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Etica y Cine
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1-El personaje central sobre el que se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva del film es BENJAMIN BUTTON, un hombre que “nace viejo”. Este niño ya estuvo marcado desde su nacimiento por esta extraña enfermedad que nos lleva a interrogarnos por la dirección de la vida, el paso del tiempo, las oportunidades que la vida nos ofrece, la responsabilidad que ello conlleva y la cercanía-lejanía de la muerte.
Pensamos que el autor propone la siguiente hipótesis: “La vida no se acaba hasta que se acaba, y con ella la responsabilidad. Ni un momento antes”. El recorrido por los diferentes hechos centrales del film podríamos afirmar sostienen esta hipótesis:
Al inicio del comentario cuenta la anécdota del relojero ciego que construye un reloj que “gira al revés” y dice: “Tal vez si el tiempo retrocede, también nuestros hijos regresen a la vida”. Señalando con esto a la sociedad del momento lo que estaba haciendo el desastre de la guerra con sus hijos. Estaban permitiendo y eran responsables de que la vida de sus hijos se extinguiera.
Cuando nace Benjamín, la madre biológica que muere después del parto, lo encomienda al padre y le pide que cuide de su hijo. Hasta el último instante de su vida ella como sujeto en acto piensa por su hijo. El padre horrorizado por lo siniestro que ven sus ojos (cercanía con la muerte) decide deshacerse de este niño y finalmente lo abandona, pero dado el legado de su esposa, mas adelante buscara la compañía y el perdón de su hijo quien lo acompañara hasta su lecho de muerte, perdonándolo a pesar de su abandono y remarcándole: “no tiene nada de malo ser viejo”. La madre que lo adopta, lo desea ahí donde nadie lo desea, lo aloja, lo ama, le permite existir, se hace responsable y le da una identidad: “eres único, un milagro”, le dice siempre. Aun sabiendo que estaba al borde de la muerte, no se desentiende hasta sus últimos momentos. Su renuncia a ser padre y al amor de su mujer amada por saber que no podrá ser padre-esposo (dar respuesta) hasta el fin de sus días. La confesión de Daisy, antes de morir, a su hija Caroline sobre la identidad y la vida de su “verdadero padre” (su padre biológico) Benjamín Button, son entonces algunos de los indicadores que podemos señalar y que muestran como no solo del paso del tiempo puede morir el hombre, sino de que la muerte puede estar mas cerca de lo que se piensa pero la vida siempre ofrecerá una oportunidad y entonces la responsabilidad estará con nosotros hasta el ultimo momento, porque del Sujeto en acto se espera una respuesta.

2-Mosca nos plantea en su texto que “…la responsabilidad interpela a un Sujeto, quien debe o puede, dar respuesta, responder por su acto…” No se refiere al sujeto de la responsabilidad jurídica, al sujeto autónomo, sino al Sujeto en acto, en su singularidad, el sujeto de la responsabilidad subjetiva. Es el sujeto el que se pone en acto. Un acto implica una decisión. Frente a tanta muerte cercana la decisión de vivir es lo que marca la vida de Benjamín Button. La responsabilidad tiene un circuito compuesto por un Tiempo 1 donde se realiza una acción, donde todas las situaciones cierran, él va rejuveneciendo “No creo que se trate de gusanos, esto es lo que soy”, le dice a uno de sus amigos. Acepta lo que la vida le ofrece. Se afirma, viaja, tiene romances, experimenta la vida. Tiempo en el que Benjamín fue “creciendo-decreciendo” y se fue independizando. Un Tiempo 2 en el que algo indica un quiebre y donde el universo particular afirmado hasta el momento se resquebraja, lo interpela, lo deja perplejo y lo lleva a preguntarse sobre la posición que tenia al comienzo del mismo. A Benjamín la realidad lo confronta, la mujer que ama esta embarazada. Él va a ser padre. Surge la pregunta ¿que es un padre?, ¿Qué es ser padre?, ¿Cómo va a ser padre si va camino a ser mas hijo? Ariel Alejandro nos responde justamente esto: padre es aquel que ha dejado de ser hijo. Y hay finalmente un Tiempo 3, momento de la RESPONSABILIDAD SUBJETIVA. Benjamín debe responder, esta en una disyuntiva: seguir adelante con una paternidad que dada su enfermedad no va a poder llevar a cabo, o renunciar a esta paternidad, correrse y dar lugar a otro que pueda hacer de padre, allí donde él no puede. Y entonces decide partir antes de que ella pueda recordarlo, no abandona a su hija. Les deja el dinero suficiente como para que no les falte nada y mientras puede escribe el diario que en el film narra su propia hija. Su madre ya se lo había dicho con sus palabras “uno nunca sabe lo que le espera”. Es un acto ético, sin garantías. Es Benjamín en su singularidad.

