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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

MATERIA: PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

CÁTEDRA: I. LIC. JUAN JORGE MICHEL FARIÑA

Docente: LIC. Ana Corinaldesi

Alumno: Benedetti, Santiago Andrés.

E-mail: sbenedetti22@hotmail.com

Tel: 4-761-6386 o 15-6-384-4908

L.U: 29119460-0

COMISIÓN: Nº 23

HORARIO DE CURSADA: LUNES DE 16:15 A 18.00 HS.
Película: “Caballos Salvajes”

Para dar comienzo a este trabajo comenzaré relatando como da comienzo el film. Se trata de una escena en la cual se ve un día en la ciudad, en el microcentro porteño. La gente camina hacia sus actividades, rutinas, etc., es decir se muestra el orden social. Esta escena está filmada en cámara lenta acompañada de una música densa, lenta, que nos significa lo estereotipado de la situación. De pronto se hace un primer plano a una persona anciana, vestida con un sobretodo, lentes negros y un sombrero. Es el personaje de José, quien toma la palabra por medio de una voz en off que dice lo siguiente:
“Se puede vivir una larga vida sin aprender nada… Se puede durar sobre la tierra sin agregar ni cambiar una pincelada del paisaje… Se puede simplemente no estar muerto sin estar tampoco vivo, basta con no amar, nunca, a nada, a nadie… Es la única receta infalible para no sufrir.
Yo aposté mi vida a todo lo contrario, y hacía muchos años que definitivamente había dejado de importarme si lo perdido era más que lo ganado. Creía que ya estábamos a mano el mundo y yo, ahora que ninguno de los dos respetaba demasiado al otro…
Pero un día descubrí que todavía podía hacer algo para estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto…
Entonces, me puse en movimiento...”
Esta cita, y el cambio en la música una vez que termina, nos marca como este personaje está en contraste con lo estereotipado de la escena descripta anteriormente. Luego este personaje, José, entra en una Financiera. Una vez allí observa su entorno y le solicita a un ejecutivo de la misma (Pedro) que lo atienda. Este le dice que sí y lo invita a tomar asiento… José le da una nota y en el momento en que Pedro la toma son interrumpidos por el gerente de la financiera que le dice a Pedro que pasen a su oficina. Ya en la oficina del gerente, Pedro se dispone a leer la nota. Mientras lee se observa el cambio en la expresión de su rostro, se hacen primeros planos a objetos de escritorio, se escuchan todos los sonidos del ambiente de modo amplificado y la tensión prosigue cuando se escucha el sonido de un revólver que se carga. En la siguiente imagen vemos un arma que José está apuntando contra su propio cuello.
Pedro: (Con la voz quebrada) No entiendo...
José: ¿Qué pasa? ¿No sabés leer pibe? Dale, pone la plata.
Pedro: Pero no, acá no hay plata, no hay plata. Solamente en las cajas está la plata, venga mire (revisa los cajones del escritorio del Gerente).
José: Pone la plata, ¿querés que me mate?
De repente Pedro abre uno de los cajones y encuentra que uno de los cajones estaba lleno de dinero. Empieza a guardar el dinero en una mochila que le da José quien le dice: “¿Que estas poniendo allí? quince mil trescientos cuarenta y cuatro te pedí, carajo”. Mientras Pedro guarda el dinero en el bolso, la secretaria del Gerente advierte lo que está pasando y llama a la seguridad. Esto provoca que se le escape un tiro a José que impacta en un vidrio y produce una situación de pánico en la financiera. El guardia pide que tire el arma y Pedro se pone delante de José y le pide que lo apunte: Pedro: ¡Apúnteme, apúnteme!
José: ¿Cómo que te apunte?
Pedro: (Mientras es apuntado por José, se dirige al guardia) ¡No dispares, no dispares! ¡Soy rehén, soy rehén!
Logran llegar al ascensor y cuando están dentro de él bajando del edificio Pedro le dice “Apúnteme a la cabeza, grite, de órdenes” José no entiende y le pregunta porqué debía hacerlo, Pedro le contesta que porque él es su rehén… José le dice que no quiere ningún rehén y entonces Pedro le pregunta: “¿Y cómo va a salir? . De pronto se abren las puertas del ascensor y aparecen dos policías armados a los cuales Pedro les grite que no disparen, que él es rehén …José y Pedro corren hasta el estacionamiento del edificio y se observa como Pedro le lleva la delantera y no escapa sino que busca su auto y espera a que José suba. Una vez en el auto, conduce a toda velocidad por el microcentro escapando de la policía que lo persigue. Cuando logra perder a los patrulleros Pedro comienza a reír y a golpear el volante del auto eufórico por haberse escapado de sus perseguidores.

