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El sufrimiento infantil en la industria cinematográfica
por Joaquin, Agustina Lilia
Título original: Beasts of no nation

Cary Joji Fukunaga / Estados Unidos / 2015

El juego como Fortaleza

Agu es un niño que vive junto a su familia en un pueblo de África envuelto en una guerra civil. Parece estar feliz, inocente, pese al contexto que lo rodea.

La imagen del niño protagonista, desde un comienzo, rodeada en un contexto bélico, se muestra contraria a la representación ideal de la infancia [1] construida socialmente.

Sin embargo, el director se muestra habilidoso en mostrar lo que un niño puede hacer aún en situaciones de adversidad. Al introducir la presencia del juego, se desprende por momentos lo aterrador de la escena.

Con sus amigos, son los personajes principales de una “televisión imaginaria”, marco vacío de un televisor, en la que se puede cambiar de canal ya que son ellos mismos el contenido. El juego da la sensación de libertad y confianza que le falta a la realidad.

En este sentido podemos observar cómo el sujeto con sus pares despliegan grandes escenas lúdicas con escasas herramientas, pero con gran creatividad. Como D. Winnicott [2] explica, “el juego es una experiencia siempre creadora (…) una forma básica de vida”.

Antes de que las tropas invadieran su aldea, el peligro lograba ser velado. Al jugar, Agu desanuda la fijeza de lo que no alcanza a comprender, de aquello irrepresentable y displacentero para él. En este sentido, la posibilidad de jugar lo aparta por un momento de lo siniestro de lo real.

Hasta el momento, Agu refiere sentirse “un buen chico, de una buena familia”.

Marcas de supervivencia

La trama avanza y rápidamente su aldea se convierte en la trinchera de un conflicto bélico en el que muere su padre y su hermano mayor y desaparecen su madre y hermana menor.

Emerge en escena El comandante, un adulto, quien se convierte en su líder/captor. Este personaje se muestra como un ser perverso y despiadado, que lo lleva a convertiste en uno de sus soldados. El niño es el receptor de sus abusos y extrema violencia.

En cuanto se produce el ataque, todo cambia repentinamente. En este sentido, el protagonista se ve obligado a entregar su infancia a cambio de algo que no es capaz de comprender.

Se observa en él un cambio de posición subjetiva. Manifiesta que “nada es seguro en este mundo y todo cambia constantemente”.

Desde este momento los juegos son dejados de lado, para encaminarse en la búsqueda de la supervivencia. El niño pasa a ser torturado psíquicamente y abusado sexualmente por El comandante. Es obligado a matar por él.

Este hombre le advierte “Yo te protegeré porque eres mi hijo, y un hijo siempre protege a su padre”. Al rapto físico del niño, se le suma la usurpación del lugar paterno, que implicaría una constitución identificatoria falsa.

Los niños, durante un lapso de su vida, necesitarán conocer por vía del discurso de los padres acerca de esa historia que lo precedió. Pero, ¿qué pasará si éste no tiene quien cumpla tal función? ¿qué pasará si el adulto no da esa respuesta? ¿qué pasará si el captor, quien “lo protege”, ocupa el lugar de abusador? ¿Qué ocurrirá con semejante desposesión al inicio de su historia?

La Rendición

Llegando el final de la película, ante la evidencia de que no podrán conseguir el objetivo deseado como fuerza rebelde, su grupo decide entregarse, aún sin el consentimiento del Comandante.

Agu es convocado a tomar una decisión: quedarse con su captor o acompañar a su grupo en lo que llaman “la rendición”.

En este punto, no se trata de permanecer o no con la persona que lo violentó, sino de si existe en el niño la posibilidad lógica de realizar tal elección.

Afortunadamente, podríamos decir, Agu logra diferenciar las posiciones y ubicarse del lado de la legalidad.

Es tomado por una organización que tiene la intención de proteger a los niños víctimas de la guerra y finalmente se encuentra en un lugar seguro.

En este momento, los adultos que lo rodean quieren ayudarlo a recuperar su lugar de niño, pero pareciera que no es tan simple. Poco a poco, la ley se restituye dando fin a lo siniestro.

En la escena final mantiene una conversación con una mujer adulta y le explica “no soy como un bebé, soy como un hombre viejo porque he luchado en la guerra. Vi cosas terribles, hice cosas terribles. Si le cuento me voy a poner triste y usted también. Yo solo quiero ser feliz.”. Podemos observar cómo aparece el silencio como refugio de lo intolerable.

Sin embargo continúa: “Va a prensar que soy una bestia, pero alguna vez tuve a una madre, un padre y hermanos que me amaban”. En este sentido, cada sujeto tiene la capacidad de registrar, inscribir y significar el trauma de una manera singular.

Podemos observar la importancia de la historia previa del niño. Si un niño no escribe su propia historia, no accederá al conocimiento de sí mismo ni podrá situarse en su genealogía.

Si bien el futuro de Agu queda en suspenso, podemos pensar que en este caso las vivencias reconocidas permanecen como huellas imborrables que servirán para favorecer el restablecimiento de algunas de las condiciones que imperaban antes de la captura.

Solo de esta forma podrá mirar el horror de lo que pasó y con ello construir un porvenir, sin la captura de la repetición traumática, restablecer la disociación pasado-presente y calmar la intrusión alucinante del traumatismo, restituyéndolo a la categoría de recuerdo pensable [3].

Conclusiones

A lo largo de la historia, y en distintas culturas, ha habido niños involucrados en campañas militares .

Según la ONU [4] son más de 250.000 y según Amnistía Internacional son más de 300.000 los niños combatientes, un 40% de ellos son niñas, usados en 86 países.

Darfur, Birmania, Angola, República del Congo, Guinea, Namibia, Barbados, El Salvador, Guatemala, Afganistán, son algunos de los lugares que tuvieron o tienen niños capturados para realizar este trabajo.

