por 

- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 23
Ayudante de T.P. Lic. Ana Corinaldesi

Alumnos: Barrio, Cecilia - LU.: 33.022.115-0
Vitale, Mauro - LU.: 33.858.666-0

e-mail: ceciliabarrio87@hotmail.com
vitale_88@hotmail.com

2o Cuatrimestre
2009

Película: “Amelie” (Le fabuleux destin d’Amélie Poulain)

Dirección: Jean-Pierre Jeunet

Origen: Francia

Año: 2001

El análisis recaerá sobre el personaje de Amelie, quien decide dedicarse solamente a los demás, hasta
que por diferentes circunstancias, comenzará una serie de cambios que la llevarán a una completa
transformación como sujeto.
Para analizar esta película partiremos del Circuito de la responsabilidad, eligiendo como un primer tiempo o tiempo uno, el momento en que Amelie, decide ayudar y solucionar la vida de las personas que la rodean, sin preocuparse en ningún momento de ella ni de su propia vida.
Este tiempo uno nos lleva a hablar de la categoría de azar. El azar es lo que tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto. En el film, es el azar el que cambia la vida que venia llevando la protagonista, ya que cuando Amelie se encontraba mirando en la televisión la muerte de la Princesa Lady Diana, por el asombro que esto le causa, la tapa de un perfume cae de sus manos. Esta tapa cae tras una losa del baño, y así la protagonista descubre una caja vieja con recuerdos infantiles que había sido escondida por su dueño. Ante esto, no puede hacerse responsable al sujeto, es solo el azar quien lleva al encuentro de Amelie con esa caja de recuerdos. Es en este momento, donde su vida cambia de rumbo, ya que decide, siendo las 4:00 de la madrugada, que dondequiera que esté, encontrará al dueño y le devolverá su tesoro.
Con la ayuda de su vecino, quien sólo ve el mundo a través de la reproducción de un cuadro y tras una larga búsqueda por toda la ciudad, Amelie consigue finalmente localizar al dueño del tesoro y devolvérselo de forma casual tras una estrategia muy original. La protagonista al observar, que el dueño de la cajita se emociona profundamente en el encuentro con la misma, es cuando decide volcarse hacia los demás para hacerlos feliz en sus vidas y para intervenir en la existencia de varias personas que la rodean. Vemos entonces que en este tiempo uno el personaje de Amelie lleva adelante una conducta con determinados fines, con el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida, ya que se puede inferir que una vez que el personaje logra realizar algo bueno en alguna persona, dicha acción finaliza.
En cuanto a la categoría de necesidad, como aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible, se puede observar en la película, cuando volviendo de la casa del padre, Amelie pierde el último tren y se queda durmiendo en la cabina de fotos de la estación. También en cuanto al azar, podemos pensar que la protagonista siempre ve a un mismo hombre cada vez que pasa por la estación; y un día este hombre pierde su álbum de fotos y Amelie decide devolvérselo para seguir cumpliendo su objetivo: “hacer feliz a la gente”. Es este encuentro también producido por azar. Pero este hombre, no es uno cualquiera ya que Amelie, empieza a sentirse atraída por él. Pero, ¿se permitirá ella también ser feliz o no? Entre estas dos categorías hay una grieta en la que podemos preguntarnos por la responsabilidad del sujeto.
Un día Amelie va a la casa de su vecino, el cual le muestra un cuadro hecho por él y le dice que uno de los personajes del cuadro es una niña que a él le cuesta capturar, que no encaja, que esta en el centro del cuadro y a la vez está fuera, y que por lo tanto eso no le permite terminar de dibujarla al no captar su expresión. Amelie le dice que quizá esa niña sea distinta a los otros, que parece ajena porque quizá este pensando en alguien, que quizá se esté desviviendo por arreglar la vida de los demás, a lo que su vecino le contesta: “y de ella, de todos los problemas de su vida, ¿quien se ocupará?”.