Análisis de la Responsabilidad Subjetiva.

Ahora bien, hasta aquí podemos situar el orden de la necesidad y el orden del azar.
La necesidad establece una conexión entre causa y efecto, designa a aquello que va a suceder inexorablemente Pertenece al orden de la necesidad el hecho de haber encontrado el dinero en el cajón ya que ése dinero estaba allí porque el Gerente lo había puesto allí, de hecho cuando le pide a Pedro que pasen a su oficina le dice que si viene Pérez le diga que lo suyo está en el cajón. También es del orden de la necesidad que cuando un cliente llega a una financiera sea atendido en un escritorio por alguien. Pero en esta situación también está el orden del azar, de la coincidencia, en el sentido de que por azar Pedro atendió a José ya que no era la única persona dedicada a la atención al cliente. El azar hizo que de todos los empleados en atención al cliente Pedro haya atendido a José.
El encuentro de Pedro con José y su nota surge de una combinación entre el azar y la necesidad.
Respecto de la nota, esta decía “el dilema es simple: o me devuelven lo que me estafaron o me mato aquí y ahora, porque esta empresa hace dieciocho años recibió un depósito que utilizó, malversó y nunca devolvió. Tengo setenta años y no me importa morir. Esto no es un asalto, sino todo lo contrario. Me deben quince mil trescientos cuarenta y cuatro dólares, me los devuelven o se hacen cargo de mi cadáver y después mandan a lavar la alfombra” . Aquí nos encontramos ante una singularidad en situación, se presenta como un escenario dilemático, una situación que se sustrae de la lógica precedente, desborda el conocimiento que la antecede
Pero este trabajo gira en torno al personaje de Leonardo Sbaraglia, Pedro. Y en relación a él situamos la dimensión singular en la decisión de volverse escudo de José y ayudarlo a escapar. Decisión que es una elección pero no supone tomar algo de lo ya dado. Aquí el sujeto sin calcularlo produce una singularidad que suplementa el universo preestablecido.
La dimensión de lo particular la situamos en el contexto histórico-geográfico, en el “proceder en la tierra” o más bien en el “proceder en la financiera”, en el código compartido, en la lengua ya que el acto ético, es decir la puesta en juego de lo Universal-Singular no puede realizarse sino sobre un campo determinado de códigos compartidos. En las normas de la institución y sus contratos con los clientes, los derechos de los mismos, cómo y dónde debe atendérselos, etc.
La dimensión de lo Universal se vincula con el derecho a la libre elección, libre elección que tanto Pedro como José hicieron con respecto a su propio deseo.
Pero para proseguir con este análisis cinematográfico nos valdremos del circuito de la responsabilidad y sus tiempos:

Primer tiempo: En este Pedro lleva a cabo una conducta con determinados fines con el supuesto de que su acción se agota en los objetivos para los cuales fue concebida . Es una acción que tiene comienzo y final, puede recortarse en espacio y tiempo. Es descriptivo. Es el tiempo de lo egosintónico. En Pedro situamos el tiempo 1 en la asistencia a su trabajo, atender a José como a cualquier otro cliente que lo solicite. Por la confluencia del azar y la necesidad ambos se encuentran y Pedro atiende a José, con él se traslada a la oficina del Gerente y una vez allí lee la nota y observa que el redactor de la misma se está apuntando con un arma y le reclama la suma de dinero… Ante esto Pedro le explica desesperado que no hay dinero allí, que el mismo está en las cajas, le pide que revise con él el escritorio para que compruebe que no le miente, pero cuando abre el último cajón se encuentra con una suma considerable de dinero. Rápidamente llena el bolso que José le había dado y la secretaria del Gerente, que observa desde otra oficina lo que estaba sucediendo, presiona el botón de la alarma… En un instante los protagonistas se encuentran ante la seguridad del edificio. En este momento se observa como José baja el arma y parece haberse rendido. Todo habría sido una anécdota y él habría sido capturado. Sin embargo, lo que sucede es que Pedro se pone delante de José y empieza a dar órdenes al guardia de que no dispare (“¡no dispares!”), que él es rehén. Digámoslo así, es una víctima activa, el supuesto secuestrador no emite palabra, José está en silencio y Pedro es el que lo ayuda a escapar:
Pedro: ¡Apúnteme, apúnteme!
José: ¿Cómo que te apunte?
Pedro: (Mientras es apuntado por José, se dirige al guardia) ¡No dispares, no dispares! ¡Soy rehén!, ¡Soy rehén!...
Logran llegar al ascensor y cuando están dentro de él bajando del edificio, Pedro le dice: “¡Apúnteme a la cabeza, grite, de órdenes!” José no entiende y le pregunta porqué debía hacerlo, Pedro le contesta que porque él es su rehén. José le dice que no quiere ningún rehén y entonces Pedro le pregunta: “¿Y cómo va a salir?” . De pronto se abren las puertas del ascensor y aparecen dos policías armados a los cuales Pedro les grita que no disparen, que él es rehén.
José y Pedro corren hasta el estacionamiento del edificio y se observa como Pedro le lleva la delantera y no escapa sino que busca su auto y espera a que José suba. Una vez en el auto, conduce a toda velocidad por el microcentro escapando de la policía que lo perseguía. Cuando logra perder a los patrulleros Pedro comienza a reír y a golpear el volante del auto eufórico por haberse escapado de sus perseguidores.

