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2° Parcial

Psicología, Ética, y Derechos Humanos

Cátedra I – Fariña, Juan Jorge Michel

Comisión: 7
Profesora: Alfano, Adriana
Adyudantes: Capurro, Silvia
Eugenia
Integrantes: Gareca, Daniel 32947366/0
Manfredi, Martha Susana 16718356/0

Año lectivo 2010 Primer cuatrimestre
1 –Tomando en cuenta el comentario sobre el film, ¿cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿propone el autor alguien al respecto? En caso positivo, explicítelo consignando los indicadores.
El análisis sobre la responsabilidad subjetiva, se centra en Benjamín Button, a quien el azar de la selección biológica, le designó el padecimiento de una enfermedad degenerativa. El proceso de esta enfermedad, lo llevó a nacer viejo; y en la medida que transcurriera el tiempo, Benjamín iría enjuveneciendo.
Benjamín nace en Nueva Orleáns. Su madre muere poco después del parto y su padre, horrorizado por el aspecto del bebé, lo abandona. El azar, nuevamente, jugó su rol, ya que el pequeño, fue dejado por su padre, en las escaleras de un hogar para ancianos. Dicha casa, estaría a cargo de una mujer negra (Queenie) quien lo adoptó, lo crió y acompañó durante su desarrollo.
A partir del trabajo de “la responsabilidad en la vejez “ propuesto por Federico Ludueña, el autor manifiesta como en la vejez se mantiene la posición de responsabilidad aun en los últimos momentos: “La vida no se acaba hasta que se acaba, y con ella la responsabilidad”. Durante el film , se observa como Benjamín Button interpela la responsabilidad subjetiva en un doble legado de filiación: hacia su padre, hacia su hija.
El padre de Benjamín se acerca a su hijo cuando éste es un anciano. En tiempos de su “vieja juventud” y regresando de una salida, conoce a su padre. El azar, lo lleva a tomar el mismo taxi donde viaja el Sr. Button. Benjamín, le comenta acerca de su extraña enfermedad y el hombre acerca de sus actividades y de la temprana muerte de su esposa. Benjamín ignora que el Sr. Button es su padre. Años más tarde, Benjamín se enamora y se convierte en padre.
El personaje de Benjamín Button, se acomoda a la sabiduría de envejecer. EL se siente infinitamente lejos de la muerte y su prematura vejez no imprime angustia en su ser. Muy por el contrario, vive intensamente y haciéndose cargo de sus actos escribe su porvenir.
El padre retorna a su vida, empujado por la culpa del antiguo abandono. Benjamín lo adopta como tal y transitando su vejez, en un acto de responsabilidad subjetiva, lo acompaña a morir. El había sido testigo, de la muerte natural de varias personas, quienes habrían malgastado sus vidas, y solo transitaron la vejez.
En ocasión del nacimiento de su hija (Caroline), Benjamín prescinde de ser padre para posibilitar el acto de su filiación. Alejandro Ariel dice al respecto de ¿qué es un padre?: “Padre es aquel que pudo dejar de ser hijo”. En el comentario del film, Fariña explicita: “Benjamín no abandona a la hija, sino que renuncia a estar con ella cuando advierte que está siendo él mismo demasiado hijo como para ser padre”. Por lo que, en un acto de responsabilidad subjetiva, deja la crianza de Caroline a otro hombre quien pueda saberlo como padre. No obstante, Benjamín escribe un diario cuyas cartas, y anotaciones son el legado que deja un padre a su hija. En este sentido, acompañarla en el acto de filiación. Entre sus anotaciones Benjamín le escribe: “Te diré que nunca es demasiado tarde, o en mi caso demasiado temprano para ser quien quieres ser. No hay limite de tiempo. Empieza cuando quieras. Puedes cambiar o quedarte igual. Esta cosa no tiene reglas. Podemos aprovecharla o desaprovecharla. Espero que la aproveches”.
Estas dos situaciones, llevan a reflexionar acerca del doble legado de sabiduría que deja el personaje. Por un lado a su padre, a quien aceptó y acompañó en un acto ético hasta la muerte. Por otro lado a su hija, Benjamín optó por alejarse y no abandonarla. Dejó un espacio a ocupar por otro hombre quien podría vehiculizar la figura paterna. Aún así, Benjamín, le escribe un diario hasta su muerte. Por medio de ese relato, lega la memoria de un padre a su hija. Relato en el que no lega experiencias, ya que las mismas son intransmisibles, si lega su sabiduría de vivir intensamente, que la vejez no tiene nada de malo, que no hay límite de edad mientras uno quiera; que crecer es de curiosos y que nunca se sabe lo que a uno le espera.

