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Psicología, Ética y Derechos Humanos
2º parcial.

• Alumna: Barrocas, Margarita

• D.N.I: 27.386.826

• e-mail: margaritabarrocas@hotmail.com

• Comisión: 10

• Profesora: María Elena Domínguez

Situación.
Sobre un cuento de Mercedes Reincke llamado “Barco amazonas, mujeres a bordo”: Marta vive en un barrio, estuvo casada durante 7 años con Juan Manuel, hasta que hace dos semanas él se fue a vivir con el peluquero del barrio y ahora le lava la cabeza en la peluquería a las vecinas de Marta. Juan Manuel nunca le había dicho nada, siempre fue un cobarde. Fue Marta quien lo beso por primera vez, quien lo desnudo en la playa aquella noche...desde el momento en que ella dijo "Nos casamos o nos separamos" sospecha que Juan Manuel le deja pistas en frases, en tiempos largos sin sexo, en observaciones exageradas sobre ciertos físicos de ciertos hombres. Le decía sin decirle, que era gay. Ahora Marta esta tratando de ponerse linda, de rejuvenecer 20 años en 3 minutos para poder ir a hacer las compras y soportar los mil ojos que va a tener encima. El espejo le susurra alguna cosa y Marta toma la primera decisión antes de salir: pantalón negro bien apretado, que levanta, adelgaza y tiene ese corte que hace que le sobre mujer al caminar. Nadie va a poder notar ni la angustia, ni la vergüenza ni la culpa que siente. También existe la posibilidad que las demás, por compasión ni siquiera la miren, pero hay momentos en la vida en los que, que no te miren, es igual a que te miren todo el tiempo. Son las 3 de la tarde y hacen 34 grados. Marta decide que no se va a poner corpiño y que más adelante se va a hacer la cirugía, pero que mientras tanto van a ir en libertad, como ella debería sentirse. Porque hay que tener coraje para sentir lo que Marta intuye en algún lugar de su alma: si no te quieren, no sirve. Se pone una musculosa blanca, y afuera en cualquier momento se larga a llover. Finalmente sale de su casa y siente las miradas desde las ventanas de la casa del barrio, son como disparos. Sonríe falsamente hasta que llega a la verdulería y el verdulero le dice: "¿como lo viene llevando doña?, yo le decía a mi mujer que ese Juan Manuel tenia pinta". Marta siente que una bomba molotov le explota adentro y destroza un brócoli que tiene en la mano y se lo tira como una granada. El verdulero le tira con una banana. Ella responde con más brócoli y huye corriendo, al tiempo que se larga a llover. La musculosa blanca no resiste y se le trasluce todo. Se la cruza a Doña Eulalia que le dice que ojala ella tuviera su edad para salir así y romper algún que otro corazón en el camino. Antes de entrar a su casa, Marta decide dar una vuelta manzana...una manzana fue la que la hizo un poco mas feliz a Eva. Dos años después Marta y 3 amigas están en un crucero. Esa noche es la elección de la reina y tiene un gran problema de vestuario ya que el vestido que había destinado para esa ocasión no la convence. Cuando se queda sola en el camarote no puede creer estar otra vez frente a ese pantalón negro que la saco de aquel agujero de abandono. Desde entonces el pantalón había estado hibernando en un cajón. Hasta el momento en que la amiga la llamo para invitarla al crucero el pantalón era un cuervo negro, un pájaro de mal agüero, una prenda maldita, endemoniada. Lo llevo porque se imaginaba arrojándolo desde la popa. Pero decidió ponérselo y pensó que quizás la ropa guarda esa energía con la que la usamos, quizás almacena alguna partícula de la emoción con la que la llevamos y nos ayude. Marta se paro frente al espejo y como hace dos años volvió a pedirle al pantalón lo mismo que en esa oportunidad: revancha. Quería contar por los menos 5 pares de ojos clavados en su cuerpo. Le costo ponérselo y mucho, no como aquella vez que había subido tan fácil ya que no había comido como por una semana. A pesar de lo apretada y asfixiada que estaba se divirtió con sus amigas...iba por el par de ojos numero 3 cuando se le salio el botón...y mientras temblaba por la sola idea de no poder llegar a su objetivo de cinco, el capitán y los marineros mientras cuchicheaban, la miraban todos al mismo tiempo. Marta contó 10. No solo cumplió su objetivo sino que también fue la Reina de esa noche.
Análisis.