Tiempo dos: Es la puesta en marcha del circuito. Hasta este tiempo no hay circuito ya que el primer tiempo se agota en los fines para los que fue realizado. Es el tiempo de la interpelación. La interpelación es un deber responder por lo hecho o dicho. Pedro recibe indicadores de la realidad que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal.
En primer lugar cuando Pedro llama al Gerente de la financiera (Rodolfo) para explicarle:
Pedro: ¿Rody?
Rodolfo: (Amenazante) ¿Dónde estás?
Pedro: No..., esperá, no sabés lo que pasó, yo no soy rehén
Rodolfo: ¿Te creés que no me di cuenta? ¡Decime dónde estás!
Pedro: ¿Que hacía ahí toda esa guita?
Rodolfo: ¡Oíme pendejo de mierda! ¿Vos te crees que te mandaste una genial? ¿Qué querés, ya tenés la guita? Aunque no vas a tener tiempo ni para terminar de contarla ¡eh...!
Pedro: ¿Me estás amenazando? ¡Yo no quiero la guita!
Rodolfo: ¿Qué querés, demostrar que me la podés quitar? ¿Querés mi lugar? ¡Te voy a aplastar!
¿Qué querés, negociar por encima mío?
Pedro: ¿Negociar?
Rodolfo: ¡No te hagas el imbécil y decime dónde estás! Peter, te conviene arreglar conmigo, ¿vos sabés con quienes te metiste? ¿Qué tenés para ofrecer?, ¿Tu silencio?, tu silencio no vale nada nene, porque para nosotros vos ya estás muerto, Peter.
Pedro: (Angustiado) ¡Espera Rodolfo!
José: (Corta el teléfono)