2 – Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
A partir de lo organizado en el análisis y la bibliografía señalada, describiremos los tiempos lógicos del circuito de responsabilidad tomando como eje al protagonista Benjamín, y en paralelo, la historia del relojero, el Sr. Gateau:

Tiempo 1
Concepto: refiere a una acción que el sujeto lleva adelante creyendo que finaliza en aquel objetivo por el cual, aprendió. Fariña argumenta: “Se agota en los fines para los que fue realizada.” El T1 se funda a partir del T2, por a través de la interpelación (algo llama a ese sujeto a hacer sobre la acción). Podemos agregar que algo del deseo esta en juego en el T1.
Sr Gateau: Desde que nacio fue completamente ciego. Cuando su hijo tuvo edad, entro al ejercito. Los padres rogaron a Dios que se mantenga a salvo. Se emprende la acción de ir a la guerra, sabiendo las posibles consecuencias que una batalla trae. No consternado, Sr Gateau, continua construyendo un reloj que sera puesto en la estación central.
Benjamín: Padece de esta enfermedad degenerativa, nace como un anciano, lleno de arrugas, desamparado, abandonado por su padre. Sin embargo, criado por una madre adoptiva afectiva e incondicional, Benjamin en varios momentos asume su condición especial de rejuvenecer como algo que lo impulsa a correr riesgos sin pensarlo. De este modo Benjamin emprende varias acciones creyendo que la acción finaliza en aquel objetivo por el cual él la aprendió. El personaje lleva adelante una conducta con determinados fines. Algo del deseo esta en juego en el sujeto en este tiempo. En Benjamin, el deseo de experimentar la vida es una de sus grandes curiosidades, y es en ese sentido que Benjamin afirma que: “la vejez no tiene nada de malo”,
Se pueden enumerar una serie de acciones emprendidas por el protagonista:
1. En una de las primeras escenas, la curiosidad de Benjamín lo lleva a preguntarse: ¿Qué hay al final de la calle o a la vuelta? irse de la casa, din darle noticia a la madre. Conoce al Sr. Oti un hombre de pequeña estatura que parece haber viajado por distintos lugares, ya que trae con él muchas experiencias transitadas. En una oportunidad, el Sr Oti lo invita a tomar un tranvía y salir del hogar de ancianos. A pesar de saber que su madre le negaría salir, en su “relojeo”, Benjamin decide emprender dicha acción aventurera.
2. En el dialogo con su padre (aún sin saber quien sobre dicha filiación):
El padre le pregunta a Benjamin sobre su enfermedad:
Benjamin: tengo una enfermedad degenerativa, envejezco rápidamente
Padre: - cuánto lo lamento!
Benjamín: - La vejez no tiene nada de malo
3. Benjamin decide correr el riesgo, ver a la función de Daisy, para más tarde invitarla a cenar. No obstante, ella tenia una fiesta y novio.

Tiempo 2
Concepto: Existe una interpelación, pero no un cambio de posición. Lo que liga el T1 del T2 es la vergüenza, culpa moral, o remordimiento (formación reactiva) de la acción emprendida. Domínguez afirma: “es un tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo”. D’ Amore agrega: “El T1 y T2 se asocian sin responder cronológicamente sino con una lógica de retroacción, y hace que el sujeto vuelva sobre una acción que ya sucedió (...) la retroacción que genera la interpelación resignifica porque liga (ob-liga) a los elementos ´disonantes´ que se convierten entonces en un tiempo 1 a través de la culpa”.

