Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2010 > Benjamin Button >

por 

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

SEGUNDA EVALUACIÓN

Prof. Regular Adjunto: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Ayudante de trabajo prácticos: Lic. Carlos A. Fraiman

Integrantes

Barredo, Marina Cristina – LU 12.154.424
Oriolo, Maria Albina – LU 13.256.797

Comisión: 13

PRIMER CUATRIMESTRE 2010

Consigna 2º Parcial
1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

”El curioso caso de Benjamín Button”

Sinopsis del argumento
El Curioso Caso de Benjamín Button, es una adaptación de la historia escrita por F. Scott Fitzgerald y que trata de un hombre que nace con ochenta años y va rejuveneciendo con el tiempo. Comienza en un hospital de Nueva Orleans donde una anciana llamada Daisy espera la muerte en compañía de su hija Caroline. Daisy cuenta a su hija la historia del reloj de la estación de trenes de la ciudad, que fue construido para que sus agujas avancen al revés, con la esperanza de que éste haga volver el tiempo y traiga de vuelta a todos los que fallecieron en la guerra. A pedido de su madre, Caroline lee en voz alta el diario de Benjamín Button. «Nací en extrañas circunstancias», así comienza la historia de un hombre que nace en sus ochenta y rejuvenece con el paso de los años. A través de este diario nos enteraremos de la extraña enfermedad que lo aqueja y de su crecimiento “al revés”, de sus experiencias y sus reflexiones sobre lo que le ha tocado vivir. Su madre muere en el parto y su padre, horrorizado ante su aspecto, decide deshacerse del niño, intentando tirarlo al río primero y abandonándolo finalmente en las escaleras de un geriátrico. Allí será adoptado por una empleada afroamericana, Queenie. Bajo el amoroso cuidado de Queenie, Benjamín empieza a crecer en retroceso, a rejuvenecer paulatinamente, a abrirse paso en la vida. A lo largo de su vida, Benjamín irá conociendo a diferentes personas y pasará por situaciones que irán modificando su visión de la vida y de la muerte. Así como el amor de Queenie es incondicional, el amor con Daisy se irá moldeando a lo largo de la historia hasta superar las apariencias y terminar en una entrega incondicional: Benjamín muere, como bebé, en brazos de Daisy. Y Caroline, hija de este amor entre Daisy y Benjamín, irá descubriendo sus orígenes y la historia tan singular de su padre.