Mi análisis será sobre el personaje de Marta, quien a partir de lo que podría llamarse un desengaño amoroso podríamos pensar que empieza a sufrir una transformación como sujeto. A través de este análisis intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Luego se intentará esbozar una hipótesis clínica para dar cuenta de la irrupción de su deseo. Puntearemos un primer tiempo, donde el sujeto lleva a cabo una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso, para lograr un determinado fin, con el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para los cuales fue concebida, pero que, no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo. Este primer tiempo se ve confrontado en un segundo tiempo, con algún indicador que le señala un exceso sobre lo acontecido antes. Es el tiempo donde el sujeto es interpelado por aquel acto. Se resignifica entonces, su acción. En el caso de Marta este primer tiempo (que se funda a partir del segundo) es el momento en que Marta le dice a Juan Manuel "nos casamos o nos separamos", a pesar de todos los indicios que no quería ver respecto de su pareja. El tiempo 2 sería el momento en donde el marido la deja y se va con el peluquero. Ahí es donde Marta siente angustia, vergüenza, culpa (indicios que nos dan pistas sobre la responsabilidad). Entonces decimos que el Segundo Tiempo es el momento donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo del mismo. Es el momento propicio para la emergencia de una singularidad que en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo justo con la caída de los ideales que allí se sostenían. Finalmente, un Tercer Tiempo, (que puede estar o no) donde el sujeto debe poder responder por sus actos. Debe asumir su responsabilidad subjetiva. La palabra responsable viene del verbo latino respondere, responsable es aquel por el cual se espera una respuesta. Una respuesta que suponga un cambio de posición del sujeto frente a determinadas circunstancias. No se trata de un mecanismo consciente ni voluntario. Es una transformación de la cual el primer sorprendido es el propio protagonista. Responsabilidad subjetiva es aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención (rasgos que definen al sujeto llamado autónomo del discurso jurídico, el cual se desentiende de la condición deseante).Podríamos decir que el tercer tiempo lo ubicamos cuando Marta cambia su posición subjetiva a partir del segundo tiempo donde se siente arrepentida de haber sido ella la que dio el ultimátum para casarse y ahora su marido se va con el peluquero. En este tercer tiempo es coronada reina del barco y logra que sobre ella se posen las miradas que la reconocerían como mujer. Allí podríamos inferir un cambio de posición dado que en tiempo 1 tenemos lo que Marta "no quiere ver" de su pareja y al mismo tiempo lo que pretende mostrar/se que es que tiene una pareja y que va a casarse. En el tiempo 2 esta preocupada por las miradas de los demás, vecinas, verdulero, etc. (hasta el verdulero le dice algo así "¿cómo no lo vio si era obvio?) y por lo que quiere mostrar poniéndose el pantalón negro que le calza perfecto y la musculosa sin corpiño (pero también tenemos que tener en cuenta la angustia, la culpa, etc, en relación a la responsabilidad). Y en el tiempo 3 la mirada sigue siendo importante en tanto quiere que el pantalón le entre aunque queda asfixiada pero quiere ser la reina del barco, que las miradas de los hombres se posen sobre ella, quiere encontrar ese reconocimiento del otro que hasta ahora no encontró, que el otro la confirme como mujer. Y finalmente eso sucede, a pesar de lo preocupada que estaba por lo que se iba a poner, por su imagen, a pesar que el botón salio volando ella se divirtió, salió reina y cumplió su objetivo. Podríamos decir que era inevitable que su marido se fuese con el peluquero, pero lo que importa es lo que Marta hizo a partir de ese momento. También se podría pensar la decisión del marido de irse con otro hombre como del orden de la necesidad. La Necesidad era el nombre de la diosa que regía justamente aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana (¿la sexualidad?). Hoy en día, aquello que va a ocurrir inexorablemente es destino, ¿acaso no estaba en el destino de esa pareja, de ese hombre irse con otro hombre? La culpa por su parte hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder y es la que inaugura un Tiempo Tercero. El tiempo Primero aparece resignificado por la interpelación a través de la culpa. En Marta se inaugura el tiempo tercero entonces cuando cambia su posición subjetiva al aparecer la culpa por haberse dado cuenta que fue ella la que siempre, desde que lo conoció a Juan Manuel la que tomo todas las iniciativas, hasta la del ultimátum de casamiento y la que no quiso ver lo obvio (no hay peor ciego que el que no quiere ver). Podríamos ver un sujeto diferente en esa Marta que siempre estuvo capturada por las imágenes (lo que ella mostraba) ahora se divierte con sus amigas a pesar que el pantalón le estalle y el botón vuele y aun pese a eso no solo logra capturar la mirada de esos hombre que la reconocerían como mujer, sino que además es reconocida como reina. Esto esta íntimamente relacionado con los actos éticos. Porque nadie es ético. Existen actos éticos o no en la vida de un ser humano, lo que no supone que su existencia misma pueda ser revestida de tal atributo. El acto ético funda una nueva posición subjetiva, un nuevo sujeto. El movimiento que supone el Tiempo Segundo se sobreimprime al Tiempo Primero, resignificandolo. La hipótesis clínica es la que abre la potencialidad de un Tiempo Tercero, el de la responsabilidad. El sujeto que adviene en ese Tiempo Tercero no es