por 

Psicología Ética y Derechos Humanos

Segunda evaluación

Cátedra I Fariña, Juan Jorge Michel

1° Cuatrimestre de 2010

Profesora: Marcela Brunetti

Comisión: 14

Nombre: Sofía Simonovich

L.U: 25.882.972/0

Fecha de entrega: 7/6/10

A partir del comentario realizado por J. J. M. Fariña acerca de la película “Avatar”, de James Cameron, considero que el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es Jake Sully, el protagonista de la misma. En dicho comentario se plantean tres tesis que se despliegan en el film y que “resumen los dilemas ético tecnológicos de nuestro tiempo” planteándose en la segunda la emergencia de un sujeto que, hasta entonces se había visto sometido, aplastado y avasallado. De hecho el personaje estaba hasta ese momento, dormido, según sus propias palabras. Jake “se conecta a su avatar” (cuerpos teledirigidos creados científicamente con ADN humano mezclado con ADN de los nativos) y se le ordena que responda al sistema. Él accede. El coronel le propone que aprenda de los Na´vi desde adentro, que confíen en él para poder forzarlos a cooperar, o saber qué hacer si no lo hacen. Jake acepta, el coronel le promete “un par de piernas”. Vemos mas adelante que con el surgimiento del Sujeto, Jake consigue lo que él quiere. Citando al comentario “Se emancipa de su discapacidad, pero no tanto de la parálisis de sus piernas, sino de la ceguera sobre la propia existencia” esto sería el principal indicador de que este es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva. Esta toma de posición que tiene como efecto al Sujeto mismo. “Responsable es aquel de quien es esperable una respuesta”. “Responsable no aquel que responde, no aquel conciente de lo que hace, ni aquel que se hace cargo de lo que dice, sino, más bien, es la culpabilidad misma de lo que se dice y se hace”. La singularidad emitida por el Sujeto, rompe con el universo conocido hasta el momento, suplementándolo. Jake nunca se imaginó que su vida iba a cambiar tan drásticamente. Estaba por fuera de su cálculo. Al inicio de la película nos enteramos que Tom, el hermano gemelo de Jake, fue víctima de un asalto que puso fin a su vida. Como tenían idéntico genoma, Jake podría ocupar el lugar que había quedado vacante en el área de laboratorio de la base militar en Pandora, y, como era parte de las fuerzas armadas lo podían “usar” para no desperdiciar tanto dinero que se había invertido en la creación de su avatar. Le hacen una buena propuesta económica, el acepta. Luego el coronel le hace su propuesta paralela, Jake acepta. Los científicos buscan conocer, entender, ampliar el horizonte. Los militares, por su parte, pretenden excavar y recolectar un mineral económicamente muy valioso. Y, hasta ese momento, Jake sólo quiere piernas (que podría recuperar si tuviese el dinero, pero que con su mínima pensión no puede solventar). El avatar hereda los atributos del ser humano pero al interactuar en el mundo sensible le transferirá los cambios que él mismo sufra. Se van erigiendo las bases del futuro dilema.
El circuito de la responsabilidad se despliega en tres tiempos lógicos. “En el tiempo 1 se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el Sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada”. Es egosintónico. Los indicadores de esta acción en el film serían el compromiso de formar parte del programa científico “avatar” y a su vez, tener que responder y remitirse al coronel. Puntualmente, la acción sería aprender de los Na´vi, formar parte de ellos, ganarse su confianza, para, de este modo, recuperar sus piernas. Una vez en territorio Na´vi conoce a Neytiri quien a pesar de su desconfianza inicial hacia “la gente del cielo” lo ayuda y le enseña. Él aprende de los nativos, entabla vínculos, se conecta. Al poco tiempo Jake le dice al coronel “Ya soy parte de la familia”. La estrategia del coronel era la utilización de la ciencia para pasar a formar parte de la comunidad Na´vi, ganar su confianza y finalmente desde este lugar convencerlos, como primer movimiento, de que colaboren y, en caso contrario, someterlos a fin de alcanzar los objetivos político-económicos que venían persiguiendo (ya les habían ofrecido medicinas, caminos, educación y parecían no querer nada). Conociéndolos desde adentro sabrían bien a dónde atacar en caso de que no cooperen con su causa. Y esto es justamente lo que sucede. Jake fue quien aportó toda esa información. Hasta ese momento, él sólo quería recuperar sus piernas.
