por 

CARRERA: LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA ÉTICA y DERECHOS HUMANOS

Cátedra I

Profesor Titular:
Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Docentes de Práctico:
Lic. Tamara García Karo y Lic. Silvia Capurro

2º Parcial

Comisión: 5 Cátedra: 71

SÁNCHEZ ALCALÁ, María. LU: 63533810
GARCÍA GLIZT, Pablo. LU: 161988420

Curso de verano 2011

BILLY ELLIOT

El film se desarrolla en el condado de Durham, Inglaterra, año 1984. La mayoría de los habitantes trabaja en una mina de carbón y en esos momentos están realizando una huelga, la que ya lleva un tiempo, circunstancia por lo cual los trabajadores se encuentran en una difícil situación económica.
El protagonista es un niño de 11 años, Billy Elliot, quien vive con su padre Jacky y su hermano Tony, trabajadores de la mina de carbón y a su vez son representantes del sindicato que mantiene la huelga. También vive con ellos la abuela, a quien Billy cuida. Su madre ha muerto hace poco tiempo.
Tanto el padre como el hermano de Billy son hombres rudos, que siguen las costumbres del pueblo, entre las que se destaca el hecho de que los varones “deben” tener actitudes propias del sexo masculino. Por ello, Jacky en quien centraremos el análisis del film, con un gran esfuerzo económico envía a Billy a tomar clases de boxeo en el club de un amigo, también en situación de paro.
A Billy le gusta la música y bailar, como a su madre y a su abuela, la que en medio de su demencia cuenta que si hubiera estudiado, habría sido bailarina clásica. Un día cuando Billy va a su clase de box, el encargado del lugar informa que una parte del salón la va a ocupar una profesora de danza clásica con sus alumnas y antes de irse le da las llaves del salón a Billy para que se las entregue a la profesora quien sería la última en salir.
Ahí comienza la relación de Billy con la profesora y con el baile.
Empieza a tomar clases de baile y el dinero que el padre le daba para aprender a boxear, lo utiliza para aprender a bailar. No obstante, con cierta reticencia de su parte, porque de acuerdo con lo que le habían inculcado los hombres deben jugar al fútbol, pelear, etc; bailar sería “algo de maricas”.
Poco a poco se interesa cada vez más por el ballet y llega hasta consultar un libro en la biblioteca ambulante del pueblo, el que en un descuido de la bibliotecaria sustrae.
No sólo iba a clases, sino que a escondidas de su familia, el resto del pueblo y hasta de su íntimo amigo, practicaba las distintas posturas de ballet, encerrado en el baño de su casa, en la cocina sino había nadie, en la calle.
Pero, durante una manifestación el dueño del club se encuentra con Jacky y aprovecha la ocasión para decirle que el niño hace mucho tiempo que no va por el club a sus clases de box.
Jacky va al club a verificar que hay de cierto en lo que le han contado y ve a Billy dentro del grupo bailando ballet y le dice: “Tú, afuera” y después en la casa discuten. Jacky no puede comprender la situación, se enoja, trata de explicarle que no es una actividad para un hombre, y ante las justificaciones de Billy se enoja aún más y le prohíbe que siga tomando clases de ballet y además como castigo también las de box, es decir, que pretende con esta prohibición dar por terminadas las clases de baile. De esta manera resuelve la discusión y da por finalizado el problema: “Para vos ya no hay ni maldito (fucking) baile ni maldito (fucking) box”.
En simultáneo, la profesora de ballet lo anota a Billy para una audición en la Real Academia de Ballet, porque estaba convencida de sus aptitudes y creatividad para el baile. Pero la noche anterior a la audición a su hermano lo llevan preso durante una redada que hace la policía cuando perseguían a los dirigentes del sindicato que estaban llevando adelante la huelga y que manifestaban todos los días a las puertas de la mina cuando llegaba el transporte con los “esquiroles”, como llamaban a los que rompían la huelga. Este es el motivo por el cual a la mañana siguiente debían comparecer ante el Juez y Billy está con su padre acompañando al hermano en esta situación.
Ante la falta a la cita de Billy, la profesora va a su casa y le informa a la familia de la situación. El padre y el hermano enfurecen y arguyen que “bailar es cosa de maricas”.
Esta forma y manifestación de pensamiento de la familia, acorde con las costumbres del pueblo, es decir, las ideas, tradiciones y rutina de todo un pueblo están representadas en la vida y actividad diaria de esta familia. No se les cruza por la cabeza que son rudos con el niño, él debe cumplir con el mandato familiar y en una escena queda muy bien plasmado cuando Billy está escondiendo las zapatillas de ballet bajo el colchón de su cama y el padre lo interroga: “?Qué estás haciendo? – Billy: “buscando los guantes de box” y su padre le advierte: “Más vale que los encuentres porque eran de tu abuelo”. Boxear, toda una tradición en la familia.
Billy tiene bien en claro cuál es su destino, esa pasión que se aloja en su cuerpo y lo lleva a bailar. Continúa con sus clases de ballet, pero esta vez a solas con la profesora y en otro horario para que nadie lo vea. Testarudo, respondón y fiel a su meta.
En otra escena, de noche, el padre volvía del bar con amigos y pasan por la calle donde estaba el club, ven luces prendidas y deciden averiguar que sucede y se encuentran con Billy que le está enseñando a bailar ballet a su amigo, circunstancia por demás azarosa. Es un momento crucial del film, el padre sólo lo mira, reprobándolo con dolor, se tapa el rostro con las manos como si se preguntara qué voy a hacer contigo. Billy también en silencio, le devuelve la mirada con furia y determinación y sin proferir palabra comienza a bailar con fuerza, demostrando todo lo que siente, su pasión por el baile. El padre lo mira absorto y en ese instante puede ver en el rostro de su hijo, aquello que nunca pudo ver en sí mismo, pasión, una meta definida; sólo subsistía transido en su dolor de viudo.
Jacky sin decir palabra se va. ¿ A dónde se pregunta el espectador? Va a la casa de la profesora y le consulta sobre el costo posible de la carrera en la Real Academia de Ballet, ella le contesta que a la audición lo puede llevar en su auto, que no le saldría nada, pero que si entra a la academia le significarían 2000 libras y Jacky le dice que él, como padre, se hará cargo de la situación. Esta parte más la escena siguiente son muy importantes, el padre reconoce que Billy puede ser un “genio” y no hay que desperdiciar la oportunidad para que se eduque, es realmente desgarrador ver cómo decide romper con sus principios, romper la huelga, lo que le permitiría obtener el dinero para que su hijo cumpla sus sueños. Sube al transporte para ir a trabajar a la mina, al llegar se encuentran en el lugar como siempre los huelguistas, entre ellos su hijo Tony. Lo que se traduce en la siguiente escena, de gran dramatismo

“Tony: ¿qué carajo haces? No puedes regresar, no ahora
Jacky: Mira nuestro estado, qué le ofreceremos al pobrecito?
Tony: No puedes hacer esto. No ahora. Después de todo lo que soporta-
mos
Jacky: Es por nuestro Billy, quizás sea un condenado genio
Tony: Maldición, papá! No puedes hacer esto, papá!
Jacky: Apenas tiene 11 años, es un niño. Lo lamento, lo lamento hijo mío. Estamos acabados. ¿Qué alternativa tenemos? Démosle una opor-
tunidad al niño.
Tony: Por favor, no me hagas esto papá. Conseguiremos dinero para él”

A la noche, Tony le dice a Billy: “Papá tenía razón, mamá te habría dado permiso”.
Fue el azar quien puso a Billy frente a la danza, y el azar puso a su padre frente a la pasión de su hijo. Se pregunta si puede ser él quien por una decisión le haga perder a su hijo esa pasión, pasión que él mismo casi desconoce. El azar lo ha enfrentado a tomar una decisión, todo puede seguir igual o todo puede cambiar, tiene dos caminos posibles, el primero, seguir con la prohibición que instauró basado en el pensar de sus mayores y en el suyo propio que indica que solo se puede ser feliz de determinada forma, que existen actividades propias de tal o cual sexo o condición y que el único trabajo posible para ellos es el de minero, camino que permite la subsistencia en aquel pueblo donde viven, del que jamás salió porque todo lo que necesitaba estaba ahí y el segundo, sin duda incierto, pero que tal vez le permita a Billy manifestar su existencia como alguien diferente, alguien que pueda gozar realmente con lo que hace. Hay una posibilidad de existencia para su hijo, lo que creía inexorable, el destino, puede ser cambiado, solo hace falta tomar las riendas. Es necesario darle existencia a su hijo, pero eso sólo es posible si primero él mismo adquiere esa existencia. La decisión no es gratis, tal vez hasta puede ser dolorosa, el camino que elige es claro y lo afronta sin rodeos, es capaz de romper con todos sus principios y los de su medio, es capaz de romper la huelga con la que estaba absolutamente comprometido, y quedar expuesto como carnero, por seguir adelante con la decisión que tomó, de la que se hace absolutamente responsable.
Jacky ya no es el mismo, nunca más será aquel ser gris, triste y desconsolado.
Al tomar su decisión, se hace cargo, se la hecha al hombro y sale al mundo con ella, no solo permite lo que una vez prohibió, él mismo se transforma en el principal impulsor de la carrera de Billy, se lo cuenta a sus amigos, a todo el pueblo y los compromete también a ellos, a tal punto que organizan una colecta y el profesor de box propone hacer una rifa para conseguir el dinero necesario. Es él quien más festeja cuando finalmente Billy es aceptado en el Royal Ballet y se lo ve que corre casi bailando por las calles del pueblo con una sonrisa hasta ahora jamás vista en él, para contarle a todo el mundo la noticia.
Sin dudas Jacky amplía su universo y el universo del pueblo mismo. De aquí en más, los hombres además de boxear, jugar al fútbol, pueden bailar.
¿Podemos pensar que Jacky con la prohibición accesoria como castigo, “fucking box”, estuviera diciéndole a Billy: no quiero que sigas mis pasos, no quiero que te transformes en un hombre fracasado como yo?
¿Estará Jacky reeditando aquella fantasía que Winnicott diera en llamar “asesinato del padre” y a través de ello de todas aquellas leyes heredadas de generación en generación?
¿Es posible que haya necesitado ver en el rostro de su hijo la frustración y luego la rebeldía y la pasión para entender que él mismo no quería ser como su padre?



NOTAS

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