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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos

Cátedra I: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 22

Docente a cargo: Lic. Ivana Somoza Barón

Alumna: Laura Andrea Martin

L.U.N°: 322437100

1° Cuatrimestre 2010

Segunda Evaluación

Consigna

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

Película a analizar:

Desarrollo de la evaluación

La película a analizar en el presente trabajo es: “El curioso caso de Benjamin Button”. La historia comienza con una escena en un hospital de Nueva Orleans, donde una mujer de avanzada edad, llamada Daisy, espera la muerte en compañía de su hija Caroline, a quien le pide que lea en voz alta un diario perteneciente a Benjamin Button. Benjamin, relata su propia historia. Nació en 1918, en extrañas circunstancias, con las limitaciones y el aspecto físico de un anciano. Su madre muere después del parto, y su padre, Thomas Button, lo abandona en la puerta de un asilo de ancianos, donde luego es adoptado por Queenie, quien estaba a cargo de la administración de dicho asilo. Si bien le pronosticaban pocas esperanzas de vida, Benjamin con el amoroso cuidado de su madre adoptiva, empieza a crecer en retroceso, a rejuvenecer paulatinamente. En 1930, teniendo la apariencia de un hombre de setenta años, conoce a Daisy, y nace entre ellos una especie de amistad platónica.
Más tarde, su proceso de rejuvenecimiento se vuelve más notorio, encuentra trabajo en un remolcador del puerto, el capitán Mike, lo acepta como parte de su tripulación. Posteriormente deja el asilo, y se embarca junto al capitán Mike, y viaja por varios lugares de la costa oriental de Estados Unidos, rejuveneciendo cada vez más. Llega hasta Rusia, y se hospeda un tiempo en un hotel del puerto donde conoce a Elizabeth Abbott, de quien se convierte en amante. Paralelamente, no dejaba de enviarle postales a Daisy, desde cada lugar que visitaba. Luego, se ve envuelto en el inicio de la Segunda Guerra Mundial, y se enlista en la Armada de Estados Unidos junto al capitán Mike. Una noche, el buque del capitán Mike entra en combate y se hunde, allí pierde a su amigo Mike. Regresa a su casa, en 1945, reencontrándose con su madre adoptiva y con Daisy, quien es una bailarina profesional.
Thomas Button, se revela como su padre, le confiesa que está muy enfermo, y que al morir le dejaría todos sus bienes, y posteriormente, así sucede.
Más tarde, Daisy sufre un accidente, que le cuesta su carrera como bailarina. Luego de reponerse del accidente, Daisy regresa al asilo en donde vivía Benjamin y finalmente, nace una historia de amor entre ellos. Se mudan a un dúplex y viven felizmente. Posteriormente, Daisy queda embarazada de Caroline, y esta decisión tan importante de ser padres, moviliza esta increíble historia...

Con el siguiente análisis se intenta descifrar como se juega el tema de la responsabilidad en el film, y que tanto hay de azar y necesidad en el mismo.
“El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno. Ajenidad que, en términos freudianos, no es causa de inimputabilidad. En este campo, el sujeto es siempre imputable; pero ya no en términos morales o jurídicos, sino éticos” .Teniendo en cuenta el comentario sobre el film, realizado por el profesor Michel Fariña: “Benjamin Button: lo que el cine nos enseña sobre la vejez”, se puede observar que el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es Benjamin Button, interpretado por Brad Pitt. El personaje, protagonista del film, cuenta con el privilegio de llegar a joven con la experiencia de un viejo, dada la enfermedad que padece desde su nacimiento, que “padece” en cierta forma, ya que él mismo, en una escena de la película, afirma: “No es tan malo ser viejo”. En el texto de Federico Ludueña: “La responsabilidad en la vejez”, este autor, menciona: “aquello que acecha furtivamente e incesantemente para poner fin a un hombre es también lo que le permite existir en tanto humano” . Esto que parece lejano para el joven y muy próximo para el viejo, en realidad, es igual para toda edad, tal como indica la Dicotomía de Zenón de Elea, si se lo toma como modelo lógico: “al ubicarse a alguna distancia de la muerte, el viejo está tan lejos de ella como el joven”, esto se ve reflejado de alguna forma en el film: si bien al nacer con aspecto de viejo y arrugado todos decían que estaba cerca de la muerte, Benjamin muere teniendo la apariencia de un bebé.
La responsabilidad subjetiva, tal como se mencionó anteriormente, se buscará en el personaje de Benjamin, teniendo en cuenta que este tipo de responsabilidad es de retroacción, actúa con posteridad. Por eso, en el presente trabajo, se explicitarán los tres tiempos del circuito de la responsabilidad, donde el tiempo 2 es el tiempo de interpelación, fundando así el tiempo 1, o sea, es la llave que retrotrae a la acción y exige que la deuda sea saldada.
Tiempo 1: Benjamin y Daisy llevan juntos casi una vida entera, ya que todo comenzó como una “amistad” cuando ella tenia tan solo cinco años, y el también llevaba pocos años de vida, a pesar de su apariencia. Luego de nunca haber perdido contacto, más allá del tiempo y la distancia, se reencuentran casi a mitad de camino, cuando sus edades coincidían y allí comienza una profunda historia de amor, que tiene como fruto la concepción de Caroline.
Al enterarse de la noticia del embarazo de Daisy, Benjamin si bien se llenó de felicidad, manifestaba tener mucho miedo de que aquel bebé en camino sufriese su misma enfermedad, y asimismo temía sobre su función de padre, dado su rápido rejuvenecimiento. Benjamin se pregunta: “¿Cómo se puede ser padre cuando voy en otra dirección? No es justo para el niño, no quiero ser una molestia.” A lo que Daisy contesta: “Voy a hacer que esto funcione, quiero esto, pero lo quiero contigo”. Benjamin viendo la inmensa felicidad de Daisy, acepta, ya que quiere darle todo aquello que ella desee. En esta misma escena, que transcurre en un bar, luego de esta profunda conversación, Button se acerca al mostrador para pagar la cuenta, y llama su atención una noticia en el informativo que se estaba viendo en la TV de aquel lugar: una anciana había cruzado a nado el canal inglés y llego a Calais luego de más de treintidos horas de nado. Benjamin reconoce que es Elizabeth Abbott, con quien había tenido un romance, durante su estadía en Rusia, y recuerda claramente, que en uno de sus encuentros, en los que hablaban hasta el amanecer, Elizabeth le había confesado que lo había intentado (aquel objetivo que cumplió a los ochenta años) cuando tenia diecinueve años, y tuvo que parar a tan solo tres kilómetros de la meta final, situación que le había generado un sentimiento de frustración constante a lo largo de su vida. Con sesenta años más, Elizabeth declaraba a la prensa: “Creo... que todo es posible”. Benjamin al escuchar esto, sonríe y regresa junto a Daisy a su hogar.