Sr. Gateau: El tren donde su hijo se dirigía a la guerra ya había partido. El Sr Gateau recibe la noticia de su hijo muerto. Decide seguir trabajando con su reloj hasta el final. Gateau dolido, argumenta el porque de un reloj que se mueve en sentido contrario: “Quizás los hijos que perdimos en la guerra, puedan volver a casa. A arar las tierras, trabajar, tener hijos, a vivir vidas largas y plenas”. Dicen que se murió de tristeza, otros que navego por el mar. Pareciese ser que hasta acá llega la historia del Sr. Gateau. Creemos que el navegar en soledad habla mas de la interpelación de un segundo tiempo, y que no se puede dar cuenta de un cambio de posición del sujeto respecto a esta pérdida.
Benjamín: El tranvía había partido y el no llega a tomarlo a tiempo. En esa escena se lo observa volviendo a su casa a pie y bastones, sabiendo cual seria su veredicto: culpable de haberse ido de la casa sin avisar. Sin embargo, resignifica la huida, la fuga de casa, como uno de los mejores días de su vida.
Benjamin no ha transitado por experiencias angustiantes hasta entonces.
La escena que podemos reflejar a este segundo tiempo son múltiples. El sentimiento angustiante se observa:
1. cuando se entera q tendrá un hermano, mas bien, la madre tendrá un nuevo hijo que no es él. Benjamin comenta: “cuando llegó ese bebé las cosas cambiaron, nacieron bebes, murieron gente”
2. El hombrecillo Otis se va de la casa.
3. Luego de tener un romance en sucesivas noches, Elizabeth desaparece sin despedirse.
4. se entera que Daisy esta de novio un muchacho, y tiene toda una vida en la que Benjamin no esta inmerso. Durante el film él relata: “las oportunidades definen nuestras vidas, incluso las que se nos van”.
5. La escena en el barco, en medio de los disparos. La muerte como inmediatez, sorprende al capitán y a algunos amigos. El tatuaje del 8 ensangrentado, en el cuerpo perforado del capitán. Se encuentra con aquella vulnerabilidad, que atravesó al capitán considerado para Benjamín un ideal de seguridad y convicción. Un colibrí aletea infinitamente lejos, infinitamente cerca.
6. En varias oportunidades, Benjamín experimenta la muerte y perdida de varios seres queridos: el capitán Mike, Thomas Button (su padre), Queenie (su madre), Maple (la anciana que toca el piano), como así también aquellos huéspedes del hogar para ancianos.
7. Luego del nacimiento de Caroline, su hija, Benjamín confiesa a Daisy que se alejará del hogar, ya que no puede ser el padre de la pequeña y necesita un padre de verdad a su lado. Los años pasan y con ellos la vida. Benjamín decide volver a ver Daisy y se dirige al estudio de danzas donde ella enseñaba. Su ex mujer, se sorprende de verlo tan joven, en apariencia tan niño. Tienen un breve diálogo, en tanto que aparece a escena una adolescente, Caroline, su hija. Benjamín es presentado por Daisy como un antiguo amigo de la familia. Posteriormente, ingresa también a escena, el esposo de Daisy, un hombre de edad adulta, quien además, cumple el rol de padre de Caroline, espacio vacío que años antes, el propio Benjamín había dejado vacante, ya que él no podía ser padre, sin antes poder posibilitar su propia filiación. Finalmente, Daisy cierra el estudio y se retira con su familia. Benjamín, se retira también de escena, pero a partir de ella, vive de un modo distinto.
Con respecto a las escenas en las que experimenta perdida y muerte de seres queridos, Benjamin se da cuenta de sucesos angustiantes y dolorosas que una vida conlleva. En este segundo tiempo acontece una interpelación a la muerte como algo inexorable, fortuita, inesperada, que escapa del cálculo. Por lo que el “verse viejo” lo re-significa sólo por fuera: “No soy tan viejo como parezco”, o “no estoy envejeciendo, estoy volviéndome mas viejo que todos”.
Durante el film se lo observa frió y pálido, con la mirada baja, avergonzado, reprochándose por acciones que llevo adelante.
Con respecto al vinculo con su hija (escena 7), Benjamín se interpela acerca de su deseo de ser hijo y de su culpa en no haber podido ser padre de Caroline. El encuentro con la chica, hace surgir al sujeto de la culpa. La culpa liga al tiempo 1 donde aparece la necesidad de ser hijo, con el tiempo 2, donde su deseo lo hace aparecer subjetivamente como sujeto responsable de su pasado acto.
Podríamos pensar que Benjamín, se da cuenta de lo que él mismo ha producido; su yo, se haya sorprendido por lo más propio de si mismo.
Y para el Psicoanálisis, el sujeto es siempre responsable, no sabe que lo sabe y es su deseo inconsciente, lo que vuelve responsable. Lo que no pudo re-significarse antes, retornó en ese ahora.
En el campo jurídico, la situación sería otra ya que funciona distinto. Se trata de la responsabilidad consciente del sujeto en relación a una razón e intención.
Tiempo 3
Concepto: El sujeto produce un cambio de posición subjetiva y adviene como otro nombre del sujeto porque responde a su deseo. El T3 plantea un sujeto de acto ético y no siempre se presenta. Domínguez agrega: “(...) finalmente será necesario un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto”.

