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“El curioso caso de Benjamín Button”

Teniendo en cuenta el comentario sobre el film “El curioso caso de Benjamín Button” que realiza Michael Fariña, el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es Benjamín, su actuar respecto a la posición del padre. Fariña propone como hipótesis clínica que, a ese padre (Thomas Button), “Benjamín lo acompañará en una mutua adopción que haga del despojo, acto. A ese padre que lo privó de apellido, de la infancia, de la memoria de su madre, a ese padre Benjamín terminará aceptándolo, haciendo suya la filiación que se le ofrece. El padre lo abandonó al nacer, el hijo lo acompañó al morir.”
El film muestra que en 1918 nace un niño prematuramente viejo. Su madre muere en el parto y encomienda el cuidado del niño a su esposo, quien se horroriza por ese bebe infinitamente arrugado y lo abandona a su suerte. En el transcurso de la película este padre aparece en varios episodios de la vida de Benjamín, pero uno de ellos es clave.
Encontrándose Benjamín en su casa, a los 26 años, toca la puerta de la habitación el Sr. Button, y le pregunta si todavía lo recuerda. Salen juntos a cenar y en medio de una conversación le expresa estar enfermo y tener poco tiempo de vida.
Luego de cenar el Sr. Button lleva a su hijo a conocer la fábrica “Botones Button” y mientras recorren el lugar relata toda la historia familiar en relación a la misma, Benjamín lo escucha atentamente pero se detiene un momento y expresa “me parece muy interesante Sr. Button, le ha ido muy bien, pero ¿en qué le puedo servir?
Button queda callado, mira a su hijo y es ahí cuando le dice “Benjamín tu eres mi hijo, lamento no habértelo dicho antes”. Continúa narrando desde que se enamoró de su madre hasta que dio a luz aquella noche en que finalizó la guerra. Benjamín cuestiona porque no lo ha dicho antes, a lo que el padre responde que él le dejará todo lo que tiene. Su hijo se marcha, sale de la casa casi sin decir palabra alguna.
Llega a su hogar, aquel sitio en donde se crió desde que fue abandonado, y el encuentro con unos de los residentes promueve una interpelación en él; este sujeto comenta que fue siete veces atacado por un rayo, que padece lo malo de ser viejo, pero que posee la suerte de estar vivo; Benjamín se queda perplejo ante sabias palabras y vuelve a la casa de su padre, a buscarlo.
Las palabras del viejo residente producen un efecto retroactivo, dividen al sujeto, generan un quiebre. El sentimiento de culpa, forja la ligazón de un segundo tiempo al primero. Benjamín, evaluó su accionar, se reprocha por ello y vuelve en busca de su padre para darle una oportunidad. Y es ahí donde situamos la responsabilidad subjetiva del protagonista. Benjamín da una respuesta, responde por su acto, dejándole a su vez un legado a su padre.
Como dice Mosca en su texto, la responsabilidad es Otro nombre del sujeto, el sujeto no se exculpa de su actuar bajo la responsabilidad de otro, es decir Benjamín no justificó su accionar enunciando que lo hizo porque su padre lo había abandonado, no se des culpabilizó ni se des responsabilizó, hizo lo contrario, dio una oportunidad a ese padre, lo aceptó y acepto también el curso que tomaron las cosas en la vida.
La responsabilidad subjetiva es aquella que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo, aquello que perteneciéndole le es ajeno. Tal ajenidad no es tomada por Freud como causa de imputabilidad, por el contrario a ese punto dirige la responsabilidad. Tal indeterminación llama al sujeto a responder, produciéndolo. Este sujeto es aquel que se sitúa como efecto de la palabra que lo divide. En esa interpelación, algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido.

