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05_González María belén _ Actos privados.

1) El personaje sobre el cual se centra dicho análisis es el del Padre Greg.
Al referirnos al concepto de responsabilidad subjetiva, es útil servirnos de la definición que da Salomone en el libro Clínica y Deontología:
“llamaremos responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente; sujeto no autónomo que, por definición, no es dueño de su voluntad e intención”
Esto quiere decir que estamos en presencia de una conceptualización de sujeto que viene a modificar su postura frente a los hechos de la realidad. Se trata aquí del “sujeto en acto”, del sujeto mediado por la culpa, tomándola como condición que
ob-liga a responder (al decir de D’amore), a actuar, a formarse sujeto a través de la ligazón con un acto. Pero esto no quiere decir que responsable es equivalente a conciente de lo que se hace y se dice, sino culpable de ello.
Cuando el momento de la interpelación se sucede, momento de quiebre del orden del universo previo, el sujeto es llamado a responder; pero este puede hacerlo no solo de una manera, puede optar por dos caminos: el de la vía del deseo (posibilidad de hacerse responsable) o por la vía del goce (figuras de la culpa sustancializada). El momento de derrumbe del que estamos hablando podemos ubicarlo dentro de la película en esta escena: Lisa le ha contado un secreto al Padre con un alto grado de importancia, que ya comienza a plantear un pedido de respuesta por parte de este. Pero “los devaneos del padre Greg en relación al secreto de confesión, solo surgen a partir de la perversa jugada maestra del padre de Lisa: habiéndose acercado al confesionario y relatándole al sacerdote los hechos, lo imposibilita absolutamente de revelarlos. Ahora sí se trata del pecador confesando sus pecados. Frente a esto, previsiblemente, el sistema de valores religiosos, especialmente aquellos vinculados a la función sacerdotal, se impone.”
En este momento el sujeto planteado es llamado a responder, se encuentra ubicado en una disyuntiva entre levantar el secreto de confesión y así crear la posibilidad de ayudar a Lisa o mantenerse dentro del reglamentos del condigo de derecho canónico y guardar el secreto. “Pero hay que decirlo: no puede decidir porque evita plantear el conflicto en el campo de la decisión. Si bien se trata de un secreto, tal vez no se trate solo de un secreto de confesión sino de un secreto no confesado.” Desglosado de esta conclusión vemos abrirse un panorama que estaba velado: la historia de Lisa tuvo sus efectos en el padre Greg que aunque no sea conciente de la relación, la situación misma implica un planteo del sujeto en relación a su sexualidad y al ejercicio de la misma (tema que vemos que también lo instiga a responder frente a esa cuestión de confesar tal practica, mas que nada la aceptación por aparte de él mismo de su condición).
La hipótesis clínica, que nos habla de qué es lo que se esta jugando en el sujeto que hace mover su universo, nos muestra la intención de la posibilidad de que algo del orden de la responsabilidad advenga. En este caso, la interpelación que se le presenta al sujeto, aparentemente desde dos lugares, el caso de Lisa y el caso propio, confluyen en un mismo punto: dependiendo de la decisión que tome mantendrá o no el lugar de “hijo perfecto consagrado a Dios”, “lugar que empieza a resultarle insostenible, tanto como insoportable la idea de perderlo” .

