por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos
Prof. Asoc. Reg.: Fariña, Juan Jorge Michel
Cátedra I

Profesor: Lic. Noailles Uriburu, Gervasio

Ayudante: Lic. López Giselle Andrea

Alumnas:
Alonso, Claudia L.U.: 28703664/0 claualonso@gmail.com
Barambones, Teresita L.U. 31433970/0 teresitabarambones@yahoo.com.ar

Comisión Nº: 8

Primer Cuatrimestre 2010

Ficha Técnica


Título Original: We Don’t Live Here Anymore
Género: Drama.
Dirección: John Curran.
Países: USA y Canadá.
Año: 2004.
Género: Drama.
Actores Principales:
Mark Ruffalo (Jack Linden)
Laura Dern (Terry Linden)
Peter Krause (Hank Evans)
Naomi Watts (Edith Evans

Sinopsis
El film muestra los avatares de la relación amorosa entre un hombre casado y la mujer de su mejor amigo y cuenta cómo esa unión desestabiliza a cada una de las parejas. La historia narra, desde la perspectiva de cada personaje, el encuentro con la infidelidad, la mentira y complicidad en que se ven envueltos.
Jack Linden y Hank Evans son colegas en la Universidad en la que dan clases, y mantienen una amistad de años, al igual que las esposas de ambos profesores, Terry (la mujer de Jack) y Edith (esposa de Hank).
Ambas familias mantienen un vínculo social estrecho, que incluye fiestas, cenas, y noches de cine.
Jack y Terry Linden, son padres de niños pequeños, Jack cumple con su trabajo sin demasiadas ambiciones y Terry se encarga del cuidado del hogar.
Hank Evans, además de ser profesor, es un escritor egocéntrico, preocupado por la publicación de su novela, le agrada la vida familiar y ama a su hija, pero no demuestra mayor interés por compartir tiempo con su esposa, quien decide acudir a Jack en busca de un consuelo propiciado por la falta de felicidad en su matrimonio.
Lo que se inicia como una aparente aventura se convierte en toda una infidelidad, en la que quedan implicados los cuatro personajes, quienes deberán atravesar por distintas emociones y situaciones que harán tambalear su modalidad de vida.
Si bien el estado de las relaciones se mantiene en principio, sobre una superficie armónica, pronto se verán enredados en un circuito de adulterio y engaño, en la que todos los personajes terminan siendo partícipes.

Análisis del Film
La noción de responsabilidad subjetiva gira en torno a la figura de Edith (Naomi Watts), quien atraviesa una serie de momentos a lo largo del film, que la llevan a replantearse su condición de sujeto.
Se entiende por responsabilidad subjetiva , aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del Inconsciente, sujeto no autónomo, que por definición no es dueño de su voluntad e intención, es una responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo ya que está subyugado a los avatares del lenguaje e interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo.
Dicha responsabilidad, se distingue de la responsabilidad moral o jurídica, la cual hace referencia a los sistemas legales estipulados, al campo normativo vigente. Se plantea la noción de sujeto autónomo, que restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia.
Para el Derecho, “responsable es aquel de quien es esperable una respuesta”, el sujeto conciente en el momento de los hechos, solo son desresponsabilizados los niños, locos u obedientes.
Por eso en este caso Edith y Jack son culpables al cometer adulterio, en tanto que son responsables jurídicamente.
El circuito de la responsabilidad se presenta a partir de una serie de tiempos lógicos y no cronológicos. Existe un primer tiempo, en el que se realiza una acción determinada en concordancia con un universo de discurso en la que el sujeto se halla inmerso, y que se agota en los fines para los que fue realizada . Es un tiempo en el cual se sabe lo que se quiere, y hay intención de hacerlo con pleno uso de las facultades, hablamos del sujeto de la afirmación.
En la película, puede ubicarse un primer tiempo lógico en las acciones que Edith lleva a cabo sin hacerse preguntas. Al comienzo del film, cuando Edith y Jack deciden ir a comprar cerveza, en el auto Jack pregunta si deberían continuar con la relación:

