristina, pero la segunda, la pregunta de cristina “… quien sos vos? Tenes el corazón de mi marido” no hace mas que reforzarlo en el lugar en el que el estaba identificado. Lo que puede entenderse como que también lo ha llevado mas allá de ese lugar, lo ha vuelto como propone Caligaris, un “instrumento” de Cristina, un precio que hay que pagar por parte del neurótico, para “una salida que promete y garantiza” .
Entonces ahora, Paul esta en medio de la empresa que inicio con Cristina, están acechando a quien mato a la familia de ella. Aquí, el toma la decisión de ir solo a matar a Jack. Lo encuentra, lo reduce y lo tiene a punta de cañón, pero no lo mata, dispara tres veces, pero ninguna a su victima indefensa. Le dice: “debería haberte matado… ahora vete… desaparece… no vuelvas nunca a ver a tu familia…” y se va. Paul entonces no realiza un acto destinado o dirigido al Otro, ya no se juega en la lógica de la demanda, sino que está completamente guiado por el deseo al no matar a su victima. Esta escena retrata la frase de Caligaris: “…la carrera del neurótico es una carrera sin fin, una carrera orientada, pero sin fin. Lo que hace por otro lado, y lo comprobamos cada día, cuando queremos alguna cosa muy fuerte, que en la hora misma en la cual lo conseguimos, sabemos que no era eso lo que queríamos” .Pero no es solo eso en el caso de Paul, el llego hasta allí como instrumento de la causa de Cristina, y allí mismo también se ha hecho responsable de su deseo, ser padre es dar vida, una “nueva vida” (como dijo en su brindis) y no quitarla. A partir de allí Jack iba a tener una “nueva vida”.
Alejandro Ariel expresa con sus palabras: “…Entiendo que el tiempo 1 y el tiempo 2 son todavía tiempos de dormir en los signos de un guión ajeno. Un circuito que se cierra en si mismo, mientras que el tiempo 3 es un tiempo que abre otro tiempo” . Y unas líneas antes: “…parecía que eso era lo ultimo y se abre una puerta ¿Qué es lo que hay mas allá? Hay las líneas punteadas del tiempo 3…” “…en realidad es lo que había antes, solo que el, ahora, esta en otra posición. Nada mas”
Al irse Paul sin asesinar a Jack, ha inaugurado su tiempo 3, ha abierto una puerta, se ha hecho responsable. Aunque este tercer tiempo no se agota aquí, ya que el acto ético no es de una vez y para siempre, es una apuesta que requiere ser sostenida y reafirmada continuamente, y esta necesidad se le presenta a Paul en la escena de la habitación del hotel, cuando Jack irrumpe y le exige que le dispare y que lo mate realmente. Mientras los hombres forcejean, repentinamente Cristina aprovecha y empieza a someter a golpes a Jack con un gran velador, a punto de matarlo a golpes. Es ahí que Paul renueva y refuerza la apuesta, aunque con vacilación y angustia, ahora no puede aceptar esto, ya no es como antes y resuelve impedir el asesinato de Jack dándose un tiro a si mismo. Una vez mas ha dado vida, al punto de cambiar la de el por aquella, como expresión máxima de su deseo.
Con el disparo Paul paga un precio por su deseo, y lo hace con su vida, como dice lacan “No hay otro bien mas que el que puede servir para pagar el precio del acceso al deseo”.
Ariel propone el silencio como un momento que marca el pasaje a un acto creador, y nos da el ejemplo en la Pintura de Picasso, en esta escena, el silencio del protagonista, su acto en soledad, es el disparo a si mismo, buscando su muerte puede encontrar el silencio, se reafirma en su deseo, salvando a Jack confirma ese deseo de crear vida, de la nueva vida, de ser padre. Ya no es el Paul de antes, el ahora esta pagando el precio de su deseo, y su silencio creador se representa en el disparo mismo, el viejo Paul, el asesino, el instrumento, ha muerto.