Vemos que la protagonista, cuando habla de la niña del cuadro, lo hace como si estuviera hablando de ella misma, ya que Amelie reproduce lo mismo que la niña de la pintura. Por lo tanto, esa contestación del vecino, interpela a la protagonista, porque la lleva a pensar en ella, en su vida, y esto la moviliza. Por la interpelación y por los efectos que la misma produce en Amelie, es que decidimos elegir esta escena como un tiempo dos, ya que esa interpelación coloca al sujeto en el “deber responder”. En esa interpelación se genera un movimiento retroactivo desde el tiempo dos a la constitución del tiempo uno y además surge la culpa en Amelie, ya que la misma se siente culpable por no querer ni poder ocuparse antes de su vida y siempre ocuparse de los demás, como lo hacía en el tiempo uno. Es decir hace una lectura de su accionar, lo encuentra moralmente malo y se reprocha por ello. En este tiempo dos empieza de a poco a hacerse cargo de la vida que venia llevando, donde se interesaba solo por los demás, y empieza a ocuparse de su vida, a pensar en el amor y en dejarse sentir amada. Como dijimos anteriormente, se enamora a primera vista del hombre del álbum de fotos y ese amor es algo que le hace ruido, ya que es algo ajeno que no estaba en su universo y que viene a romper con su estructura. Como podemos inferir en el universo (lo particular) de Amelie, aparece un elemento heterogéneo a ese universo y esto hace que el mismo se desestabilice al no contar con las categorías para leer ese elemento. Así se produce un movimiento de universalización, donde ahora ese universo incluye a ese nuevo elemento, pero ya no nos encontramos con el mismo universo de antes sino con uno nuevo y diferente. Ese elemento heterogéneo es lo que se llama “singularidad”, en Amelie ese elemento, sería el amor, que justamente es algo no esperado por ella. Habría que ver si decide o no, hacerse responsable de esto que irrumpe y que la interpela para dar finalmente una respuesta.
El tiempo dos no borra el tiempo uno sino que, opera como interpelación, a través de la culpa, en la medida que obliga al sujeto, Amelie en nuestro caso, a leer su acto. Esta introducción de un segundo tiempo nos obliga a una relectura del primero y nos permite inferir que este segundo tiempo pone en marcha el circuito de la responsabilidad subjetiva. Este segundo tiempo que se inaugura no es segundo porque está después, estos tiempos no son cronológicos sino lógicos. Este tiempo dos del circuito de la responsabilidad es aquel en el que algo interpela al sujeto, ya que aparecen ciertos signos que lo llevan a resignificar aquel primer tiempo que el sujeto suponía sin mayores consecuencias. Algo lo sorprende, algo que no estaba calculado ni planificado irrumpe.
A continuación, podríamos plantear como Hipótesis Clínica que cuando Amelie en un tiempo uno lo único que hace es ocuparse de los demás, hay libido puesta en los objetos y por lo tanto un empobrecimiento del yo. Para esto, tomaremos a Sigmund Freud, el cual en “Introducción al narcisismo” define al “narcisismo” como un proceso por el que la libido se dirige hacia uno mismo. El yo se convierte en el gran reservorio de la libido; la misma comenzaría por catectizarse sobre el yo (narcisismo primario), antes de ser enviada, a partir del yo, hacia los objetos exteriores, “nos formamos así la imagen de una originaria investidura libidinal del yo, cedida después a los objetos; empero, ella persiste, y es a las investiduras de objeto como el cuerpo de una ameba a los seudópodos que emite” .
Distingue entre libido del yo o narcisista y libido objetal, es decir que la libido puede tomar como objeto la propia persona o un objeto exterior, y dice que cuanto mas libido hay en una, mas se empobrece la otra. Por lo tanto podemos concluir que nuestro personaje tiene mucha libido puesta en los objetos, vale aclarar que cuando Freud habla de objetos se refiere también a la persona. Esto lo deducimos por la dedicación que tiene para con las otras personas, el tiempo invertido en cada una de ellas y por ende los pocos actos que tiene para si.
Por otro lado, quisiéramos retomar esa escena en la cual Amelie esta hablando con su vecino sobre aquella niña del cuadro, para introducir otro dialogo que se da entre ellos. Cuando el vecino le pregunta: “y de ella, de todos los problemas de su vida, ¿quien se ocupará?”, Amelie dice “en mi opinión es mejor dedicarse a los demás que a un gnomo de jardín". Podemos ver que Amelie recurre a su padre para responder, de alguna manera hace una analogía de lo que ella hace con su vida y de lo que también hace el padre con la propia. Así como la protagonista solo dedica su vida a solucionarle los problemas a los demás, el padre la dedica a un gnomo de jardín. Esto es así, porque desde el momento del fallecimiento de su esposa, se encierra en un mundo de fantasía y melancolía, con un único ser al que ama: un Gnomo de jardín al que le construye un pequeño santuario en el portal de la casa junto a las cenizas de su amada, y al que dedica cada instante de su vida. Así vemos, que el padre no le da importancia a nadie, ni a su hija, ni a las personas que lo rodean, ni a él mismo, solo destina toda su libido en el gnomo. Finalmente, podemos inferir que hay una identificación de Amelie con su padre, ya que actúa de la misma forma que él, poniendo la libido en los objetos (demás personas) y provocando un empobrecimiento de su yo.