En segundo lugar cuando Pedro le da el monto de dinero que José demandaba, ya que en ésa escena es notorio cómo Pedro se da cuenta de que las cosas fueron más allá de lo esperado. Una vez que José tiene su dinero le pregunta a Pedro que va a hacer con el resto y el le contesta que va a devolverla. Ante esto se establece el siguiente diálogo:
José: ¿Que vas a hacer con esa plata?
Pedro: Devolverla.
José: (Sorprendido) ¿A quién?
Pedro: Que se yo a quien...Usted es el de las grandes ideas dígame usted a quien.
A partir de esto se produce lo egodistónico, aparecen elementos disonantes, Pedro sabe que no puede devolver el dinero, las palabras de José lo interpelan, lo ob-ligan a responder con una conducta evitativa: “Que se yo a quien...Usted es el de las grandes ideas dígame usted a quien.”
Luego sigue un monólogo de Pedro en el que se quiebra esta conducta evitativa. Empieza a respirar agitado y con una tranquilidad que no durará mucho dice lo siguiente:
Pedro: ¿Y si nunca puedo volver? ¿Y, si se terminó Pedrito? ¿Si se cerró la puerta y te quedaste afuera? ¿Si te tiraste la montaña encima? ¡Todo se nos fue a la mierda! ¿no? ¡Todo!. (Hace un silencio, en su rostro se ve su desesperación). Me importa un carajo si era mentira, me importa un carajo (levanta la voz) si el sistema es tan corrupto como usted dice o como quien dice. ¡Me importa un carajo si usted tiene razón o ellos tienen razón, era mi vida la que estaba viviendo y era una buena vida la que estaba viviendo, hasta que usted apareció!
En este fragmento se ve cómo la pregunta de José lo interpela, lo ob-liga a responder ensayando primero una conducta evitativa, luego esta se quiebra cuando se da cuenta de que las cosas fueron más allá de lo esperado (“Todo se nos fué a la mierda”) Luego da cuenta en su discurso cómo su vida iba por un buen curso y que a él no le importa si había mentiras ocultas, o si el sistema es o no corrupto y por fin acude a la proyección cuando dice “Hasta que usted apareció” en el sentido de culpabilizar a José y desligarse.
La interpelación ha puesto en funcionamiento el circuito de la responsabilidad y retroactivamente lleva al protagonista a resignificar el primer tiempo. La interpelación, segundo tiempo, es lógicamente anterior al tiempo 1. Produce una significación nueva que compromete al sujeto con aquello que dijo y que hizo. D`Amore dice que la interpelación del tiempo 2 genera la posibilidad de un tiempo 1 re-significado a través de la culpa. Dice que contraer una deuda es contraer culpa y esto ob-liga a responder . Pedro ante la interpelación de Rodolfo y de José responde con una conducta evitativa, con el mecanismo de proyección, de negación, pero estas respuestas son momentáneas ya que mi hipótesis es que Pedro responde a la interpelación desde la responsabilidad subjetiva, es decir con un tercer tiempo. Pero antes de hacer el análisis pertinente considero fundamental pasar a formular la hipótesis clínica.
El circuito de la responsabilidad presenta tiempos lógicos, un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada que se corresponde con el universo discursivo del cual el sujeto se sujeta y que se supone que se agota en los fines para los que fué realizado. Esta acción se confronta con un tiempo 2 que señala con algún indicador que ha habido un exceso, es el tiempo de lo egodistónico donde el universo particular se resquebraja propiciando la emergencia de una singularidad que señale la incompletud del universo previo. Con Lacan lo podríamos pensar con el paso de una palabra plena cuando el eje imaginario del esquema lambda trastabilla. Ahora bien, el lazo asociativo entre el tiempo 1 y 2 se produce por medio del après-coup, una hipótesis clínica que de cuenta de ésa ligadura. Como lo señala Domínguez: “Si algo ha emergido en un segundo tiempo des-ligado del universo particular, éste buscará re-ligarlo hallando una explicación a su presencia. Finalmente será necesario un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto” Por lo tanto la hipótesis clínica es una conjetura, una construcción que de cuenta de esta vía regrediente desde T2 a T1, una construcción más allá de la escena misma que permita establecer respecto de qué tiene que responder el sujeto. Mi hipótesis clínica es que Pedro tiene que responder sobre su acto de volverse escudo de José. No existe el azar sino la determinación psíquica. Considero que Pedro se vuelve escudo porque se identifica con José, con su acto: el de arriesgar su vida para cumplir con su meta, (que al final de la película nos enteramos que José quería recuperar aquel dinero que le habían estafado para salvar lo que daba sentido a su vida, es decir, a los caballos que él había cuidado y que iban a llevar a un matadero) . Considero que el acto de José moviliza a Pedro porque lo considera un “par”. Conjeturo esto ya que cuando Pedro se vuelve escudo sin que nadie se lo pida lo primero que dice es “¡NO DISPARES!”, significante que leo como no-dis-pares,… Pedro está diciendo no somos dispares sino pares. Ahora bien, nuestro protagonista lee la nota y dice no entender, mi hipótesis es que él si entendió y porque entendió se hizo escudo, posibilitó el escape, tomó él y sólo él la palabra dando órdenes a los guardias de seguridad, y cuando finalmente escapó manejando su auto de la policía su rostro se llenó de júbilo porque no fué José quien se salvó solamente sino también él, no fué sólo José quien necesitaba escapar de la financiera, sino también Pedro, su par, su socio como se llamarán entre ellos hacia el final de la película.
