por 

U Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos
II Cuatrimestre 2010

Profesor Titular: Farina, Juan Jorge

Profesora Adjunta: Fraiman, Carlos

Comisión 13

Grupo responsable:
Romanowicz, Stefania
Schierano, Guido

PSICOLOGIA ETICA Y DERECHOS HUMANOS

Consigna de Evaluación
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

El filme seleccionado para este trabajo es “Amadeus”:
Amadeus es una película estadounidense del año 1984 dirigida por Miloš Forman, donde se narra la vida del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart desde el punto de vista de su más conocido rival, el también compositor Antonio Salieri. La película está basada en el guión escrito por Peter Shaffer, basado en su propia obra de teatro "Amadeus".
1) Si hubiera que elegir un personaje en “Amadeus” homologable al Ibbieta sartriano, sin dudas seria Antonio Salieri. Esta similitud no esta dada por otra cosa que no sea el cuestionamiento de la responsabilidad subjetiva de estos personajes ante una situación que combina necesidad (o “determinación” según Juan Carlos Mosca) y azar.
Al principio del filme, mientras Salieri le cuenta su historia al sacerdote, comenta que cuando era un niño frustrado y veía su talento desperdiciado por la influencia de su padre comerciante, le rezaba a Dios. En sus plegarias, le pedía a Dios que lo convierta en un compositor famoso y exitoso, para poder celebrar la gloria divina a través de su música, ofreciendo a cambio su completa devoción. Curiosamente, poco después, el padre de Salieri muere ahogado por un trozo de comida, mientras almorzaban en familia. Salieri interpretó este hecho como una respuesta divina a su plegaria, afirmando que a partir de ahí su vida cambio para siempre, y pudo seguir el camino deseado por el, una vez muerto su padre detractor.
A lo largo de la película, la relación de este personaje con Dios juega un papel fundamental guiando el hilo de la historia. Al conocer a Mozart, se enfada con Dios por haber elegido a tal “criatura” como vehiculo para canalizar las mejores melodías jamás escuchadas. A su vez, intenta una y otra vez boicotear la carrera de Mozart haciendo uso de su posición privilegiada, para destruir su obra e impedir quedar bajo la sombra del gran maestro. Sin embargo, esta serie de intentos sucumben una y otra vez, enalteciendo aun mas la figura de Mozart. Al final de la película, Salieri termina enemistado con su Dios por haber inmortalizado la figura del joven difunto Mozart, quedando el condenado a ser un representante de la mediocridad, según sus palabras.
Es posible afirmar que la figura de Dios es de enorme influencia para Salieri quien, dentro de su delirio, lo ubica como el principal responsable de los éxitos y desgracias a lo largo de su vida. Independientemente de lo que esta figura representa para Salieri, es evidente que el azar se hace presente en esta serie de hechos que este personaje le atribuye a Dios.
Del mismo modo en que Ibbieta intento salvar a Gris, delatándolo sin intención, Salieri le rogó a Dios que lo convirtiera en un gran compositor, lo cual resulto en un hecho que convirtió este deseo en realidad: la muerte de su padre. Tanto Ibbieta como Salieri están amparados por la ignorancia y el azar: el primero desconocía el verdadero escondite de Gris y el segundo desconocía que Dios respondería a su plegaria con semejante catástrofe, desgraciada pero efectiva. Sin embargo la combinación entre necesidad y azar, nos permite preguntarnos por la responsabilidad subjetiva de ambos en esta situación. No cabe duda que en el caso de Salieri, esta pregunta por la responsabilidad es posible por la propia interpretación que el mismo hace de la situación: el tiene por seguro que la muerte de su padre es una respuesta directa a su plegaria, por lo tanto la cuestión de la responsabilidad se juega inevitablemente.
2) “En un tiempo 1, el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida”. Esto es exactamente lo que ocurre con el rezo de Salieri. El personaje desea ser un músico prestigioso, y le implora a su Dios que lo convierta en ello. Sin embargo, la acción para Salieri termina allí. Dios podría haber respondido o no a su pedido, y en caso de responder lo podría haber hecho de muchas maneras: recibiendo una beca para estudiar en una escuela de renombre, conociendo un maestro que lo guíe por el camino adecuado o incluso incrementando mágicamente sus habilidades si es que esta en su poder. Una vez mas, tratamos la cuestión desde la interpretación del personaje, que asume la existencia de un Dios capaz de guiar sus acciones.
