por 

Psicología, Ética y Derechos Humanos
(Cátedra: I)

Código 071- Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña

A.T.P.: Lic. Fernando Pérez Ferretti

Trabajo practico sobre el film:
“Billy Elliot”

ALUMNAS INTEGRANTES:

 RÍOS ERICA (L.U.: 32.517.086.0)
 SPATARO CARMEN (L.U.: 93.466.814.0)

COMISIÓN Nº: 1
FECHA DE ENTREGA: 28-02-2012

CURSO DE VERANO 2012

Análisis
sobre el film

“Billy Elliot”

Introducción

Billy Elliot (2000) es una película británica dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por Jamie Bell.
El análisis de la película nos lleva a develar la trama subjetiva que se desplegará en el accionar del protagonista, a partir de un acto que conlleva tintes azarosos, necesarios y que ponen en relieve el deseo mismo del intérprete.
La historia se desarrolla en Durham, una localidad al noreste de Inglaterra con un yacimiento de carbón, en el año 1984. Es en el seno de una familia de mineros, donde un joven de 11 años, Billy Elliot, se ve subjetivamente interpelado, hecho que pone en marcha el circuito de la responsabilidad.
Billy, hijo de un minero, recibe clases de boxeo, al igual que su abuelo lo hiciera y su padre también. Sin embargo ama la música, hecho que le está vedado dentro de su familia. Cuida de su abuela que padece de lagunas mentales y tiene un hermano que lucha como su padre por mejoras salariales para los mineros, resistiendo una huelga desde hace tiempo. Su madre falleció hace aproximadamente un año, dejándole una carta para cuando Billy cumpliese 18 años, sin embargo, él sabe el contenido de la carta de memoria.

Circuito de la responsabilidad

Es cuando Billy se dispone a concurrir a su clase semanal de boxeo que ocurre un hecho inesperado. Parte del gimnasio será destinado a que la profesora de danza clásica dé clases, ya que su sala será momentáneamente prestada como comedor para los mineros en huelga. El instructor de boxeo está informando de la situación a sus alumnos cuando empieza a sonar una música que, a la par de dar el ingreso de las niñas con tutú, desconcentra a Billy de su rutina de boxeo, comenzando a danzar en lugar de combatir con su contrincante. En ese instante recibe un grito furioso de su padre exclamando “Billy golpéalo”, hecho que provoca que lo noqueen por la distracción. A su vez, el instructor le dice que es una deshonra para esos guantes, su padre y la tradición de ese gimnasio de boxeo y le impone un castigo que será practicar con el puching ball hasta que lo haga bien y luego deberá entregarle las llaves del gimnasio a la profesora de danzas.
Los acordes de la música y las indicaciones de la profesora, hacen que Billy se desconcentre nuevamente, abandonando su tarea para devolver en ese momento las llaves, pero cuando lo hace la profesora le dice que no es momento, con lo cual se queda observando a las niñas y es invitado por una de ellas a participar de la clase.
Billy, con sus botas de boxeo, ejecuta demasiado ruido, motivo por el cual la profesora le pregunta qué número de calzado tiene y le acerca un par de balerinas preguntando socarronamente “¿a ver si te atrevés?” Billy, sin mediar ningún tipo de disgusto, se coloca las balerinas y comienza a danzar. Esta escena es la que situamos nosotras como un Tiempo 1 en el circuito de la responsabilidad, en donde esta acción es determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que se supone que se agota para los fines que fue realizada. Es decir, podemos observar que el anhelo conciente de Billy era en ese momento bailar al ritmo de la música; pero, ocurrirá un Tiempo 2 que confrontará con el tiempo anteriormente indicado. Cuando Billy va de regreso a su casa es interceptado por la profesora diciéndole –“me debés 50 peniques, tráelos la próxima clase”, a lo que él responde –“no, no puedo, yo voy a mi clase de boxeo”, respondiendo nuevamente su profesora –“creí que te había gustado”. Es la situación en la que queda Billy a partir de este dicho de la profesora que hablamos de un Tiempo 2. Es decir, este indicador señala un exceso en lo acontecido, donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo . Es en este tiempo donde Billy se ve interpelado por ciertos elementos que para él son disonantes, cómo va a gustar del ballet si sus prejuicios morales eran que todo aquel a quien le gustara el baile era marica, lo suyo era el boxeo ya que eso pertenecía a su herencia y a un guión establecido como historia familiar.
Aparece, entonces, la angustia como señal de alarma que da cuenta de que esa acción fue más allá de lo esperado, irrumpe lo real que tiene que ver con lo Universal- Singular.
A partir de la interpelación, aparece la culpa estructural en Billy que ob-liga a dar respuestas. La interpelación implica ya una deuda por la que hay que responder.
Estas respuestas son las diferentes figuras de la culpa que aparecen en él, como la vergüenza, el prejuicio, la intelectualización, el remordimiento, que estabilizan la tensión del yo, como respuestas morales tranquilizadoras de lo que puede hacerlo sentir culpable. En Billy apreciamos estas situaciones ante la justificación que le surge decirle a la profesora, que él no le debe 50 peniques ya que estuvo en su clase de boxeo. Responde allí velando la responsabilidad subjetiva, pero que a su vez devela lo no sabido de su deseo.
Dentro del circuito de responsabilidad señalaremos los indicadores situacionales que son la necesidad y el azar, dos órdenes que escapan a las decisiones del sujeto y que ambos términos tienen definiciones opuestas. Por un lado, la necesidad, es un hecho que nos afecta pero que no es obra del sujeto, está por fuera del accionar del hombre, su característica es lo inexorable, lo fatal, el destino. El azar, en cambio, se caracteriza por lo fortuito, por lo casual, lo accidental, lo contingente, también lo podemos llamar como suerte.
En el caso de los tiempos que establecimos para el circuito de responsabilidad, hablamos de necesidad frente al hecho de la concurrencia de Billy al gimnasio a boxear como algo que le es impuesto a través de la herencia, como así también la muerte de su madre, motivo por el cual ella le deja una carta a su hijo y la misma dice:
A mi hijo Billy
Querido Billy, debo ser un recuerdo lejano para ti, cosa que quizá sea buena. Habrá pasado un largo tiempo y no habré podido verte crecer, verte llorar, reír o gritar. No habré podido regañarte, pero quiero que sepas que siempre estuve ahí, contigo en todo momento, siempre estaré contigo y estoy orgullosa de haberte conocido y estoy orgullosa de que fueses mío. Se siempre tú mismo. Te amaré por siempre, mamá.

A su vez, ubicamos como elemento situacional del orden del azar, el hecho de que el comedor se halla ubicado en la planta baja del gimnasio desplazando así la clase de baile al sector en donde Billy se encontraba boxeando. Entre estos dos conceptos surge una grieta que hace emerger la responsabilidad.
La hipótesis clínica que ubicamos a partir de este circuito de la responsabilidad es la siguiente:
Billy, a través del baile, recupera la figura protectora de la madre. Ante la pregunta del jurado acerca de lo que siente cuando baila, él responde de la siguiente forma:
“no sé, me siento bien, es estar tieso y así, pero cuando empiezo, entonces, me olvido de todo, y es como desaparecer, como sentir un cambio en todo mi cuerpo, es como si hubiese un fuego en todo mi cuerpo, allá estoy, volando como un ave, como electricidad, sí, como electricidad”.
Podemos conjeturar que el baile lo transporta a una situación prenatal, sintiendo el calor, el abrigo materno, la vibración del cordón umbilical cuando refiere que siente electricidad al momento de bailar y que por ese cordón circula el placer por la música y la danza, del mismo modo cuando habla que se siente volar como un ave, flotando, como lo hace un bebé dentro del líquido amiótico del útero materno.
Al comienzo de la película, Billy pone un disco y la canción que suena dice así:
“yo bailaba a los 12 años, yo bailaba al despertar, yo bailé al salir del vientre, acaso será raro bailar desde pequeño? Yo bailaba a los 8 años, acaso será raro bailar con ese tamaño? Bailaré hasta el eterno sueño, acaso será raro bailar desde pequeño? Será malo comprender, el temor que hostiga al hombre, por qué ser tan inconciente, como un globo de aire caliente.
Mientras tanto se lo ve saltando, bailando en la cama y eleva los brazos como si estuviera volando.
De esta canción tomamos las frases: “yo bailé al salir del vientre” y “bailaré hasta el eterno sueño”. Él tiene muy presente la muerte de la madre y la carta que le dejó la misma ya que se la sabe de memoria, y en el momento en que la amiguita le pregunta si extraña a la madre él le contesta:
“no es que la extrañe, sino que me siento triste especialmente cuando de pronto me acuerdo de ella. Cuando me olvido de que murió y todo eso”.
En un momento le pregunta a su hermano Tony si piensa en la muerte y su hermano lo hace callar. En otra ocasión, el padre rompe el piano para hacer fuego y Billy le pregunta: “¿crees que ella se enfadará?”, ante lo cual el padre también lo hace callar y le dice que ella está muerta.
Anteriormente, cuando él está tocando el piano, su papá le dice que deje eso y Billy le contesta que su mamá lo habría dejado. Luego mira las fotos en donde está su mamá.
Billy, a través de todo lo expresado anteriormente como hipótesis clínica, es que puede elaborar este duelo y esta pérdida material de su madre. Cuando él expresa que se siente desaparecer en el momento en que baila, podemos suponer que en ese desaparecer tiene una conexión, un encuentro con su madre, y es la forma de elaborar el duelo por su pérdida.

Bibliografía

• D´ Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Numero 3. Buenos Aires.
• Mosca, J, C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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