por 

P s i c o l o g í a, É t i c a y D e r e c h o s H u m a n o s
Cátedra I: Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión 10: Domínguez María Elena

A m a d e u s

Romina Ripani
L.U.: 32 670 055/0
romi.ripani@gmail.com

2do cuatrimestre
2010

AMADEUS

“La envidia es causada por ver a otro gozar de lo que deseamos; los celos, por ver a otro poseer lo que quisiéramos poseer nosotros”
Diógenes Laercio

“Mozart perdona a tu asesino…lo confieso yo te maté, perdóname Mozart”. Así comienza Amadeus, con palabras pronunciadas por Salieri y un posterior intento de suicidio que lleva a que lo encierren dentro de un manicomio. Un film que cuenta la vida de Wolfgang Amadeus Mozart desde la visión de su rival Salieri, no de modo cronológico sino en un relato ubicado en el presente que remite todo el tiempo al pasado. Dentro del manicomio le cuenta a un sacerdote y a nosotros como auditores, su vida frustrada por la creciente envidia hacia el prodigioso Mozart. ¿Cómo mata Salieri a Mozart? Debemos llegar al final de la película para poder responder esto, pero sabiendo finalmente que muere por una enfermedad ¿de qué es responsable Salieri?
Me interesa destacar el universo particular de la época en donde imperaba el discurso religioso y así comprender las frustraciones de las que Salieri no quiere ni puede hacerse cargo. Un Dios que se burla de él a través de la risa de Mozart, un Dios que perjudicó a algunos y veneró a otros (Amadeus = amado por Dios), un Dios que lo hizo fracasar torturándolo con la muerte del compositor y una vida buscando triunfar sobre Dios. Ese fue el modo que encontró Salieri para escapar de su lugar como sujeto responsable, proyectando en un Otro sus propios fracasos y así desconocer sus actos. Sin embargo, desde el discurso psicoanalítico, sabemos que de nuestra posición de sujeto somos siempre responsables. Somos responsables de responder ante una interpelación y es aquí donde se abre el circuito de la responsabilidad al que haré referencia a partir del personaje de Antonio Salieri, quien toma una decisión comparable a la de Ibbieta en El Muro. Antes de adentrarme en el tema de la responsabilidad quisiera ubicar el lugar que tiene el sacerdote en el film. Como dije anteriormente es necesario tener en cuenta el universo en donde transcurre la situación y la importancia que tenía el sacerdote en ese entonces. Como representante de Dios adquiere el lugar de escucha para que Salieri descargue sus penas y pueda ser absuelto de culpas.
A partir de su relato se observa que la guerra que se inicia entre Salieri y Dios toma a Mozart como el campo de batalla. Luego de haber decidido destruir al excelente compositor venerado por todos para vengarse de Dios, Salieri se encarga de convertir la vida de Mozart en un infierno. Los celos y la envidia van creciendo a medida que Mozart va triunfando: “me gustaba lo que yo era hasta que él llegó”. En el film se observan diferentes indicadores que dan cuenta de este sentimiento: la mirada de admiración y los deseos de hacerlo fracasar en su gran ópera cómica “Las bodas de Fígaro” o arrebatándole el cargo de profesor a la sobrina del Emperador José II que tanto necesitaba por falta de dinero. Sin embargo, a pesar de todos los intentos por destruirlo, Mozart logra fascinar al público de la época. Será el plan de Salieri el que demuestre que la envidia llega a un punto culminante. Ubicaré en el Tiempo 1 del circuito en donde “el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines” el plan que lleva a cabo Salieri: Aprovechando la muerte del padre de Mozart, se disfraza con el mismo disfraz que llevaba el padre en una fiesta y le pide a Mozart que escriba una misa para los muertos. Una vez escrita, su idea era matarlo, robarle las partituras de la misa y presentarla en su propio funeral pero como si el autor fuera él, dice “Misa de réquiem para Mozart compuesta por su devoto amigo, Antonio Salieri”. En este primer tiempo ubicamos a un sujeto del orden de la moral, de su universo particular que decide desde sus concepciones ideológicas y responde desde las coordenadas particulares en relación a los otros. Ariel dice “La moral es subsistencial, permite algún ordenamiento de la existencia de ese Sujeto en lo social” . Salieri necesita matar a Mozart para existir, volverse famoso e inmortal para esa sociedad, “él era mi ídolo, lo