Análisis de la película
El articulo “Benjamín Button: lo que el cine nos enseña sobre la vejez” del Prof. Fariña, se centra en el personaje de Benjamín y plantea la responsabilidad en la vejez, siguiendo el articulo de Federico Ludueña quien plantea que la muerte es cercana a todos los seres vivos, más allá de su edad, y ya que “...la vida no se acaba hasta que se acaba, y con ella la responsabilidad” . También plantea la diferencia entre experiencia (intransmisible) y sabiduría (efecto de una transmisión). El articulo también trabaja la cuestión de la filiación, Benjamín como hijo y como padre, el abandono y la renuncia. Y cierra el articulo recordándonos la vulnerabilidad del ser humano frente a lo inexorable de la naturaleza, a la cual no se puede dominar: no sólo el paso del tiempo puede matar al hombre... la naturaleza también. Y citando a Alain Badiou, nos recuerda que la ética es no renunciar nunca a la oportunidad de cambiar el curso de las cosas, por más ínfima que sea... no renunciar.
El nacimiento de Benjamín Button no se produce en “extrañas circunstancias”, sino más bien en trágicas circunstancias. Tras la muerte de su madre en el parto, el un padre horrorizado por su aspecto, lo abandona. No sólo es privado del amor y los tiernos cuidados que necesita un bebé para sobrevivir, sino que también le es negada su identidad. Pero el azar hace que este bebé llegue a los brazos de quien lo constituirá en ser humano más allá del horror: Queennie, será su madre adoptiva. Benjamín será para ella un “milagro de Dios” y, como toda vida, debe ser amada respetada y cuidada. El amor y el deseo de Queennie lo salvan y lo constituyen como ser humano. Luego vendrá el amor de y hacia Daisy, y en su desarrollo irá comprendiendo la dimensión del amor y la responsabilidad que conlleva.
Este hombre cuya subjetividad ha sido moldeada por su rara enfermedad y el abandono, muestra una pasividad que la necesidad (en el sentido de aquello de lo cual no se puede sustraer) ha impuesto en su vida como rasgo distintivo, debe ubicarse en una posición respecto del amor, la vida y la muerte. Benjamín sólo tiene la idea de una muerte natural ligada a la etapa final de un proceso biológico, hasta que les llega a sus compañeros en la segunda guerra; a partir de allí comprende que la muerte es algo que le llega a cualquiera, tal como nos refiere Ludueña en su texto: “…La muerte ronda a cada paso, pero lo cierto es que el viejo no está más cerca ni más lejos de la muerte que cualquier otro hombre. La muerte es tan inminente para él como para el niño ”.
Por este hecho de que el amor le ha salvado la vida a este niño, es que nos interesa indagar en el tema del amor y la responsabilidad subjetiva. La relación con Daisy nos muestra el camino que hace Benjamín hacia la asunción de la responsabilidad subjetiva tomando decisiones donde ésta se revele y que no se evidenciará con plenitud hasta el momento en que Benjamín decide renunciar a su hija y a su esposa, una renuncia amorosa para permitirle tener un padre a su hija y una vida plena a su mujer.
Desde el momento que se conocen en la infancia los une algo especial, un mutuo reconocimiento, un saber que el otro es “especial”: él con apariencia de 70 años aunque es un niño pequeño y ella con unos 6 años. A partir de ese encuentro podemos detectar un largo camino en el que el amor crece en ellos, hasta que puedan concretar el deseo de ser pareja.
Los defasajes cronológicos y biológicos que vivencian Benjamín y Daisy, imponen una renuncia, un posponer la concreción del amor que existe en ellos hasta que ambos se encuentren “a mitad de camino”, en el cruce entre la madurez biológica y cronológica y gracias a la concurrencia del azar.
El acto ético es una respuesta del sujeto frente a una situación donde la moral y el estado del arte no pueden dar cuenta de ella. Es aquello que rompe el particular del sujeto y lo interpela para que dé una respuesta singular. Implica a un sujeto deseante y como tal, responsable de sus actos. No hay acto ético sin responsabilidad ya que es llevado a cabo por un sujeto que persigue un deseo inconsciente.
La responsabilidad subjetiva, conlleva un circuito lógico, no desde la lógica matemática, ya que los tiempos no son cronológicos, sino lógicos. Cuando hablamos del primer tiempo, es porque ya estamos en el segundo que resignificó a ese primero y lo puso en escena.
Es necesario delimitar y diferenciar la responsabilidad subjetiva de los otros 2 componentes presentes en el circuito de la responsabilidad: son las categorías de la necesidad y el azar. Según el Prof. Fariña, las personas no somos responsables de todo los que nos sucede; cuando en una situación rige por completo el orden de la necesidad, la pregunta por la responsabilidad del sujeto, no es pertinente en absoluto . “Responsable es aquel del que se espera una respuesta”. Por otra parte el azar rige los eventos ajenos al orden humano y que escapan a la orbita de la necesidad; azar se equipara a accidente, suerte, casualidad, coincidencia… lo que la necesidad conecta, causa y efecto, el azar lo desconecta. En su texto, Juan Carlos Mosca plantea que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar .
Los tiempos lógicos de la responsabilidad subjetiva son:
Tiempo 1, siempre referido a la acción ejecutada por el sujeto acorde con determinados fines, según el universo al cual el sujeto pertenece.
Tiempo 2, es el de la interpelación que provoca el punto de inconsistencia que surge de la acción ejecutada en el tiempo 1, algo que le hace ruido al sujeto, una grieta, el sujeto recibe de la realidad indicadores de que algo anduvo mal. Según Fariña, las cosas fueron mas allá o más acá de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por unos elementos disonantes y algo de esta diferencia le pertenece. Es el tiempo de la culpa y de sus diferentes formas de expresión (autorreproches, remordimientos, arrepentimiento). La culpa es el reverso de la responsabilidad. Este tiempo resignifica a lo acontecido en el tiempo 1.
Tiempo 3 es el de la respuesta, la responsabilidad subjetiva se manifiesta en la acción ética que modifica el particular del sujeto, y que vuelve sobre el tiempo 1.