Por otro lado, proponemos el circuito de la responsabilidad subjetiva en relación al personaje de Thomas Button.
En la película, como describíamos anteriormente, asoma una escena en la que el Sr. Button se acerca a su hijo, se dirige al sitio, al hogar donde se aloja y allí procede invitándolo a cenar.
Luego de la cena, se dirigen a la fábrica de botones de la familia, y es en ese lugar donde el Sr. Button decide confesar que él es su padre.
Benjamín confuso por tal revelación, se marcha sin emitir palabra alguna, solo expresa que debe regresar a su casa.
A las horas vuelve en busca de su padre, para llevarlo hacia un muelle frente al mar. En ese sitio ayuda a su padre, quien ya enfermo y viejo, casi no camina y lo sienta delante de él. Así permanecen ambos durante un tiempo, callados y mirando el horizonte del mar.
Pensamos que la actitud de Benjamín, produce una interpelación en Thomas, su padre. Ubicamos en este momento de la escena el tiempo 2 del circuito de la responsabilidad.
El instante en que se produce la interpelación, podemos distinguirlo entonces en ese encuentro, en el que padre e hijo quedan unidos, sin decir una palabra; es un momento en el que el Sr. Button deja ver un rostro con los ojos llorosos, justo allí es donde se produce el quiebre. Tal interpelación subjetiva pone en marcha el circuito.
La culpa obliga a dar una respuesta a la interpelación. Así se funda la re significación del tiempo 1 (nacimiento y abandono).
La actitud de su hijo que regresa a buscarlo como signo de perdón genera culpa en el Sr. Button, culpa por haberlo abandonado, rompiendo con la encomienda de su mujer, que era justamente el cuidado del niño.
Ubicamos la culpa del Sr. Button como culpa señal, la cual le permite involucrarse con ese tiempo 1, pero sin permanecer en la culpa moral o social, de que la acción que cometió no era correcta, ligando esto con la entrega de los bienes a su hijo; sino como aquella, que le permite salir del lugar de culposo, para entender que siempre hay una oportunidad para cambiar y aceptar las cosas que suceden en la vida.
Aquí se observa entonces la retroacción a un tiempo 1, retorna sobre la acción por la que debe responder. El tiempo 2 se liga al tiempo 1, y tal ligazón obliga a responder sobre esa interpelación.
En esa escena es donde Sr. Button “cierra sus ojos”, como gesto por la culpa, culpa con la que paga y en ese cerrar de ojos inferimos también la respuesta por su acto, se manifiesta en ese gesto un hacerse responsable, la responsabilidad subjetiva.
“Te puedes poner como un perro rabioso por cómo salió todo. Puedes maldecir a las diosas de la suerte. Pero cuando llega el final…tienes que aceptarlo”
La frase (que aparece en el film, justamente en esa escena) da sentido, explica el cerrar de ojos que realiza el padre de Benjamín y es allí que ubicamos el tiempo 3.
Es un tiempo 3 porque aparece el efecto sujeto, una rectificación subjetiva del Sr. Button frente a su actuar como padre. La Actitud de su hijo Benjamín, como interpelación, ocasiona una transformación en la posición que él tiene y ha tenido como padre. Por medio de la culpa su padre accede a la verdad subjetiva.

Interpelación

- Nacimiento y abandono de su hijo. - Actuar de Benjamín.

Rectificación subjetiva: Momento en que Button “cierra sus
Ojos”. Se hace responsable de su acto. Efecto sujeto.
Planteamos entonces la Hipotesis Clínica: Benjamín con su conducta deja un legado a su padre. A ese padre que lo privó de infancia, de un apellido, de la memoria de su madre terminará aceptándolo. Y es eso justamente lo que quiebra a su padre, se hace culpable, responsable por su conducta de haberlo abandonado, la actitud de su hijo, su sabiduría le enseña que muchas veces tenemos que aceptar lo que nos sucede y que siempre hay una oportunidad, por mas ínfima que esta sea, de cambiar las cosas.
Al analizar en el film los conceptos de azar y determinación, observamos que el Sr. Button podría haberse exculpado de su actuar ante su hijo sosteniendo que así lo deparaba el destino, que las cosas estaban determinadas de esa manera. También podría haberse justificado sosteniendo que él era así, que su forma de manejarse en la vida era esa y no otra.
Pero el Sr. Button al fin y al cabo, en lugar de desculpablizarse, termina respondiendo a la interpelación mediante una rectificación subjetiva, aprende gracias a su hijo que muchas veces debemos aceptar lo que nos toca, por más duro, triste y cruel que sea.
Asimismo, podría verse la exculpación en un momento de la escena cuando decide entregarle todo lo que tiene, todos sus bienes materiales a ese hijo que alguna vez abandono a la suerte.
Otra exculpación posible para Sr. Button es el azar. Su hijo nació con esa enfermedad por puro azar y de eso él no puede hacerse cargo, por eso el abandono del niño. Los hechos se encadenaron azarosamente para producir finalmente ese resultado penoso.
En cuanto a Benjamín y su actitud frente a la confesión revelada por su padre, aquella noche en lugar de regresar por su padre y aceptarlo a pesar del abandono, podría haber reaccionado con enojo y violencia sin darle oportunidad alguna, determinando que si éste lo había abandonado no merecería perdón por parte de él.

Sastre llama al determinismo “Mala Fe”. Todo aquel que busque excusas para su vida en algún tipo de determinación. En Cambio considera a la “Angustia” como la cura de la mala fe. Es el hecho de que la elección se hace sin garantías; que no hay ninguna posibilidad de elegir que venga de antemano, la elección lo hace sujeto, lo constituye como tal.
Mosca considera así, que calcular el poder real de decisión que tiene un individuo sobre su devenir es una estrategia de desresponsabilización subjetiva.
El autor también se pregunta: si el sujeto lo es del inconsciente ¿está entonces exculpado de la puesta en acto por una especie de obediencia debida a las determinaciones en potencia preexistentes? El Otro es siempre buen escondite para el sujeto, exculpándose en la alienación al Otro, en el más grande amor por el amo. “De nuestra posición de sujetos somos siempre responsables…” (dice Lacan). Responsabilidad es otro nombre del sujeto, irresponsable es el niño, el insano, o el “obediente” o todo aquel sometido a algún Otro, sea bajo la forma de azar, las determinaciones del destino o la autoridad.

