por 

Facultad de Psicología

Universidad de Buenos Aires

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Análisis de la película:

“Camila”

Cátedra: Fariña Michel, J. J.
Comisión: 18
Docente a cargo: Pérez Michielli, Maria Soledad
Co-ayudante: Pereyra, Ezequiel

Alumnas:
Caballero Aldana Myrna Libreta Universitaria: 310895610
González Cecilia Florencia Libreta Universitaria: 312510240

“Camila”

Titulo Original: Camila ( 1984 )
Argentina (Drama Romántico)
Dirección: Maria Luisa Bemberg
Actuación: Susu Pecoraro, Imanol Arias, Hector Alterio
Basada en un hecho Histórico.

La Película esta centrada en una historia de amor real y trágica entre Ladislao Gutiérrez, un joven sacerdote Jesuita designado a la Iglesia del Socorro como párroco sustituto; y Camila O´Gorman, una joven aristócrata descendiente de un acaudalado terrateniente. La historia trascurre en Buenos Aires, en el siglo XIX, bajo la gobernación Rosista y en un contexto socio-cultural donde la disciplina y la moral regían los cuerpos normalizados con violencia simbólica y real, el aislamiento y el aniquilamiento de todo aquello que quiebre el orden social, era moneda corriente.
Ella había sido educada bajo las consignas de una severa familia tradicional religiosa, era muy devota, pero también muy liberal para su época, se animaba a leer libros prohibidos y a desafiar lo que la sociedad y sus padres esperaban de ella. Sensible y muy apasionada. Ladislao era un joven inteligente, libre pensador, si bien es un eslabón más de la red de poder de la institución religiosa, su proceder no es funcional a los ideales prácticos y pretende generar un actitud reflexiva y critica con respecto a lo instituido marcando su posición revolucionaria.
El Primer encuentro entre ambos es precisamente dentro de la Iglesia, cuando ella se dispone a confesarse y descubre que la voz del padre no le es conocida, se ofende y huye de la situación. Pero en el transcurso de los sermones brindados por Ladislao, Camila observa a este ser revolucionario y despierta en ella una fuerte identificación con él, que de a poco se trasforma en amor. En la película se expresa en la escena en la cual él brinda un sermón en contra de la criminalidad y la matanza injustificada.
A partir de los ideales compartidos, comienza a nacer entre ellos un amor prohibido y condenado. A pesar de la carga moral y religiosa que recae sobre ambos, deciden dar lugar a su deseo y escapan de la cuidad de Buenos Aires para refugiarse en un pueblo de la provincia de Corrientes donde instalan una escuela rural. Pasado los diez días de la huida, el padre de Camila denuncia a la joven pareja como “el acto más atroz y nunca oído en el país”; Rosas decide que debe mantener el control sobre este escandaloso acto y libra una orden de captura para ambos firmada por el mismo. Pasados unos meses, Ladislao es reconocido por un sacerdote porteño, quien lo denuncia ante las autoridades; el joven sacerdote ante esta situación puede proceder de dos maneras: en primer lugar, ir en busca de su amada y escapar; o enfrentarse a las autoridades. Al reencontrase nuevamente con su identidad disciplinaria y religiosa decide ir a la capilla y orar frente a Dios a la espera de su sentencia. Camila espera por su amado en su hogar sabiendo cual era la decisión de este.
Son apresados e informados que serán fusilados al día siguiente. Bajo esta circunstancia Camila se entera que esta embarazada. La ley prohibía matar mujeres en su condición, sin embargo no fue suficiente para impedir su ejecución.