La hipótesis clínica es la que abre la potencialidad de un Tiempo 3, la responsabilidad subjetiva. El sujeto que adviene en este tiempo no es el mismo que el del tiempo 1, sin embargo es en la acción emprendida en el tiempo 1 donde el sujeto anticipa, sin saberlo, una verdad que se evidenciará sustancial para su existencia. De este sujeto se espera una respuesta que suponga un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias. Entonces responsabilidad subjetiva, efecto sujeto, producción de un sujeto y a ella se liga la decisión. En la decisión el sujeto sin calcularlo produce una singularidad, no elige entre lo ya dado, sino que produce un movimiento que lo refunda retroactivamente. Con respecto a la decisión, ¿no es acaso lo que la película nos transmite? ¿No es acaso lo que nos conmueve de ésta película? Mi lectura es que la película busca decirnos esto mismo sólo que en un lenguaje no académico sino metafórico. Me refiero particularmente a la escena en la cual José cita a la obra de Máximo Gorki, “Los bajos Fondos”. La cita en boca de Héctor Alterio es imperdíble y dice lo siguiente: “Un hombre puede creer o no creer, eso es cosa suya. Porque es su propia vida la que apuesta. Por la fé, la incredulidad, el amor, la inteligencia. Y no hay sobre la tierra una verdad más grande para el espíritu humano que esta gloriosa y humilde condición: El hombre arriesga su propia vida cada vez que elige, y eso lo hace libre”…¿ Acaso no leemos aquí el “Has actuado conforme a tu deseo” ?
Sitúo esta escena porque produce un giro en la película, produce otro Pedro, uno que deja de ser el Pedro Mendoza del comienzo de la película, deja de ser “Peter” para transformarse en “El indomable”. El Indomable del tiempo 3 no es el Peter del tiempo 1. El indomable enfrenta su existencia, dejó de ser el ejecutivo de la financiera que actúa conforme a la moral y las reglas institucionales para ser el indomable, el que no se deja domar.
En el efecto sujeto hay acto . Pedro filma un video que envía a un canal de televisión en el cual dice lo siguiente: “Quiero que todos sepan que no soy ni nunca he sido un rehén. Este hombre apoyaba contra su propio cuello un revólver. Me transformé en su escudo porque creí y creo en sus razones (…) No deseo pertenecer a una empresa que seguramente a estafado a muchos otros como a él”
El indomable se atreve a hacerle una apuesta a su antiguo Gerente, que ahora lo buscaba con matones para eliminarlo. La escena es ilustrativa de esta transformación:
Pedro está cantando la siguiente canción “cuando caigan rayos del cielo que la tortilla se vuelva, que la tortilla se vuelva y que los pobres coman pan y los ricos mierda, mierda”
De repente suena un teléfono que pertenecía a uno de los matones.
Pedro: (Levanta el teléfono y se queda en silencio)
Rodolfo: ¡Menéndez me oye, hace dos horas que tendría que haber llamado!
Pedro: ¿Rodolfo?
Rodolfo: ¿Peter, sos vos?, escuchame bien, todavía estamos a tiempo...
Pedro: Hijo de puta, miserable hijo de puta...
Rodolfo: ¡No entendés que sos vos el que me está mandando a mi a la guillotina!
Pedro: ¡Mandás basura para matarme!
Rodolfo: Para encontrarte, para encontrarte...Vas a terminar con un balazo en la nuca y por nada. Entrega al viejo Peter...
Pedro: ¡Me llamo Pedro! ¿Querés hacer una apuesta? Te apuesto a ver quien muere antes y de peor manera. (Corta el teléfono).
De este diálogo me gustaría recortar lo siguiente, primero que Pedro se moleste cuando Rodolfo le diga “Peter” y segundo cuando desafía a Rodolfo a ver quien muere peor y de la peor forma, tercero y no menos importante el hecho de que esté cantando una canción en la que se da vuelta una tortilla, que para nuestro lunfardo da cuenta de un cambio, de una transformación pero si bien que se de vuelta una tortilla no es homologable a la producción de un sujeto en el tercer tiempo, me parece que es un artilugio del film para dar cuenta de la transformación de Pedro en un indomable que no está dispuesto a volver, sino a marcharse rumbo a la incertidumbre con Ana, que es la mujer que conoció y de la cual se enamoró. Creo que Pedro podría decir lo que José dice al principio del film: “Descubrí que todavía podía hacer algo para estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto”. Realiza un acto ético, se responsabiliza subjetivamente.

Bibliografía:

• Fariña, Michel J. (1998) Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Fariña, Michel J. “Responsabilidad: Entre la responsabilidad y azar”. Website de la cátedra.
• Fariña, Michel J. “The Truman Show”. Website de la cátedra.
• Lacan, J. Seminario 7, “La ética en psicoanálisis” 1959-1960. Ed. Paidos, Bs. As.
• Salomone, G; Domínguez, M., La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos, 1º ed, Bs.As. Letra Viva, 2006



NOTAS

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