por 

- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 27
Prof.: Lic. Federico Ludueña

Alumnas
Tami, Agustina L.U.: 335462760
Vargas, Ana Paula L.U.: 337061960

1o Cuatrimestre
2010

PELÍCULA: Avatar
Dirección: James Cameron

Análisis
El análisis de la película trabajada recaerá sobre el personaje de Jake Sully, protagonista de la historia. Jake es un ex-combatiente a quien la guerra ha dejado en condición parapléjica, que acepta participar en el experimento Avatar. Para esto, debe tomar el lugar de su hermano gemelo recientemente fallecido, quien participaba de la experiencia científica. Este no es un dato menor, ya que en un principio es constantemente cuestionada - no solo por él mismo, sino también por miembros del equipo científico con el que debe trabajar-, su capacidad para ocupar el rol del hermano fallecido.
Pues bien, ante el hecho -en principio azaroso- de tener que ocupar el lugar de su hermano gemelo que muere justo en el momento en que se iba a iniciar el experimento, Jake Sully se ve involucrado en esta misión que terminará por dar un giro determinante al resto de su vida. En este análisis intentaremos dar cuenta del reposicionamiento como sujeto de nuestro protagonista, a lo largo de los correspondientes tiempos lógicos que involucra su responsabilidad subjetiva. Para poder realizar este análisis utilizaremos los conceptos de azar, necesidad y responsabilidad como las 3 dimensiones que se presentan en toda situación.
Nos encontramos entonces inicialmente, en lo que pensamos como el primer tiempo lógico -entendido como el momento en que el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo, entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida-, con un Jake Sully que, una vez aceptada la misión, comienza a iniciarse en los descubrimientos que esta experiencia tiene para ofrecer. Vemos por ejemplo, cómo una vez encarnado en su avatar, es inundado por una alegría incontrolable al experimentar lo que es pararse sobre sus dos piernas nuevamente, experiencia que lo embarcará en un lento camino hacia un punto del que no habrá retorno.
En su primera visita a Pandora, Sully se ve maravillado por ese mundo lleno de color, movimiento, flora y fauna que no dejan de estimular sus sentidos. Es así como, sin quererlo, su curiosidad lo lleva a verse enfrentado con primero una y luego otra manadas de animales amenazantes, y a separarse de su grupo teniendo que quedarse solo en el medio de este lugar desconocido. Allí es cuando aparece Neytiri, una nativa de Pandora y princesa del clan Omaticaya, que está a punto de matarle, pero entonces una semilla del Árbol de las Almas, árbol sagrado para los Na’vi, se posa en la punta de su flecha; Neytiri lo interpreta como una señal, así que decide dejar vivir a Jake y salvarle la vida ante la amenaza de las criaturas salvajes. Ella lo lleva con su clan, quienes deciden dejarlo entrar en su círculo, siempre y cuando sea previamente entrenado por Neytiri en los cuidados y modos de comunicación con la naturaleza.
Hacemos un paréntesis aquí para señalar lo que a nuestro criterio se presenta como algo del orden de la necesidad, del campo de la determinación, algo que se presenta sin ninguna opción y se trata del hecho de que Jake sea el elegido por Eywa. Esto es algo del orden de lo que se nombra como destino, como algo inevitable porque implica una “decisión” de alguien en el “más allá”, lo atribuido a la ley divina es lo que se considera como necesario y es la Diosa Ne’vi quien impuso esta ley. Asimismo, también se podría pensar como dentro del campo de la necesidad el hecho de que Jake y su hermano al ser gemelos, tienen un ADN casi idéntico lo cual propuso en primera instancia a ser el único reemplazante posible para la misión en poder usar el mismo Avatar.
A su retorno en la base de los humanos, Jake cuenta lo sucedido, volviéndose así un elemento indispensable para la investigación. Paralelamente, el protagonista funciona como una especie de infiltrado del coronel Quaritch, dirigente militar del proyecto, quien le pide que intente convencer a los Ne’vi de que abandonen su árbol sagrado de modo pacífico para así poder sustraer el mineral tan valuado que se encuentra debajo. Jake acepta hacer este trabajo ya que el coronel promete que si lleva a cabo la misión en forma correcta, él mismo costeará la operación que puede dejar atrás la discapacidad de Jake y lograr que vuelva a caminar.