Entre El Film analizado y el cuento “El muro” de Sartre pueden hacerse algunos paralelismos entre Paul e Ibbieta. En primer lugar, en el tiempo 1 de Ibbieta hay algo que va mas allá, en la frase de de Paul del T1 este exceso esta al final, cuando dice “mi nueva vida”, esto en comillas va mas allá de lo calculado, su yo buscaba decirlo en complicidad con la gente de la reunión, celebrando el volver a casa. Pero también hay significados que se desprenden de la literalidad, esas tres palabras se refieren tanto a “mi nueva vida” como padre, que de haber muerto nunca llegaría a serlo y de la otra “mi nueva vida” que estaba por advenir con el embarazo asistido, esto se hace evidente recién con la sobreimpresión del tiempo 2, allí es donde se inaugura el circuito, “vemos que se pone de relieve la eficacia de la palabra en su literalidad. El yo, que sostiene la ilusión de ser dueño de lo que dice y hace, se enfrenta a ese momento de sorpresa, de desorientación al que lo confronta la caída del sentido” .
Luego del tiempo 2, en ambos personajes se ve como se han traicionado, han cedido en su deseo. Ibbieta que entregado a la muerte rompe el pacto consigo mismo, respondiendo al falangista da lugar a su deseo de vivir. Y Paul, que en el brindis, en medio de la metáfora, del chiste, el sentido compartido con los otros, la literalidad de esas tres palabras alojan su deseo de ser padre, porque el nunca quería serlo, menos aun en vida, y solo había accedido a serlo post mortem. Ahí esta en los dos personajes lo que ha ido mas allá del T1. Mosca hablando de Ibbieta dice: “…quiso trocar ese sometimiento, burlándose del falangista aunque aceptara su juego. El chiste le salio mal, ¿o bien? En fin, una vida a cambio de otra, aplazo su condena” . Es como a Paul en el brindis, hubo chiste, ¿o no lo hubo? Hubo metáfora, ¿o no la hubo?
D´amore afirma “no somos escépticos absolutos. Aceptamos que existe un encadenamiento causal y aun mas, que este en gran medida es determinable y resconstruibe”. Mas adelante agrega: “lo que emerge… con sorpresa por la incertidumbre y lo inesperado, con efecto terrorífico…esta emparentado a lo Real, es lo impensado y lo no sabido” . En otras palabras esto es lo que conduce hacia un análisis en 3 tiempos posibles, haber visto las acciones de Paul e Ibbieta y como cada uno de ellos se ha hecho responsable frente a su deseo, un deseo que se abre paso entre la necesidad y el azar, que es posible vislumbrar a través de desandar el camino, tratando de determinarlo y reconstruirlo a través del encadenamiento causal del cuento “El muro” y el Film “21 Gramos”. Descubriendo como la responsabilidad subjetiva y las figuras de la culpa, que están relacionadas con en ese propósito desconocido para el sujeto que se revela a posteriori en el exceso del T1.
Retomando los elementos en común entre las dos historias podemos encontrar también como Paul e Ibbieta han dado indicios de su deseo, Ibbieta cuando no quiere perder ni dos horas de vida y sin embargo se auto reconoce como entregado a la muerte, y Paul cuando dice “quien soy yo?” no reconociéndose como padre. Los dos personajes han negado su deseo.
Hay también una diferencia en el recorrido del circuito entre Paul e Ibbieta, este ultimo tiene un T2 y T3 muy cercanos, pero en cambio Paul, una vez interpelado en el T2 queda coagulado en respuestas que son figuras de la culpa y habrá que esperar bastante mas (la escena de los disparos) para ver en Paul el acto sujeto, su T3.
Hay otro punto de coincidencia entre Paul e Ibbieta, este ultimo “recupero su tiempo bajo la amenaza de perderlo, recupero su mortalidad. Negando su responsabilidad bajo la coartada del azar y el destino, volvería a perderlo. También salvo su vida, si ese fue su deseo, de eso es responsable” . Como Paul, que estando frente a Jack arrodillado y completamente sometido, situación a la que había llegado negando su deseo, de la mano de la necesidad y el azar. A punto de matar, no lo hace, su deseo encuentra otra vez la grieta, y allí dio vida. Si su deseo era ser padre, el también –al igual que Ibbieta- de eso es responsable.

BIBLIOGRAFIA:
Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
Gutiérrez, C. (2002): Diagnóstico y responsabilidad. En Revista Argentina de Psicología, APBA, Número 45, pp. 93-98.
Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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