Jack: ¿Qué hacemos?
Edith: No lo sé.
Jack: ¿Deberíamos parar esto?
Edith: ¿Parar qué? (Ambos ríen y luego se besan)
Edith: Dios mío.
Jack: ¿Debemos pararlo?
Edith: No.
Jack: No quiero parar nunca.
Edith: Yo tampoco
Puede observarse en el dialogo, que ella está dispuesta a mantener una relación paralela con el mejor amigo de su esposo, situación que no le genera conflicto y está en sintonía con su yo (síntoma egosintónico).
El segundo tiempo señala un exceso en lo acontecido anteriormente, ese universo particular comienza a resquebrajarse dando lugar a la pregunta sobre la posición del sujeto, quien es interpelado por aquel acto. Surge el sujeto de la Interrogación. Es el tiempo en que se resignifica su acción (tiempo primero). A diferencia del primer tiempo, éste se presenta en distonía con su yo: el síntoma pierde su sintonía yoica y se transforma para su portador en objeto de queja y padecimiento de la cual quiere prontamente librarse .
Edith y Jack deciden verse nuevamente, ella deja a su hija con una niñera, mientras su esposo está en la universidad escribiendo (y coqueteando con alumnas). Por su parte, Jack le dice a Terry que llevará el auto al taller, lugar donde lo espera Edith. Manejan el auto hasta el bosque donde mantienen un intenso encuentro.
Luego de esta escena, las figuras de la culpa que surgen divergen entre los personajes de Edith y Jack. Ambos sienten culpa luego de un tiempo primero que es el de la acción. La culpa es la que los ob-liga a responder, a partir de una retroacción. Retroacción de un segundo tiempo que interpela al primero. La culpa corresponde al plano conciente, alude al pago de una deuda.
Ante la interpelación del tiempo segundo que resignifica el primer tiempo, el de la acción los dos personajes toman posiciones distintas. Jack, toma el camino de la Negación para evitar dicha interpelación. Frente al cuestionamiento de sus hijos:
¿Es verdad que no amas a mamá?
- ¿Se van a divorciar?
Mamá dice que te irás, que amas a Edith y que jodes con ella.

