por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología.

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS.

Prof. Tit. Reg. : Fariña, Juan Jorge .
Ayudante de trabajos prácticos: Fraiman, Carlos Alberto.
Comisión de Trabajos Prácticos Nº: 13.
Horario de cursada: Lunes de 12:45hs a 14:15hs.

Alumna: Caballero, Victoria. L.U. : 321445020
caballero.victoria@hotmail.com

2º cuatrimestre, año 2009.

Baraka es un espectáculo de Maria Goos, dramaturga holandesa contemporánea, dirigido por Javier Daulte y que reúne en un mismo escenario a Hugo Arana, Darío Grandinetti, Juan Leyrado y Jorge Marrale.
Probablemente sea la amistad el vínculo mas idealizado en la sociedad de estos tiempos . Esta obra habla de la amistad, pero sobre todo de la amistad y el paso del tiempo, de la amistad y el deseo, de la amistad y la mentira, de la amistad y la traición.
La obra cuenta la historia de cuatro amigos de la infancia, que luego de varios años, se vuelven a reunir por un hecho específico; pero aquellos recuerdos son muy fuertes y creen que el tiempo no paso, que las cosas siguen bastante parecidas. Pero el tiempo paso, y esos amigos de la infancia ahora son adultos con otra mirada de la vida, cada uno se encuentra atravesando distintos momentos de su vida, todos han pasados por distintas circunstancias y se plantan de una forma distinta a como lo hacían cuando eran jóvenes. Si bien intentarán creer que el tiempo no paso, y que la amistad se mantiene igual, finalmente entenderán que hay ciertos deseos, cierto poder, que es mucho mas significativo para algunos que la amistad.
Baraka es una palabra sin sentido, sin un significativo concreto mas que lo que remite a cada uno de estos cuatro amigos (los cuales asocian esta palabra con su saludo, con su grito de guerra, con su seña particular ).
Darío Grandinetti es Pedro, un funcionario público del área Cultural, homosexual, el cual tiene una causa penal. Jorge Marrale interpreta a Tomás, un abogado desequilibrado el cual se hará cargo de la causa de su amigo. Hugo Arana compone a Martín, un director teatral de vanguardia, un ser arrogante y perverso. Por último Juan Leyrado es Juan, un ambicioso político ( el cual espera un importante cargo ) que acaba de separarse. Cuando Pedro lo llama, va a ayudarlo, pero también va para ocupar un lugar en la casa de éste. Juan es un sujeto egocéntrico, que no tiene registro del sentir de su entorno afectivo. Su vida transcurre a la espera del nombramiento de un alto cargo político. El espera ser nombrado ¨Ministro de Relaciones Exteriores¨pero finalmente el nombramiento recae sobre el ¨Ministerio de Cultura y Educación¨. Ministerio bajo la orbita del cual se encontraba hasta hace unos meses trabajando su amigo Pedro.
Pedro es despedido y se le inicia un juicio penal por considerárselo responsable de la sustracción de una serie de pinturas de un mismo autor que es revalorizado artística y comercialmente, al momento en que transcurre el encuentro. Juan aprovecha la circunstancia de ser convocado por Pedro para que a través de sus influencias le ayude a afrontar esta dificultad y Juan en proceso de separación matrimonial se instala en la casa de su amigo, comportándose como si fuera la propia. La obra cuenta las vicisitudes de la convivencia de estos amigos y del proceso judicial que se lleva acabo a uno de ellos.
El personaje que nos ocupa durante el transcurso de las instancias judiciales contra su amigo le promete ayuda y lo respalda en cuanto a su accionar, pareciendo comprender los motivos que llevaron Pedro a sustraer anualmente del deposito una obra de arte como regalo de cumpleaños, efectuado por sus compañeros de trabajo; en lugar de recibir el importe que habitualmente se recolectaba para los regalos de los demás. Pero al ser nombrado funcionario del área de cultura cambia de actitud y decide desligarse del tema, dando la espalda a su amigo.
Juan luego de tomar la decisión se marcha sin brindar explicaciones directas de la misma a Pedro.
El personaje que se tomará para analizar el circuito de la responsabilidad es el de Juan.
Para comenzar, se hace necesario introducir la distinción con respecto a qué tipo de responsabilidad será puesta en juego al analizar los actos del personaje.
La responsabilidad jurídica plantea un sujeto autónomo (es decir capaz de decidir libre, voluntariamente sobre los aspectos de su vida) responsable en el terreno de la conciencia, de la intencionalidad conciente. En cambio, la responsabilidad subjetiva hace referencia a un sujeto que debe responsabilizarse por aquello que, perteneciéndole, le resulta ajeno, que desconoce. Permite introducir la noción de un determinismo inconsciente que hace al sujeto responsable por definición.
Ambos representan diferentes modos de confrontar al sujeto con los actos, diferentes modos de entender la responsabilidad.