El tiempo 2 resignifica al primero, anotando su eficacia a posteriori. La consistencia yoica tambalea, síntoma egodistónico que causa el trabajo para desembarazarse de él. Lo conocido hasta el momento se agrieta. El universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja. El sujeto se ve interpelado por ciertos elementos disonantes y algo se esa diferencia le pertenece. Caen los ideales sostenidos hasta el momento, se quiebra el universo particular. A través de la culpa se resignifica el tiempo 1. Se retorna sobre la acción por la que se debe responder. En el film vemos que Neytiri lleva a Jakesully al árbol de las almas, la dra.Grace le dice “tienes suerte, esta prohibido para los de afuera”. Vemos tamalear al protagonista “todo esta al revés ahora. Lo de allí es el mundo real y aquí es un sueño…Apenas recuerdo mi vida pasada”. Comienzan a aparecer indicadores de que algo anduvo mal, éstos interpelan al Sujeto. El coronel le dice estar satisfecho con la información brindada acerca del árbol sagrado. También le cuenta que ya “aprobaron sus piernas”, y que esta misma noche vuelve a su casa. Pero ¿Cuál es su hogar ahora? Jake se sorprende y pide quedarse para dar el último paso que le faltaba para convertirse en omaticaya, lo logra. La frase “ya soy de la familia” se hace patente en esta escena. Las cosas fueron más allá de lo que él pensaba, más allá de lo esperado. Citando al Jake “Los Na´vi dicen que una persona nace dos veces. La segunda vez es cuando te ganas un lugar junto a tu gente para siempre”. Algo aconteció fuera de su cálculo. A partir de su decisión de convertirse realmente en uno de ellos queda implicado en el campo de la responsabilidad subjetiva. Si su meta era recuperar sus piernas, ya las había conseguido. Pero algo pasó, algo que no estaba calculado. Y algo de esta diferencia le pertenece, lo divide y desarma su posición previa. Algo del inconciente, del deseo comienza a hacerse ver, algo no nombrable por el Sujeto, que tiene que ver con lo real más indecible del deseo. Al poco tiempo se pone en marcha el operativo del coronel, iniciar el fuego y arremeter con las excavadoras en el territorio Na´vi teniendo como objetivo el árbol sagrado para intimidarlos y someterlos, información obtenida gracias a nuestro protagonista quien reconoce en su bitácora que no habrá forma de convencerlos para que se muden del lugar. Comienza el horror. Jake se confiesa frente a la comunidad “Las palabras son piedras en mi corazón…” siente culpa, remordimiento. Neytiri se sorprende, se aleja, lo llaman traidor. Desde la base militar lo desconectan de su avatar, también por haberlo identificado como un traidor (por haber “dejado ciega” a la excavadora rompiendo las cámaras, lo acusan de “haberse creído el cuentito de los nativos”) los detienen, escapan, se vuelven a conectar.
En la hipótesis clínica, podría decirse que el protagonista, en su intento de conseguir, de recuperar su “par de piernas” se encuentra a sí mismo, como ya citamos anteriormente: “Se emancipa de su discapacidad, pero no tanto de la parálisis de sus piernas, sino de la ceguera sobre la propia existencia”. Podríamos decir que se encuentra con su propio deseo de libertad, libertad de movimiento y liberarse del sometimiento al sistema en el que se veía inmerso (Sistema que podía “usarlo” para sus fines por el simple hecho de pertenecer al mismo). Deseo de vivir, de renacer. A través de la hipótesis clínica se abre la potencialidad de un tiempo 3, tiempo de reposicionamiento del Sujeto, el cual ya no es el mismo del tiempo 1. Es el tiempo del acto. Lo inesperado que le sucedió a Jake rozó lo real y lo marcó para siempre. Ya no puede volver a ser aquel sujeto que dejamos en el tiempo 1. Ahora a Jake se le plantea qué hacer con esto, con este nuevo Sujeto marcado por el roce, diferente del primero. El ahora omaticaya Jakesully aparece abandonado allí “En el lugar donde los ojos no ven”, había sido desterrado. “La ley simbólica del deseo ob-liga a retornar sobre la acción iniciada en el tiempo 1, obliga a responder de un modo determinado”. Jake los necesitaba a ellos y ellos él, pero para enfrentarlos tendría que pasar a otro nivel, como dice en el film “A veces toda una vida se reduce a una decisión alocada” decide ir en busca de su Toruk. Esta decisión es sumamente trascendente, marca un antes y un después. Esto es revolucionario para el Sujeto. Cae el universo previo. Hay un pasaje de la pasividad del sometimiento a la actividad. Deja de repetir y responde de manera deseante. El pueblo lo acepta definitivamente como uno de ellos. Jake habla y ellos lo escuchan. Neytiri lo saluda “i see you”, él hace lo mismo. El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto. Nuestro protagonista es responsable de haber aceptado la propuesta de infiltrarse en la comunidad Na´vi y llegar a ser “de la familia”, esta acción producida en el tiempo 1, la cual, se suponía, iba a agotarse en sus fines, se resignifica en el tiempo 2 en donde Jake pasa a ser uno de ellos. Un nuevo Sujeto emerge. Un Sujeto que ve (i see you). No “Te veo frente a mí” sino más bien, “Veo en tu interior”. De este Sujeto se espera también que escuche, por lo tanto, que hable, y no que obedezca. “Les mostraremos que no pueden tomar lo que quieran y que esta es nuestra tierra” le dice Jake a la comunidad.
