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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos

Cátedra I

Prof. Tit. Fariña, Juan Jorge Michel

Ayudante a cargo: Carolina Pesino
Comisión de TP: 26
Horario de cursada: Lunes de 12.30 a 14.00 hs.

Alumna: Ayelen Rodríguez (DNI: 33.366.535)

Primer Cuatrimestre - Año 2010

“Entonces, cuando ese padre esté dispuesto a serlo, Benjamín lo acompañará en una mutua adopción que haga del despojo, acto.”

Aquel día de 1918, al finalizar la 1era Guerra Mundial, una mujer trae al mundo un niño adulto. Antes de morir, segundos después de haber dado a luz, encomienda al padre del recién nacido que cuide de él. Sin embargo, acto seguido, el esposo de la viuda, abandona el niño en la puerta de un asilo para ancianos. El bebe viejo sobrevive, es bautizado Benjamín y continua sus días re-enjuveneciendo.
En una obra de Hollywood, que a mi gusto es muy colorida y permite hablar de muchos aspectos de la vida de los sujetos, Benjamín Burton es real y con él, su historia fantástica.
Uno de los tantos episodios que se relatan en el film es cuando Benjamín va por primera vez a un burdel con su capitán de barco. Allí se iniciaría sexualmente siendo un adolescente pero pareciendo ser un señor de más de 70 años. En ese lugar, y ya pasados más de 60 minutos de la historia, reaparece el padre de Benjamín quien se acerca a él, asombrado de que siga vivo, y con quien tiene una charla trivial.
Desde mi punto de vista la escena antes citada es pertinente para poder pensar la responsabilidad del padre del protagonista. Es decir, por un lado este personaje nos permite pensar sobre responsabilidad jurídica en tanto padre, pues abandonó una persona, a su hijo, menor e indefenso y esto es contrario a lo que dictaminó la ley (en ese momento particular contextuado). Considerándolo de este modo, y tratándose de un señor cuerdo, maduro, y que puede dar respuesta de sus actos, pudo haber sido imputado, pudo ser declarado culpable por abandonar a su propio hijo. De hecho, en la escena parece un policía que corre unos metros al padre con el bebe en brazos dando a entender que no parecía correcto según la ley lo que este hombre estaba haciendo.
Ahora bien, este padre abandona a su hijo tras haber llegado al mundo y (fundamentalmente) tras haberle jurado a su legítima esposa que cuidaría de él. En este sentido, creo que puede pensarse la responsabilidad subjetiva. Es decir, cuando el papa de ese bebe viejo lo abandona no se muestra de su parte un rápido arrepentimiento, no le surgen dudas, ni culpa por lo que hizo. Pero, cuando transcurridos los años los personajes se vuelven a encontrar, parece que al padre se le resinifica aquel primer momento. Pues bien, en el circuito de la responsabilidad, tras “un tiempo1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo del discurso en el que el sujeto se halla inverso y que, supone, se agota en los fines para los que fue realizada” hay un segundo tiempo en el que el primero se ve confrontado. Este último, es un “momento propicio para la emergencia de una singularidad, que en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” . Volviendo al ejemplo de nuestro caso, este tiempo 2, del encuentro en el burdel, ha resignificado retroactivamente un tiempo1, el del abandono. Así, este nuevo momento abrió preguntas en relación al propio deseo del padre que anteriormente en el primer tiempo lo habrían llevado a realizar la determinada acción: deseo de que ese hijo no sea “tan feo” al nacer, deseo de no fuese diferente, deseo de no tener que hacerse cargo siendo un padre solo de esa criatura, deseo de no tener que cumplir con la obligación que su esposa le dejo como legado y finalmente deseo de que ese niño nunca haya nacido, para que su señora no muriese en el parto. Realmente poco se sabe, por lo que deja ver la película, acerca de sobre cual deseo empezó a hacerse cargo el papa de Benjamín, pero seguro es que algo de esto se puso en juego dando cuenta a la culpa del padre, porque “no hay responsabilidad subjetiva sin culpa” .
Como dice Lacan: “la única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica es de haber cedido en su deseo” ; y es esta culpa por el reconocimiento de ese deseo la que permite el paso a un tercer y último tiempo tras la interpelación.
Puesto que la responsabilidad subjetiva de cuenta de un deseo hecho acto, encuentro cierta similitud entre el padre de Benjamín y el Sr. Pablo Ibbieta, protagonista de el cuento El muro de Jean Paul Sartre . Ambos son responsables de al menos un acto. Pues Ibbieta “es responsable, quizás no ‘culpable’, pero responsable de abrir la boca, aun en la ignorancia. Responsable de haber deseado vivir. Responsable de querer burlar al Otro, de querer engañarlo…” . Y el padre de Benjamín era responsable de haberlo abandonado. Aunque creo que la hay una principal diferencia entre uno y otro, pues Ibbieta es responsable de lo que dijo pero conscientemente no quería delatar a su amigo mientras que en el caso del film aquel que hace algo dañino y se pregunta por su responsabilidad subjetiva es el padre, que abandona a su hijo con total convicción y conciencia. Creo que esto es también lo que lo convierte en artífice de un delito con respecto a responsabilidad jurídica.
La historia continúa así como la vida de nuestro protagonista. En aquel segundo momento el padre comenzó a interpelarse a sí mismo y hacia el final, el padre vuelve a buscar a su hijo, que ya no es tan joven, aunque así lo parezca. Le confiesa entonces que el mismo lo ha abandonado, que su madre murió cuando él nació y que ya está envejeciendo y necesitaba de alguien que haga las veces de él en la empresa de botones de la familia Button. “A ese padre que lo privó del apellido, de la infancia, de la memoria de su madre, a es padre Benjamín terminara aceptándolo, haciendo suya la filiación que se le ofrece. El padre lo abandono al nacer, el hijo lo acompaña al morir” . Es interesante ver como una vez asumida su culpa y haciéndose cargo de la misma el padre va a buscar al hijo, ateniéndose a las posibles consecuencias de debelar la verdad. Viejo y cansando se da una nueva oportunidad con su hijo y termina resultando bien.
La película, como la vida misma, muestra los avatares de las personas en diferentes circunstancias. Para aplicar las nociones de necesidad y azar se me ocurren varios ejemplos en el film (como cuando Daisy sufre un accidente o cuando Daisy queda embarazada, entre otros), pero siguiendo la línea del relato me parce ilustrativo pensar en la “enfermedad” de Benjamín del lado de la necesidad, en tanto es “cosa del destino” es rígida, inflexible, exacta. Y para pensar en el azar pienso que el hecho de que Benjamín y su padre hayan concurrido al mismo burdel en el mismo momento y se hayan reencontrado. Se diría que es suerte, casualidad.
Entre las grietas de necesidad y azar se encuentra la responsabilidad, sugiere Juan Carlos Mosca . De ser así la enfermedad de Benjamín lo puso en ese lugar, en el burdel, en el momento preciso en que debió ser visto por su padre para que este pudiera empezar un difícil tarea: pudiera hacerse la primera pregunta y abrir paso a la primera grieta que implica el preguntarse por uno mismo y hacerse (hacernos) cargo de su (nuestro) deseo.

Bibliografía
- Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Jinkis, J.: Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, numero 13. Editorial Sitia. Buenos Aires. (1987).
- Lacan, J. :(1988) Seminario7. La ética del psicoanálisis. 1959-1960. Paidos, Buenos Aires.
- Mosca, J. C.: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Bs. As.
- Salomone, G. Z.: El sujeto divido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Sartre, J. P.: El muro, Editorial Losada, Bs. As., 1972.



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