Análisis de la Responsabilidad Subjetiva
El personaje sobre el que recae la responsabilidad subjetiva es el de Ladislao Gutiérrez, joven párroco jesuita, sobre el cual haremos el análisis siguiendo el eje de los tres tiempos lógicos; una vez realizado esto plantearemos la hipótesis clínica.
El tiempo uno: se ubica en la escena donde Ladislao se encuentra dando una misa de espalda a la concurrencia, frente al altar. Camila llega y se arrodilla en el medio del salón. Es en ese momento donde él vuelve de cara a la concurrencia y se encuentra con la presencia de Camila, la cual lo deja atónito sin poder continuar la misa. Allí surge entre ellos una mirada cómplice de sentimientos que dura unos segundos, donde luego el párroco vuelve a virar hacia el altar para continuar. Este primer tiempo nos muestra un sujeto que lleva adelante una acción afirmada, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. Hasta este primer tiempo vemos un Ladislao integro, que actúa conforme a los mandatos religiosos y si bien tiene una posición critica respecto a la realidad socio-política nacional obra conforme a las normas morales imperante y se mantiene sujeto a los imperativos categóricos del deber. María E. Domínguez infiera al respecto: “(…) se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se haya inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada (…)” . El tiempo dos: se ubica en la escena donde Ladislao asiste al encuentro con Camila en el campanario y le dice: -“Tu estas loca Camila”, “¿Que voy a hacer contigo?”,
Y ella responde: -“Lo que usted quiera”. Acto seguido la besa apasionadamente y tiempo después deciden huir. En este tiempo se observa una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores de la realidad que marcan un exceso, que lo ponen sobre aviso de su acción iniciada en el tiempo uno y que fue mas allá de lo esperado. Es el tiempo de la retracción, donde al sujeto está obligado a responder a partir de la culpa que genera la ligadura del tiempo dos al tiempo uno, es donde el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que darían lugar al acto, por la interpelación subjetiva que da marcha al circuito mencionado. Es D´Amore, quien indica: “La retroacción que genera la interpelación resignifica por que liga (ob-liga) a los elementos “disonante” que se convierten entonces en un tiempo uno, (…) un tiempo resignificando por la interpelación a través de la culpa. La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder”. Una vez que acontece el tiempo dos, el de interpelación, el sujeto esta obligado a responder; no puede evadir el circuito pero puede generar un corto que suponga, ya no una respuesta desde la responsabilidad subjetiva (tiempo tres) sino un sujeto que responde con mecanismos de defensas. Son respuestas de corte particular del sujeto. “Se abre como respuesta a la interpelación un abanico de posibilidades, a saber: el sentimiento de culpa, (…) formación sintomática. Cada uno de estos elementos puede ser considerado una respuesta que dice SI a la interpelación…” . Estos cortos circuitos se observan en Ladislao, en varias escenas cuando podemos observar al joven confendose con otro sacerdote, auto castigándose por ese sentimiento prohibido e incluso la fiebre repentina, que no es casual le impide brindar los responsos correspondientes al funeral de la abuela de Camila.
En el tiempo tres ubicamos a un Ladislao que siendo descubierto por otro sacerdote, corre hacia una capilla donde blasfema contra Cristo y termina orando frente a el. Decidiendo que debe ser apresado por el acto cometido. Fue encarcelado junto con su amada, pero en distintas celdas. Es informado por uno de los guardias que la sentencia de fusilamiento será tanto para él como para Camila; Ante esta situación le escribe una carta declarándole su amor y firma: “Todo por amor”. Aquí se ubica un sujeto entregado a su propio deseo, donde es responsable de su subjetividad. La responsabilidad subjetiva según Mosca: “Es otro nombre del sujeto” “El interés esta puesto en la subjetivación de una acción, (…), que recae finalmente sobre el Sujeto, poniéndolo este en acto” . Con esto indicamos que el efecto sujeto es una respuesta a la interpelación desde la dimensión ética, porque es el acto donde se produce un sujeto de deseo inconciente. La dimensión de lo singular esta localizada en el acto de Ladislao, en la emergencia de ese amor prohibido, movilizado por su deseo inconciente, y la actuación responsable con respecto a éste.
La responsabilidad subjetiva se ubica en la grieta entre Necesidad y Azar, se trata de una decisión del sujeto. Un indicador de necesidad es el que se observa en el contexto socio-histórico en el que transcurre la historia, bajo un régimen autoritario y normalizador, donde la Iglesia constituye un dispositivo de poder que pretende instaurar el orden disciplinario. La escena que ejemplifica esta necesidad es cuando Ladislao es levantado en peso por una autoridad superior de la Iglesia “Rosista”, señalándole que el sermón brindado no era acorde al proceso normalizador. Fariña indica al respecto, “Necesidad (…) son aquellos sucesos ajenos a la voluntad humana. Las personas no somos responsables de todo lo que nos sucede. Cuando en una situación rige por completo el orden de necesidad, la pregunta por la responsabilidad del sujeto carece de toda pertinencia” . El azar, en cambio rige eventos que escapan a la lógica de la necesidad, por Ej. Coincidencias, casualidad y accidentes. Precisamente estos se pueden deducir de la escena en la cual Ladislao es enviado como párroco sustituto, a la Iglesia del Socorro; la misma iglesia donde el hermano de Camila realizaba su carrera sacerdotal.