admito, me encelé cuando escuche las historias que se decían de él (…) yo deseaba ser como Mozart”. La estética musical de la época lleva a Salieri a querer ser como el famoso compositor, los celos y la envidia a estas manifestaciones estéticas ubican la moral de la época, lo lindo y lo feo. Sin embargo algo de la realidad fue más allá de lo esperado, su plan de matar a Mozart se ve interpelado por una situación que excede este universo particular y es la muerte del compositor por una enfermedad fatal. Este universo de celos y envidia “soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo” , es decir, el universo particular en el cual él existía cae. Es aquí donde la muerte de Mozart quedaría ubicada el Tiempo 2 del circuito que resignifica el plan macabro del Tiempo 1. Será en este segundo tiempo donde el sujeto responderá con la culpa pidiéndole perdón a Mozart por haberlo matado, que tiene lugar al comienzo del film; la muerte de Mozart lo enfrenta con el sin sentido de la vida. Vuelvo a mi pregunta: ¿De qué es responsable Salieri? Me parece pertinente aquí entrar al campo del azar y la necesidad. Si pensamos, como pensaba Salieri, de que era necesario que Mozart muriera para triunfar como músico y trascender en el tiempo o que fue el azar el que hizo que una enfermedad sumado al pedido de una misa para muertos lo mate de a poco y delante del propio Salieri, no podríamos ubicar la responsabilidad y la hipótesis clínica que se deriva de ella. La muerte de Mozart como cualquier muerte, podría ser ubicada en el campo de la necesidad. Lo fatal, lo inflexible, lo anticipable ya que todos somos seres mortales son características propias de este campo y se relacionan con lo que entendemos por “destino”. A diferencia de lo accidental, contingente, casual y no anticipable del azar, en donde podríamos ubicar la enfermedad de Mozart a los 35 años. Sin embargo Salieri encontró una respuesta para todo lo que sucedía en su vida instalándose en el campo de la determinación para desentenderse de su posición que es otorgada todo el tiempo a Dios. Este Ser Supremo hizo de Mozart su obra maestra para torturarlo, estaba determinado que Mozart sería el “amado por Dios”: “Desde luego yo sabía que Dios así lo había dispuesto, era obvio” Salieri creía que matando a Mozart daría fin a esta determinación, pero fue la enfermedad quien lo mató.
Ahora bien ¿Es Salieri responsable de su muerte? Evidentemente podríamos responder que sí. Sus palabras al comienzo del film muestran que si de algo es responsable es de la muerte de Mozart, pero me pregunto de qué responsabilidad estamos hablando. Si nos ubicamos dentro del discurso jurídico en donde el sujeto es autónomo de sus propios actos diríamos que Salieri no tiene responsabilidad jurídica, primero porque él no fue quién lo asesinó y segundo porque lo ubicaríamos dentro de las causas de inimputabilidad (causas psiquiátricas que obliga a las autoridades a encerrarlo dentro de un manicomio). Salieri se culpa a sí mismo de la muerte pero la culpa como respuesta obtura la aparición de la responsabilidad subjetiva que daría lugar a un Tiempo 3. El perdón que le pide a Mozart por haber sido su asesino podría ser ubicado en el campo de la responsabilidad moral dado que la culpa, en este caso es del orden de lo particular. Es una culpa que le ahorra a Salieri preguntarse quién soy y así lograr un cambio de posición, un efecto sujeto, un acto ético. Es una culpa que ob-liga a responder por la interpelación del Tiempo 2, pero para evitar la angustia que generaría enfrentarse con la falta intenta suicidarse. Salieri da cuenta que su vida solo tenía sentido cuando Mozart vivía, su universo de celos y envidia cae cuando Mozart muere, entonces su salida es ofrecerse al Otro, a Dios, en esta posición de resto y se arroja de la escena intentando suicidarse. ¿Qué quiere matar Salieri dentro de él? Algo de la responsabilidad se pone en juego aquí, Salieri es culpable de haberle deseado la muerte. Pero no hay responsabilidad subjetiva sin culpa y no hay Tiempo 3 sin responsabilidad subjetiva, entonces me pregunto qué culpa podría ser indicadora de un intento de cambio de posición. En todo el relato, Salieri culpa a Dios de los acontecimientos de su vida y sus fracasos obturando y taponando el surgimiento de la responsabilidad “si el culpable es el otro yo no soy responsable” , pero en este perdón final del cual Salieri se hace cargo pareciera que algo cambia en él. Sin embargo, el posterior intento de suicidio nos revela que no hay sujeto barrado, dividido por la duda en el quererse matar, por este motivo el tercer tiempo deberá ser buscado en otra situación. En la confesión al sacerdote hay una culpa que lo liga a la acción de desear, a desearle la muerte y esta es una respuesta pero que tampoco tiene que ver con la singularidad, si bien la muerte de Mozart lo ob-liga a responder, su respuesta lo des-liga de la culpa obturando el surgimiento de la dimensión ética porque nada hace con ella. Esto se visualiza hacia el final de la película donde, una vez que ha confesado y contado su historia, el sacerdote queda angustiado y Salieri le dice “Hablaré por ti padre. Hablaré por toda la mediocridad en el mundo. Soy su campeón, soy su santo protector” Sale de la habitación y dirigiéndose a los “locos” que estaban en el mismo manicomio dice “Mediocridades por donde quiera, yo los absuelvo, yo los absuelvo”. El tercer tiempo que podría hallarse hacia el final del relato es impedido por la frase final en donde se des-culpabiliza y des-responsabiliza de la muerte de Mozart, absolviéndose de culpas tomando la palabra del padre como representante de Dios. La culpa se mantiene sin que advenga el sujeto. ¿De qué debe hacerse responsable Salieri? Quisiera ubicar una posible hipótesis clínica que ligue el Tiempo 1 y 2. Salieri debe responder a la castración, a la falta estructural en donde no es un A completo, pero responde proyectando en otro los ideales de su universo particular a través de la envidia y los celos y a su vez justificando sus fracasos a causa de un ser superior, Dios. Salieri, ante la muerte de Mozart podría haberse preguntado por su propio ser, por su propia existencia pero el intento de suicidio nos mostraría el no querer saber nada acerca de eso. Deberá hacerse responsable de haber cedido su deseo de ser, de haber mirado siempre al Otro y haber existido para el Otro. Al morir Mozart su deseo se cumple pero es allí donde no puede responder sobre su propia existencia y termina siendo como él dice un “mediocre” y absolviéndose de no haber podido adoptar una posición responsable.
Salieri, de adolescente, hace un pacto con Dios: le entregaría su castidad y laboriosidad a cambio de hacerlo un músico famoso como Mozart. Pero su música al no triunfar como la de él hace que proyecte en Dios sus fracasos protegiéndose así, no de la culpa sino de la responsabilidad. Salieri, al igual que Ibbieta, quiso alterar este sometimiento al Otro matando a Mozart pero su plan salió mal y una enfermedad lo mató haciéndolo más famoso. Es así que Salieri no logra debilitar la severidad del Amo Dios sino que lo reivindica esperando un perdón. Un perdón que debería haberse pedido a sí mismo por desear lo que tiene el otro y no hacerse cargo de su propia vida y así dejarse gozar por el Otro. Al igual que Ibbieta, quien se burla del falangista mintiéndole acerca del paradero de Gris pero, a diferencia de lo que le pasa a Salieri, la muerte de Gris lo enfrenta con su propio deseo que vivir.
Para finalizar quisiera tomar una frase de Calligaris que me parece pertinente mencionar en relación a la posición final de Salieri en el film Amadeus. En La seducción totalitaria dice “Se trata de construir un semblante de este saber, que nos va a permitir contar con un semblante de certeza, pero ese mismo semblante de certeza es una salida de la neurosis (…) A este tipo de salida la llamo perversión porque se trata de una usurpación del lugar paterno, transformando el saber supuesto en un saber sabido” . Hacia el final de la película y con la frase “yo los absuelvo” Salieri, usurpando el lugar paterno elige ponerse en el lugar de un Otro como instrumento de Dios para perdonar-se, pero no por haberle deseado la muerte a Mozart sino por no haber adoptado una posición responsable respecto de sus actos, al decir de Calligaris elige como salida la perversión: la renegación de la castración impidiendo así un cambio de posición.

Bibliografía

Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires.
Fariña Juan Jorge Michel: The Truman Show. Mar abierto (un horizonte en quiebra)
Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987



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