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CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Comenzaré haciendo un breve relato del film: se trata de la relación que se genera entre dos parejas, la de Jack y Terry y la de Hank y Edith. La película comienza desatando la infidelidad de Jack con Edith dejando así el pase libre para la infidelidad de Terry y Hank. A su vez, se señala la amistad existente entre las mujeres y entre los hombres de las parejas, como así también la relación de compartir situaciones entre los cuatro como ser comer juntos seguido.
El personaje sobre el cual se centra el comentario del autor es el de Edith ya que parece ser el único personaje en el que se puede observar un efecto sujeto debido a haber asumido una responsabilidad subjetiva hacia el final de la historia, hipótesis que desarrollaré más adelante.
El acercamiento de Edith a Jack se debe a su descontento con su pareja, él parece no desearla. En Jack y en Edith no aparecen indicios de culpa en un principio, esto les sucede y no es interpelado. Aunque sí se preguntan qué es lo que va a pasar pero lo hacen desde la moral, no desde su posición subjetiva. En el caso de Terry, ella se da cuenta que su marido la engaña aunque en un principio no sabe con quién o no quiere saber, ésto se convierte en reproches hacia Jack, luego accede a la relación con Hank desde el lado de la venganza hacia Jack y hacia Edith. Por otro lado, Hank con sus actitudes describe un personaje infiel, que no desea a Edith y que oculta todo esto tras su fachada. También actúa desde la venganza.
Para situar los tres tiempos lógicos de la responsabilidad subjetiva me detendré en ella unos instantes. Se abre una pregunta, se instala, como cuestionamiento al sujeto del inconciente, no a la persona, ya que se trata del deseo inconciente. Por lo tanto, es un acercamiento a la verdad, a su verdad, la relación de un sujeto con su saber. Es el deseo lo que hace que un sujeto se vuelva responsable de lo que hace y dice. Así también, “el deseo es la consecuencia estricta a la que expone el ejercicio de su práctica” . En éste mismo texto de Jinkins se señala que es responsable aquél de quien se espera una respuesta. En síntesis, lejos de tratarse de un sujeto autónomo en relación a una responsabilidad jurírica y moral como realidad objetiva se trata más bien de la realidad psíquica, de lo que el sujeto desconoce de sí, de sus mociones inconcientes que nada tienen que ver con la voluntad del yo, por lo que resulta de una gran ajenidad en relación a sus valores morales. En términos lacanianos, es el lenguaje que introduce esa hiancia del inconciente que produce como efecto un sujeto dividido en respuesta a la castración. En este sentido Freud señala que se deben asumir esas mociones de deseo inconcientes ya que aquello desmentido puede producir efectos. La responsabilidad subjetiva se encuentra así en el terreno de la dimensión ética.
El primer tiempo de la responsabilidad subjetiva es el tiempo de la afirmación, supone un sujeto afirmado, conciente de lo que hace y dice, con una recta intención. Este sería un universo particular, cerrado, que no presenta quiebres hasta el momento, se trata de certezas yoicas. Así es que en los primeros encuentros entre Edith y Jack en donde comienzan su relación de adulterio ninguno de los dos se interroga subjetivamente sobre lo acontecido, de hecho se ríen al hablar de ello dando signos de una interpelación moral al no saber lo que sucederá después.
En un segundo tiempo aparece la culpa en ambos personajes, diferentemente. Este es el tiempo de la interpelación, se trata del sujeto de la interrogación a partir de algo que le desacomoda la consistencia del ser. Aquí se constituye el tiempo uno retroactivamente ya que lo que se interpela es ese primer tiempo, eso que antes era una certeza se convierte en una pregunta. En el caso de Edith, al acercarse a su hija mientras miraba la televisión queda interpelada por su mirada. La mirada de su hija la angustia. Se podría inferir del film que el malestar en la pareja, en el deseo, es vivido también por la hija de Edith y por los hijos de Terry y Jack. Aquí no es la mirada del marido la que la interpela dado que el marido no la ama. Esto da cuenta de una inconsistencia del universo anterior, muestra su punto de falla no contemplado en el tiempo uno, eso que se había escapado de la voluntad conciente. La pregunta sería ¿Qué hice cuando opté por la infidelidad?
