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10_ Botella Gabriela, Sucharewicz Silvia_Adulterio

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1) Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
2) Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3) Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4) Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5) Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

DESARROLLO

El film que analizaremos (“Adulterio”) cuenta la historia de dos matrimonios amigos; por un lado Edith y Hank y por el otro Jack y Terry, los mismos se encuentran habitualmente.
Nos centraremos en el personaje de Edith, quien anhelando encontrar la clave para que su matrimonio no naufrague, se acerca a Jack como confidente, esta situación termina convirtiéndose en un apasionado romance sostenido (infidelidad).
Al transcurrir la película, los motivos que llevan a sostener la infelidad de Edith con respecto a Hank, se van haciendo cada vez más claros y sostienen la posibilidad que ubiquemos los conceptos de responsabilidad subjetiva, de ser posible necesidad y azar, así como los tiempos del circuito de la responsabilidad, finalizando con el intento de la construcción de una hipótesis clínica. Además realizaremos una posible analogía de los elementos comunes con la historia de “El Muro” de J. P. Sartre.
No se trata de ver la responsabilidad moral de los personajes, para no quedar atrapados en el universo de lo particular, aunque el plano moral sirve de partida para la emergencia de la singularidad del sujeto (plano de lo universal-singular). Acerca de la responsabilidad jurídica del sujeto con respecto a este tema se ocupa la ley de divorcio 23.515 (Discurso deontológico-jurídico).
Nos interesa reconocer aquellas mociones inconscientes que se expresan más allá o más acá de la voluntad del yo, que nos llevan al acto ético, expresión de una singularidad, con lo cual el sujeto se hace responsable subjetivamente de aquello que desconoce de sí mismo y que de acuerdo a sus valores morales, no reconocería como propio.

En este caso el azar funciona subliminalmente ya que ninguno de los personajes le adjudica al azar su “falta de moral”. No funciona como exculpación posible.
En cambio en el cuento “el muro”, el azar quiso que con la confesión mentirosa (“la jugarreta”) del personaje Ibbieta, sin saberlo, terminara diciendo la verdad: “está escondido en el cementerio”. Él falla no resuelve como esperaba dejando un resto irreductible que lo “toca” de cerca (el secreto deseo de sobrevivir).
Entiéndase por azar aquello que implica incertidumbre, necesaria en toda apuesta en la vida y que opera desconectando causas y efectos.
Introduciendo el concepto de necesidad, Edith aparece insistiendo en solicitar la atención de su marido, de quien sabe que frente a la frustración de no poder publicar su libro, le será infiel en la primera oportunidad que se le presente.
En esta razón ella encuentra la excusa para serle infiel, nada mas ni nada menos, que con su mejor amigo.
Sin embargo en la situación de Ibbieta, el estado de necesidad se le impone arbitrariamente aunque no es extraño a la misma, los falangistas le ofrecen: “es su vida por la tuya”, dejando así planteado el dilema ético.
En nuestro film, el aburrimiento y la desatención conyugal constituyen a la necesidad como posible respuesta obturadora de la responsabilidad moral y la respectiva culpa.
¿Por qué decimos esto? Entendemos la necesidad como aquello que establece una conexión de causa y efecto.
Al sujeto se le presenta la situación, no esta producida por él, pero tampoco le es ajeno. La cuestión es como se posiciona respecto a lo que le sucede.
En la película vemos que Edith toma un recurso proyectivo, basándose en la siguiente conclusión: “yo soy infiel porque él me es infiel y no me ama”.

