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1)
El personaje sobre el cual recae el análisis de la responsabilidad subjetiva es el protagonista
Jack Sully. Por responsabilidad subjetiva entendemos algo que interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, que se asenta en la noción de sujeto del inconsciente, a diferencia de la responsabilidad jurídica, que restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia. La responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que le pertenece, pero que le es ajeno. El sujeto, siguiendo esta línea, es siempre imputable, pero no en términos morales o jurídicos, como podemos pensar en el derecho, sino éticos.
Según se puede inferir por el texto de fariña, la hipotesis planteada en el análisis de la película sostiene que Jack, durante el transcurso de la misma, la utilización del avatar que le fue designado, empieza a gestar en él, imprevistamente, un nuevo sujeto. Fariña a su vez, sostiene que no es casualidad que el director utilice el término avatar para darle nombre a su película, el cual significa descenso de un dios al mundo terrenal, significado que nos advierte de un paso a otro mundo, a otra posición.
Un indicador para sostener esta hipótesis es que Jack, que en un primer momento se había infiltrado en el mundo indígena con el fin de conseguir datos que los perjudicarán, empieza a interactuar con la cultura de estos, comenzando a vivir otra vida, desde otro lugar, ganándose a su vez un nombre y una identidad dentro la intrigante cultura de los na’vi. Luego de esto, podemos ver como Jack, empieza a vivir esa doble vida, como Marine, y como Na’vi, en la cual los límites de su supuesta identidad yoica se hacen cada vez más labiales.
Otro indicador, es que el avance tecnológico en la película es tal, que le da la posibilidad a Jack, de utilizar un objeto como es el “avatar”, no solo como una protesis, sino también, como un elemento transformador de la propia realidad del protagonista, emancipándolo no solo de su discapacidad motriz, sino también de su discapacidad existencial.

2)

El circuito de responsabilidad organiza la situación en tres tiempos lógicos bien delimitados y temporalmente lineales.
El tiempo uno es aquel en el que el sujeto inmerso en un universo de discurso, lleva a cabo determinada acción. En la situación planteada, el tiempo uno es en el que Jack es enviado por medio del avatar como agente encubierto, con la finalidad de someter a la población na’vi.
El segundo tiempo posibilita la emergencia de una pregunta que resignifica el tiempo anterior. El sujeto es interpelado a trabes de la culpa por la presencia de ciertos elementos disonantes ubicados en el tiempo uno. Es una pregunta acerca de la posición del sujeto, que marca la incompletud de ese universo particular previo. Dicha resignificación del primer tiempo esclarece la posición del sujeto respecto de un saber no sabido. La interpelación, característica del tiempo dos, exige una respuesta, esta obligado a responder. Esto acontece cuando Jack es interpelado al estar en contacto con la cultura na’vi, en la cual se va sumergiendo cada vez más, la que le produce un cuestionamiento de su posición subjetiva, a saber, la de marine, por el nuevo sujeto que se fue gestando durante su estancia con los na’vi. Por lo cual, la razón por la que fue envidado en un primer momento, (sabotear a los na’vi) empieza a tambalear, porque esta acción a su vez, atentaría contra el sujeto emergente.
La respuesta a la interpelación puede seguir en el circuito de la moral, seria una respuesta particular que resulta de un taponamiento de la dimisión ética o, en cambio, la respuesta puede ser del orden ético, en relación a lo universal que implica la responsabilidad subjetiva y la producción de un sujeto. Esto aparece en el tercer momento, como resultado del cambio de posición del sujeto. Este cambio, es posible gracias a la falla en el discurso que guiaba al sujeto, lugar que va a permitir la emergencia del deseo. Se puede ver que cuando Jack decide luchar junto a los Na’vi, da un paso más allá, hacia ese tercer tiempo, ya que decide jugarse por ese nuevo sujeto emergente, y seguir su deseo, defendiendo a su nueva comunidad y creencias, o sea, defendiendo lo que para él es vida, y combatiendo a los humanos que la quieren destruir. Esta decisión de luchar contra los humanos, Jack la realiza según el deseo, sin ninguna garantía de un final favorable, sin ninguna seguridad de que el desenlace de la misma perpetúe la existencia del nuevo sujeto emergente
Por último, es interesante señalar la escena final de la película, la cual ilustra muy claramente la hipotesis principal. En ella, podemos ver, como Jack, avalado por el universo simbólico Na’vi, y con la ayuda de su “magia”, pasa definitivamente a su nuevo cuerpo, su avatar, dejando atrás su cuerpo humano. Jack se juega por ese nuevo sujeto, pasando a otra vida, dejando atrás a ese cuerpo humano ya al borde de la muerte, imposibilitado de sobrevivir en ese nuevo mundo.

3)
Según Juan Carlos Mosca, "el azar implica incertidumbre, y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre". "Debe hacer la jugada acorde con el deseo... y someterse a las consecuencias"
Dentro de la situación plateada, podemos ubicar un primer elemento de azar en el inicio mismo de la situación: la muerte del hermano de Jack. Aunque parezca irrelevante, Jack llega a entrar en contacto con el avatar solo porque su hermano se muere, ya que este era el que estaba previamente asignado para llevar a cabo la tarea, y él solo lo reemplaza porque tiene el ADN necesario para utilizar el avatar.
Pero por otro lado, también la película permite pensar que por ahí este rodeo, supuestamente azaroso, formaba parte dentro de un plan mayor, ya que al final de la película podemos ver como Jack logra domar al ave alada legendaria de la leyenda Na’vi, para el cual él ya estaba destinado previamente. Todo esto, permite que la historia adquiera ambigüedad y podamos pensar que Jack estaba destinado a ser el salvador de la cultura Na’vi, por lo que podríamos ubicar este elemento como necesario, producto de una ley “divina”. Para Mosca, "el determinismo encuentra su resultado en la ley que le determino". "El punto de interés es si la determinación elimina la libertad, y por ende, la responsabilidad"
Pero lo más importante, es que dentro de la situación, podemos ubicar otro elemento de azar, que es también la propia cultura Na’vi, ya que la misma no estaba dentro de los planes de Jack, la que efectivamente lo hizo ingresar en el circuito de la responsabilidad, e impulso principalmente a realizar ese cambio de posición subjetiva, introduciéndolo en un nuevo mundo de significantes que cambio su visión de las cosas. Aunque también hay que destacar que el acto final en verdad recae en Jack, y esa decisión tomada no corresponde sólo a una cuestión moral (no hay que destruir otra cultura), sino que la fuerza de la decisión radica en que Jack lucha contra los humanos porque él es ahora un Na’vi, porque allí es donde se aloja su deseo, y como tal, quiere defender ese mar de significantes (la comunidad) por la cual se sostiene su nueva vida, su nuevo sujeto.

4)
Una de las posibles figuras de la culpa que encontramos en la situación se da en el momento en que el Jack intenta convencer a los Na’vi de que abandonen el Árbol sagrado que va a ser destruido por los humanos. Él, en este caso, en vez de elegir por un estilo de vida o por un sujeto, pretende conciliarlos intelectualizando la situación, al intentar hacer entrar en razón a los Na’vi para que dejen el lugar, ya que seguramente van a ser derrotados por los humanos, debido a su inferioridad tecnológica y militar.
Y ante la negativa de los nativos Na’vi de marcharse, estos lo comienzan a tratar como un traidor, y lo interpelan al preguntarle “¿sos uno de los nuestros?”. En ese momento, Jack no puede seguir sosteniendo su solución de compromiso, o sea, conciliar los intereses de los humanos y salvaguardar la comunidad; por lo que va a tener que elegir, su responsabilidad subjetiva esta en juego, y va a tener que jugarse.
En relación con la responsabilidad jurídica, podríamos pensar que la primera solución de compromiso era acorde al derecho, a lo que se debía hacer, ya que buscaba no cometer ningún crimen, ni contra los Na’vi, ni contra los humanos. Pero luego Jack se encontró con que tendría que tomar partido, estaba en medio de una guerra y tendría que luchar, por lo que su decisión ya no la podía ser tomada solamente acorde al derecho, o a la moral, su decisión iba a tener que ser singular.

5)
En el caso de Ibbieta, podemos ver como a él, cuando le preguntan por donde esta Gris para encontrarlo y fusilarlo, miente sobre su paradero, y al hacerlo, consigue que lo atrapen, ya que Ibbieta no sabía que Gris había cambiado de locación. Entonces Ibbieta, más allá de que concientemente no es culpable del hecho, ya que no era su intención que descubrieran a Gris, es responsable de haber matado a su amigo, ya que su acto de ignorancia, sumado a un elemento azaroso (a saber, el cambio de lugar de su amigo) fue el que ocasionó que terminaran fusilando a Ramón Gris.
En cambio, en el caso de Avatar, la situación de Jack en un primer momento es la contraria, ya que a pesar de que sus actos dentro de la comunidad Na’vi estaban yendo acorde con su deseo, él era culpable al mismo tiempo por haber dado información a los humanos que contribuyera a la exterminación de la comunidad Na’vi; o sea, él sabia que lo que hacía iba a perjudicarlos tarde o temprano, por lo que en el caso de Jack, antes de ser interpelado, su intención iba en contra de su deseo. Sólo cuando es interpelado, es que Jack puede elegir y seguir su deseo, reconciliándose con sus intenciones concientes (al pasar a ser un Na’vi); cuando en Ibbieta pasa lo contrario, ya que al tomar la decisión de jugarse por su deseo, es cuando va en contra de su intenciones.

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos
Catedra: Juan Jorge Michel Fariña

Comision nº 4
Alumna: Jeanette Muises
Fecha : 7-6-2010



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