El artículo 38 de la Convención sobre los Derechos del Niño [5], exhorta a los gobiernos a que tomen medidas a fin de velar que ningún niño tenga que participar en estas situaciones y pronuncia “Los Estados Partes se abstendrán de reclutar en las fuerzas armadas a las personas que no hayan cumplido los 15 años de edad”.

El Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, que rige desde el 12 de febrero de 2002, representa un bastión en la consecución del objetivo planteado por el artículo anteriormente citado, ya que resalta jurídicamente la protección de los niños a no participar en los conflictos armados.

La película obtuvo grandes reconocimientos, más de dieciséis premios en todo el mundo, incluyendo el Festival Internacional de Cine de Venecia, Festival de Capri-Hollywood, entre otros.

Podríamos preguntarnos por qué la realidad de los niños en conflictos bélicos vende en la industria cinematográfica.

S. Freud [6], dice que al niño se le atribuyen todas las perfecciones y se niegan todos sus defectos. En este sentido “Enfermedad, muerte, renuncia al goce, restricción de la voluntad propia no han de tener vigencia para el niño, las leyes de la naturaleza y de la sociedad han de cesar ante él (…)”.

Quizás sea la cruda revelación de que este concepto no siempre se cumple, lo que haga a la película tan llamativa.

Para finalizar podemos pensar: ¿nos conmueve más o menos que las cifras alarmantes de UNICEF demostrando que 168 millones de menores en todo el mundo son esclavos [7] y que 69 millones de niños podrían morir para 2030 por vivir en condiciones de pobreza [8]?

Hay distintas realidades violentas. Algunas se ponen en evidencia mediante el cine y otras se invisibilizan. Ambas formas resultan lucrativas. ¿En alguna se interviene?

Bibliografia

Este tema es ampliamente investigado por Ariés, Philippe en su libro “El niño y la vida familiar en el antiguo régimen.”

Winnicott, D. (1971): “Realidad y Juego” Cap III y IV. Ed. Gedisa.

Viñar, M. (1986). La transmisión de un patrimonio mortífero: premisas éticas para la rehabilitación de afectados. En Territorios, número 2. MSSM. Buenos Aires, 1986

Hoja de Datos: Niños y niñas soldados [en línea]. UNICEF. [fecha de consulta: 08/07/2016]. Disponible desde Internet: http://www.unicef.org/spanish/media...

Convención sobre los derechos del niño [en línea]. UNICEF. [fecha de consulta: 08/07/2016]. Disponible desde Internet: http://www.unicef.org/argentina/spa...

Freud, S. (1914) “Introducción al narcisismo”. En Obras completas, Tomo XIV.

Protección Infantil [en línea]. UNICEF. [fecha de consulta: 08/07/2016]. Disponible desde Internet: http://www.unicef.es/infancia/prote...

Estado mundial de la infancia [en línea]. UNICEF. [fecha de consulta: 08/07/2016]. Disponible desde Internet: https://www.unicef.es/actualidad-do...


NOTAS

[1] Este tema es ampliamente investigado por Ariés, Philippe en su libro “El niño y la vida familiar en el antiguo régimen.”

[2] Winnicott, D. (1971): “Realidad y Juego” Cap III y IV. Ed. Gedisa.

[3] Viñar, M. (1986). La transmisión de un patrimonio mortífero: premisas éticas para la rehabilitación de afectados. En Territorios, número 2. MSSM. Buenos Aires, 1986

[4] Hoja de Datos: Niños y niñas soldados [en línea]. UNICEF. [fecha de consulta: 08/07/2016]. Disponible desde Internet: http://www.unicef.org/spanish/media...

[5] Convención sobre los derechos del niño [en línea]. UNICEF. [fecha de consulta: 08/07/2016]. Disponible desde Internet: http://www.unicef.org/argentina/spa...

[6] Freud, S. (1914) “Introducción al narcisismo”. En Obras completas, Tomo XIV.

[7] Protección Infantil [en línea]. UNICEF. [fecha de consulta: 08/07/2016]. Disponible desde Internet: http://www.unicef.es/infancia/prote...

[8] Estado mundial de la infancia [en línea]. UNICEF. [fecha de consulta: 08/07/2016]. Disponible desde Internet: https://www.unicef.es/actualidad-do...






Comentarios

Mensaje de laura  » 12 de agosto de 2016 » mlauragonzalez@hotmail.es 

Muy buen análisis referido a esta película, considero necesario establecer que la relación con Unicef es de suma importancia ya que siempre vela por los derechos del niño, sobretodo en situaciones de guerra, de violencia, trata de menores y vincularlo de esta forma da una mirada critica y de defensa hacia el menor victima de maltrato y prejuicio.
Ademas es importante considerar que hoy en día hay algunos lugares en los que aun se vivencian estas situaciones de guerra y de un adulto que somete al niño, privándolo de su libertad, y de su derecho de ser niño.
Es una película dramática que da una mirada a la realidad de esos pequeños que sufren estas situaciones de vulnerabilidad y que Unicef lucha por el resguardo de estos indefensos, que son marginados por gente sin corazón, ciegos por los deseos de combatir, sin medir el daño que provoca esto en la vida de ellos, como Agu, el protagonista de esta película hay muchos niños y niñas en estas condiciones, que como se analiza utiliza el juego simbólico como una especie de salida y escape de esa realidad trágica y dañina, creando así un mundo placentero dentro de su imaginación, que le haga olvidar por un segundo la dolorosa vivencia que experimenta.
Me gusto mucha esta película y este análisis me pareció muy bueno porque no hay que olvidar que en otros lugares hay pequeños que viven una realidad parecida o similar a la de Agu.





 

 
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