3- El envejecimiento es un proceso progresivo; natural y lento de transformación que afecta a todos los seres vivos desde su nacimiento hasta su muerte. En los seres humanos, envejecimiento y muerte son etapas que; junto con la infancia; la adolescencia y la vida adulta conforman lo que llamamos “vida”. El proceso de envejecimiento está acompañado por cambios físicos; psicológicos y sociales asociados a la edad. Cambios intrínsecos e inevitables que ocurren a consecuencia del paso del tiempo. Es natural e inevitable que el ser humano pase a lo largo de un ciclo vital que comprende la concepción; el nacimiento; el desarrollo durante la niñez y la adolescencia; pasando de la plenitud a la declinación y la muerte. Y es justamente esto lo inexorable del ser humano; aquello frente a lo cual nada se puede hacer. Aquello que deja al sujeto inerte, sin palabras. Vejez y muerte se presentan entonces como ejemplos del orden de necesidad; es decir sucesos ajenos a nuestra propia voluntad: el inevitable resultado de la vida que cierra la propia historia de cada sujeto. Pero es el azar, o la suerte, la casualidad o el accidente según se lo prefiera denominar, lo que hará que Benjamin recorra el camino inverso: un niño nacido en Nueva Orleans al final de la Primera Guerra Mundial, muerta su madre en el parto es abandonado por su padre quien; horrorizado por su aspecto, lo rechaza por ser diferente y lo abandona en un asilo de ancianos. Por que Benjamin no es un niño como los demás, es un niño que nace viejo, un bebé de ochenta años que a medida que pasa el tiempo irá creciendo (o decreciendo) al revés, un hombre que irá rejuveneciendo más y más con el paso de los años. Y será esa extraordinaria existencia la que desafiará las leyes del tiempo tal cual las conocemos. Y es justamente ese niño atrapado en el cuerpo de un anciano quien se enamorará de una niña, su primer beso y su primer amor. Pasaran muchos años para que sea nuevamente el azar el que posibilite el encuentro de Benjamin y Deisy en el punto justo de sus particulares vidas. Y será aquí justamente donde Benjamin tendrá que responderse acerca de que es ser un padre y acerca de sus posibilidades reales de estar a la altura de ese rol. Entendiendo que no importa el sentido que recorra la vida porque nada cambia si se vive hacia atrás o hacia delante, y que lo importante es como se la vive, lo que se hace con ella.
4-La culpa es una condición necesaria para el circuito de la responsabilidad subjetiva. Es la culpa la que obliga a responder. No hay responsabilidad subjetiva sin culpa, y para entender esto debemos pensar a la culpa no como se la piensa en el sentido tradicional y que se refiere al sentimiento de culpa. La culpa de la que hablamos depende de una operación simbólica: la interpelación subjetiva. Dado el tiempo 2, que es el tiempo de la interpelación en el circuito, el tiempo en el que Benjamín es interpelado por la pregunta: ¿qué es ser padre? Y lo lleva a replantearse su vida hasta el momento, Benjamín es puesto en situación de acto. La culpa lo obliga a una respuesta ad hoc a la interpelación. Es decir que este tiempo 2 funda en su resignificación el tiempo 1, tiempo en el que Benjamín se afirmaba como sujeto. A partir de esta retroacción se espera una respuesta del sujeto, que aunque no es considerada todavía tiempo 3, aquel de la responsabilidad subjetiva, del acto ético, responde a la interpelación. La culpa hace a la retroacción, hace que se vuelva a la acción por la que se debe responder. No hay forma de no responder pues la interpelación exige una respuesta. Benjamín no puede mirar para otro lado y desentenderse de esta situación que la vida le presenta, como lo hizo su padre con él. Podríamos pensarlo al padre de Benjamín como una de las figuras de la culpa, este padre que no supo ser. Mas tarde este padre vuelve a aparecer en la vida de Benjamín como a la distancia, podemos ver que lo observa, intenta acercarse, movido quizás por este sentimiento de culpa que surge por no haber podido estar a la altura de su responsabilidad. El efecto sujeto, el que produce el sujeto en acto, es una de las posibilidades de respuesta a la interpelación. El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto. Este acto ético que realiza Benjamín al renunciar a su paternidad renuncia que no implica abandono sino correrse para dar lugar al acto de filiación, es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente, un sujeto de la responsabilidad.
5- Al comparar conceptualmente el caso de Benjamin Button con el personaje de Ibietta de “El Muro” de Jean Paul Sartre, nos encontramos con que lo certero, lo ineludible es que ambos van a morir. Indefectiblemente la muerte los acecha y es frente a esta realidad ineludible que ambos; Benjamin e Ibietta deben posicionarse y responder.Por su lado Benjamin sabe que su particular estado lo lleva a recorrer un camino inverso, año tras año se volverá más joven hasta convertirse en un niño indefenso y desvalido. Y es justamente esto lo que lo lleva a renunciar a su hija y al amor de Deisy. Renuncia que nada tiene que ver con el abandono sino que; sabiéndose demasiado hijo como para ser padre, decide soltar y dejar a su hija y a su amor posibilitando así su despliegue simbólico. Y será ese acto sin intención, sin cálculo de beneficios, sin conveniencias, un acto ético que permitirá no sólo el despliegue simbólico del otro (hija) sino de Benjamin mismo. Acto que situará a Benjamin en el campo de la responsabilidad subjetiva, de donde emergerá un nuevo sujeto como efecto del mismo. En “El Muro” el personaje de Ibietta es un prisionero durante la Guerra Civil Española que ha sido condenado a muerte. Durante un interrogatorio, los falangistas le proponen que delate el paradero de su amigo Gris a cambio del perdón de su vida. Frente a esto Ibietta decide responder, ensaya una broma que él cree una mentira y dice “En el cementerio”. Y será justamente esa frase, esa mentira que no será tal, ya que Gris efectivamente se ha escondido en el cementerio, la que termine delatando a Gris y llevándolo hacia la muerte. Y ante la pregunta de si Ibietta es responsable por la muerte de Gris diremos que no, que de lo que es responsable Ibietta es de su deseo inconsciente de vivir, deseo desconocido por el propio sujeto pero que quedó delatado a través de su broma. La risa y el llanto de Ibietta al enterarse de lo sucedido y luego su perplejidad, demuestran que de su acto surge un efecto sujeto, Ibietta ya no será el mismo después de él.



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