2) El sujeto que vamos a analizar a continuación dentro del circuito de responsabilidad es el del Padre Greg.
La interpelación subjetiva es la puesta en marcha de dicho circuito. Es el tiempo 2 que viene a resignificar un tiempo anterior 1 gracias a la ligazón de sus elementos a través de la culpa. Lo que esta última hace es que ese retorno implique una respuesta debida por parte del sujeto sobre la acción en cuestión.
Como dijimos antes, el momento de interpelación ocurre a partir del secreto que cuenta Lisa al Padre, y más que nada, en el momento en que el padre de la niña relata explícitamente la relación incestuosa que mantiene con ella. Entonces lo que en este momento sucede es que aparece algo que viene a irrumpir en el universo previo: no solo significa que se le esta pidiendo una respuesta a esta situación, por ejemplo divulgar el secreto en función de que el horror se termine o mantenerse dentro del universo de lo particular donde el código justifica (por no decir, apaña) la no intervención. Además se esta volviendo a un tiempo anterior 1 (el sujeto ejerciendo su sexualidad sin interrogarse) para resignificarlo y posibilitar la interrogación también allí: o bien sigue manteniéndose (hipócritamente) en esa figura de “hijo perfecto de Dios” que rige su accionar tomando como brújula los códigos canónicos, mientras que despojándose del cuello clerical para que no perturbe su conciencia, mantenía relaciones sexuales (inflingiendo el voto de castidad), o por otro lado, se reconoce como detractor de las leyes, al mismo tiempo que también acepta su homosexualidad. (si bien el código canónico no creo que plantee el tema de la elección de objeto sexual, porque a lo que en realidad se refiere es a la relación sexual en si misma, sin distinción de sexo, la posición del sujeto como homosexual viene a agregar un plus mas de interpelación. Pero se me ocurre más prejuiciosa y basada en un código moral social que en leyes deontológicas)
Al estilo de otro momento de interpelación podemos ubicar la escena en la cual son descubiertos Greg y Graham en su auto por la policía.
Un concepto importante a destacar es el de la culpa, como lo que ob-liga a responder, diferenciándolo del sentimiento de culpa. El Padre Greg es instigado a responder, a tomar una decisión en relación a lo que esta sucediendo. Vemos con sus gritos, llantos y replicaciones que hace hacia el crucifijo, como se encuentra cargando con esa culpa que introduce una dimensión que va más allá de la autonomía de la conciencia, mas allá del Yo, podemos decir. Estamos refiriéndonos a la experiencia del deseo inconciente.
Una respuesta facilitadora a esta cuestión y que cabe dentro de la lógica de la moral, seria responder con una respuesta particular, es decir, una respuesta que este presente dentro del universo conocido. Existe un abanico de opciones: sentimiento de culpa, negación, proyección, intelectualización, etc.… Esto es completamente diferente respecto de un tiempo 3 como responsabilidad subjetiva que implica la noción de acto en el cual el sujeto se produce y se responsabiliza por su deseo.
Este ultimo tiempo 3 creemos poder verlo en el camino que toma Greg frente a su destitución del cargo y su segregación a causa del descubrimiento de su relación con Graham. Una respuesta que no quedaría por fuera del universo particular y, que aferraria al sujeto a la culpa sin poder ver realmente su implicación subjetiva seria “hacerse cargo” de la orden de retirarse de la parroquia y ser trasladado (cosa que hace por un momento). Una respuesta completamente diferente y que tomaría al sujeto por la dimensión ética que implica el “acto ético” seria hacer algo que difiera con lo que se le impone desde fuera: como lo hizo el Padre Greg, que a pesar de sus dudas y el repudio de casi todo un pueblo, toma otro camino y vuelve a dar la misa junto a su amigo sacerdote. Claramente se comienza a vislumbrar el principio de un cambio de posición subjetiva por parte de Greg.

3) Podemos encontrar algo en relación al azar en la película. Al hablar de dichos elementos nos estamos refiriendo a cuestiones que no tienen que ver con la responsabilidad del sujeto, donde no existe lugar para la elección ni para la ética. Una situación que podemos relacionar a esto es en la cual el Padre Greg es descubierto por la policía en el auto junto a Graham. Se observa que esto irrumpe por fuera del encadenamiento causal, es decir también por fuera del sujeto mismo, aunque, inevitablemente, acarrea consecuencias para el mismo, ya que a partir de eso ocurre que se hace de conocimiento popular la vida sexual del sacerdote, con todas las repercusiones que esto implica.

