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Consigna de Evaluación
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Para pensar el circuito de responsabilidad, la aparición de acto ético en un sujeto, o más precisamente la emergencia del Sujeto en el acto, en tanto el sujeto del acto coincide con el de responsabilidad subjetiva, en relación al personaje de Salieri en la película Amadeus, conviene primero aclarar de que hablamos cuando hablamos de dicho circuito de la responsabilidad y cuáles son sus condiciones necesarias.
La responsabilidad la referimos a la singularidad de un Sujeto en acto, el acto ético entonces, no puede sino coincidir con el efecto-sujeto , es decir el sujeto en su singularidad, en una toma posición única y singular, ya que se elige una entre las tantas respuestas posibles ante una situación que lo interpela y exige una respuesta subjetiva.
Si bien a veces se vuelve confuso o se torna forzoso pensarlo en una situación real, podemos ubicar teóricamente tres tiempos (lógicos, y no cronológicos) de los que se compone el circuito de la responsabilidad. Para explicarlos mejor, me serviré de la película “Amadeus” para poder ejemplificarlos e ilustrarlos más claramente.
El film narra la vida de Mozart, un joven erudito de la música y figura de fascinación y admiración de Salieri, quien era maestro de cámara del Emperador de Habsburgo. Cabe aclarar que la película se cuenta a modo de historia, desde la narración de éste último. En un primer momento se puede ver que sólo se reflejan los sentimientos más tiernos de él hacia Mozart, él es su imagen de idealización, admira profundamente su talento y su música, hasta llega a hacer un pacto con Dios para que, a cambio de entregar su castidad, lo convierta en un músico tan brillante como su ídolo. Esto cambia repentinamente cuando por fin lo conoce. Salieri se da cuenta de que aquel joven prodigio es sólo un chiquillo de malos modales, tan grotesco cuan magnífico es su talento y creación. A pesar de estar “tocado por Dios” o ser más bien él mismo Dios (para Salieri), no era en lo más mínimo una imagen a la que se quisiera parecer. A partir de ese momento, comienza un repentino odio hacia Mozart, configura toda una suerte de artimanias para hundirlo cada vez más. Se encarga de convertir toda su vida en un infierno hasta que un día, atormentado por el brillo inopacable de su ídolo decide asesinarlo. Para esto, disfrazado con un traje que había usado su difunto padre y otorgándole un adelanto monetario, le pide que escriba un Requiem para velorio, para el que Salieri había imaginado su propio velorio, cuando terminada la obra lo asesine y se apropie de la tutoría. Mozart, atormentado por su pobreza y la presencia de la muerte ante si (aquel hombre disfrazado que le recuerda a su propio padre y que por ende, lo toma como un llamado de la muerte), acepta el pedido.
Aquí, en este pedido, ubicaría el tiempo 1 del circuito. Un acto que, se cree, se agota en si mismo. Este era su plan, matar a su ídolo, para de una vez por todas, poder empezar a vivir él y no sólo a la sombras de su amo. Hasta ese momento, no se ven más que demostraciones de empecinamiento y destrucción para con el joven. Pero de pronto algo cambia del rumbo de las cosas. Una noche, luego de un desmayo de Mozart en medio de una obra, Salieri lo lleva a su casa y lo incita a terminar de escribir el Requiem. Este, viendo el estado casi moribundo del aquél, se ofrece a escribirlo mientras el otro le dicta las notas muy agotado y al borde del desvanecimiento.
De pronto, casi terminada la obra, Mozart muerte. Si bien aquí ubicaría el 2 tiempo del circuito, en tanto el factor sorpresa, que interpela al sujeto y del cual, se desprenderá (o no) una respuesta; ubicarlo aquí plantea sus dificultades. En primer lugar, podemos pensar que este hecho se halla muy ligado a los factores de azar y necesidad. Que Mozart muera, es un efecto de la necesidad, pese a ser muy joven, no llevaba una buena vida, vivía inmerso en una gran pobreza y tiempo antes ya había indicios de que su salud no andaba bien. Por otro lado, podemos pensar que el hecho de morir luego de componer una pieza para velorios podría ser efecto del puro azar, lo cual es cierto. No obstante, la situación lo interpela a Salieri como sujeto, ya que parece ser una consecuencia de su plan. Situación que lo confronta y de la cual se hace cargo, lo cual podemos ver claramente en la primera escena de la película donde es rescatado por sus criados mientras intentaba suicidarse, al tiempo que gritaba “Yo lo maté, yo lo maté a Mozart”. Entonces acá aparece uno de los factores fundamentales para poder establecer el circuito, la culpa. La culpa de la cual depende la interpelación subjetiva, operación eminentemente simbólica , que pone en marcha el circuito. Entonces, la culpa obliga a una respuesta a la interpelación (tiempo 2) donde sólo allí, en la retroacción se funda la resignificación y, por lo tanto el tiempo 1 que, en consecuencia, facilita una respuesta a la interpelación, aunque aún no se pueda establecer como un tiempo 3 propiamente dicho.