Adviene luego lo que llamamos un Tiempo 2, es decir, la inesperada muerte del padre de Salieri. Para el personaje, su acción iniciada en el Tiempo 1 fue más allá de lo esperado en varios niveles. Por un lado considera que Dios lo ha escuchado, y ha respondido en consecuencia a su plegaria, lo cual ya representa un elemento de sorpresa para Salieri, ya que no es frecuente que esto suceda, de hecho la película demuestra que por lo general esto no sucede. Como si esto fuera poco, esta respuesta es efectiva, y se traduce en una acción que abre por completo las puertas al deseo de Salieri: su padre, represor de sus sueños, un comerciante que nada sabe de música, un ser que nada se asemeja al envidiado padre de Mozart, ahora esta muerto. El mismo Salieri lo ilustra con sus propias palabras:
“Mi vida cambio para siempre. Por supuesto sabia que Dios lo había arreglado todo! Era obvio! Yo era apenas un niño frustrado, en un oscuro y pequeño pueblo, y poco después estaba aquí, en Viena…la ciudad de los músicos!!”
De esta manera, el circuito de la responsabilidad queda armado. A partir de allí podemos pensar como se juega la responsabilidad para Salieri, un creyente absoluto en Dios. Si bien no demuestra culpa, aparentando estar feliz con la intervención divina, es posible pensar en la influencia que este hecho tuvo a nivel inconsciente en el sujeto. Si bien el delirio posterior de Salieri se desencadena con la muerte de Mozart, podemos inferir que este hecho posterior en el tiempo tiene fuerte incidencia en su constitución psíquica. El siempre supo que su padre representaba un obstáculo para el desarrollo de su carrera, y quizás esos pensamientos inconscientes se pusieron de manifiesto en su plegaria. Si el emisor de la plegaria hubiese sido el inconsciente de Salieri, las palabras correctas hubiesen sido: “haz que se muera mi padre, así podré vivir según mi deseo”. Lo que se pone en juego para Salieri es “vivir feliz” o “vivir con un padre”, lo cual representa para el un dilema ético, ya que ambas situaciones solo son posibles a costas de sacrificar una de las dos. La elección de una de ellas, implica afrontar las consecuencias de resignar la otra. En medio de los 2 tiempos lógicos intervienen tanto necesidad como azar, y es esto lo que convertiría a Salieri en responsable, del mismo modo que Ibbieta:
“En esto, el Sujeto no tiene otra elección pero no por eso es menos responsable. En este sentido, acotado, Ibbieta es responsable, quizás no culpable, pero responsable de abrir la boca, aun en la ignorancia. Responsable de haber deseado vivir. Responsable de querer burlar al Otro, de querer engañarlo, aceptando al mismo tiempo sus reglas, su goce.”
Desde nuestra óptica es imposible otorgar responsabilidad a Salieri por la muerte de su padre, sin embargo para el mismo (y quizás para los adeptos a la fe) este circuito no tiene grietas: la muerte de su padre es consecuencia de su plegaria.
3) Tanto la necesidad como el azar se hacen presentes entre los 2 tiempos antes mencionados, y es este mismo hecho lo que nos permite hablar de responsabilidad, ya que si reinara por completo alguna de estas dos variables, no podríamos incluir tal categoría.
Por un lado entendemos por necesidad todo aquello que escapa a cualquier acción humana, lo que ocurre inexorablemente. La muerte es un ejemplo paradigmático de la necesidad, ya que tarde o temprano, le llega a todo el mundo. La muerte del padre de Salieri es del orden de la necesidad ya que es un hecho inevitable, en algún momento le llegaría su muerte.
El otro elemento en cuestión es el azar. Su padre podría haberse muerto cuando el era muy pequeño, o cuando el era ya un adulto, sin embargo la muerte le llega de forma accidentada (ahogado por un trozo de comida) poco tiempo después de las plegarias de su hijo.
El azar encadena esta serie de hechos, los cuales incluyen una situación del orden de la necesidad, de forma tal que cobra pleno sentido para Salieri, abriendo un espacio psíquico que solo se rellena con la responsabilidad.