4) Las figuras de la culpa se manifiestan a través de un efecto llamado culpógeno. Lo que esto produce es a un sujeto aferrado a la culpa, como dijimos anteriormente, sin posibilidad de encontrarse realmente implicado subjetivamente. El yo del sujeto se desculpabiliza del deseo aceptando concientemente esa carga de la “culpa moral”, basada en los códigos compartidos o ya conocidos. La definición que mejor engloba a este tipo de figuras es la del “sujeto joya”; este se refiere al sujeto autónomo, conciente, con poder de uso de la razón, reglado por las leyes dentro de una sociedad, restringido a los limites del Yo.
Una figura de culpa se hace presente en Greg en el momento en que acepta el castigo impuesto por el arzobispado y se traslada de parroquia. Aquí se ve un sujeto envuelto en un mar de culpa ocasionado por el pensamiento de que infringió una ley sagrada y se aparto del camino de Dios (responsabilidad jurídica, tomándola como reglada por leyes y códigos estrictos y explícitos). Lo que esta haciendo es desresponsabilizarse de su deseo, taponando su acceso y evitando el concernimiento subjetivo que la situación implica. Si bien la situación se revierte, por unos momentos Greg se deja aplastar por el peso de los códigos, en una postura sumisa y postulándose en una posición de acatamiento a las reglas. La culpa que aquí tiene lugar es la culpa señal, que se anuda a una situación; si bien el sentimiento es genuino, no así el contenido de la misma.
De la misma forma, cuando se interroga sobre que debe hacer frente al conflicto que presenta Lisa, Greg toma una posición que vela su verdadera implicación y responsabilidad tomando la ley sacerdotal que impide la revelación de un secreto de confesión como absoluta y que no deja el espacio a una interrogación verdadera: bajo ninguna circunstancia debe levantarse el secreto de confesión, no hay excepciones. Así evita tomar una posición responsable, así se muestra como acorralado en un lugar donde no existe la opción. Creemos que esto es completamente imaginario ya que, de cualquier forma, si el sujeto no “tiene” elección no por eso es menos responsable.

5) A primera vista, lo que se observa es que en ambos casos se juega una dinámica que tiene como motivo la toma de una decisión: en los dos se interroga al sujeto, al cual se le presentan dos caminos; “habla”, teniendo en cuenta las consecuencias perjudiciales para su posición deseada y temida de “no traidor” o “hijo perfecto de Dios”, o no habla y se apega a dicha situación, tomándola como encrucijada donde se encuentra atrapado y sin posibilidades de salvarse, ya sea porque como Ibbieta esta condenado a muerte, o como Greg que se refugiaría en los códigos pero se traicionaría a si mismo.
Estas opciones, que dejan por fuera la subjetividad del sujeto, la aplastan desimplicándolo de los hechos donde, sin embargo, se puede afirmar que la implicación subjetiva esta presente. El asunto es que no es fácilmente visible. Es mucho mas sencillo apoyarse en esa garantía que creemos ver en el Otro para justificar acciones en algún tipo de determinismo quizá (actuando, como dice Sartre, en “mala fe”), dejando velado el hecho de que “el sujeto siempre puede decidir” y es responsable de ello.
En los casos a los cuales estamos haciendo referencia se ve como se plantea una posición muy parecida: la del obediente. En un intento por desresponzabilizarse, tanto Ibbieta como Greg adoptan esta figura de culpa, a saber Ibbieta responde ante una autoridad que lo instiga a una respuesta; éste responde a esa pregunta aunque lo haga mintiendo. De igual forma, el Padre Greg, antes de cambiar de parecer, responde a la autoridad del arzobispado retirándose de su puesto como le indicaron que haga o justifica su silencio en las reglas sagradas del secreto de confesión.
Por otra parte, se ve un elemento de azar en las dos historias que pueden confundir la situación responsable de los personajes. Es azaroso que Ibbieta nombrara el lugar donde estaba Gris “sin saberlo”, como también que Greg fuera descubierto por la policía cuando estaba con Graham, pero bajo estas situaciones se encuentran los deseos de los cuales no son concientes y que imperan por cumplirse: el deseo inconciente de Ibbieta de salvar su vida y el de Greg de no soportar mas la pesada posición de hijo perfecto de dios.
Como dice Lacan, “la única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido en su deseo”, para gozar del sometimiento a ese Otro de la autoridad. Ante esto, el sujeto se desvanece, no produciéndose en acto borrando el mismo, y por ende, quitándose la pesada carga de la responsabilidad.
Por último, podemos encontrar a ambos sujetos y su circuito de la responsabilidad con la presencia de un tiempo 3, donde el efecto sujeto tiene lugar, pero este sujeto no es el sujeto joya, sino el sujeto del inconciente que no es menos responsable por ello, “aún en la ignorancia” .



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