A continuación utilizaremos las nociones de Acto ético, Responsabilidad, la lógica de lo Universal-Singular, la Moral y la Ética.
Antes de hablar de Responsabilidad nos parece pertinente hacer una breve introducción del término, ya que puede crear confusiones. Etimológicamente la palabra “responsabilidad” se aboca al término respuesta (responso): “El lenguaje cotidiano-haciéndose eco de esta etimología- suele afirmar que el sujeto debe responder por sus actos” es decir que de toda persona responsable se espera una respuesta.
Ahora bien, esta respuesta no la tomaremos desde el lenguaje cotidiano, sino desde una perspectiva psicoanalítica, ya que nos vamos a referir al deseo inconciente de nuestro personaje y no lo que sería dar una respuesta a sus actos, es decir que solamente se haga cargo de ellos, sino que nos referiremos a lo que esta imbricado en el fondo de si, en su inconciente. Para ello tiene que haber una interpelación de alguien (o algo) que señale ese deseo inconciente. Cuando decimos algo queremos decir que no necesariamente esta interpelación tiene que estar sujeta a las palabras o actos de otra persona, sino que esta puede ser, simplemente un olor, una figura, un sonido, etc. En nuestro caso tomamos al vecino de Amelie el cual a través de una pintura le pregunta ¿que quiere hacer de su vida?, ¿va a seguir ella ocupándose de los demás o va a darle un sentido a su vida?, el otro no va a venir a solucionarle la vida, no va a venir a pensar sobre ello, en sus problemas. Avanzando un poco más en nuestro recorte podemos observar a Amelie llorando frente a la televisión, esta televisión particular, que expresa sus pensamientos, por lo tanto no esta frente a un programa, sino frente a una circulación de sus pensamientos. Entonces ¿Qué podemos encontrar en esta pregunta de su vecino?, esta le queda dando vueltas en su cabeza y termina produciendo angustia en ella, que en esta situación la podemos interpretar como el llanto desconsolado ante sus pensamientos, estos pensamientos que dan libre fluir a partir de esa pregunta, por consiguiente determinamos que esa pregunta toco un punto ciego de Amelie, es decir fue una interpelación.
Según Alejandro Ariel, en su texto “En el Estilo y el acto”, La moral tiene que ver con los grupos, con la conducta social de un sujeto entre otros, los “deberes del sujeto frente al Estado, frente a la ley” . Es temática, siempre tiene un tema en particular y además es temporal, está ubicada en relación a una época determinada. También es subsistencial, permite algún ordenamiento de la existencia del sujeto en lo social, lo cual la ubica en relación con la categoría de lo particular. En cuanto a esto, podemos decir que en el momento en el que Amelie comienza a observar que las personas tienen problemas y que entre ellas no se dan importancia, como si no existiesen, ella decide entonces, hacer feliz a las personas. Por lo tanto, una persona que vea las actitudes de Amelie desde afuera diría que “es una buena chica por que se preocupa por los demás”, esta expresión, se ubica dentro de la moral ya que esta "bien" que seamos solidarios y buenos con otras personas.