Volviendo al tema del amor entre Benjamín y Daisy, éste recorre una espiral dialéctica.
En el primer encuentro donde ella ya no es una niña, es una joven mujer. A su regreso de la guerra Benjamín invita a cenar a Daisy y ésta intenta seducirlo bailando en la noche, le propone tener sexo esa misma noche. El la rechaza.
En esta primera escena encontramos que Benjamín rechaza a Daisy desde la dimensión moral, desde su conciencia, desde el una moral que dice “tu eres muy viejo, ella es muy joven”. En su diario, Benjamín reflexiona: “las oportunidades marcan nuestras vidas. Incluso las que se nos van”. Podríamos pensar que en este punto aparece la posición subjetiva de Benjamín en tanto este no cede a su deseo por Daisy y el ímpetu de la joven sumado a su liberalidad producen una respuesta que los aleja, respuesta que por un lado podría estar marcando una posición de responsabilidad frente a Daisy por su juventud y una respuesta desde la moral de la época y de su vejez que forman el particular en el que su vida se desenvuelve. Las actitudes de Daisy interpelan la acción de Benjamín, el haberla invitado e intentado establecer una relación amorosa con ella. Tal como dice Fariña: “las cosas fueron más allá o más acá de lo esperado”, este encuentro para Benjamín fue un más allá de lo esperado. El buscaba romance, ella buscaba sexo.
Siguiendo la búsqueda del amor, una segunda escena con Benjamín yendo a New York en búsqueda de Daisy. Le hace una visita sorpresa a Daisy el día del estreno de la obra que ella protagoniza. Benjamín organiza una cena, sin tener en cuenta que está irrumpiendo en la vida de Daisy. En la fiesta con los artistas posterior al estreno, él vuelve a notar la juventud de ella, y se retira de la fiesta. Ella sale a buscarlo y le recrimina su visita sin aviso, “vos pensás que podés llegar sin avisar, ¿pretendés que yo deje todo? ésta es mi vida”. A lo que él responde “tenés razón , es culpa mía, pensé en llegar y hacer que te enamores de mi”. En este momento podríamos inferir que el plano de existencia yoica se ve interpelado, posibilitando que aparezca una duda; la reacción de Daisy es la señal que recibe Benjamín desde la realidad, de que algo de lo que hizo no esta bien. Aparece la culpa. Esta señal obliga a una respuesta, similar a la anterior pero ya no desde lo moral sino desde respetar el deseo del otro. En este Tiempo 2, a partir de saberse culpable se abre la posibilidad para que emerja la responsabilidad subjetiva y el acto ético que debería darse en un tiempo 3.
En el desarrollo de esta historia, finalmente interviene el azar: aquello que no podemos prever ni controlar. Benjamín en su diario, hace una maravillosa descripción de la suma de eventos azarosos que desembocan en el accidente que cercenará la carrera artística de Daisy.
Por otra parte, en el orden de la necesidad, el proceso biológico de “enjuvenecimiento” para Benjamín y de envejecimiento para Daisy, finalmente los sitúa en un plano de igualdad… por fin coinciden desde lo biológico y lo cronológico...
Frente a estas dos circunstancias, Benjamín y Daisy pueden formar una pareja y fundar una familia. Sin embargo, para Daisy es difícil enfrentarse al hecho de que ella envejecerá cada vez más y él será cada vez mas joven. El dice “...todo es fugaz, y qué pena que sea asi”. Ella contesta: “algunas cosas se acaban”. En esta etapa, se lo ve a Benjamín pleno de vida, como habiendo salido de ese aparente congelamiento emocional en el que se lo ve durante toda la historia.
¿En qué momento aparece la responsabilidad subjetiva de Benjamín respecto de las personas amadas? Creemos que cuando ve, en un ómnibus, a un padre con su hijita , y con su propia hija aún no nacida, comienza a plantearse su paternidad. Se va volviendo plenamente conciente de que no podrá ser padre así como tampoco podrá ser esposo durante mucho tiempo más. Y es en este momento, en el que realiza su acto ético: decide renunciar a ambas para que puedan tener una buena vida. Es mediante esta renuncia amorosa que su hija podrá tener un padre y su mujer podrá tener una vida plena con otro hombre. En este aspecto Benjamín establece una clara diferencia con su propio padre, este lo abandonó y vuelve desde el remordimiento (forma de la culpa) pero sin asumir la responsabilidad subjetiva, tal como lo plantea el Prof. Fariña en su análisis del film.