En este punto, es necesario aclarar dos cosas. En primer lugar, que no hablamos de culpa en términos jurídicos, no cabe replantearse acerca de la imputabilidad del personaje ya que, como bien se ve en el film, Salieri no fue el autor material de la muerte, si podríamos decir metafóricamente que fue su autor intelectual, en el sentido de que fue un ideólogo de su muerte, la planeó pero el destino le ganó la partida y la propia muerte de Mozart se le adelantó. En segundo lugar, si pensamos que, dada una situación o un hecho que interpela al sujeto, a partir del cual adviene la culpa que obliga a una respuesta, si pensamos que tales momentos se dan en un curso acotado en el tiempo, se nos dificulta ver claramente el circuito en el ejemplo. Efectivamente en el personaje se puede ver notablemente como aparece la culpa, una culpa tan profunda que lo lleva al intento de suicidio. Pero, por razones que tienen que ver meramente con la forma de narrar la historia, inherentes al film, esto solo aparece luego de varias años de haberse producido la muerte de Mozart, pues nada sabemos que pasó en aquellos tiempos inmediatos al suceso, sólo se muestra el efecto producido luego de varios años, por lo que creo, es válido tomarse el atrevimiento de pensar el circuito así.
Por último es necesario ubicar el tiempo 3, el de la respuesta propiamente dicha. El tiempo en donde emerge el sujeto en el acto y se diluye el sentimiento de culpa. En este punto también se torna difícil hacer un recorte específico en torno a este tiempo ya que el posicionamiento del sujeto cambia, parece haber dos momentos que se suceden a aquella muerte repentina que lo interpeló. En un primer momento, el yo del sujeto parece desorientarse por completo, existe una suerte de descompensación ante la pérdida de aquel sostén que lo mantenía vivo en sus ansias de poder lograr un talento similar al de aquel joven prodigio. Muy por el contrario de lo que él creería, que cuando Mozart muriera su música también desaparecería y él por fin sería amado y respetado como aquél, Mozart no hace sino volverse aún más vivo después de muerto al igual que sus obras que se perpetuarán a través de los siglos, que serán inmortales. Nada de eso ocurre con Salieri que quedará en el olvido como un simple admirador del más grande compositor de la época. Pero hacia el final de la película, existe un posicionamiento distinto del sujeto, es el momento que me parece más adecuado situarlo como tiempo tercero, momento en donde se lo puede ver a Salieri de viejo contando la historia al cura desde el manicomio pero nuevamente desde el lugar de admirador, narrando que existió un joven con un talento sobrenatural, único y aceptándose él mismo en su diferencia, sabiendo que nunca lo habría alcanzado. Cuando el cura le pronuncia la frese «Todos los hombres son iguales ante los ojos de Dios», esto resulta indignante para los oídos de Salieri, quien responde sarcástico: «¿Lo son...? En este punto se ve el cambio de posición subjetiva. El sabe que no todos son iguales ante dios ni ante sus propios ojos, ni que puede adquirir ciertos dotes través de un pacto, ni que va a brillar una vez muerta la estrella. Es más el film termina con una escena en donde se lo puede ver a Salieri, mientras lo llevan en su silla de ruedas por los pasillos del manicomio, autodenominándose el "Santo Patrón de los Mediocres".
Para terminar, creo que se podría ubicar la hipótesis clínica de este lado. En tanto él pueda pensarse en la diferencia subjetiva, no como un simple medio para alcanzar aquel tan preciado talento que se vuelve tormentoso en tanto ésa es su única meta en la vida, “ser como”. Sino que pueda pensarse como un otro distinto que no es igual al resto ni ante los ojos de Dios ni ante sus propios ojos. Pensarse él en su propia singularidad y no como aquello que subsiste en las sombras del otro.



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