En los días siguientes Jakesully, como ahora es llamado por los Ne’vi, pasa por todo el proceso de conocimiento y adaptación a la cultura de este pueblo. Aprende su idioma, su forma de moverse, de interactuar con las plantas y animales, y hasta logra domar un Ikran: una criatura alada que cada miembro del clan debe aprender a domar en su aprendizaje. Asimismo somos testigos también de cómo en paralelo a todo este proceso de convertirse en un Omaticaya, se va instalando el germen del amor entre Jake y Neytiri. Como resultado, empieza a olvidar su misión e incluso su vida como humano, y deja de informar a Quaritch. Cuando sólo falta un día para la ceremonia en la que Jake se convertirá definitivamente en parte del clan, Quaritch le comunica que su misión ha acabado y que puede regresar a la Tierra para ser operado. Sin embargo, él pide quedarse para estar en la ceremonia, alegando que si se convierte en uno de ellos podrá convencer a los Omaticaya de que se vayan.
Es a partir de esto que vemos emerger un segundo tiempo en el que aparecen las figuras de la culpa para Jake. Esto se refleja en su rechazo ante la oferta del coronel de volver inmediatamente a Tierra a operarse y recuperar sus piernas de carne y hueso, por considerar su misión cumplida. Las acciones iniciadas en el tiempo anterior están yendo más allá de lo que él creía, y ya no le importan sus piernas humanas, sino que quiere quedarse para tratar de ayudar a la comunidad a la cual está a punto de ingresar formalmente a través de una ceremonia de “bautismo” que tendría lugar esa noche. Tiene la esperanza de que al ser convertido definitivamente en uno de ellos, pueda lograr hacerles comprender el peligro que corren si se quedan allí.
En este tiempo dos en que el circuito se construye, resignificando por retroactividad al tiempo uno, ya no vemos un Jake cumpliendo una orden, desligado del afecto y las consecuencias de la situación de ser un infiltrado, sino que se puede apreciar un sujeto conmovido por este nuevo mundo y queriendo formar parte de él, lo que le hace replantear la situación.
De vuelta en Pandora, Jacksully es finalmente nombrado Ne’vi, obteniendo la definitiva confianza de sus cohabitantes. Esa noche él y Neytiri formalizan su amor. Podríamos inferir que en su interior ya ha cambiado su posición subjetiva, constituyéndose así el tercer tiempo. Jake ya es formalmente otro que quien comenzó siendo. Ya no es uno de “los del cielo”, ahora es un Ne’vi. Ya no es Jake Sully sino Jakesully. Esperaremos a ver sus claras manifestaciones en los hechos que vienen.
A la mañana siguiente Neytiri se despierta con los estruendos de las maquinarias irrumpiendo en el lugar para talar los árboles. Cuando Jakesully despierta (en un principio no reaccionaba porque estaba desconectado) su primer impulso es el de correr contra la máquina, intentando detenerla, lográndolo al romper la cámara con la cual guiaban el aparato desde la base.
El protagonista es reconocido por la filmación que se captó de él, haciendo que el Coronel enfurezca. Se ha declarado la guerra. Jake decide confesar todo a los Ne’vi y luchar de su lado. Sin embargo al escucharlo, los Ne’vi también enfurecen, echándolo y tildándolo de traidor. Pero Jakesully no se da por vencido, está dispuesto a proteger a los suyos hasta el fin. A esta altura ya no podemos dudar de que nos encontremos ante una posición subjetiva totalmente diversa de la que vimos en un comienzo. Jakesully ahora se encuentra del lado de los Omaticaya, es uno de ellos.
La guerra se desata y Jacksully, peleando por los suyos, logra que terminen de creerle que está de su lado. El lugar queda devastado pero afortunadamente no hay muchos heridos. Los Ne’vi han triunfado. Sin embargo el lugar ha quedado devastado y los daños causados son irreparables. Jakesully -que ahora es líder del clan- pasa, gracias a la ayuda del árbol de las almas, a que su mente quede de forma permanente en su Avatar Na’vi. Aquí concluye el film y obtenemos con este tercer tiempo, un sujeto que se hace cargo de su deseo, cambia su posición radicalmente, pasa de ser un bando al otro.
No podemos evitar introducir aquí el tema de la bioética, definida como una rama de la ética que se dedica a proveer los principios de conducta humana de la vida; y la ética aplicada a la vida humana y no humana (animal), es decir a la relación del ser humano con los animales y las plantas, su medioambiente. Sentimos con esta película la terrible vergüenza que genera en nosotros el ser parte de una especie que no sólo en esta película, sino que en la vida real, falta constantemente el respeto a la vida. Hemos construido monstruosas máquinas de matar y lo que es peor, las hemos utilizado.
En el film, somos testigos de cómo los Ne’vi se nutren del flujo de energía que hay entre ellos y la tierra. Cómo depositan en el árbol Madre la fuente de su memoria y la importancia vital que tiene el entorno en el que viven, al cual cuidan como a ellos mismos.

Hipótesis Clínica
Habiendo analizado los tres momentos que atraviesa el sujeto en el film, se puede interpelar un cambio total de posición subjetiva. Puede pensarse que algo del orden del deseo de Jake desencadena los hechos que lo llevan a quedarse con el cuerpo del Avatar y no con su condición original de ser humano accidentado. Puede ser el deseo inconciente de Jake de querer ser libre, de liberarse del cuerpo paralítico. La razón por la que se compromete con la misión, y la razón por la que se queda en Pandora convergen en una misma. Jake se compromete con la misión frente a la promesa de recuperar sus piernas una vez que regrese a Tierra, pero al ver que dentro del cuerpo Na’vi ya las ha encontrado, e incluso dos mejores que las que tenia antes, ya no es necesario volver. Además de encontrar esta ventaja en su cuerpo Na’vi también se nota su fascinación con este nuevo mundo del que rápidamente se siente parte. Podemos ver entonces, en un momento del film, que Jake se siente culpable por haberle pasado información al coronel y haber “traicionado” la confianza que los Na’vis habían depositado en él, y así intenta reparar su daño ayudando al clan en la guerra con los seres humanos. De todos modos, esta culpa es inconciente y no sintomática, es algo que no llega a la conciencia ya que en ningún momento del largometraje Jake habla de culpa, es simplemente una apreciación que podemos sugerir, algo que tiene que ver con lo estructural del sujeto.
No podemos dejar de comparar con el cuento “El muro” de Jean Paul Sartre, en el cual también se pueden ver estos 3 tiempos que ponen en juego la responsabilidad. En este cuento Ibbietta no delata a su amigo Gris, sino delata su deseo de querer seguir viviendo un poco más, de eso es responsable. En la culpa de Ibbieta, algo del orden del deseo se juega allí.

Extras
No dejamos de percibir en la película roles secundarios que nos recordaron a diferentes conocimientos teóricos previamente adquiridos.
Creemos que hay una analogía entre el personaje de Selfridge y los demás miembros del cuerpo militar que participa en la misión, y la tesis expuesta por Milgram. El nivel de obediencia autómata frente a los mandatos asesinos del coronel se asemeja a la obediencia de los militares en el régimen nazi. De la misma forma vemos como el fenómeno de obediencia sigue siendo inherente a la condición humana siempre que se encuentre en las circunstancias propicias, tal como nos lo probó el Sr. Milgram. A su vez, el personaje de Trudy (la piloto) sería de esas excepciones que también en el experimento del mencionado científico se rebelaban contra la “ley” basándose en su propia moral.

Bibliografía

- Michel Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

- Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

- Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

- Alemán, J. (2003): "Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo". En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

- Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

- Sartre, Jean Paul: El muro, Editorial Losada, Bs. As., 1972.



NOTAS

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