Asume un acto que modificará su vida, su particular, como lo expresa Fariña: “el enjuvenecimiento implacable que le imponen los años representa un desafío a ese padre que deviene cada vez más niño” .
En el film podemos detectar los tiempos 1 y 2 del circuito de responsabilidad, en las escenas seleccionadas, en cada escena un circuito. Si tomamos distancia y vemos todo el panorama o sea toda esta experiencia de Benjamín respecto del amor, verificamos que cada una de sus etapas de vida es en sí misma, un tiempo del circuito de la responsabilidad, hasta cerrar en un tercer tiempo con el acto ético de la renuncia a las dos personas que más amaba. En este tiempo 3, el sujeto del inconsciente aparece en la puesta en acto de su deseo. Este sujeto es siendo, nunca del todo realizado como lo puntualiza J.C.Mosca, “De eso debería dar respuesta, de la razón de ser, de su ser deseante”.
¿De qué es culpable Benjamín Button? ¿Cuál es su deseo? ¿Sucumbe a él? El deseo de Benjamín fue morir en brazos de Daisy, partir de este mundo con su ultima mirada fijada en Daisy. Benjamín finalmente sucumbe a su deseo, y como ya lo dijo Lacan, “de lo único que es culpable el hombre es de ceder a su deseo”.... el azar y la necesidad hacen que Benjamín sea encontrado con su diario en un edificio abandonado de Nueva Orleans y aquello de lo que había huido, lo alcanza: el pasar sus últimos años bajo el cuidado de Daisy y morir en sus brazos.
En el caso de Ibbieta, éste es responsable por hablar, por haber cedido a su deseo de vivir un poco más. El azar y el orden de lo necesario hicieron que Gris fuera asesinado e Ibbieta sobreviviera. Ibbieta mintió al decirle al enemigo que su amigo estaba en el cementerio y el azar quiso que Gris se escondiera justamente en ese lugar. Gris e Ibbieta están unidos por la amistad y tal como mencionó en la clase el Prof. Fariña, cada uno, antes de pensar en si mismo, piensa en el amigo, se cuidan mutuamente... y las determinaciones del inconsciente los conduce al mismo significante, el cementerio... Y así, ambos intentando eludir a la muerte, coinciden en el cementerio, uno para morir y otro para vivir.
Benjamín se hace cargo del final que le toca, elige su morir y no la muerte que sabe que es inexorable, elige seguir viviendo en ese legado que llega a manos de su hija, su diario. El Prof. Fariña en su análisis del film y citando a varios autores diferencia la experiencia de la sabiduría, la muerte del morir, la vejez del envejecer. Podríamos agregar los pares vida-vivir, amor-amar. En el par amor-amar, dado el amor se puede elegir amar con responsabilidad. El mensaje que lega a su hija es “viví en plenitud, seguí lo que te dicta el corazón”. Agregaríamos a sus palabras: sé responsable de tu propio deseo. Muerte, vida, vejez son lo inexorable, el orden de la necesidad; mientras que morir, vivir , envejecer son situaciones sobre las que se puede intervenir, ofrecen un espacio a la palabra, que permiten la emergencia de lo subjetivo , lo singular. Y efectivamente Benjamín elije como “enjuvenecer”...

BIBLIOGRAFÍA

 J.C. Mosca. Ética, un horizonte en quiebra. Cáp. VIII, “Responsabilidad: otro nombre del Sujeto”
 J.J. Michel Fariña, “Benjamín Button: lo que el cine nos enseña sobre la vejez” artículo tomado de: http://www.eticaycine.org
 J.J. Michel Fariña. “Responsabilidad: entre necesidad y azar”, ficha de la cátedra, Facultad de Psicología UBA
 Oscar D ‘Amore, Clínica y deontologia. Responsabilidad y culpa. Parte III Ética y Responsabilidad
 Ludueña, Federico, “La responsabilidad en la vejez”, en Memorias delas XVI Jornadas de Investigación, Facultad de Psicología UBA, 2009.
 Domínguez, M.E., “Los carriles de las responsabilidad: el circuito del análisis”, en “La Transmisión de la ética – Clínica y Deontología”.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: