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Gustavo Adolfo Domínguez – Comisión 15
Psicología, Ética y Derechos Humanos – 2º exámen
Junio de 2010
Película asignada: Avatar, de James Cameron

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

Teniendo en cuenta el análisis de Fariña sobre esta película, nos encontramos con tres tesis respecto a la trama argumental, sin haber un centro específico sobre tal o cual personaje, sino antes bien una interrelación de subjetividades y eventos en diversos niveles, enmarcados en tres tesis: “economicista”, “biopolítica” y “ecológica” (estos títulos son míos).
En la tesis economicista, se refiere al avallasamiento de los recursos naturales de Pandora (el planeta ocupado) por parte de una corporación en pos de extraer un mineral extremadamente valioso (“se vende a 20.000.000 el kg”, sin indicar la moneda), sin tener en cuenta las consecuencias para con el ambiente y con la población nativa (los Na´vi).
Para esto, existe un desprecio hacia el propio planeta, los nativos y la naturaleza que los circunda; esto provoca una cosificación que, por ende, deja de lado todo aspecto humano. Esto permite, en principio, operar sin culpas mediante una razón instrumental, la cual permite trabajar con objetos, cosas… Esto se refleja en ciertos dichos, por ej. del coronel: “Si existe un infierno, quizás quieran ir allí a relajarse luego de una visita a Pandora”, denotando una naturaleza despiadada a la cual es justificado combatir. Respecto a los nativos, lo mismo, o bien se trasladan hacia otro lado (pues la mina más importante se encuentra en territorio de ellos), o bien se los “echa”. Los medios no importan, interesan los fines económicos.
Hay asimismo una negación de la subjetividad de ellos, de sus ritos, de su riqueza simbólica. Esto se muestra al derribar el árbol sagrado al que los nativos respetan (pues contiene el alma de sus antepasados fallecidos). Esto implica un duro trauma, pues ataca un elemento simbólico esencial: los rituales asociados a los procesos de duelo. Derribar tal árbol implica derribar toda la historia, todo el pasado, toda la filogenia y la herencia de los Na´vi. En este sentido, por un lado se expropia la riqueza material (económica), y por el otro se rechaza y destruye el patrimonio cultural nativo.
La segunda tesis, “biopolítica”, se centra en unos de los medios utilizados para someter a los Na´vi, consistente en la creación de seres biológicos con partes de ADN humano y Na´vi, a fin de ser utilizados en tanto “avatares” (trasladando en ellos una mente humana mediante tecnología) para ser infiltrados en la población local y poder manipularla.
La biopolítica, para Foucault, consiste en el manejo y control de las subjetividades a través de un control de los cuerpos. La disciplina militar, con sus ejercicios, marchas, tareas precisas, es un claro ejemplo. En la película, esto es llevado al extremo de, directamente, crear nuevos cuerpos y “transportar” subjetividades a ellos (lo cual, si nos atenemos al psicoanálisis lacaniano es un tanto problemático, pues la subjetividad no es una cosa que pueda transportarse). Ahora bien, algo escapa a este “cálculo” militar. El soldado enviado, Jake Sully, quien debía realizar tareas de espionaje, sufre un giro subjetivo al enamorarse tanto de una nativa (Neytiri), como de la aldea a la que pertenece, como de la propia naturaleza tan particular del lugar. En el apartado sobre tiempos lógicos se verá más en detalle este punto.
La tercer tesis, a la que denomino “ecológica”, implica una reflexión muy interesante a mi criterio: la posibilidad de subjetividad “más allá de lo humano”, entendiendo en tanto humano a la especie homo sapiens (no confundir con lo “propiamente humano” visto en la materia en tanto relativo a lo simbólico). En Avatar existe una comunicación entre los distintos seres vivos que la pueblan, tanto animales como plantas. Para los nativos se trata de Eywa, el espíritu del planeta que mantiene el balance de la vida. Para la científica, se explica por una interconexión, similar a redes neuronales, entre raíces de la vegetación del lugar, con lo cual hay lugar para una posible “subjetividad” planetaria. Esto se muestra en ciertos pasajes, por ej. en la reunión de animales para contraatacar al ejército invasor (“Eywa te ha escuchado, Jake” indica Neytiri); o en la unión que establece esta pareja con el árbol sagrado, gracias a lo cual pueden escuchar las memorias de los antepasados; o bien en las uniones entre los nativos (y el propio Jake) con diversos animales (suertes de caballos o de aves montables) mediante órganos especializados a tal efecto. En dichas uniones la mente de los Na´vi y del animal en cuestión se hacen una (si bien quien controla es el Na´vi). En el caso de las aves montables, Neytiri indica que, para fusionarse con una, hace falta que “ambos se elijan”, es decir, tanto el Na´vi como el ave.
En la literatura filosófica y científica ya hay antecedentes al respecto: el panenteísmo de Spinoza (Ética, demostrada según el orden geométrico), la naturaleza en tanto principio inconciente que genera los entes orgánicos e inorgánicos en Schelling (Escritos sobre Filosofía de la Naturaleza), la naturaleza en tanto voluntad de vivir en Schopenhauer (El mundo como Voluntad y Representación), la tesis biologicistas de Lovelock y Margulis (Gaia, implicaciones de la nueva biología) sobre nuestro planeta entendido como un organismo (Hipótesis Gaia), etc.
Fariña da cuenta de una investigación científica sobre las semejanzas anátomo-fisiológicas entre los cerebros en humanos y delfines. Si bien es arriesgado afirmar que por solamente compartir un sustrato biológico similar los delfines posean “subjetividad” (o deban considerarse en tanto “personas” como indica el artículo citado), sin embargo, gracias a investigaciones realizadas sobre la interacción social en estos mamíferos, así como la emisión de sonidos aparentemente articulados (se discute incluso la existencia de “dialectos” en diferentes grupos de delfines estudiados en océano abierto), puede pensarse que, cuando menos, pueda existir una “subjetividad”, al menos en delfines. Quizás diferente a la nuestra, pero subjetividad al fin.
Estudios con resultados similares se han realizado en chimpancés y elefantes; por otro lado, aludiendo a las propuestas lacanianas, hoy en día pasan la “prueba del espejo”, al menos las siguientes especies: chimpancés , elefantes , delfines , urracas , gorilas , entre otros.
Dado el caso, existen iniciativas éticas de protección a ciertos animales, como por ej. el “Proyecto Gran Simio”, donde se busca ciertas protecciones legales para con simios superiores (sin llegar a constituirlos en tanto sujetos de derecho en sentido humano).
¿Habrá Otro, una dimensión simbólica en tales especies?. Si fuera el caso, entonces lo “propiamente humano” no correspondería solamente al homo sapiens y podrían tematizarse los tres registros lacanianos en otras especies. Por supuesto, puede considerarse esto como un abuso, pues las tesis psicoanalíticas se basan en la clínica, cosa impensable de lograr en animales. Ahora bien, Lacan en su Seminario 1 tematiza lo imaginario haciendo alusión a ciertas especies (ovulación en palomas al verse en un espejo, lucha ritual entre machos de una especie de pez, etc.), quedando ellos en un plano de a a´, y, cuando menos los animales domésticos, estarían atravesados por un A.
Siendo esto así, bien puede pensarse una extensión de los tres registros hacia otras especies. Tal tarea excede el marco de esta evaluación y lo dejaré aquí.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