Reloj y huracán: Afuera, un huracán acecha. “parece que el huracán viene a nosotros” comenta Caroline (su hija). Un colibrí (leída como la muerte para algunos) aletea por detrás de la ventana. Infinitamente lejos, infinitamente cerca. Un enorme reloj olvidado en un ático que comienza a funcionar cuando las aguas que cubrieron Nueva Orleáns lo alcanzan. Ante determinismos, y catástrofes naturales, el Reloj aun funciona para cambiar el rumbo de las cosas.Como ese colibrí, la muerte esta infinitamente lejos, infinitamente cerca de nosotros. No la elegimos, pero a veces podemos decidir que hacer con ella.

Benjamin: En tantas perdidas en su vida, a pesar de rejuvenecer todos los días, un poco más, su vida no es diferente a la del resto de los mortales: también pierde a los seres que ama.
Puntualmente, nos vamos a focalizar en la escena de Benjamin y el capitán Mike luego de los disparos de aquel submarino. Atravesado por las balas, sabiendo la muerte se le avecina le dice al Benjamin sus últimas palabras: “te puedes poner como perro rabioso por como salió todo. Puedes despotricar, maldecir a las diosas de la suerte, pero cuando llega el final, tienes que aceptarlo”.
Sin olvidarnos de este legado, nos dirigimos al encuentro con Thomas Button en la fabrica de botones. Ante la noticia de que saber que Thomas es su padre, Benjamin lógicamente queda por instantes sin palabras. No obstante, a dicha revelación, Benjamin no lo maldice, no lo demanda, ni lo castiga como la madre Queenie le sugiere. El sujeto produce un acto creador, en soledad, un cambio de posición subjetiva. Benjamin Decide acompañar a su padre a morir.
Respondiendo a su deseo, experimentara y aceptara dicho fin al eco de las palabras que su capitán le respondió ante su porvenir.
Benjamin toma dicha responsabilidad, como quien espera una respuesta tal como la espero de su capitán. Y la pondrá en juego, ya no con su capitán, sino con su padre.
El relato de sus memorias en el diario, cuya destinataria era Caroline.
Pensamos que es en este punto, donde el personaje hace algo con la culpa que le generó su responsabilidad velada.
Benjamín luego de ver aquella vez en el estudio de danzas a su hija y ex esposa, no regresó más. Se dedica a vivir como puede, con el saldo que le dejaron tales pérdidas. Pero lo hace en sentido positivo, tomando como ganancia la sabiduría que le imprimieron dichas vivencias. Importándole más su ser que el tiempo. Si éste marcaba en progreso, su reloj en “vez de tic-tac hacía tac-tic” (parafraseando a Mario Benedetti. Esta acotación es nuestra) como ilusión de un lejano porvenir.
El sujeto, autónomo, da cuenta de que algo puede hacer con ello. El ser y tiempo se juegan en acto. El sujeto, puede quedar tomado por una situación. En tanto la muerte, es inapelable, inmediata, sorprende. Es aquello que acecha furtivamente. No distingue edad. Benjamin como viejo no está más cerca de ella que como niño o joven. Y justamente, es esto lo que a Benjamín, le permite existir en tanto humano y no cosa. Benjamín eligió vivir bajo su responsabilidad indeclinable, incluso al alejarse de su hija a quien no abandonó.
De modo tal que pensamos que en el acto de escribir el relato de sus memorias, Benjamín re-significa su posición de padre, ya que por éste, le transmite su legado de padre a Caroline, más allá de su propia muerte, la cual siempre habría sido percibida como infinita cercanía.
Es en este tiempo 3, donde surge el sujeto de la responsabilidad subjetiva, donde la culpa se vuelve en acto ético y responsable.
3 - Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
La enfermedad.- azar y necesidad
Los procesos biológicos humanos, dieron la posibilidad de la adquisición de una enfermedad degenerativa. Es un elemento que corresponde al azar, cuya implicancia hizo a la enfermedad de Benjamín. Esta situación azarosa, fue el designio de una vida llena de matices que desbordaban lo naturalmente instituido para un hombre. Dichos designios, pulieron una forma singular de pensar, de decir y de hacer.
En paralelo, Sr. Gateau nace completamente ciego.
El abandono del padre. Azar y necesidad.