En cuanto a los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad subjetiva y la posibilidad de efectuar una hipótesis clínica seguiremos con la trama del film visualizando los indicadores de un tiempo 1 donde una acción realizada para determinado fin, que debe verse agotado para los fines para los cuales fue concebida, fue mas acá o más allá de lo esperado.
En este primer tiempo los personajes no presentan quiebres y parecieran estar absortos en un mecanismo de negación, viviendo la infidelidad sin inconsistencias. Esto es posible de visualizar en una determinada escena del film donde ante el interrogante “¿deberíamos continuar con esto?” (Jack), Edith desvergonzadamente responde “¿De qué esto hablas?” (T1)
Este primer momento se correspondería con los primeros encuentros de ambos personajes. Así mismo en el cuento de Sartre este T1 se correspondería con la afirmación del protagonista en su testarudez, no delatará a su amigo, les hará una jugarreta.
En un segundo tiempo (T2) aparece la interpelación del sujeto dependiente de la culpa, donde la interpelación se sobreimprime sobre los hechos del tiempo 1, resignificándolo. Es en este momento, ante la información recibida de que encontraron a su compañero, donde Ibbieta se interroga apareciendo la interpelación: ¿qué hizo cuando quiso hacer la broma a los falangistas?. Aparece la sorpresa en el sujeto.
Si bien en el tiempo 1 vemos presente en Edith la utilización de un mecanismo de negación, ahora en este segundo momento empieza a sentir las disonancias de su situación; ella no siente culpa con respecto a su marido, el cual le es sistemáticamente infiel, respondiendo a la interpelación mediante la proyección: “Le soy infiel ya que él también me engaña y no me presta atención”. Pero en una escena su hija la mira, y ante esta mirada no encuentra justificación, se confronta con un dilema y la invade la angustia, situación que queda “tapada” con la idea casi irónica, ella expresa en una escena, que tal vez debería hacer terapia de pareja con su marido.
Estas respuestas de Edith en un intento por taponar la falta y la culpa en el surgimiento de la angustia, no alcanzan para la emergencia de la singularidad, no favorece la producción del acto ético.

En intentos de esbozar una posible hipótesis clínica podríamos considerar la relación entre los dos tiempos.
El efecto de interpelación presente en el tiempo 2 no es suficiente para el surgimiento de la responsabilidad subjetiva, ya que no hay respuesta para la pregunta ¿Es esto lo que yo quiero?.
Nos atreveríamos a considerar que, la hipótesis clínica se basa en la voluntad de venganza que efectúa Edith con su accionar, en la elección de Jack como amante, quien es el mejor amigo de su esposo. Argumentamos esta hipótesis teniendo en cuenta que determinadas escenas muestran el deseo de Edith de que su marido se entere de la infidelidad, dejándola en deuda también a ella y no permitiendo la emergencia de su singularidad.
En el cuento, podría ser que el “ser testarudo” afirma a Ibbieta en una posición que oculta su deseo de vivir y por ello planea hacer la jugarreta a los falangistas cuando, por ejemplo, pudo haber callado.

La responsabilidad subjetiva, entendida en el circuito propuesto como tiempo 3, aparece en el personaje elegido por nosotras hacia el final del film, aquí donde la infidelidad de todos los personajes es blanqueada, Edith logra romper los pactos, el ensueño conyugal de bienestar hipócrita, y da lugar a la producción de un acto ético que la hace responsable subjetivamente.
Ante el perdón de su marido que la exime de culpa, y promete no volver a cometer una infidelidad, la protagonista asume una posición diferente de sujeto, dando lugar al surgimiento de su deseo singular excediendo toda ley particular. Ya nunca volverá a ser la misma una vez que ha transitado ese camino.
Edith asume y afirma ante su decisión de irse del hogar con su hija, que lo hace porque ella ha sido infiel y porque puede hacerlo, no porque el esposo la perdone, le haya sido infiel o deje de serlo.
Nos tomamos la osadía de pensar que la mirada de la hija que la interpela en un segundo momento, cobra su máximo efecto permitiendo la emergencia del sujeto, representada en la escena final cuando se va de la casa con su niña.
En el muro, el protagonista da una respuesta correlativa con la expresión de su culpa, pero también de su deseo de querer vivir, no es casualidad que haya dicho justamente “cementerio”, entonces Ibbieta rompe en risas hasta el llanto.
Podríamos decir que Edith se asume responsable subjetivamente y nos señala el fugaz quiebre del universo particular.

BIBLIOGRAFÍA

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