Se tomará el circuito de responsabilidad subjetiva para analizar los actos de Juan y evaluar con respecto a qué debe responder el sujeto, para lo cual se identificarán un Tiempo 1, que es una acción llevada a cabo por el sujeto que supone que se agota en sus fines y luego un Tiempo 2 en el que hay indicios de que la acción del Tiempo 1 fue mas allá de lo esperado, interpelándolo, dándole su valor a posteriori. Es decir que el Tiempo 2 demuestra que los fines con que se ha realizado la acción del Tiempo 1 se han excedido.
El tiempo 1 del circuito de la responsabilidad subjetiva es aquel en el que Juan acude al llamado de su amigo y decide respaldarlo. Juan no crítica el accionar de su amigo (la sustracción de las obras de arte), muy por el contrario se implica en la tarea de buscar una solución al conflicto.
Se funda un tiempo 2 cuando Juan recibe el nombramiento pero no en el área que el esperaba sino precisamente en el área de cultura. que obliga al sujeto, en este caso Juan, a responder por aquella decisión que ha tomado y llevado a cabo en la forma de una acción. Lo obliga a retornar sobre la decisión de respaldarlo.
Entonces encontramos un tiempo 2 enfundado en una serie de situaciones y un sentimiento de culpa, que hacen que la acción del tiempo 1 cobre un nuevo significado.
La culpa es a la conciencia el reverso de la responsabilidad. No hay responsabilidad subjetiva sin culpa . Por lo tanto algo nos indica que Juan debe responder ante lo que está sucediendo. Esto permite introducir la dimensión deseante, que va más allá de la intención y la conciencia: refiere al propósito inconsciente que propicia la acción. La culpa es el pago a la deuda de haber cedido en el deseo .
El circuito de la responsabilidad subjetiva está conformado por dos elementos inherentes al mismo. El primero de ellos es la interpelación subjetiva y el segundo la culpa subjetiva. La culpa es puesta en marcha por la interpelación producto del tiempo 2.
Si bien aquí azar y necesidad se entrecruzan, podemos distinguirlas.
El azar implica incertidumbre, lo no determinado, borra al sujeto de toda responsabilidad borrando el acto. La primera exculpación posible para Juan es el azar, ya que es nombrado para ocupar un puesto en el área de Cultura.
Invocar al azar como lo hace Juan; borrando su acto, borra su responsabilidad.
Que hubiera acontecido si Juan hubiese obtenido el nombramiento prometido y deseado en el departamento de relaciones exteriores?
La necesidad es aquel dato imposible de eliminar. Es la acción determinada por los hechos de la realidad. Es externo al sujeto y lo trasciende. El hecho de que exista una disposición legal que demande que el funcionario electo no presente ningún cuestionamiento jurídico para poder acceder al cargo es externo a Juan y lo impulsa a hacer un giro en su decisión.
Como Hipótesis Clínica cabría tratar de identificar cuál ha sido ese deseo en el que se ha cedido al llevar a cabo la acción del Tiempo 1, es decir, identificar aquello por lo que Juan tiene que responder, aquello que le produce culpa: aquel acto del que es responsable, el que inscribió su deseo.
El Yo puede tener la mejores intenciones, Juan quiere ayudar a su amigo. A nivel inconsciente es posible conjeturar que el deseo de Juan es deseo de poder.
A partir del tiempo 2 en donde Juan vislumbra la posibilidad de la perdida de poder se resignifica el tiempo 1 que también estaba signado por el deseo de poder (mostrar su poderío moviendo influencias). En el tiempo 2 Juan recibe de la realidad indicadores de elementos disonantes que lo interpelan. El tiempo 2 se sobreimprime al tiempo 1 resignificándolo, abriendo la potencialidad de un tiempo 3; el de la responsabilidad. Este Juan no es el mismo que dejamos en el tiempo 1. En el tiempo 3 es el sujeto de la renuncia que enfrenta su existencia. Juan toma la decisión opuesta, la de no respaldar a su amigo y es el sentimiento de culpa el que lo hace irse de la casa sin anoticiar a su amigo de su elección, dejando a cargo de esta tarea al resto de los amigos. Recordemos que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa asi como no hay ética sin moral. Aquí se observa una relacion ética del sujeto con su deseo, pues se inclina por sostener su deseo de poder. Si la responsabilidad es la habilidad para responder, Juan lo grafica.
Debe tenerse en cuenta que la Responsabilidad refiere a la Singularidad de un sujeto en acto, siendo esta una acción especifica que expande los límites del Universo de referencia. Es decir que quiebra el horizonte para ampliarlo. Lo Singular, proceso situacional, intervención subjetiva, aparece como expresión de lo Universal, pues es aquí donde existe. La dimensión Ética se despliega en este circuito Universal-Singular, sosteniéndose en el campo de lo Particular, por su carácter de código moral: de sistema de valores. El sujeto del acto, que es el que aquí se analiza, coincide con el de la responsabilidad subjetiva: el efecto-sujeto, que refiere al acto ético.
Parafraseando a Freud ¨La única fortaleza de un sujeto es asumir la condición de su acto, para ponerlo es paz con su existencia¨.



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