La desesperación de un hombre horrorizado ante su hijo recién nacido, lo lleva a abandonarlo en las escaleras de un hogar para ancianos. Si bien, se podría decir que uno llega a escena cuando la obra ya ha comenzado (y ya todo está dado, pre-existe, es viejo), y sale de la escena cuando la obra aún no ha terminado, el haber llegado a esa casa de hospedaje fue azarosa. Aunque el abandono, fue una necesidad de ese padre, quien en un intento de velar el horror apeló al abandono. El no podría ser el padre de ese bebé.
La madre adoptante. necesidad
Esta mujer, ante su necesidad de satisfacer sus deseos de ser madre, se queda con el bebé, aún sin importarle su extraña enfermedad. (“Una hermana mía lo tuvo y no lo puede cuidar. Nosotros lo haremos”) Su necesidad se convierte en acto. El amor que le dispensa al niño y el bienestar que desea para él, la lleva a intentar curas por medio de sus rezos y creencias religiosas.
El gusto por ganarse la vida. Necesidad
Benjamín experimentó la necesidad del gusto por la vida, el hacer cosas, trabajar, tener amigos, divertirse, enamorarse. La vejez no tiene nada de malo. Pudo aprender que “los padres siempre quieren detenerte”. Su necesidad lo llevó a que un día partiera de su casa y conociera el mundo a través de sus propias lentes. Pudo enamorarse y darse cuenta que morir es detenerse, como su amante, la nadadora que no podía cruzar el Canal de la Mancha sino hasta pasados muchos, a los 68, cuando aún pudo vislumbrar una distancia infinitamente lejana.
En un taxi, su padre. Azar
El azar quiso que Benjamín tomara el mismo taxi en que viajaba su padre. Compartiendo charla y copas, aún sin saber que se trataba de su padre, pudo expresar que nada malo hay en ser viejo. Pasarán años, para que se vuelvan a encontrar.
El azar en el relato de los siete rayos
Las historias contadas por un anciano del hogar, quien tuvo la desgracia de recibir un rayo, y la suerte de no morir en dicho momento.
La muerte del capitán – Azar
El azar intervino en la situación de disparos, el capitán agonizando le dice a Bejamin:”Te puedes poner como un perro rabioso por como salio todo. Puedes despotricar, maldecir a las diosas de la suerte, pero cuando llega el final, tienes que aceptarlo”. En dicha situación, la inmediatez de la muerte no cae sobre Benjamín. La muerte no sabe de franjas etarias. Benjamín se encuentra a una distancia infinitamente lejana a ella. En medio de la tormenta, un colibrí es traído por azar hasta el barco. Su aletear dibuja un ocho en el aire. El ocho, el infinito matemático del que hablaba el capitán.
Adoptar al padre Necesidad.
La necesidad de acompañar a su padre a morir, quien no deja de sorprenderse por la sobrevivencia de su hijo, se vuelve en acto ético que lega sabiduría
Alejamiento de su hija
Benjamín en necesidad por su filiación, no abandona a su hija, sino que se aleja de ella, ya que no puede ser padre en tanto no pudo ser hijo.
La naturaleza, la tormenta. Ni azar ni necesidad.
La naturaleza trastoca al hombre haciéndolo tan vulnerable y desprotegido como ante la muerte. Las catástrofes climáticas han demostrado que por más que el hombre se empecine, es tan vulnerable como un bebé ante ellas. Si bien los desastres naturales no dependen de azar y necesidad, si el hombre queda trastocado y desbastado.
La subjetividad del hombre al quedar traspasada por los desastres, entra en la categoría de desastre Aún así, no a todos los hombres inmersos en un huracán, lo va a traspasar, solo la muerte al azar y sin medir edad, acaba con la vida y con la responsabilidad de aquellos.
La esposa de Benjamín advertida de la tormenta que acecha allí afuera, puede vislumbrar algo de la ilusión de su tiempo por venir y para un el hacer. Y en su estado moribundo, en un acto de responsabilidad, le brinda la posibilidad a su hija de conocer a su padre a través de los relatos escritos.
Por detrás de los cristales de la ventana, un colibrí traído al azar por los fuertes vientos, aletea dibujando un ocho en el aire.
El azar y necesidad en Daisy
Una serie de encuentros azarosos toman por sorpresa a la bailarina Daisy, quien se accidenta al salir del ensayo de ballet. A tal desgracia, no podría volver a bailar. Benjamin comenta: “por accidente o intencionalmente no podemos evitarlos, son encuentro azarosos y fortuitos. La vida es una serie de incidentes y vidas que se cruzan fuera del control de nadie”.