Bien, tomaré para este análisis la figura del personaje masculino principal, Jake Sully.
Comenzaré con el tiempo 2 (T2), tiempo de la conmoción, de la interpelación. Aquí existen varios ejes de análisis. Por una parte, es interpelado ante la muerte de su hermano, y la consecuente propuesta por parte de la corporación ya mentada para reemplazarlo en el proyecto Avatar. Puede pensarse una sustitución significante (el hermano científico por Jake), al estilo de sustitución metafórica en Lacan. En este caso, un sujeto es reemplazado por otro en virtud del ADN compartido, en una creencia de que “son lo mismo”. El error estriba en no tener en cuenta la singularidad subjetiva de Jake, diferente a la de su hermano fallecido. Jake acepta la misión sin plantearse demasiadas dudas al respecto; puede pensarse que retorna a un tiempo 1 (T1) donde repite situaciones previas de su vida, al considerar esto como una misión militar más, a las que ya está acostumbrado.
Otro tanto ocurre al encontrarse en su nuevo cuerpo (otro T2). Se sorprende por sus renovadas capacidades (correr entre ellas, recordemos su parálisis), pero esto no lo quita del circuito T2-T1.
Otro ejemplo de T2 es el encuentro con Neytiri, del cual se desprenden varios puntos de interés: se enamora de ella, lo aceptan en la aldea Na´vi y le enseñan sus prácticas y costumbres, aprende y vivencia la unión con el resto de los seres vivos de Pandora… aquí ya podemos avistar quizás un viraje hacia un tiempo 3 (T3), y hay varios escenarios para ello: en sus primeros encuentros Neytiri lo bautiza como jakesully, siendo este acto simbólico reflejo de una nueva instancia subjetiva otorgada por un Otro; la charla que tiene Jake con la chamán del pueblo, en donde ésta le dice “es difícil llenar una copa que ya está llena” (aludiendo a los conocimientos y hábitos que ya posee), a lo cual él responde “mi copa está vacía” (esto puede pensarse de dos modos, bien como cierto viraje hacia un T3, bien como retorno a un T1 en donde simplemente busca seguirle el juego a la chamán para continuar su misión de espionaje); al aprender la lengua Na´vi: “el lenguaje es un dolor, debo aprenderlo por repetición”(aquí lo mismo: o bien es un T3 al apostar en su aprendizaje de una cultura totalmente ajena, o bien es una insistencia en un T1).
Ahora bien, a mi criterio hay dos casos puntuales de claro viraje hacia un T3: el primero, cuando logra fusionarse con una de las aves montables y vuela junto a Neytiri, él dice: “quizás no pueda andar en caballo, pero nací para hacer esto…”. Este “nací” es importantísimo, pues denota una posición subjetiva novedosa respecto a su pasado, tomando clara distancia de su misión militar. En este punto se atisba un Jake diferente.
El segundo se observa en la grabación de una de sus bitácoras: “pasaron 3 meses, apenas recuerdo mi propia vida, ya no sé quien soy”. Este no saber quién es, este no recordar su pasado lo lleva a una fuerte interpelación: se encuentra ante la vacuidad, ante el abismo, ante la barra que lo deja fuera de toda representación, un S…
Si bien pudo haber hecho caso omiso a estas dos experiencias (volviendo a un T1), sin embargo apuesta a una nueva vida, al deseo de estar en otro lugar, con otra gente y siendo él mismo Otro. El hecho de “cambiar de bando” y defender a los Na´vi, además de aceptar ser reconocido e imbuído como un “Omaticaya” (miembro de la tribu), lo confirman.
Por último, unas claras alusiones a su nueva toma de posición subjetiva se encuentra en las siguientes citas “no soy tu enemigo (hablándole a Neytiri), los enemigos son los humanos, soy un Omaticaya”… se reconoce en tanto Na´vi…
En pasajes finales, el coronel le espeta “¿cómo se siente traicionar a tu propia raza?”… aquí podemos ver que Jake cedió ante su deseo, en el sentido de apropiarse de él; por esto mismo alguien de su pasado lo considera traidor.
En el final, Jake comental “los alienígenas finalmente se fueron…” tratando de “alienígnas” ¡a sus compañeros humanos!…

