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Films >  Congresos Online >  Congreso Online 2013 > Film:  A la hora señalada
Entre la ética y la moral
por Pesino, Carolina
Título original: High Noon

Fred Zinnemann / Estados Unidos / 1952

Antecedentes

En 1947, El Comité de Actividades Antiestadounidenses, se encargaba de investigar la influencia comunista en la industria cinematográfica de Hollywood lo que llevó a que muchos productores, guionistas, artistas, etc., fueran puestos en lo que se denominó “listas negras” y tuvieran que emigrar para poder seguir trabajando (tal el caso de Chaplín).

C.Foreman y S.Kramer , habían fundado una productora cuya finalidad era crear films comercializables y que a la vez reflejaran la situación sociopolítica del momento.

Esta película se desarrolló en relación a la experiencia de Foreman frente a ese contexto controlador en el que se le exigió delatar a quienes tuvieran una participación política e ideológica contraria a la existente.

Foreman expresa la situación dilemática en la que se halla inmerso de este modo: “No era miembro del partido comunista en ese entonces, con lo cual no quería estar con ellos pero obviamente me era impensable convertirme en delator”.(www.solocineclásico “A la Hora señalada)

En diciembre de 1955 André Bazín (1918/1958 Crítico y teórico cinematográfico francés fundador de la revista Cathiers du Cinema), cataloga a High Noon como “súper western” para diferenciarlo de los anteriores a la guerra y mostrar la evolución del género. Estos western, señala, le incorporan una dimensión extra (psicológica, sociológica, erótica, etc.).

Si decimos que el cine refleja la singularidad de una época, este film no puede ser más que un ejemplo de eso. Desde un punto de vista político, la mirada está puesta en una crítica del cine al macartismo imperante por aquellos tiempos, planteando un abordaje social poco frecuente en el Hollywood de aquellos años.

Dadas las características de la trama y la presentación de sus personajes se la puede ubicar también como un thriller psicológico donde cada personaje despliega sus decisiones en un contexto de acción y suspenso sin dejar de lado las pautas convencionales del género.

El manejo del tiempo es un factor que agrega suspenso a la historia. La segunda mitad del film transcurre en tiempo real. Los relojes que, magníficamente compaginados con la espera en sí, “señalan” el transcurso preciso de los acontecimientos que aparecen en pantalla. Cualquier exquisito observador de los detalles cinematográficos lo puede comprobar sincronizando su reloj con los de las escenas.

No menos importante es la música que dejó una impronta fundamental en el film. Aún hoy, aquellos que la han visto hace ya muchos años siguen recordando su melodía, una balada que acompaña casi todo el film y que fue especialmente creada por Dimitri Tiomki para esta película.

El Argumento

La historia transcurre en el pequeño pueblo de Hadleyville.

Will Kane (Gary Cooper) es el sheriff que acaba de casarse con Amy (Grace Kelly, en su primer papel protagónico) y deja ese trabajo con la finalidad de tener una vida más apacible como comerciante en otro lugar.

Paralelamente a este acontecimiento llegan a la estación de tren local tres matones a la espera de Frank Miller (Ian Mac Donald), un peligroso delincuente quien unos años atrás fue arrestado por Kane, condenado por la justicia, y ahora, por razones que no se explican, es liberado y busca venganza.

Los habitantes del pueblo que reconocen en Kane al sheriff que llevó la paz y tranquilidad, le aconsejan irse luego del casamiento.

Es así como abandona el pueblo junto con su flamante esposa, pero ni bien emprende el viaje sufre una crisis de conciencia considerando que el deber está por encima de todo y regresa a pesar del desacuerdo de su mujer.

Retoma su cargo y va en busca de ayuda para enfrentarse a los bandidos. Inesperadamente todos se niegan a ayudarlo, atemorizados y aluden excusas convincentes para no involucrarse. Hasta su ayudante, Harvey Pell (Lloyd Bridges) también renuncia.

Solo su antigua amante Helen Ramirez ( Katy Jurado) lo apoya, pero ante la negativa de él de volver a involucrarse de alguna manera con ella, esta vende su negocio y decide irse del pueblo en el mismo tren del mediodía en el que llega el bandido.

Su esposa, que por su religión cuáquera no acepta la violencia armada, también decide abandonarlo e irse en el mismo tren cuando él reitera su decisión de quedarse.

No obstante este panorama, Kane, se enfrenta solo a los bandidos y cae herido en la contienda. Amy, al oír los disparos desde el tren que partía, se baja y, contra sus creencias religiosas de no violencia, va en busca de su esposo y mata al tercer pistolero disparándole por la espalda. Es tomada como rehén por Miller para obligar a Kane a salir de su refugio pero ella logra liberarse lo que hace que Kane pueda matar al pistolero.