Tiempo 2: El momento de la interpelación se centra fundamentalmente en una escena: al llegar el primer cumpleaños de Caroline, realizan un festejo en aquel dúplex en el que vivían, con varios invitados; en pleno festejo, uno de ellos, le dice a Benjamin: “Nomás te des vuelta, estará yendo a la escuela secundaria”. Benjamin vuelve su mirada hacia Caroline, muy pensativo, y se queda observándola. Este indicador que Button recibe de la realidad, lo pone sobre aviso de que las cosas se iban más allá de lo esperado.

Tiempo 3: Teniendo en cuenta que el tiempo 2, se sobreimprime al tiempo 1, resignificándolo, se puede decir, que la situación surgida en el tiempo 2 hace que Benjamin se interpele respecto del tiempo 1. La sobreimpresión del tiempo 2 en el tiempo 1, hace que se abra un tiempo 3, que es el tiempo de la responsabilidad subjetiva, el tiempo del acto.
Este tiempo 3 se ubica en la decisión de Benjamin de marcharse. Vende la casa de verano que tenía en el lago; “Botones Button”, la industria que heredó de su padre, su barco, y pone todo el dinero en una cuenta de ahorros, dejándola a nombre de Caroline y de su madre, para que tuviesen una vida sin que nada les falte, y se marcha una noche de verano. Parte solo con la ropa que llevaba en su bolso. Button decidió dejarlas, antes de que Caroline se pudiese acordar de él, para que no sufriese cuando él comenzara a ser más y más pequeño, ya que tal como dice Alejandro Ariel, cuando se pregunta “¿Qué es un padre? Un padre es aquel que ha dejado de ser hijo” ; y justamente, Benjamin, pronto comenzaría a ser nuevamente “hijo” debido a su enfermedad degenerativa, no pudiendo cumplir bajo ningún concepto con el rol de padre.
Fariña propone una hipótesis con respecto a la responsabilidad subjetiva recaída sobre el personaje que interpreta Brad Pitt en esta historia, a la cual adhiero completamente, teniendo en cuenta la historia de Benjamin. Luego de varios años, su padre biológico, Thomas Button, lo encuentra, ahora dispuesto a ser su padre, y a pesar del abandono que le causó cuando el solo era un bebé recién nacido, Benjamin lo acompaña en sus últimos días de vida. Sobre este hecho, Fariña hipotetiza que contrariamente a su padre, Benjamin no abandona a su hija, renuncia a estar con ella al darse cuenta que ante su implacable rejuvenecimiento no podría continuar con su rol de padre por mucho tiempo, y decide resguardar tanto a su hija Caroline, como a su gran amor Daisy, permitiendo así que en un futuro no muy lejano, Caroline pudiese tener una verdadera figura paterna, posibilitando el acto de su filiación. A esto, considero prudente agregar, que es notable, la diferencia entre el accionar de Thomas y el de Benjamin, el señor Button abandonó a su hijo con una actitud egoísta, mientras que Benjamin, dejo a un lado su egoísmo, centrándose en el bien de su hija, renunciando a ella para siempre, pensando una y otra vez en el bienestar y la felicidad de la niña.