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

Puedo considerar como azar el hecho de poseer un hermano gemelo y compartir por tanto el mismo ADN, es azaroso el fallecimiento del mismo también, dado lo cual lo convocan a la misión Avatar. Otro elemento azaroso es, en su primer misión en la selva, el entrar en combate con una fiera, lo cual deriva en quedarse varado toda una noche a cielo abierto (pues sus compañeros no logran rescatarlo), lo cual permitió su encuentro con Neytiri.
En cuanto a la necesidad lo noto más complejo. Puedo pensar que el poseer el mismo ADN que su hermano es una necesidad biológica dado que son gemelos. Su obediencia a las órdenes militares es necesaria en tanto orden jerárquico, en tanto “deber” cumplimentar las mismas (desde una perspectiva de sujeto autónomo, no de sujeto del inconciente). Por lo mismo, en tanto sujeto de deseo esta obediencia no es necesaria, sino antes bien una posición subjetiva.
Puedo pensar que el hecho de fusionarse con un ave montable es necesario para continuar con su misión de espía y ser aceptado por los Na´vi, pero el hecho de sentir que “nació para eso” ya no es necesidad…
Creo que los conceptos de azar y necesidad, más allá de lo visto en la materia, son bastante complejos y dan para mucha tematización. Desde posturas opuestas como “todo es necesario”, en donde rige un determinismo riguroso; hasta un “todo es azaroso” donde el caos gobierna… hasta posturas combinadas (mundo natural determinístico y mundo moral, psíquico, cultural, social, azaroso). Con todo, ciertas leyes parecen operar. En psicoanálisis existe el debate sobre la determinación de la estructura y la singularidad del acto… no me extenderé más.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

Aparece una culpa subjetiva en Jake a raíz del ataque militar que destruye el asentamiento y uno de los árboles sagrados Na´vi. Este momento lo interpela y refuerza su decisión subjetiva de ir en contra de su obediencia militar. Esto se articula con la postura ante la “obediencia debida”, él elige en cambio una “obediencia de-vida”… apuesta a la vida en lugar de la muerte. Posiblemente la visión del sufrimiento extremo de los Na´vi lo haya conmovido profundamente, en tanto trauma de una situación extrema difícil de elaborar. Su nueva identidad e identificación con ellos lo coloca en una posición dilemática compleja.
Respecto a la responsabilidad jurídica, no es clara en la película, pero puede especularse con una violación de parte de Jake de los protocolos militares y de su contrato con la corporación que explota el mineral en cuestión. Aquí Jake es responsable en tanto sujeto de derecho (y obligaciones), no habiendo atenuantes jurídicos para tal traición.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

Ibbieta se encuentra en un dilema: o bien “canta” indicando dónde se encuentra Gris, o bien se calla. A su vez, si “canta” puede: o bien decir lo que sabe, o bien mentir.
Su situación se resume en el dicho “la bolsa o la vida”, o bien habla, o bien muere. Según el análisis de Mosca, Ibbieta cede ante su deseo de seguir viviendo (por ello prefiere no dormir en su última noche) y, gracias a ello, dice una mentira (para él) en lugar de haberse quedado callado. Por azar justo Gris se encontraba en el lugar mentado (cementerio), con lo cual los falangistas no ejecutan a Ibbieta.
Jake no se encuentra en una situación tan extrema, él puede elegir seguir con su misión militar o bien cambiar a partir de su deseo (lo que efectivamente sucede). Ni sus circunstancias, ni su relación con los nativos, ni el código militar lo llevan a una decisión personal tan fuerte. Lo más cercano para analogar a la situación de Ibbieta es cuando presencia el primer atque militar hacia los Na´vi, en donde observa el dolor de ellos, dolor que hace suyo a su vez por la comentada identificación y nueva postura subjetiva.
Ahora bien, fuera del cuento “El muro”, y acercándonos a Sartre, la postura existencial de Jake queda evidenciada: siendo la conciencia sartreana una libertad absoluta (en tanto elección, no en tanto facticidad), pero que puede caer en la “mala fe” propia del ego (un ceder ante el deseo en el sentido de no apropiárselo), Jake avanza hacia una acción desde la conciencia (recordemos, conciencia en sentido sartreano). Este momento en extremo traumático pudo haberlo llevado a insistir con un T1 (continuar con su vida militar) o bien cambiar. Sin embargo, no se observa un dilema “yoico” aquí, Jake tiene bien en claro su nueva postura, para quién “juega” ahora.
Veamos algunas puntualizaciones teóricas para aclararlo: en su obra El ser y la nada Sartre da una definición de conciencia en su fenomenología: es libertad absoluta. Esta conciencia se encuentra volcada hacia el mundo, derramada sobre él, pero distinguiéndose de él. La conciencia no es una cosa del mundo, por lo tanto no posee esencia (esto es analogable a la carencia óntica del inconciente en Lacan). El mundo se encuentra fuera de ella, pero es mundo para una conciencia.
Este derramarse implica intencionalidad. Pero esta intencionalidad a su vez es prerreflexiva. La reflexión (conocimiento) viene de la mano del yo, del ego.
Ahora bien, este ego es trascendente a la conciencia, es tan ajeno como el mundo mismo, no es algo propio de la conciencia. El ego es, pues, alienación, por paradójico que suene.
La conciencia, que es pura libertad, se aliena en un ego y en un mundo exteriores a ella. ¿Por qué razón? Por la angustia que provoca el ser conciente de la propia libertad. La conciencia se limita a sí misma gracias al ego, a la historia personal, al mundo en que se vive, al proyecto, al horizonte.
De este modo busca cierta sustancialización, la cual nunca es lograda plenamente.
Este ego se constituye en parte gracias a la intencionalidad del otro (del otro en tanto ego a su vez). En este sentido el ego es el “otro” (analogía con el registro imaginario en Lacan).
El ego además oculta a la conciencia su propia libertad, aplacando de este modo la ansiedad. El conocimiento es un proceso de ocultamiento pues (y, por tanto, enajenante respecto a la conciencia, pero constitutivo del yo).
La conciencia, entonces, no posee un “en sí”. El “para sí” lo constituye el ego.
¿Cómo enlazar esta libertad con la facticidad? Quien se encuentra enlazado a un proyecto, a un hacer en el mundo, a un pasado histórico, es el ego.
La conciencia, en tanto libertad, es la facticidad misma, en el sentido de que un ego puede elegir entre múltiples opciones. No se puede eludir la propia libertad, en este sentido es fatalista (no puedo elegir “no elegir”). Del mismo modo el proyecto se desenvuelve en el obrar mismo, “soy” mi proyecto (en tanto ego). La situación no es más que un punto de mi ser en el mundo, una elección de tal proyecto, una afirmación o negación del mismo cambiándolo por otro. Estas elecciones son constantes, de instante en instante, no escapamos a ellas, aunque podamos autoengañarnos a partir del ego.
Bajo esta perspectiva existencialista sartreana, el ego no es más que la repetición del circuito T2-T1: ante la ansiedad provocada por toparse con la propia ansiedad de estar obligado a elegir, uno puede seguir la vía de la conciencia (y efectivamente elegir de manera singular y pasar a un T3), o bien insistir desde el ego, desde la propia historia, desde lo particular; sin novedades subjetivas pues.



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