De esta manera queda resignificado el tiempo uno y una sobreimpresión del tiempo uno y el dos dará lugar a un tiempo tres, como un tiempo en el cual el sujeto queda admirado por aquello que hizo tratándose así del sujeto del deseo. No siempre se llega a un tercer tiempo de emergencia del sujeto pero a la interpelación no se puede no responder. Ya que para la ética el sujeto es responsable por definición arribamos a un punto de diferenciación entre “ser responsable”, derivado de la interpelación del tiempo dos, y el “hacerse responsable”, correspondiente al tiempo tres. Entonces ante la interpelación se puede llegar a asumir la responsabilidad subjetiva o a otros modos de responder como ser el sentimiento de culpa, la angustia, la proyección, la negación, la intelectualización, la formación sintomática. Edith al quedar interpelada responde primero con el mecanismo de proyección, proyecta en el esposo la culpa de serle infiel porque no la ama y la engaña, el otro es el culpable de su infidelidad. Otra de las respuestas ante la interpelación en Edith es la angustia. En el caso de Jack la respuesta a la interpelación es la culpa que juega un papel principal ya que comienza a actuar desde ella, como ser al responder al reproche de Terry por no quedarse a desayunar con ella, responde así a su interpelación con la moral llevándole luego la langosta que ella le pidió para el almuerzo, actuando desde la culpa por aquello que hizo que “no estaba bien”. El mecanismo de proyección se ve en ambos al haber forzado casi con complicidad a que sus parejas tengan un encuentro sexual, en donde proyectan la culpa en Hank y en Terry por haber estado juntos para renegar de la propia.
En este sentido, en relación al orden de la necesidad que apunta a aquello que va a ser de determinado modo, como la ley de gravedad que determina que los cuerpos caigan de manera vertical, se puede decir que en el caso de Edith las cosas están dadas como para que suceda una infidelidad ya que su marido parece no desearla y ella quiere llamar su atención. Por otro lado, el azar no interviene aquí, sí se puede ver quizás en el encuentro casual entre Terry y Hans, cuando éste estaba en un bar con su hija que pasa Terry por la calle y se encuentran. Aunque éste encuentro sea del orden del azar se puede decir que la relación entre Terry y Hans es propiciada por Jack y Edith funcionando como una exculpación. Así, la responsabilidad se ubica en la grieta que hay en una situación entre la responsabilidad y el azar dado que no todo sucede por la necesidad y el azar, en esa grieta se ubica la posibilidad de responsabilidad. De esta manera queda en claro que no se puede predecir el efecto sujeto, es el sujeto del inconciente el que se encuentra en dicha grieta en acto.
Se podría señalar cómo la culpa funciona como el reverso de la responsabilidad taponando la falta, impidiendo así que advenga el efecto sujeto. La culpa permite retornar a la acción y es una obligación responder a esa acción interpelada. Según Jinkins el responsable es culpable de lo que hace y dice y así toma la responsabilidad como otro nombre del sujeto. En Jack, su sentimiento de culpa no lo deja arribar a un tiempo tres dado que tiene que ver con una culpa inconciente, con el goce superyoico de quedarse sustancializado en la figura de la culpa, esto lo hace quedarse con su mujer y sus hijos para no ver la grieta de su universo particular, para no encontrarse con su deseo dado que muestran la escena que lo hace decidir quedarse en la cual se encuentra con sus hijos en un río, decide quedarse no por amar a su mujer sino por no romper la familia. En cambio en Edith la interpelación le proporciona una culpa señal que le va a permitir percibir su implicación en la situación.
La hipótesis clínica es la lectura que se puede hacer para anudar el Sujeto al acto. Aquí la culpa señal es la que ayuda a Edith a encontrarse con su deseo, dado que como dije anteriormente la culpa ob-liga a responder. Tal es así que ella decide irse de la casa con su hija realizando un acto más allá de las súplicas de su marido para que se quede y perdonándola por todo, un acto ético en que se produce un sujeto de deseo del inconciente, demostrando la falla de ese universo anterior que se suponía completo. Según Lacan: de la única cosa que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido a su deseo para amoldarse a los mandatos del superyo y así gozar del padecimiento. De esta manera, con dicho acto, Edith realiza su deseo de no vivir más allí en esa situación. Cuando el marido le pregunta por qué se va, ella contesta: “porque puedo hacerlo”. Ella puede hacer algo que los demás no pudieron que es romper con ese particular tras el atravesamiento de la ley simbólica.
Haciendo una comparación con el cuento de Sartre “El Muro” se puede señalar el acto ético del personaje Ibbieta en relación a los tiempos lógicos de la personalidad. En un primer momento cuando es interpelado por los falangistas luego de haber pasado toda una noche sabiendo que lo iban a fusilar, cuando le dan quince minutos más para que reflexione y señale el paradero de Gris, gran dirigente anarquista,y sabiendo realmente su paradero decide hacer una jugarreta diciendo que se encontraba en el cementerio. Afirmación que queda interpelada cuando al dejarlo a Ibbieta en el patio con los demás prisioneros, dado que ya no lo iban a fusilar, le cuentan que lo encontraron a Gris en el cementerio. Esto le toca el cuerpo a Ibbieta al punto tal de conmoverlo en temblor: “Me eché a temblar” ( aunque en su relato nada le interesaba ya de la vida). Este tiempo dos de la interrogación le hace retornar sobre el tiempo uno preguntándose lo que quiso hacer cuando decidió hacer una jugarreta. Aquí se haya un tiempo tres que se expresa en “la risa hasta el llanto” de Ibbieta. La hipótesis clínica aquí sería el deseo de vivir que liga a ibbieta con su acto de hacer una jugarreta, ya que esa risa da cuenta del deseo inconciente jugado en el tiempo 1 que él mismo desconocía ya que no estaba tan dispuesto a morir y que existía en él un deseo de que muera el Gris si alguno de los dos iba a morir.
Aquí Ibbieta asume la responsabilidad subjetiva ante su acto al igual que el personaje Edith. Ambos se hacen responsables en su deseo, del quiebre del universo particular. Tanto en el caso de Ibbieta se quiebra el universo particular en el que pensaba que ya no le interesaba vivir, ni la patria, ni la anarquía, ni Gris, ni su novia, como así también en el caso de Edith se quiebra el particular previo de sostener a una familia en la cual el marido no la desea, dejando de sostener ese ideal de familia a la que se sometía.
A modo de conclusión tomaré el texto de Calligaris dado que señala que ante el sufrimiento neurótico existe una tendencia a alienar la propia subjetividad o reducirla a una instrumentalización, en el sentido de “ser instrumento” de lo que llama el saber paterno que siempre está supuesto. Éste funciona como certidumbre y el propio deseo como incertidumbre sobre lo que se quiere. Calligaris a ésta salida de instrumentalización a expensas de Otro la llama perversión: “porque se trata de una usurpación del lugar paterno transformando el saber supuesto en un saber sabido” . Dicha salida desata un goce que no es insatisfactorio. De esta manera, saber qué hacer por uno mismo es un privilegio. Así desarrolla una hipótesis en el sentido de que quizás se trata de una transformación del síntoma social que, según Freud es un síntoma social neurótico, en un síntoma social perverso. En donde se reniega la falta y aquí la culpa no es de fácil acceso. Entonces, ¿Qué hacer allí en un mundo capitalista en donde se trata del “tener” más que del “ser” para tambalear ese universo que se supone un saber sabido, ya no supuesto, en donde los síntomas cada vez son más perversos taponando así la falta estructural sin lugar alguno para que se introduzca la culpa como reverso de una posible responsabilidad? El film muestra ésta renegación de todos los personajes en algún momento, sólo uno transforma ese síntoma perverso en síntoma neurótico, tal es el caso de Edith quien al sentirse concernida logra conmover ese universo adviniendo como sujeto del deseo del inconciente con un cambio de posición subjetiva.

Bibliografía

Módulo 4. La ética ante situaciones extremas

- Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.

Módulo 5. Ética y responsabilidad

Bibliografía obligatoria:
- Michel Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos. - Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
- Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
- Alemán, J. (2003): "Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo". En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.
- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.

Bibliografía optativa:
- M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Sartre, Jean Paul: El muro, Editorial Losada, Bs. As., 1972.



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