Es importante también, hablar de necesidad y azar; en su texto “Responsabilidad: otro nombre del sujeto”, Juan Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar; debe haber un espacio entre ellos, donde se ubica la responsabilidad, ya que el sujeto no es responsable de lo que le toca, pero si de su posición frente a lo que le toca. En este caso, la enfermedad de Benjamin Button puede ser ubicada del lado del azar, aquello casual, accidental, que nada tiene que ver con el sujeto en si, es algo que no puede controlar. “El azar... para los griegos era la diosa que regía la casualidad, el accidente, la buena o mala suerte” . El hecho de que Benjamin cada día fuese más joven tiene que ver con el orden de la incertidumbre, de lo que nadie puede controlar. Este hecho se puede comparar con la azarosa pelea de Gris con sus primos, en el cuento “El muro” de Sartre, ya que al igual que aquí, cambia el escenario de la situación, si no hubiera ocurrido, la historia seria diferente; en el caso de Gris, de no pelearse con sus primos, no hubiese buscado escondite en el cementerio, y de tal forma no hubiera sido hallado por los falangistas; y si Benjamin no hubiese comenzado a rejuvenecer de tal forma, hubiera podido disfrutar de la crianza de su hija, cumpliendo con su rol de padre. Dentro de la necesidad, encontramos lo que de la cultura tenemos, y nos determina, lo que nos hace ser y pensar de cierta forma, la necesidad genera en Benjamin una disyuntiva: si se marcha prescinde de la guardia de su hija, para posibilitar el acto de su filiación, o bien, si se queda junto a Daisy y la pequeña, sabiendo que en un tiempo tendría la misma apariencia física y mental que la niña, no pudiendo desempeñar su función paterna.

Tal como dice D’Amore: “La culpa…es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva: es una condición sin clivage. Es la culpa, lo que ob-liga a responder”. Benjamin asume una responsabilidad en el tiempo 1, la de criar y asumir un rol paterno respecto a su hija, es decir contrae una obligación. En el tiempo 2, descubre epifánicamente que va a ser incapaz de cumplir con dicha obligación, debido a su condición, que lo dejaría en casi la misma edad de su hija. Por lo tanto, este vínculo, esta obligación recae en forma de culpa, ya que Benjamin es incapaz de poder cumplirla. Desde el punto de vista jurídico, Benjamin, como padre tiene la obligación de dar sustento económico a su hija, cosa que hace, al dejarles una considerable herencia, antes de partir. Asimismo, todo padre, tiene la obligación jurídica de no abandonar a sus hijos, pero en este caso, Button, queda exento de dicha responsabilidad, debido a su condición, la cual lo transformaría en poco tiempo en un niño, exento de imputabilidad. Sin embargo, Benjamin, no queda exento de la responsabilidad que asume, la de criar a su hija, pero el comentario de aquel hombre en el cumpleaños de Caroline, lo hace recapacitar sobre su incapacidad de llevar a cabo dicha tarea, y para minimizar el daño que podría llegar a provocarle a su hija, decide que la mejor opción es marcharse: la culpa lo obliga a responder, y aquí encontramos el acto, la responsabilidad subjetiva.

Existe un cierto paralelismo entre la historia de Sartre y la película aquí analizada: en ambos casos los personajes principales recaen en la culpa involuntariamente, es decir, asumen una responsabilidad de la cual piensan que son capaces de responder a ella; en el caso de Ibietta, este asume la responsabilidad de decir un lugar donde Gris no este, para burlarse de los falangistas y sin embargo, el azar le juega en contra, y termina diciendo el lugar en el que Gris realmente estaba; en el caso de Benjamin, el personaje principal asume la responsabilidad de criar a su hija, mas allá de que luego seria incapaz de llevar a cabo esa tarea debido a su condición.

Bibliografía

Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. “Veinte años son nada”. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires. (1996).

Mosca, J. C. “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires. (1998).

Salomone, G. Z.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

D’Amore, O.: “Responsabilidad y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Ariel, A.: “La responsabilidad ante el aborto”. Ficha de cátedra.

Michel Fariña: “Pecados Capitales. Entre necesidad y azar” en Ética y Cine. Bs. As. Eudeba, 2000.

Ariel, Alejandro: ”La responsabilidad de ser padre”. En Ética y Cine, Eudeba 2000.

Ludueña, Federico: “La responsabilidad en la vejez”. En Memorias de las XVI Jornadas de Investigación, Facultad de Psicología, UBA.

Salomone, Gabriela: “El sujeto autónomo y la responsabilidad” .En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

Michel Fariña: “Benjamin Button: lo que el cine nos enseña sobre la ve



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