La ética no es la posición de un sujeto en relación a los otros, sino la posición del sujeto en soledad, por eso mismo es que se relaciona con las categorías de universal – singular. Es atemporal, no tiene que ver con una época determinada, es atemática porque no tiene un tema en particular y es existencial, porque tiene que ver con el orden de la existencia más allá de la temporalidad en la que viva el sujeto. Pero no es una persona la que es ética, sino sus actos. El sujeto del acto ético coincide con el de la responsabilidad subjetiva, por eso Oscar D´ Amore en su texto “Responsabilidad subjetiva y culpa”, afirma “que la responsabilidad subjetiva es otro nombre del sujeto, del sujeto en acto” . Y consideramos así, que en la película no ocurre un acto ético hasta el momento en que Amelie asume su responsabilidad ante lo decidido en un tiempo uno y por el cual luego es interpelada en un tiempo dos. Amelie se responsabiliza por el rumbo que le dio a su vida, por no dedicarse a ella, por no dejarse amar ni permitirse ser amada, y por solamente dedicarse a solucionar los problemas de la vida de los demás. Acá ubicaríamos el tiempo tres y para ello nos remitimos al final de la película, donde ella decide mirarse así misma, empezar a pensar, a dedicarse a ella. Su amado golpea la puerta de la casa y ella luego de dudar unos instantes, decide abrir la puerta, pensando que él ya se había ido, sin embargo lo encuentra parado ante su puerta. Él intenta hablar pero ella lo calla, no hay más palabras que decir. Ella lo calla apoyándole un dedo suavemente en la boca y lo besa, se entrega al amor. En este abrir la puerta podemos ver que hay un acto ético por parte de Amelie, ya que es una decisión tomada por ella, como sujeto y de la cual se hace responsable cuando corre al encuentro de su amor. El acto ético, “implica una decisión tomada por fuera de los otros, sin los otros. Implica una decisión por fuera de lo moral, una decisión por fuera de la ley […] Es una decisión de alguien que no se retrasa, que no se precipita, que no se calcula y que no espera. En consecuencia, un acto es una decisión y no una acción” . Entonces, decimos que es un tiempo tres ya que Amelie se responsabiliza de sus actos y no es la misma que encontramos en un tiempo uno, no simplemente por que decida estar con alguien, sino por que hay un cambio de ideal, Amelie no es la misma, es otra. Hay en la protagonista un cambio de posición subjetiva, donde el sujeto se encuentra con su deseo. Es decir, como anunciábamos en un principio, ese elemento heterogéneo, el amor, el ocuparse de ella y de su vida, es lo que desarma y desestabiliza la vida que ella venia haciendo, es decir, el campo de lo particular, y es lo que funda la responsabilidad subjetiva. La misma, según Gabriela Salomone, es “aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención” .
En cuanto a la lógica de lo Universal-Singular podemos decir que “el carácter singular se evidencia en las circunstancias irrepetibles de la experiencia […]” , Amelie ve esto en cada persona, ve el efecto único e irrepetible de las situaciones en que se encuentran las personas que decide ayudar, como puede ser entregar los tesoros infantiles de un niño pasado muchos años, los recuerdos de su infancia le vuelven a través de los objetos que tenia escondidos. De esta forma se desprende el carácter Universal. Lo Universal es característico de la especie, como es su carácter simbólico, esos objetos no van a ser lo mismo para él que para otra persona; esa carga, ese valor, es lo que le da este carácter simbólico, lo que para los seres humanos puede representar una cosa, un objeto, etc. Así vemos el carácter indisoluble de ambos términos, que no puede haber un singular sin un universal, lo universal se expresa en formaciones siempre singulares. Y esto es lo que nuestro personaje puede captar.

Bibliografía
- Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires
- Ariel, A: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de Cátedra. Mimeo. Publicado en la página Web de la cátedra.

- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Freud, S. (1914): Introducción del narcisismo. En Obras Completas, Vol. XIV. Buenos Aires: Amorrortu Ediciones
- Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. IV. Eudeba, Buenos Aires.
- Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). “Veinte años son nada”. Causa y azares. Numero 3. Buenos Aires.

- Michel Fariña, J. (1998). Lo Universal- Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap III Eudeba, Buenos Aires

- Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de Clase teórica. Publicado en la página Web de la cátedra.

- Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad: otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

- Salomone, G. Z: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontológica. Vol. 1: Fundamentos. Letra Viva, 2006



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