Siguiendo con el análisis de Ibbieta (aquel prisionero de los falangistas), que habló, para mentir, para engañar, burlar al otro, al tirano, a esos oficiales severos, guardianes de una causa que merecía burla. Dijo: “Está escondido en el cementerio”, mintió. Y dijo la verdad. Allí encontraron a Ramón Gris (perseguido por los falangistas), lo mataron y la ejecución de Ibbieta fue aplazada. La primera exculpación posible para Ibbieta es la ignorancia y el azar. Mencionó que Gris se encontraba en el cementerio por puro azar, para burlarse y solo por azar coincidió su declaración con el sitio real donde se hallaba el fugitivo Gris. Para el padre de Benjamín no habría exculpación posible en el azar, pero si en la determinación, ya que busca justificativos defensivos ante el abandono que ejecuta, cuando intenta cederle todos sus bienes a Benjamín como un modo de atenuar aquel tiempo 1. Luego termina aceptando de aquel error gracias a la intervención de la conducta de su propio hijo.
En Ibbieta el azar quiso que con su elección de una confesión mentirosa terminara, sin saberlo, diciendo la verdad.
Eso inesperado e impensado que le ha sucedido lo toca de cerca, “realmente” lo toca. Roza lo real, es decir, que para Ibbieta eso real que se le presenta se le juega como una interpelación. Ese roce le hace marca. Luego se plantea qué hacer con esa marca siendo imposible volver al mismo punto. Ibbieta es responsable de los hechos que desconocía y que no manejaba ni podía predecir. Es decir que es responsable de salvar su vida, el secreto deseo de sobrevivir a cualquier precio.
“La responsabilidad la referimos a la singularidad de un sujeto en acto. No a la sustancia de ese sujeto.” (La singularidad en el acto la podremos ver cuando ríe y llora en el cementerio)
En relación al film, lo que le hace marca al padre de Benjamín, es la actitud que toma su hijo, que decide acompañarlo en su muerte, dejando a un costado lo sucedido, eso es lo que produce interpelación. A diferencia de Ibbieta, Thomas Button es responsable de aquello que podría haber evitado, es responsable de haber abandonado a su hijo y de desear que las cosas sean diferentes. En ambos personajes podríamos pensar un tiempo 3 lábil, es decir, que lo podemos plantear pero no deja de ser un análisis al que le faltarían más indicadores en relación a este efecto subjetivo que se produce.
Teniendo en cuenta el caso, consignamos que en él mismo aparece una relación con la responsabilidad jurídica. Tomando la noción de sujeto autónomo léase capacidad para autogobernarse, para decidir libre y voluntariamente sobre la propia vida, o la noción de persona jurídica como aquella que adquiere derechos y contrae obligaciones, sostenemos que ante aquel comportamiento de abandono hacia su hijo, que realiza Thomas Button, como sujeto de derecho, es imputable y debería de haber respondido por su acto. Es decir, si es responsable jurídicamente puede imputarse culpabilidad. El gesto de asumir la responsabilidad es genuinamente jurídico y no ético, implica simplemente obligarse para garantizar una deuda y es esto lo que intenta realizar el Sr. Button cuando decide cederle sus bienes a benjamín.
La culpa no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, estar en deuda obliga a pagarla. Lo jurídico refleja la complejidad moral y social que forma el particular categórico basal del sujeto, las leyes mas particulares, pero al mismo tiempo necesarias para la potencia de lo singular-universal. En el caso del Sr. Button, si bien el sabe que su conducta socialmente no es correcta, que por eso puede ser juzgado, imputado, la culpa (señal) lo hace retornar a la escena del nacimiento y posterior abandono reparando de alguna manera el daño (pagar la deuda), haciéndose responsable y aceptando lo que le ha sucedido en la vida. Se constituye sujeto.

Universidad de Buenos Aires
FACULTAD DE PSICOLOGIA

PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS
CATEDRA: J.J MICHEL FARIÑA

SEGUNDO PARCIAL
Primer cuatrimestre 2010

• PROFESORA TITULAR: Ormat Elizabeth

• COAYUDANTES: Cambra Badii Irene
Sicardi Lucina

• ALUMNAS: Bainotti Maria Julia LU: 322946040
Chervo Sabrina LU: 321875100

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film ¿cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre)
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Modulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del modulo 4.



NOTAS

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