La hipótesis clínica se trata de la posición deseante del sujeto, del lugar donde se ubica dicho sujeto ante el deseo. Se arma tal hipótesis cuando se resignifica el tiempo 2 con el tiempo 1. Esto lo encontramos en la película, cuando en un tiempo uno Ladislao es un sujeto totalmente sumiso a las leyes religiosas y morales, sin embargo esta actitud se ve modificada cuando emerge en él un sujeto deseante que cede a su deseo, en este caso su amor por Camila. Lacan señala: “la única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica es de haber cedido en su deseo” . La culpa es la contra cara del deseo: Ladislao es enfrentado a aquella identidad disciplinaria y religiosa de la que había querido desprenderse; cuando es reconocido por un sacerdote porteño reacciona corriendo desesperadamente hacia la capilla, blasfema contra Cristo pero termina orando frente a él. Paradoja para la relación lógica entre deseo y culpa, Según indica D`amore: “La culpabilidad en este sentido es el pago de la deuda con el deseo, eso es lo que arroja al destino particular de lo moral. Es el cierre de lo ético, de una dimensión por el peso real de la culpa en lo óntico” . Desde la responsabilidad jurídica indicamos a un sujeto autónomo (Ladislao) capaz de autogobernarse, conciente de sus actos con voluntad e intención, susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones. El joven Párroco desde esta postura, se encuentra imputable ante las leyes morales y religiosas que rigen en la época, por lo cual asume su deuda en la espera a su captura que conlleva a la muerte de ambos.
La comparación que se extrae entre Camila y El Muro, es la siguiente: 1) El personaje de Ibbieta no desempeña una responsabilidad jurídica ya que desde su posición el acto que lleva a cabo, la jugarreta, es del orden del inconciente, es decir desde una responsabilidad subjetiva. Ladislao, en cambio, es conciente del acto realizado, como así también subjetivo. Cuando Ibbieta es interpelado en un segundo tiempo, el encuentro con el panadero, quien le indica que atraparon a gris en el cementerio, ocurrió eso que para Ibbieta era inesperado e impensado, y su repuesta ante esto fue: reír y llorar, donde el sujeto es tocado por aquello que lo deja perplejo.
En el caso de Ladislao, cuando es descubierto, corre hacia la capilla del lugar, blasfema y ora ante Dios, esperando la hora de su muerte. Se posiciona desde el lugar de un sujeto deseante que responde ante su deseo. Un sujeto que espera por su captura, para pagar por esa deuda que impuso a la sociedad, por su amor prohibido y que los llevara a ambos a la muerte. 2) La necesidad y azar de ambos son muy distintas si bien los en los dos esta en juego el contexto socio-histórico; en el caso de Ibbieta se trata de un prisionero de guerra y en Ladislao un sacerdote regido por el disciplinario religioso. Es en el azar, donde se encuentra una coincidencia que lleva a Gris a estar en el cementerio en el momento en el cual Ibbieta realiza la broma, así como Ladislao es designado a la misma Iglesia donde asistía Camila. 3) También se ubica desde la hipótesis clínica de ambos una diferenciación. Desde Ibbieta, se observa su deseo a vivir, en cambio desde Ladislao un sujeto revolucionario que infringe la ley conforme a su deseo por un amor prohibido.

Bibliografía:

 Michel Fariña, J. (1992): “Ética profesional”. “Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos”. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.

 Jinkis, J. (1987): “Vergüenza y responsabilidad”. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.

 Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996): “Veinte años son nada”. “Causas y azares”. Número 3. Buenos Aires.

 Mosca, J. C. (1998): “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En “Ética: un horizonte en quiebra”. Eudeba, Buenos Aires.

 Alemán, J. (2003): "Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo". En “Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política”. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

 Salomone, G. Z.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En “La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos”. Letra Viva, 2006.

 D’Amore, O.: “Responsabilidad y culpa”. En “La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos”. Letra Viva, 2006.

 Ariel, A.: “La responsabilidad ante el aborto”. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.

 Freud, S. (1925): “La responsabilidad moral por el contenido de los sueños”. En “Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto”. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.

 Sartre, Jean Paul: “El muro”, Editorial Losada, Bs. As., 1972.

 Michel Fariña, J.: “Responsabilidad: entre necesidad y azar”. En “Psicología, Ética y Derechos Humanos”. Ficha de cátedra. Publicado en la página web de la cátedra.

 Lacan, J. (1988): “La ética del psicoanálisis”. En “Seminario VII”. Paidós Buenos Aires.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: