por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología

PSICOLOGÍA ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Titular: Lic. Prof. Tít. Reg. Juan Jorge Michel Fariña

Ayudante de Trabajos Prácticos:
Lic. Alejandro Marcelo Ollier
Lic. Flavia Andrea Navés

Comisión: Nº 23

Horario: Jueves de 11.00 a 12.30.

Alumnas:
Andrés, Cecilia L.U. 33295980-0
ceciandres23@hotmail.com
4248-5974 / 156-903-4968

Berardi, Florencia L.U. 33157541-0

SEGUNDO CUATRIMESTRE
AÑO 2010

Película: Amadeus

TITULO ORIGINAL: Amadeus.

DIRECCIÓN: Miloš Forman

GUION: Peter Shaffer

AÑO: 1984

PAÍS: Estados Unidos.

PRODUCCION: Saul Zaentz

GÉNERO: Película biográfica.

La película cuenta la vida de uno de los compositores más famosos de todos los tiempos, Wolfgang Amadeus Mozart, relatada por quien habría sido su más conocido rival, Antonio Salieri. Comienza con una escena en la que éste, ya anciano, intenta suicidarse mientras grita que él fue quien asesino a Mozart. Son sus sirvientes quienes derriban la puerta de su habitación y lo llevan a un manicomio, en donde por temor de que vuelva a intentarlo, llaman a un sacerdote, el padre Vogler. Es a partir de una frase que este pronuncia (“Todos los hombres son iguales ante los ojos de Dios”) que Salieri da comienzo al relato de la historia.
Tras un ferviente deseo de ser músico impedido por su padre, de adolescente, Salieri, realiza un pacto con Dios a quien le ofrece su humildad, trabajo y castidad a cambio de que lo convirtiera en un músico tan brillante y admirable como Mozart. Con la muerte de su padre, el compositor italiano logra dar rienda suelta a su anhelo, llegándose a convertir en maestro y compositor de la corte Imperial de Viena.
El plan del Emperador de encargarle a Mozart una opera lleva a que Salieri encuentre la posibilidad de conocerlo y descubrir que detrás de un hombre aniñado, sin modales y con una risa un tanto ridícula, se esconde un brillante y genio de la música. La envidia empieza a sumergir a Salieri en apasionados rezos y pensamientos de eliminación en contra de Mozart, llevándolo a la conclusión de que esto es un reto que Dios le esta encomendando. Salieri comprende que Dios decide a quien le da el talento, por lo tanto su meta será eliminar lo que dios ha creado, logrando así, vengarse de él. En este momento, inicia acciones para convertir la vida de Mozart en un tormento. Aunque la oportunidad que encuentra para dar comienzo a la destrucción del mismo es la muerte de su padre. Aventajándose de esta situación, Salieri se disfraza con un traje que una vez había usado el padre de Mozart, se le aparece y le pide que escriba la misa de Réquiem, lo cual lo atormenta enormemente y lo lleva a enfermar y deteriorarse hasta que alcanza su muerte.
Contrario al deseo de Salieri, quien quería q mozart muriera para convertirse él en un músico famoso, la película finaliza con Salieri comentándole al padre Vogler que Dios le habría arrebatado la vida a Mozart, convirtiéndolo en un músico reconocido y sepultándolo a él al olvido.

Análisis

Nuestro análisis recaerá sobre el personaje de Antonio Salieri, quien toma una decisión que emprenderá una serie de cambios que configurarán el desenlace de la película. Las acciones que va realizando para cumplir con su deseo conforman la trama de la historia, por lo que se intentará dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, la cual se desplegará en tres tiempos lógicos, y se ensayará una hipótesis clínica para dar cuenta de la irrupción de su deseo.
Una de las primeras escenas de la película nos muestra al personaje relatando su historia, en la que nos permite vislumbrar un poderoso deseo de matar a su rival, Mozart, para lograr que su música desaparezca, ya que su talento lo opacaba y lo enfrentaba con la sensación de que Dios lo había puesto en su camino para desafiarlo y superarlo. A su vez, sentía que Dios lo había traicionado puesto que a pesar de que él le había ofrecido su castidad, laboriosidad y respeto a cambio de ofrecerse como su instrumento a través de la música, éste había puesto esta virtud en Mozart que a los ojos de Salieri era un hombre vulgar y no merecía tal dicha. Salieri se nos presenta como un individuo dividido: Por un lado se encuentra maravillado por la excelencia de la música que compone Mozart pero por otro lado, siente envidia y posee una ferviente necesidad de eliminarlo para así triunfar y que su música se imponga por sobre la de él. Será a partir de aquí que el personaje emprenderá las acciones necesarias a fin de llevar al acto su deseo. Salieri destruirá la creación de Dios, el amado por Dios (Amadeus).
Señalaremos un primer tiempo, donde el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un fin. En esta instancia, marcamos como el tiempo 1 la decisión de Salieri de matar a Mozart para lograr así que sus obras se vuelvan famosas y las de su contrincante queden en el olvido. Salieri planea aparecérsele a Mozart disfrazado de su difunto padre y pedirle que escriba un Réquiem, es decir, una misa de muertos a cambio de dinero. Salieri ve una oportunidad en la muerte del padre de Mozart, evento que había perturbado al joven y también saca provecho de la desesperante situación económica en la cual se encontraba en ese momento. Luego de efectuado el pedido, Salieri mataría a Mozart y le robaría su obra, para adjudicársela y tocarla en la misa del funeral del mismo para, de este modo, ser reconocido como el compositor que le dió un último regalo a Mozart: la Réquiem. Sin embargo, las cosas no salen como Salieri lo había planeado. Mozart muere, luego de terminar con su ayuda la misa, pero la mujer de Mozart, entra justo en escena y le arrebata el escrito. Mozart es sepultado en una fosa común y no se lleva a cabo la ceremonia de la misa especulada por Salieri. Se podría pensar que si bien Salieri no mata a Mozart con sus propias manos, lleva a cabo diferentes planes que van lentamente sumiendo a Mozart en la quiebra, en el alcohol y la locura lo que finalmente, lo lleva a encontrar una muerte prematura.
En esta acción llevada a cabo por Salieri se puede observar la existencia de una intención. Es una decisión conciente, que tiene un objetivo determinado. El quiere matar a Mozart para que sea su música la que se vuelva conocida y que él se conforme como el músico más conocido, talentoso y respetado de su época. Pero también se encuentra su objetivo de vengarse de Dios, tras el cual se esconde una marcada ideología religiosa y aparece la fe como sustento de su accionar. Alejandro Ariel en su texto “La responsabilidad ante el aborto” define al acto. Dice que el “acto implica una decisión tomada por fuera de los otros, sin los otros. Implica una decisión por fuera de la moral, del bien y del mal, una decisión por fuera de la ley. Implica consecuencias para quien lo produce y también para los otros. Pero para los otros mi acto constituye una acción. Lo que los otros ven en la dimensión de mi acto es una acción, por eso nadie puede juzgar a otro por su acto, pero si por sus acciones.” En el caso de una acción sustentada por el discurso religioso se nos abre un nuevo camino. Ariel dice: “La letra religiosa que a diferencia del superyó y a diferencia de la letra de la ley es intemporal, es inherente a la creencia.” Y, luego, agrega: “La religión es una verdad moral que ordena las acciones de los sujetos desde la voluntad. La responsabilidad del campo religioso articula cuatro cosas: el amor, el castigo, el arrepentimiento y el perdón”. No existe responsabilidad jurídica en el campo religioso. El deseo de Salieri de matar a Mozart no fue realizado in situ. Sin embargo, en Salieri se articulan estos cuatro componentes de los cuales habla el autor. Salieri siente deseos de amor y admiración por Mozart, a la vez que un odio profundo, impulsado por la envidia que este le genera; movido por el arrepentimiento lleva a cabo un castigo que recae sobre su propio cuerpo, e intenta terminar con su propia vida, para luego encontrar perdón ante los ojos de Dios, exponiendo esto ante el padre Vogler. Es esta escena la que nos conduce a un segundo tiempo del circuito de la responsabilidad.
Como segundo tiempo, marcamos la escena con la cual comienza y termina la película, en la cual Salieri se encuentra en el manicomio. Allí, es visitado por un sacerdote quien le pide que realice su confesión por si decide intentar quitarse la vida nuevamente. En su confesión, Salieri le cuenta toda la historia al sacerdote, adjudicándose la muerte de Mozart. A su vez, le hace escuchar al sacerdote dos canciones en el piano: una de él y otra compuesta por Mozart. El sacerdote reconoce inmediatamente la canción de Mozart, pero la suya no tiene el mismo destino: el sacerdote no tiene ni noticia de ella. Esta situación permite que Salieri interpele lo ocurrido en el tiempo 1, es decir, cuando se produjo la muerte de Mozart: incluso habiendo hecho todo lo posible para que éste muera y junto con él muera su música, Mozart se impuso por encima de su destino y no sólo su música tuvo un reconocido ascenso, sino que la de Salieri fue lentamente quedando en el olvido. Salieri se queda allí, en este segundo tiempo, en el arrepentimiento (figura de la culpa): Mozart ha muerto por su culpa y él ya no puede hacer nada más que resignarse a ver como su deseo no se cumplió. Se denomina así mismo como “el rey de los mediocres”.

Ahora bien, la hipótesis clínica intentará dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto. Hacerse cargo de ese deseo, asumirlo, implica para él tomar una decisión. Para Freud la ambivalencia es la presencia simultánea, en la relación con un mismo objeto, de tendencias, actitudes y sentimientos opuestos, especialmente amor y odio. La ambivalencia se descubre sobre todo en ciertos estados, como los celos. Puede emplearse para designar los actos y sentimientos resultantes de un conflicto defensivo en el que intervienen motivaciones incompatibles, pero el componente positivo y el negativo deben estar simultáneamente presentes, son indisolubles y deben constituir una oposición no dialéctica, insuperable para el sujeto que dice a la vez sí y no. En el caso de Salieri, es visible este conflicto de ambivalencia para con Mozart: lo admira profundamente por ser un prodigio en la música pero al mismo tiempo lo odia por haber sido elegido por Dios como el poseedor del don y siente celos hacia él.
A su vez, en Psicoanálisis se habla de conflicto, cuando en el sujeto, se oponen exigencias internas contrarias. El conflicto puede ser manifiesto, por ejemplo entre un deseo y una exigencia moral, o entre dos sentimientos contradictorios. Podría pensarse que en Salieri se evidencian ambos conflictos: por un lado un conflicto de ambivalencia para con Mozart, como se mencionó anteriormente, y por otro lado un conflicto entre su deseo y una exigencia moral: su deseo de dar muerte a Mozart del cual está sumamente celoso, para así arrebatarle su fama y su gloria, y una exigencia moral relacionada con la religión, con el mandamiento “no matarás”. Si bien el conflicto no llega a resolverse, Salieri opta por desoír a la exigencia moral, a Dios, y emprende su accionar con un único fin: matar a Mozart. Sin embargo, con el tiempo y dadas las consecuencias, se arrepiente de su acto: el conflicto de ambivalencia nunca se había resuelto, si bien mató a Mozart lo seguía admirando.
A su vez, desde pequeño Salieri encontraba trabas por parte de su padre para desarrollar su gran pasión: la música. Le pedía a Dios poder desarrollar este anhelo imposibilitado por su padre. En la muerte del padre vió la oportunidad que Dios le estaba dando: vio en ello un designio, Dios le estaba mostrando que su camino sería triunfar con la música. Este designio que Dios le había otorgado se veía ahora obstruido por la aparición de Mozart que se presentaba como el prodigio y como el elegido de Dios: el “amado de Dios” (Amadeus: el amado de Dios). La barrera que una vez había sido su padre ahora era representada por Mozart, reactualizando una escena de la infancia donde se produce un desplazamiento de su padre como coartador de su talento, ahora resignificado por Mozart.
Alejandro Ariel en su texto de “La responsabilidad ante el aborto” establece que: “la responsabilidad por una decisión moral se reduce a ser amado o no por los otros significativos de un sujeto. Si alguien toma una decisión en términos morales, la consecuencia de esa decisión es ser amado u odiado.” Este desprecio que el sentía de parte de su padre lo puede llevar a tomar una decisión que, en caso de que todo hubiera salido como el lo esperaba, lo hubiese llevado a un reconocimiento en relación a sus capacidades musicales, lo cual le demostraría al padre que el realmente tenia talento para la música y posicionarse como un triunfador, un sujeto venerdo y amado y no como un fracasado.
En esta situación que el film nos ofrece podemos establecer elementos de azar y de necesidad. Pensamos que podría ser del orden de la necesidad el hecho de que era parte del destino de Mozart ser el compositor más talentoso de su época. Desde su infancia se empezaban a vislumbrar sus capacidades para la música que superaban ampliamente a las de cualquier otro niño de su edad. Salieri intentará destruir a Mozart, pero a pesar de todos sus intentos por llevarlo cabo, se da cuenta de que todo parece ir en favor de de su opositor cuyo destino está escrito: triunfar y que su música alcance fama mundial, incluso después de muerto.
Algo que también forma parte del destino es la muerte. En la película se ve la muerte del padre de Mozart, la del padre de Salieri y su posterior muerte.
Sin embargo, en correlato con esta idea, se nos ocurre la posibilidad de pensarlo desde el azar. El azar implica incertidumbre, y no hay nada más incierto que la muerte, por lo que el hecho de que justo muera el padre de Mozart cuando Salieri está planeando su destrucción, le permite a él tomar ventaja de esta situación. Si bien la muerte del padre es un producto del destino, es azaroso que se dé justo en ese momento en que Saliere armaba su plan para dar muerte a Mozart.
El hecho de que la mujer de Mozart haya entrado en el momento en que Mozart agonizaba y le haya arrebatado a Salieri las partituras del Réquiem que estaban escribiendo juntos y que él pensaba robarle para luego ejecutarlo durante su misa de muerte fue un hecho inesperado que cambió el rumbo de los hechos. Le quitó la posibilidad a Salieri de apropiarse de aquella producción.
Aunque ya se las cito con anterioridad, se hace necesario en este punto explayarnos respecto a las figuras de la culpa. Ya mencionamos cuando hablábamos del segundo tiempo del circuito de la responsabilidad el hecho de que Salieri se quede estancado, detenido en el arrepentimiento, ubicando a este como una de las posibles figuras de la culpa. Podemos citar el texto de Oscar D’Amore “Responsabilidad Subjetiva y culpa” donde establece que: “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, en donde esta última resulta de factura particular y la primera una singularidad. El sujeto del acto coincide con el de la responsabilidad subjetiva”.
Podemos establecer, también, a la proyección. En el film se observa que Salieri proyecta su culpa en Dios. Luego de la muerte de Mozart, Salieri permanece durante 32 años echándole la culpa a Dios por la muerte de Mozart hasta que, finalmente reconoce su deseo, se declara culpable e intenta suicidarse. Otra figura que aparece es la negación. Salieri niega que Mozart había sido elegido por Dios, hasta que llega al punto en que reconoce que no podía hacer nada para impedirlo y tampoco iba a poder superar su talento por más trabas que le pusiera, incluso la muerte.
Ya habíamos mencionado la ausencia de responsabilidad jurídica porque el deseo de Salieri de matar a Mozart no es llevado a cabo por el mismo. El no realiza la conducta, por lo que no hay delito y no puede haber pena. No hay un tercero externo que pueda juzgar la conducta de Salieri como un atentado contra moral.
Lo que si puede ser evaluado desde el punto de vista moral es el hecho de que Salieri envía a una mucama a la casa de Mozart para que le cuente sobre lo que él está trabajando y luego utiliza esta información para boicotear su trabajo. Esto podría tomarse como una conducta que se aleja de las normas morales, una violación de la privacidad de Mozart. Desde el eje de lo particular esta claro que los códigos, los usos y costumbres que comparte un grupo resguardan los derechos de las personas. Estos fomentan el respeto y la protección del derecho a la privacidad, libertad, autodeterminación y justicia. Por lo que se puede pensar que las conductas llevadas a cabo por Salieri están faltando a este particular. Para concluir, nos interesa mencionar una frase de Ariel, A. en “Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto”. En este texto el autor sostiene que no hay que confundir responsabilidad subjetiva con lo moral, ya que el primero implica ser responsables por nuestra posición de sujetos, y la moral corresponde a la conducta social del sujeto entre otros, sujeta a una época determinada.

Bibliografía
-  Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
-  Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
-  Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires.
-  D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  Laplanche J. y Pontalis J.B. Diccionario de Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires.



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