4) Salieri relata la muerte de su padre como el cumplimiento de su plegaria a Dios, ya que el padre era considerado un estorbo para el cumplimiento de su mayor deseo. Esta muerte parece no haberle afectado, sino todo contrario, se siente orgulloso, ya que a partir de allí pudo cumplir su deseo de irse a Viena, y convertirse en un compositor famoso. El personaje se encuentra ante el dilema ético de decidir entre “su padre” o “cumplir su sueño”, hecho que lo convertiría en responsable por la muerte de su padre, debido a su plegaria. A pesar de que Salieri no muestra culpa por sus sentimientos acerca de la muerte de su padre, mas tarde la siente con la muerte de Mozart (lo cual se evidencia con su intento de suicidio escenificado al inicio del filme). La culpa en este sentido, es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva. La culpa lo obliga a Salieri a responder, a confesar frente al Padre. Entendemos los sentimientos de culpabilidad por la muerte de Mozart, como una reedición de la culpa inconsciente experimentada ante la muerte de su padre, oculta en un principio detrás de su felicidad aparente.
“El recorrido del circuito es invariante en cuánto a la lógica que instrumenta: la retroacción. No responde cronológicamente sino con lógica de retroacción, hace que vuelva sobre una acción que ya sucedió” .
La culpa se explica por retroacción, obliga a regresar sobre aquella acción por la que se “debe responder”. No hay forma de no responder, ya que la interpelación exige respuesta. La culpa depende de una operación simbólica: la interpelación subjetiva. Se puede observar que al morir Mozart, Salieri se siente culpable, se siente el asesino de Mozart. Experimenta el sentimiento de culpa por esto, hecho que lo obliga a responder por una acción que ya sucedió: la muerte de su padre. Si bien Salieri no experimento sentimientos de culpa en aquel momento, cuando muere Mozart, esta muerte repercute en su inconsciente y resignifica los hechos de su pasado. En otras palabras, la culpa que siente por la muerte de Mozart es la culpa inconsciente que siente por la muerte de su padre. La interpelación exige una respuesta, respuesta que el personaje encuentra en producir su propia muerte debido a la carga de culpabilidad por ambas muertes.

5) El doble movimiento de la ética se expresa en la dialéctica de lo particular y lo singular. El primer movimiento tiene que ver con lo particular, con la moral; plantea que el estado del Arte esboza la acción deseable del profesional ante situaciones dilemáticas. El segundo movimiento tiene que ver con lo singular, con el acto ético; en el cual no hay conocimiento previo para resolver un problema, sino que la misma situación funda el conocimiento. La moral es lo pertinente a la conducta social de un sujeto entre otros. En cambio la ética, es la posición frente a un sujeto con su soledad, desorganiza la moral, es un acto creativo, reflexiona sobre los actos humanos que no pueden ser anticipados por la norma. Salieri anhela desde pequeño convertirse en un músico prestigioso, deseo que le pide a dios, pero que su cumplimiento se ve obstaculizado por su padre. El padre muere accidentalmente cuando él era pequeño, poco después de su pedido a dios de convertirse en músico, hecho que Salieri mas tarde interpreta como una intervención divina a su rezo, ya que al estar el padre muerto él pudo irse a Viena con los músicos, por lo tanto dios habría escuchado e intervenido con su plegaria para que esta pueda cumplirse.
Analizado desde el primer movimiento, desde lo moral, un hombre no debería ansiar y estar satisfecho por la muerte de un padre tan joven; pero aquí se pone en juego el segundo movimiento, el acto ético. En el caso de Salieri, la existencia del padre no hubiese dejado cumplir su deseo, por tanto no lo hubiese dejado ser feliz. De este modo, el acto ético, viene a explicar esta situación singular, con este sujeto; por lo cual no podríamos juzgar a Salieri por sus sentimientos, ya que se enfrenta ante un dilema ético crucial en su vida de elegir entre “su padre” o su “deseo”, y opta inconscientemente por lo segundo, lo que permite su felicidad. De esta manera, no miramos la conducta de Salieri desde lo moral, sino desde la ética, ya que ésta explica el por qué del caso singular. Es la situación en la que se encuentra el sujeto la que explica el accionar del mismo.



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