el mismo que abandonamos en el Tiempo Primero. Dado que el Tiempo Segundo es el tiempo de la interpelación en el circuito de la responsabilidad, se funda en su resignificación el Tiempo Primero, y facilita la respuesta de la responsabilidad subjetiva, o sea que responde a la interpelación. El azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre. Marta se pone el pantalón negro y se propone salir a la calle deseando evitar las miradas una semana después de lo sucedido con Juan Manuel, lo mismo que el día en que en el barco se pone el pantalón negro y se propone capturar las miradas. Pero ¿quien puede darle garantías acerca del resultado de sus acciones? Marta debe hacer jugadas acorde a su deseo y atenerse a las consecuencias. El azar no es anticipable, es casual, accidental, es contingente, fortuito. Es la suerte. La necesidad se refiere a causa- efecto. El azar desconecta la causa- efecto. ¿Será casualidad que Marta por ejemplo haya encontrado el pantalón en el momento de hacer la valija para irse de viaje? En su texto, Juan Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. Es decir, que cuando rigen por completo Necesidad o Azar, o una combinación de ambos, no es pertinente la pregunta por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión. Las situaciones no se presentan de manera pura, sólo compuestas por necesidad y azar o transitando exclusivamente el terreno de la responsabilidad subjetiva. Lo particular no puede comprenderse separado de lo universal singular, pero a su vez esto no puede existir sin aquello que llamamos particular. Lo particular es el efecto del grupo. Es un sistema de códigos compartidos. En el cuento lo universal seria el conjunto de maneras de ser que tiene una mujer de “ser mujer”, lo particular seria la forma de ser de una mujer que vive basándose en lo que hay que mostrar. El efecto particularista se verifica en la pretensión de que un rasgo particular devenga condición universal, por ejemplo es cuando se pretende que todos los sujetos sean de determinada manera. En el caso de Marta lo ubicamos en la idea insistente de que una mujer para ser mujer debe estar de novia, luego casarse, etc., a pesar de todo. La pauta moral se corresponde con los sistemas particulares, culturales, históricos, de grupo, mientras que el horizonte ético, si bien puede soportarse en tales imaginarios, siempre los excede. De ahí que la dimensión ética tiene alcance universal. La moral de lo particular en el caso de Marta la encontramos en la idea que alguien podría tener de culpabilizar solamente al marido de Marta por haberse ido con el peluquero. Con la hipótesis clínica se intentará dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto y además mediante ésta, se dará cuenta de que hacerse cargo de ese deseo, asumirlo, implica tomar una decisión. Marta siempre busco el reconocimiento de los otros, busco el reconocimiento como mujer, a través de mostrar lo que se suponía debía ser y hacer una mujer. Entonces se consiguió un hombre y vía la insistencia, los ultimátum y demás se caso con ese hombre, porque eso es lo que una mujer debía hacer pese a todo. Además de hacer lo una mujer debe hacer, que ¿la hizo a Marta estar al lado de un hombre que no quería estar con ella durante todos esos años? La pregunta sobre el masoquismo surge…Hasta que un día Juan Manuel siguió su deseo y se fue con el peluquero. Y Marta sintió culpa, vergüenza y angustia porque todo eso que mostraba (a ella y a los demás) se había desvanecido y se dio cuenta que ese reconocimiento como mujer que hasta ahora había buscado no lo iba a tener por esa vía, entonces se calzo un pantalón negro ajustado, una musculosa sin corpiño, y dijo que se haría la cirugía. Y se podría haber quedado en eso pero dos años después (podríamos pensar en una Marta que empezó análisis también) pudo divertirse con sus amigas a pesar de que su imagen no fuese la que ella hubiese querido, porque el pantalón le ajustaba mucho y hasta se le salto el botón (por suerte porque hace dos años le había entrado porque no había comido durante una semana). Pero esa Marta ya no era la misma de antes, no era igual, no era una copia de la anterior, no estaba en la misma posición. Busco un reconocimiento ahí donde podía obtener una respuesta…y pudo capturar miradas, tanto que salio la reina de la noche.

Bibliografía.
• Salomone, G.: “Las Formaciones del Inconsciente y la Responsabilidad”. Ficha de cátedra. Mimeo. Pág. 4.
• Domínguez, Maria Elena: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”, en La transmisión de la ética Clínica y deontología; Letra Viva
• Salomone, G.: “El sujeto Dividido y la responsabilidad” en La transmisión de la ética Clínica y deontología; Letra Viva.
• Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de clase teórica. Publicado en la página web de la cátedra.
• Lewkowicz, Ignacio; “Particular, Universal, Singular” en Ética un Horizonte en quiebra, Eudeba



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