La necesidad establece una conexión entre causas y efectos. En este caso, se manifiesta en el hecho de que si te disparan con un arma de fuego en un lugar específico te morís. Esto es lo que le sucedió a Tom, hermano gemelo de Jake. También es producto de la necesidad el hecho de que compartan idéntica información genética, ya que son hermanos gemelos (es decir que son producto de un mismo huevo o cigota que les dio origen, el cual se subdividió posteriormente dando lugar a dos sujetos genéticamente idénticos.) no hay forma de que sean diferentes. Es así.
En cuanto a los elementos de azar que presenta esta situación, me referiré inicialmente a las coordenadas en las que encontró la muerte Tom. Si no hubiera estado en ese momento, en ese lugar, no hubiese sido víctima del asalto y no hubiese perdido la vida. Sólo faltaba una semana para que emprendiera el viaje que lo llevaría a Pandora, para el cual se había estado preparando durante años. Si no hubiese muerto Tom, Jake no hubiese formado parte del proyecto avatar. La responsabilidad de Jake es en función de la forma en que el Sujeto se ubica frente a esa determinación. Jake podría haberse negado a participar, o podría haberse exculpado simplemente obedeciendo a las órdenes del coronel implementando de este modo estrategias neuróticas de responder. Este habría sido el caso si se hubiera subido en el avión en busca de sus piernas prometidas. El campo de determinación es ajeno al Sujeto, pero lo convoca a posicionarse frente a la herencia e implica al Sujeto, del cual se espera una respuesta. Jake se queda, de él se espera una respuesta. Es también producto de la necesidad el funcionamiento de las máquinas, es a través de ellas que el Avatar adquiere los atributos de la persona. Sin ellas Jake no podría ser el omaticaya Jakesully. Considero que fue también producto del azar que justo el día en el que “Se unió de por vida a Neytiri” fue el día que los “hombres del cielo” iniciaron su ataque destruyendo el árbol. Como consecuencia de este ataque muere Tsahik (El padre/rey) este hecho también se ve revestido de azar y necesidad (así como la muerte se Tom). Podríamos inferir que de este hecho se desprende el “destierro” de Jake. Estos factores impulsaron a Jake a tomar una decisión. Y él decidió actuar.
Haciendo una comparación conceptual con el caso de Ibbieta, protagonista de “El muro” de J. P. Sartre, podríamos decir que ambos protagonistas transitan el circuito de la responsabilidad de manera similar. Es decir, respondiendo en un primer momento al pedido de la autoridad, con el objetivo de obtener un beneficio particular. Ibbieta, frente a la pregunta de los falangistas responde “En el cementerio”, y Jake accediendo al pedido del coronel de formar parte de los Na´vi y remitirse a él. Es el tiempo de la acción. Jake quiere piernas, e Ibbieta vivir un poco más, aunque más no sea un par de horas. Ambas acciones se ven resignificadas en el tiempo 2. Algo interpela al Sujeto. Algo del orden de la sorpresa. En Ibbieta es el momento en que se entera que efectivamente atraparon y mataron a Gris; en Avatar es cuando llegado el momento de volver a su casa y recuperar sus piernas él se queda. La acción iniciada en el tiempo uno llega a su fin, se realiza y, sin embargo algo sorprende al Sujeto, obligándolo a responder. Ambos sujetos quedaron implicados en su decir, algo del orden de lo real los roza marcándolos para siempre. Sin embargo frente a la angustia ambos personajes produjeron diferentes formaciones en las que emergió su condición subjetiva. Una burla en el caso de Ibbieta y el pedido de prórroga en el caso de Jake, para completar la acción de convertirse en omaticaya. Por otro lado en “Avatar” se despliega el tiempo 3, cosa que apenas se asoma en el caso de “El muro”. La risa hasta las lágrimas de Ibbieta es indicador del advenimiento de responsabilidad acerca de su decir, en donde se modifica su posición subjetiva. En ambos casos los protagonistas son, como dice Lacan, “responsables de haber cedido ante su deseo”

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA
Michel Fariña, J.J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Michel Fariña, J. J.: (1998) Del acto ético. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: fundamentos. Letra viva, 2006.
D´Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: fundamentos. Letra viva, 2006.
Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: fundamentos. Letra viva, 2006.
Domínguez, M.E. : Los carriles de la responsabilidad: El circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: fundamentos. Letra viva, 2006.
Michel Fariña, J. J.: Responsabilidad: Entre necesidad y azar. Ficha de cátedra.
Michel Fariña J. J.: Avatara: tres tesis sobre Avatar, de Jim (James) Cameron. Comentario de la película. En Ética y cine www.eticaycine.org



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: