por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

“Psicología, Etica y Derechos Humanos”

Comisión Nº 20
A. T. P: Mariana Pacheco
Alumna: María Andrea Paniagua
LU Nº: 290891090

Breve reseña del film “Blade runner”:
Transcurre el año 2019. Con avances tecnológicos y el predominio de la ingeniería genética se diseñan en laboratorios los “replicantes” que son clones robotizados, adaptados para ser esclavos en las colonias espaciales. Estas unidades (modelo Nexus 6) son consideradas de un status social inferior y llamadas despectivamente “portapieles”. Además, superan en fuerza, agilidad e incluso inteligencia a sus creadores aunque son inestables emocionalmente. Así es que para controlar la violencia que son capaces de desarrollar, poseen un dispositivo de seguridad que limita su ciclo vital a cuatro años.
Un grupo de replicantes fugitivos se tornan amenazantes para los habitantes de la ciudad, motivo por el cual se crea un escuadrón parapolicial, los “blades runners” cuyo objetivo es combatirlos. La orden que reciben los blades es “retirar” (matar) a los replicantes.
Deckard (interpretado por Harrison Ford) es un blade runner ya fuera de servicio, pero convocado nuevamente por su antiguo jefe debido a los antecedentes que lo señalan como el más apto para cumplir la misión. Sin estar muy convencido, acepta realizar el trabajo argumentando que no tiene alternativas en la elección.
Deckard va retirando uno a uno a los replicantes fugitivos. De cuatro que eran inicialmente, que el último, el líder Roy Batty (interpretado por Rutger Hauer) con quien se enfrenta en la escena final.

Desarrollo de las consignas:
1) Según el autor del comentario del film, Oscar D´Amore, el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es Deckard.
Dicho autor plantea que lo sucedido en la última escena tiene efectos sobre el personaje que lo conducirían a volver sobre su acción inicial de decidir aceptar cumplir la misión. Sostiene que, si bien se muestra arrepentido, sería equívoco pensar que es la culpa la que interviene allí. Se trata más bien de un sentimiento inconsciente de culpa que hace creer al yo en la existencia de otro al que debe obedecer.
Esta creencia del yo es la que da consistencia, en el plano imaginario, a la orden que implica obediencia a cambio de vida. Siendo así, señala el autor, “Deckard es responsable moral” de sus actos al costo de impedir el surgimiento de un sujeto del deseo inconsciente.
Por lo tanto, la responsabilidad subjetiva aparece velada por la creencia del yo en ese Otro de la orden. Entonces, el autor sugiere que la hipótesis clínica apuntaría a lo que el yo desconoce, a lo que acepta en tanto elige obedecer, cumplir la orden.

2) Los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, en éste caso serían: Tiempo 1, Tiempo 2 y la Responsabilidad Subjetiva (en la conjetura de la Hipótesis clínica).
Tiempo 1: Deckard acepta cumplir la misión, argumentando no tener alternativas, se dispone a obedecer órdenes.
En la escena final; Deckard se enfrenta al último replicante. Los roles se invierten y es Deckard quien huye para salvar su vida. Finalmente Batty lo pone a salvo de la muerte.
Tiempo 2: Deckard sobrevive al enfrentamiento con Batty y se conmueve con las palabras que éste pronuncia en los últimos momentos de su vida, dice: “He visto cosas que los humanos ni se imaginan: (…) Todos esos momentos se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia… es hora de morir”
Lo dicho por el replicante tiene efectos en Deckard. Batty, sabiendo que su vida está acotada tecnológicamente, interroga al particular que lo define, pero lo enfrenta a Deckard con su posición de esclavo del poder.
En éste punto, el de la interpelación, el recorrido del circuito que se abrió, tiene que cerrar con una respuesta exigida desde la internalización de la Ley simbólica. La interpelación es la que genera una deuda, en términos de economía simbólica, es la culpa que exige respuesta.
Esta respuesta puede ser dada en el plano moral, por el sujeto anclado en el eje particular, como taponamiento a la dimensión ética lo cual impide el surgimiento de la singularidad. Es decir, puede responder el yo, que se mantiene en el plano imaginario, anestesiado, “dormido en los signos de un guión ajeno” como diría A. Ariel. O bien, la respuesta puede ser dada desde otro lugar, a partir del posicionamiento del sujeto en relación a su deseo donde se pone en marcha la responsabilidad subjetiva. Es decir, dando lugar a un Tiempo 3, produciéndose el “efecto sujeto”, que implica una respuesta desde la dimensión ética.
De manera que, siguiendo lo planteado por O. D´Amore en el texto “Responsabilidad subjetiva y culpa”, existen distintos tipos de respuestas a la interpelación que se diferencian justamente por la posición del sujeto en relación a su deseo. Estas son las figuras de la culpa: responsabilidad culpógena, la negación, la proyección y formaciones sintomáticas derivadas del sentimiento inconsciente de culpa, como recurso que anestesian la culpa, son sustitutos de ella que no dan lugar a la responsabilidad subjetiva.
En el film, esto se ve en la escena final: luego de que los roles se invierten (el blade pasa de ser cazador a ser presa), finalmente el replicante muere, después de haber salvado la vida a Deckard y pronunciado palabras que conmueven al personaje que sobrevive.
Así es que el espectador puede observar, en ésta escena, los indicios de cierto arrepentimiento en Deckard. Entonces, a partir de esa figura de la culpa que surge de la interpelación, es posible rastrear el circuito de la responsabilidad y conjeturar una hipótesis clínica que implica considerar la posición del sujeto respecto de su deseo que desconoce, confrontándose con la culpa que lo ob- liga a responder.
Hipótesis Clínica: Deckard sería un sujeto que pone su empeño en mantener al Otro consistente, completo, no hace lugar a la falta en tanto mantiene al deseo al nivel de la demanda, sosteniéndose en la posición de esclavo, de servidor del amo que es el Otro. Así se hace demandar y sus acciones siempre responden a un pedido externo, se mantiene en la obediencia para desligarse de la culpa responsabilizando al Otro por la satisfacción de su deseo.
Esquemáticamente sería:

Singular

3) En el análisis situacional que supone el recorte del film, es posible reconocer la presencia de elementos de necesidad y azar. Estos tiene un punto en común: no dependen de la voluntad humana, son ajenos al orden humano. Pero también se diferencian entre sí: los elementos del orden de la necesidad son los eventos que ocurren inexorablemente, se sabe que van a ocurrir porque responden a determinadas leyes (biológicas, físicas, mecánicas, etc.) pero no se sabe cuándo, ni cómo, ni dónde. Cotidianamente se los conoce como “destino”. Y los elementos del azar son los eventos que escapan al ámbito de la necesidad, ocurren por obra de la “suerte”, “coincidencia”, “casualidad”, “accidente”, otros modos corrientes de denominar al azar.
Un elemento del orden de la necesidad presente en la escena recortada es la muerte. Esta se torna más certera para Deckard quien se encuentra repentinamente escapando de Batty para salvarse, corre por los techos, camina por la cornisa del edificio hasta quedar colgado de una viga a punto de desprenderse (ley de la gravedad mediante).
Y entre los elementos del azar presentes podría destacarse la actitud del replicante al salvar la vida del blade. Deckard, ya sin fuerzas, dispuesto a caer al vacío, es tomado de la muñeca por Batty, quien lo sube al techo del edificio salvándolo.
Entendiendo que tanto la necesidad como el azar se configuran como componentes de las diversas circunstancias por las que atraviesan las personas, que no se manifiestan de manera pura sino que se combinan dando lugar a la complejidad misma de los eventos por lo tanto, la responsabilidad subjetiva puede ubicarse incluso en la combinación sucesiva de la necesidad y el azar, en la grieta entre ambos cabe la pregunta por la responsabilidad del sujeto.

4) Teniendo en cuenta lo que O. D´Amore, sostiene en el comentario del film, ubicando al arrepentimiento que manifiesta Deckard como figura de la culpa, el autor se refiere a la posición del personaje en tanto se responsabiliza moralmente respecto de la acción emprendida en el Tiempo 1 a partir de la interpelación en el Tiempo 2.
En el texto “El sujeto dividido y la responsabilidad”, G. Salomone propone diferenciar a la responsabilidad subjetiva de la responsabilidad jurídica y de la responsabilidad moral, planteando que éstas últimas responden a la misma lógica en tanto se mantienen en el eje de lo particular, en función a referencias legales (específicamente la responsabilidad jurídica), compartidas en el tiempo y necesarias para la regulación del lazo social. Así es que la autora incluye a la responsabilidad jurídica como una de las formas de la responsabilidad moral.
Por lo tanto, es posible inferir que en el recorta de la escena analizada no se encuentran indicadores de responsabilidad jurídica respecto del accionar de Deckard ya que no es juzgado legalmente. Pero la interpelación que genera el movimiento retroactivo desde el Tiempo 2 al Tiempo 1, responsabiliza al personaje moralmente ya que lo lleva a revisar su accionar y se reprocha mostrándose arrepentido, talvez por sus creencias, por su desempeño como blade runner, etc., pero sigue en la posición de sostener estrategias que lo justifican y lo desculpabilizan en tanto el Otro de la orden consista.

5) Tomando como referencia al cuento “El muro” de J. P. Sartre y a las referencias que hacen sobre el mismo J. J. M. Fariña y J. C. Mosca, es posible establecer una comparación conceptual respecto del circuito lógico de la responsabilidad entre los dos personajes: Ibbieta (El muro) – Deckard (Blade runner).
En el Tiempo 1: el personaje lleva a cabo una acción que persigue determinados fines y la iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida.
Vía combinación de elementos de necedad y azar, los hechos se desenvuelven complejizándose, sin que el personaje tenga control sobre ellos.
En el Tiempo 2 el personaje recibe una interpelación a partir de indicios que lo ponen en sobre aviso acerca de la acción inicial, haciéndolo volver sobre ella. Así, retroactivamente, lo emprendido en T1 adquiere otro significado, ya que lo sucedido no estaba calculado. Es en éste punto donde el yo se desorienta, y no puede dar cuenta de su acción, ya que el propósito que la determinó es ajeno a su voluntad.
El circuito está abierto, exige una respuesta para cerrarse. Entendiendo que “responsable es aquel del que se espera una respuesta”, se ubicaría en éste punto la pregunta por la responsabilidad del personaje en cuestión sobre lo ocurrido. Es en la distancia entre el T1 y el T2, en la grieta entre la necesidad y el azar, donde surge la posibilidad de rastrear la responsabilidad subjetiva, teniendo como pistas a las figuras de la culpa (que son indicadores clínicos de la responsabilidad del sujeto).
En caso de que el personaje en cuestión diera cuenta, en el recorte situacional, de un posicionamiento respecto de su deseo, en relación a lo universal que verifique la responsabilidad subjetiva, se trataría de un Tiempo 3 en el cual se produce el sujeto. Ese es el acto ético, en el cual emerge una singularidad diluyendo lo particular previo.



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