Al finalizar el enfrentamiento y con los bandidos muertos, los habitantes comienzan a salir de sus casas.

Kane arroja su insignia de sheriff al suelo y se va del pueblo junto a su esposa.

La Soledad

Kane es un sheriff poco común, todo lo contrario a los personajes de John Wayne, individualistas y valientes, de ahí también la peculiaridad del film en su género.

Es un humano que duda, teme, sufre, se angustia, no quiere estar en el lugar que está pero a la vez no puede dejar de hacerlo y eso es lo que hace más valiosa su acción.

La soledad en la que se encuentra nuestro personaje frente a sus decisiones y el enfrentarse a ellas marca el desenlace de la película.

Es el sentido que el guionista quiso darle: por un lado la parábola de algunas sociedades, la cobardía, las traiciones y el abandono y por el otro una alegoría de la propia situación en la que Foreman se encontró, tan solo como Kane, cuando tuvo que declarar ante el Comité Parlamentario.

Nuestro personaje podría haber huido, tal como le aconsejan en el pueblo. La decisión no es fácil: huir frente al peligro de muerte o por el contrario darle batalla: “Si huyo ahora voy a vivir huyendo. Entonces prefiero pelear”. “Tengo que volver” “Debo hacerlo” le dice a su esposa. Es que no puede escaparse de la mirada de sí mismo, la más implacable, la que representa el poder de su conciencia. (Feinman).

Vueve al pueblo con la esperanza de contar con el apoyo de la gente pero se encuentra que está “Solo ante el peligro”. Hace un tiempo atrás peleó y echó a los delincuentes para que ese pueblo fuera un lugar tranquilo y pacífico en donde vivir. Los habitantes le aconsejan que se vaya entendiendo que esta es su pelea y deberá librarla solo. El film plantea, no en forma ligera y poco profunda, las acciones egoístas que caracterizan a muchas sociedades: no hay quien colabore ya que el problema del otro no me incumbe. Es no necesitar del otro ni al otro negando que el otro es también aquel que nos completa.

Desde el punto de vista cinematográfico hay escenas magníficas que muestran la soledad en la que se encuentra, y es cuando se puede ver a Kane conmovedoramente solo en el pueblo a través de un travelling previo al enfrentamiento, la cámara parte de un plano medio y se va alejando hasta revelar la más absoluta soledad. Una cámara en contrapicada hace más patética la escena. El pueblo está vacío, como abandonado y él en medio de la calle esperando a los matones. Tal como en la vida misma, uno está solo cuando se enfrenta a la muerte y nuestro personaje, a esta altura de los acontecimientos, lo sabe.

Los Personajes

Todos los personajes implicados en la historia, como así también la posición que adoptan las instituciones frente a los acontecimientos son válidas y atendibles y reflejan en la mayoría de los casos el comportamiento que una sociedad individualista adopta frente a las necesidades del otro.

Amy es una joven cuáquera que acaba de casarse con Kane y que rechaza todo tipo de violencia, ama a su esposo y él a ella lo que hizo que decidiera vivir pacíficamente en otro lugar.

Ella vio morir a su padre y a su hermano en situaciones de violencia y no entiende por qué su esposo decide enfrentar a los delincuentes antes que irse del pueblo. No quiere más muertes en su vida, ha conocido la violencia y la rechaza.

Sin embargo es la única que, dejando de lado sus convicciones religiosas, sale a ayudar a su marido en el desenlace de la película, tomando un arma y matando a un delincuente en el momento justo en que éste iba matar a Kane. Para Amy la suerte que corra su esposo es también su suerte, contrariamente al resto, sabe que su decisión también le concierne y repercute en el otro, no está sola ya que la suerte del otro es su propia suerte.

Puesta frente al dilema de seguir la estática letra bíblica o eliminar a los que amenazaban la vida de su marido, opta por la última alternativa, de acuerdo a su deseo y no de acuerdo a las convicciones religiosas con las que seguramente tuvo que enfrentarse también. En una fracción de segundos tuvo que decidir entre la vida de su esposo o las reglas que, impuestas desde afuera la anudaban a un devenir poco singular.

También va a ver a su ex amante para tratar de entender por qué su esposo decidió quedarse. Es un interesante “enfrentamiento” amoroso en el que ambas esgrimen motivos válidos que las relacionan con él.

Helen Ramirez (Katy Jurado), una mujer mexicana que fue amante de Will Kane interpreta una escena conmovedora en un encuentro donde ella pretende ayudarlo aunque poco sea lo que puede hacer. J.P.Feinman rescata un breve y magnífico diálogo donde ella le dice: “Un año sin verte…”y se lo dice en castellano. Él le responde, también en castellano:”Yo también te extrañé”. Esa es una genialidad del guionista Foreman. En la intimidad, cuando hacían el amor hablaban el idioma de ella” (Feinman, J.P. “Siempre nos quedará París”p.258).

Sam Fuller (Henry Morgan) personifica al amigo que se niega a ayudarlo escondiéndose en su casa y haciendo mentir a su esposa por no atreverse él mismo a decírselo. Fuerte escena de sumisión y cobardía.

Hay un momento en el que el sheriff entra a la iglesia pidiendo ayuda cuando se está realizando la ceremonia religiosa. Aquellos que antes lo aclamaban ahora son los que anteponen intereses económicos para no auxiliarlo. El sacerdote, a la hora de opinar, puso la ley sobre el amor, la ley del mandamiento por sobre su espíritu, la ley por sobre la fe. Algunos críticos pretendieron hacer una analogía entre Kane como “el salvador” y los pobladores como los mercaderes. Es infructuoso ya que nuestro sheriff solo lucha contra el mal desde una posición moral concreta.

La Moral

Hay un atributo indiscutible de nuestro personaje que es el de su integridad moral. Está seguro que va a morir y entonces escribe su testamento, no da paso atrás y se mantiene fiel a sus principios aunque estos le cuesten la vida.

Siguiendo a Heidegger (segunda sección de “Ser y Tiempo”) es ese “ser que avanza a través del tiempo en dirección a la muerte” “ese ser que va siendo, sabiendo y conociendo la posibilidad de su no-ser”. Kane vive esta circunstancia límite que lo lleva a encontrar el exacto sentido de la vida, aquello por lo cual vale la pena vivir y aquello por lo cual vale la pena morir.

Huir no es lo correcto ya que esa acción en sí misma es mala para nuestro sheriff. Es así como actúa desde una conducta moral en el sentido kantiano (imperativo categórico) “no debes hacer tal o cual cosa” “debes hacer tal o cual cosa” o, dicho de otra manera es darse ordenes de acuerdo con lo que debemos hacer.

¿Pero qué es lo que verdaderamente desea nuestro personaje? Kane sufre, tiene miedo, se angustia. ¿No es desde la paradoja de la lógica del bien que se puede pensar su accionar? En este sentido el psicoanálisis hace una mirada a-social: debe recusar la ética del bien, conforme con los enunciados de la sociedad para situarse del lado de la singularidad de un real. No desea morir por eso sufre pero a la vez debe actuar de acuerdo a los mandatos universales en los que se encuentra posicionado.

Tal como lo desarrolla Nietzsche, la moral no es sino uno de los nombres que asume el rechazo al “instinto y al “deseo” y que su fundamento no descansa sino en la paradoja : “nada más inmoral que la moral misma”.

¿Cuál es entonces el lugar de este sujeto en la sociedad? ¿Qué es un acto y cómo referirlo a un actor? Estas preguntas estructuran todo el proceso interpretativo y además el relato del film donde se forjan las representaciones de lo que significa “convivir”.

Lo que importa desde el punto de vista de la subjetividad es ese actor cuyos actos ponen en juego la soledad de sus decisiones, en una elección ética y profundamente singular. La dimensión ética es irreductible a toda institución y excede las normas en sí mismas. No hay un Kane social y otro singular, uno consciente y otro inconsciente, sino un sujeto que se revela en su división, en las fallas de su propio accionar.

¿Cuál es el sentido de su acto? Kane aún no se ha podido desprender de su “chapa” de sheriff, atributo simbólico que le indican y dan razón a su comportamiento.

Sin alguien que ponga en función la ley, el pueblo está en peligro, se desvanecen los códigos, la sombra del caos acecha al pueblo.

Será entonces ese juego subjetivo entre lo que “debe” hacer y lo que “quiere” hacer lo que decida el destino final de nuestro protagonista.

¿Cómo actúa Kane entonces? Hace lo que “debe” desde el lugar con el que todavía está comprometido, pero a la vez se angustia y tiene miedo, no quisiera estar ahí. Es el modo que encuentra de relación con la situación misma y esa acción llevada a cabo es la que modificará, al final de la película, el posicionamiento frente a su verdadero deseo.

Kane siente culpa si “huye”, parece acorralado en esa situación, entonces pide ayuda y no la encuentra, al menos de quienes la espera. La única salida que le queda es el enfrentarse solo, aunque esa decisión le cueste la vida.

No es una decisión cualquiera, esa decisión recae finalmente sobre él mismo, sobre su propio acto. Kane ofrece su vida en una dimensión ética, de otra manera tampoco hubiese podido vivir.

Es en el momento final de la película que comprende la dimensión de lo acontecido y puede desprenderse de su compromiso con los valores morales de “deber” hacer, arroja su insignia de sheriff al suelo, dejándole al pueblo la decisión de su futuro y emprende un nuevo compromiso de vida. Solo haciendo “lo que se debe” pudo acceder a lo que desea, un acto propio.

Solo el efecto del “deber cumplido” le permitirá irse sin huir. Los preceptos son para Kane una exigencia absoluta. No importa si lo conducen a la muerte, es una experiencia absoluta. La obediencia del imperativo es, para él, un modo de adecuar el placer a la cultura y lo que le permite continuar en ella.

Referencias

Bazín, A. “Evolución del western” Cathiers du Cinéma Dic 1955

Bazín, A. “¿Qué es el cine?” Ediciones Rialp 2004

Chaumon, F “La ley, el sujeto y el goce” Ed. Nueva Visión. Bs.As 2005

Feinmann J.P. Siempre nos quedará París. El cine y la condición humana. Ed C.I Capital Intelectual. Bs. As.2011

Freud, S. “El malestar en la cultura” Ed Amorrortu.

Heidegger, M. “Ser y tiempo”. Segunda sección

Kant, I. “Crítica de la razón práctica” Libro I. Ed. Espasa-Calpe. Madrid 1984.

Kant, I. “Crítica de la razón pura” Edit. Alfaguara. Madrid 1993. Immanuel Kant: Crítica de la razón práctica, Ed. Espasa-Calpe, Madrid, 1984, libro I

Lacan, J. “Etica del psicoanálisis” (Seminario 7) Edit. Paidós Bs.As 2007

Michel Fariña, J.J. “Ética, un horizonte en quiebra” Ed. Eudeba. Bs.As. 2008

Nietzsche, F. “La genealogía de la moral” Ed. Gradifico. Bs.As. 2007


Notas






Comentarios

Mensaje de Haydée Montesano  » 27 de octubre de 2013 » haydeemontesano@gmail.com 

Muy buen análisis que deja planteados varios ejes de debate. Que la hora señalada sea el mediodía, propone una interesante alegoría de ese único instante del día en que el cuerpo de ese hombre en la calle vacía, no produce sombra; tan solo parece estar que ni su sombra lo acompaña. Sin embargo, alguien que se sostiene en la elección de dar por concluida una tarea, para no convertir su vida en una huida permanente, soporta su actuar en el Otro -límite y marco de su escena en el mundo.
Prefiero pensar que ese momento sin sombra, instante que escapa al tiempo diacrónico de los relojes, es la vacilación del pasaje de una consistencia moral a otra; la del sheriff valiente, de amor apasionado con una mujer independiente a la del hombre de bien, casado con una buena esposa, que busca.los destinos de una ciudad, lejos del territorio salvaje. Ese único instante sin sombra, puede localizar la fulgurante aparición del sujeto, evanescente ya antes del próximo instante



Mensaje de eormart  » 23 de septiembre de 2013 » eormart@gmail.com 

Carolina, mientras leia tu comentario pensaba si la decisión de Kane es comparable a la de la "bolsa o la vida" alienado al mandato de sheriff o separado por su acto. Ser o tener es el dilema en el que el protagonista se encuentra.



Mensaje de Susana Díaz  » 12 de septiembre de 2013 » susanaydiaz@gmail.com 

Muy bueno Carolina! Tal vez podríamos pensar también, que para retirarse del cargo de agente del orden, este sujeto tiene que resolver una cita pendiente. El forajido vuelve al pueblo a buscar a quien lo encarceló, es a él a quien se dirige. Es por eso que Kane habla de que no puede seguir huyendo, ahí está la cuestión ética que pone en relieve su deseo. El acto en cuestión, asistir a la cita con Miller, resuelve la paradoja ética. Ya no tiene que huir, puede retirarse en paz con su deseo.



Mensaje de Ana María Gómez  » 18 de agosto de 2013 » acaurel@fibertel.com.ar 

Estimada Carolina:
¡Excelente su trabajo! Me hizo pensar que "la hora señalada" sería la de la soledad del ser frente a la muerte.
Y también las diferencias y analogías con la obra maestra que es "Crónica de una muerte anunciada"
La felicito y le agradezco





 

 
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