4 – Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
Una de las figuras de la culpa, estaría personificada en el padre de Benjamín. El abandono del bebé implicó una exención de responsabilidades que le confieren como padre. El velar el horror de no poder ser padre de un bebé con las condiciones en que observó. Uno podría pensar que esta culpa, lo lleva a reencontrarse con su hijo años más tarde, buscando quizás como un juicio de castigo. Pero el funcionamiento subjetivo de Benjamín, lo llevó al acto de adoptar a su propio padre y acompañarlo hasta la muerte.
Desde la responsabilidad jurídica, Salomone afirma: “se distingue como un concepto específico y bien recortado en función del sistema de referencias legales, diremos que constituye una de las formas de la responsabilidad moral, aunque ésta no se agota en ella. Lo deontológico-jurídico anunciado en la Declaración de los Derechos del Niño (si dicho caso ficticio lo llevásemos a tiempo presente) plantea que: “el niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación”. Podría decirse que el padre de Benjamín, ante el “deber hacer” en relación a proteger a su pequeño hijo enfermo, quedó velado por el surgimiento de su ser horrorizado. La culpa, fue el saldo con la que convivió hasta morir.

5 – Compare conceptualmente el caso con el de Ibbieta. Cuento “El Muro”, de Jean Paul Sastre)

En el muro, Ibbieta confiesa a los soldados falangistas, que Gris se encuentra en el cementerio, porque él creyó por su intuición, que su amigo y compañero estaría en la casa de su primo. La necesidad de Ibbieta, era la de burlar a los enemigos, de todas maneras todos estarían encaminados a la muerte. Ambas situaciones revelan que la intuición, atravesada por el azar y la necesidad, pueden arribar a errores inamovibles. Ibbieta decide que no va a revelar el paradero de Gris. Sin embargo, como también esta en juego su deseo de vivir, intenta burlarse del azar diciéndoles que Gris se encuentra en el cementerio (la improbabilidad de que sea dicho lugar). El deseo de vivir era en Ibbieta por sobre la captura de su amigo.
En el caso del Sr. Button, el abandono fue una necesidad de ese padre, quien en un intento de velar el horror apeló al abandono. El no podría ser el padre de ese bebé. No obstante, la responsabilidad del padre recae cuando vuelve a encontrarlo en el azar de las circunstancias, y decide no solo hacerle saber sobre su vínculo filiar como dejarle su legado.
En ambos casos se juega un lugar que parte como epicentro de situaciones que empiezan y se definen. En el muro, el cementerio es el centro de encuentro de Ibbieta y Gris. Se ve reflejado al cementerio como la elección de esa palabra que compromete a Ibbieta y dirige en desgracia al escenario final de Gris. Si Ibbieta no hubiese respondido nada acerca del paradero de Gris, el protagonista hubiese terminado en el cementerio.
En lo que confiere al film, el hogar de ancianos juega como lugar central de acontecimientos entre Benjamin y Daisy. Lugar donde el protagonista se cría, vive su infancia, y muere. Lugar donde ambos personajes se conocen, y vuelven a encontrarse en reiterados momentos. Finalmente, la esposa, ante su muerte inminente, en un acto ético, le hace saber a su hija respecto de su verdadero padre.
Podría pensarse que el Ser se abrió paso ante la ilusión de una infinita lejanía de la muerte. No hay límite mientras uno lo quiera. De esta manera, da lugar a que su hija reciba el legado de sabiduría de su padre. Legado en el cual, la culpa de Benjamín, quedó resignificada, vuelta en acto responsable, por lo tanto acto ético.

Bibliografía consultada

• Ludueña, F.: La responsabilidad en la vejez
• Fariña, J.: Benjamin Button: lo que el cine nos enseña de la vejez
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
• Sartre, Jean Paul: El muro, Editorial Losada, Bs. As., 1972.
• Declaración de los Derechos del Niño



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