Jack contesta negando los hechos:
- Son tonterías de adultos, ¿de acuerdo?
De esta manera evita asumir la responsabilidad subjetiva, relegando la posición de sujeto. Es así que opta quedarse en el hogar con su familia.
Edith en una primera instancia tambien apela a un mecanismo, el de proyección para no responsabilizarse de su infidelidad,” “el otro es culpable de que yo le sea infiel porque no me ama y también me engaña”
Posteriormente, Edith parece cuestionar realmente las actitudes que ha tenido hacia su familia, amigos y hacia sí misma, manifestando la emergencia de la singularidad que evidencia la incompletud del universo previo.
Lo mencionado puede evidenciarse cuando Edith regresa a su casa, luego de la escena del bosque, y abraza por la espalda a su hija, quien se encuentra mirando un programa de televisión acerca del espacio, Edith le pregunta si desearía ir allí…
Edith: ¿Te gustaría ir al espacio, cariño?
Sharon: No. A menos que...
Sharon: No quiero ir al espacio a menos que papá y tú vayan también.
Edith: Claro que papá y yo iríamos contigo.
Sharon: Entonces, sí.
A continuación de esta escena, el personaje se encierra en la habitación invadida por la angustia, en un momento de quiebre para ella, en el que llora desconsoladamente hasta quedarse dormida. Puede conjeturarse que es la hija quien interpela a su madre, con un planteo sostenido por el ideal de mantener a sus padres unidos y de sentirse acompañada donde quiera que vaya.
Finalmente, la presencia de un tercer tiempo, da cuenta de una toma de posición que produce sujeto. La presencia de culpa denota la interpelación a la que se vio sometido, ya que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa.
Al final de la película, se revela el cambio de posición subjetiva, en la escena en la que Edith espera al marido y llorando le dice que se marcha. Hank trata de retenerla prometiendo no volver a engañarla, a lo que ella responde: “No me voy porque seas infiel. Me voy porque yo lo fui y porque puedo”
El surgimiento de éste tercer tiempo, es el resultado de algo que se inició con un deseo inconsciente.
Es desde el lazo asociativo entre el tiempo 2 y el tiempo 1 que puede emerger una hipótesis clínica que sitúe la naturaleza de la ligadura: si algo surge en un segundo tiempo des-ligado del universo particular, éste buscara re-ligarlo hallando una explicación a su presencia . De ésta manera la hipótesis clínica intenta explicar cómo y por dónde juega el deseo del sujeto, y asumir ese deseo, implica para el sujeto una toma de decisión.
La condición esencial del hombre es el deseo. Si el hombre dividido por el lenguaje habla sin saber lo que dice, aquel deseo lo vuelve responsable de lo que dice.
Podemos decir que en Edith se pone en juego su deseo de ser amada, y al responsabilizarse subjetivamente no cede ante el deseo. A diferencia de Jack que elige no hacerlo, y por consecuencia no hay emergencia de sujeto.
Freud hace responsable al neurótico por deseo, y desde Lacan se puede decir, que es un deseo que viene del Otro como demanda ante la cual el Sujeto se somete. Se somete al mandato superyoico para liberarse de la culpa: “la única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido su deseo”.
La responsabilidad se ubica entre la necesidad y el azar y es aquello que interpela al sujeto a responder por su acto, a hacerse cargo de éste. Tiene que ver con la singularidad de un sujeto.
La Necesidad establece una conexión entre causas y efectos, el Azar desconecta tal relación.
La necesidad es aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible. El azar es lo que tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto
En el film podemos encontrar la necesidad como pretexto en las acciones que Edith lleva a cabo. Ante el fracaso matrimonial, la infelicidad y el hastío de convivir con un hombre que no se ocupa de ella; se acerca a Jack es busca de consuelo concluyendo en una situación de adulterio. Ella atribuye sus actos a la necesidad, sabe que indefectiblemente su marido le ha sido infiel y probablemente lo seguirá siendo. La necesidad se encuentra en que Edith al no sentirse acompañada por su marido, busca lo que le falta en otra persona.
En cuanto al azar, Edith podría haberse acercado a cualquier otro hombre, no precisamente el amigo de su marido. Esto queda de manifiesto en el dialogo que mantiene con Jack después de un encuentro amoroso:
…Si no te amara, tendría que amar a otro...
Sin embargo no es azaroso de forma completa, porque existe una relación estrecha con Jack y él se presta a brindarle la contención que ella busca. Es por esto que el azar aparece de manera compleja.
Haciendo un paralelismo entre el film y el cuento “El Muro” de Jean Paul Sartre, podemos hacer referencia a los tiempos lógicos de la responsabilidad.
Ibbieta, en el primer tiempo, comete un acto: Intenta hacer una jugarreta burlando a los falangistas, indicándoles que Gris se encuentra en el cementerio. Este es el momento de la afirmación. Es una acción en si misma que se agota en ella.
Este primer tiempo se corresponde con el acto de infidelidad que el personaje de la película, Edith comete con Jack.
En un segundo tiempo del circuito, Ibbieta se ve interpelado al enterarse que Gris efectivamente fue encontrado y asesinado en el cementerio. En este momento se ve interrogado por aquello que hizo cuando quiso hacer una jugarreta, abre juicio sobre su acción y resignifica por retroacción el tiempo primero.
Análogamente, Edith se ve interpelada por su hija, y se cuestiona acerca del adulterio que llevó a cabo.
El tercer tiempo, se produce un cambio en la posición subjetiva, que revela el deseo vivir, deseo que hasta ese momento permaneció velado, inconsciente.
Podría decirse que en este tiempo el deseo que se manifiesta en el personaje de Edith, es el de sentirse amada, motivo por el cual al no ser objeto de deseo de su marido, decide marcharse.

Bibliografía
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• D’Amore, O.: “Responsabilidad y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
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• Gallino Fernández, G.: “La insoportable triangularidad del ser”. Ficha de Cátedra.
• Mosca, J. C. (1998). “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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