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Análisis de la película Camila.

Introducción
Camila es un film basado en una historia de amor real “revolucionaria” que transcurre a mediados del siglo XIX, bajo el gobierno de Rosas, donde el discurso impulsado por el poder es incuestionable, sin dar lugar bajo ninguna circunstancia a controversias discursivas.
Todo transcurre en un clima de tensión y de imposiciones, así como también de mecanismos controladores y sancionadores que van instaurando el imaginario social de la época.
La familia de Camila los O´Gorman operan también y principalmente su padre, como portador de ese poder instaurado, imponiendo ideales disciplinarios a toda la familia. Virginidad, castidad, obediencia, sumisión, se presentan explicitas e implícitamente en ese mandato familiar normalizador.
Por otra parte la Iglesia constituye otro de los dispositivos presentes que organiza y funda el orden disciplinario. Se mantiene al servicio de los ideales políticos imperantes del gobierno Rosista, posibilitando de este modo la continuidad del sistema imperante de la época.
Los protagonistas de este amor revolucionario son Ladislao Gutierrez, sacerdote jesuita perteneciente a la institución religiosa, y Camila O´Gorman perteneciente a una familia tradicional porteña, educada bajo las consignas severas de un mandato normalizador incuestionable.

Desarrollo
El personaje sobre el cual centraremos nuestro análisis de la responsabilidad subjetiva es el Sacerdote Ladislao. Para ello haremos un recorrido sobre cada una de las escenas que consideramos pertinentes para la interpretación del circuito de la responsabilidad que organizan la situación.
Ladislao presenta diferentes posiciones a lo largo de todo el film, ya sea desde las normas morales instituidas del poder político como religiosas.
Coincidimos con el cometario propuesto por Faletti y Vazzaro, que al comienzo de la trama histórica el personaje Ladislao se muestra más bien sumiso y disciplinado, acatando la normativa religiosa y política. Es a partir del discurso de Navidad que realiza Ladislao, movilizado por el asesinato de un comerciante de libros prohibidos por el régimen rosista, que manifiesta una postura ya no alienada al régimen totalitario, sino adoptando una postura más bien critica y revolucionaria.
Esta postura es advertida por los sectores del poder, lo cual los agita y moviliza ya que atentaría contra este orden.
Coincidimos con el comentario en el tiempo 1, en que Ladislao y Camila se miran intensamente dentro de la capilla,(cuando él está de espalda dando la misa y luego gira y la ve a ella); así mismo suplementamos al comentario que hay otras miradas, como la escena del juego del gallito ciego en el cumpleaños de Camila, otra cuando él acude a la cita de Camila pero se queda mirándola desde lejos sin que ella lo perciba. También podemos agregar la mirada recatada de la sociedad de la época.
Coincidimos en parte con el tiempo 2, en que en la escena del campanario hay una interpelación al sujeto del inconsciente, cuando Ladislao le dice a Camila: “Estas loca! Que voy a hacer contigo? Ella le responde “lo que Ud quiera” Ahí es cuando él la besa y le dice “Que va a ser de nosotros? Luego le pide que por favor se vaya. También suplementamos una anterior interpelación, en tiempo cronológico, cuando Camila le declara su amor en el confesionario, lo inferimos a partir de indicadores tales como su mirada, el sudor de su rostro, el aumento de ritmo respiratorio que estarían dando cuenta del modo de responder a la interpelación, así como también con su pasaje al acto, cuando le dice “Callate, no quiero escucharte, es la casa de Dios” y sale corriendo. Esto estaría dando cuenta de otro modo de respuesta a la interpelación, pero sin que se produzca aún un cambio de posición subjetiva. (D´Amore, 2006)
También se ve claramente con las producciones sintomáticas de Ladislado acontecidas (después del suceso del confesionario) como la fiebre y el delirio producto de esta. Coincidimos con el comentarista que pueden ser leídas como una forma sustitutiva de goce ya que la satisfacción directa de ese deseo no es acorde con la ética disciplinaria que Ladislao intenta sostener. De hecho en la película se ve como Ladislao se reprime y “le da la espalda” a su deseo. (D´Amore, 2006)

La hipótesis clínica que interpretamos del cometario es que el sujeto del tiempo 2 que es un sujeto deseante, que acude a la cita con Camila, la besa y huyen, indicadores estos que permite resignificar las miradas con Camila del tiempo 1, dando cuenta que estas miradas no eran inocentes y que su amor a Dios no era incondicional.
La hipótesis clínica es una manera de ligar al sujeto con su acción para que devenga acto, la acción puede ser cualquiera, en Ibbieta fue la broma, en esta afirmación vemos un sujeto bien afirmado, intención de llevar a cabo su jugarreta que se afirma en su testadurez. En el tiempo 2 de Ibbieta el sujeto se ha desvanecido y plantea un interrogante ¿en el cementerio? Aquí se constituye el circuito retroactivamente en “en que hice cuando quise hacer una jugarreta”
En el tiempo 1 de Camila, son las miradas de Ladislao hacia Camila. En el tiempo 2 podríamos pensar en Ladislao en “porque empecé a mirar a Camila? es Ladislao quien se interroga ¿Que voy a hacer contigo? Estas loca! Interpelación que es vivida por el sujeto como ajena al yo.
En el tiempo 3, el de la admiración, Ibbieta ríe y llora y exclama con admiración ¿en el cementerio?.Los indicadores de la risa podría dar cuenta de la satisfacción del deseo de “seguir viviendo” y el llanto da cuenta de la culpa inconsciente.
En Ladislao lo podemos situar cuando escribe la carta a Camila: Camila mía, ya que no hemos podido vivir en la tierra unidos, viviremos en el cielo unidos ante Dios, Te abraza. Tu Gutiérrez. Todo por amor.
Aquí podemos leer con el Tu Gutierrez como algo de la posición inconsciente del sujeto se desprende, que no estaba presente en acto. El “tu” estaría dando cuenta de “ser de Camila” y dejar de pertenecerle a Dios.
En cuanto al tiempo 3, no coincidimos con el comentario, en el cual emerge el sentimiento de culpa tramitado en síntomas: la confesión, el autocastigo y fiebre, ya que éstos son otros modos de respuesta en los cuales no hay un hacerse responsable. Por el contrario, creemos que hay cambio de posición subjetiva por parte de Ladislao cuando el paga por esa culpa, con la cautividad del cuerpo y con su muerte. (D´Amore, 2006). Se confirma con la carta que le envía Ladislao estando ambos en prisión, previo al fusilamiento, cuando le escribe: Camila mía, acabo de saber que mueres conmigo. Ya que no hemos podido vivir en la tierra unidos, nos uniremos en el cielo ante Dios. Te abraza. Tu Gutiérrez. Todo por amor. De esto se desprende por un lado, teniendo en cuenta el sujeto del inconsciente, (no autónomo) que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, por eso es que Ladislao no hace nada por escaparse y carga con el ser de la culpabilidad, pagando la deuda con su deseo. Paga con su cuerpo la culpa de haber dado lugar a su deseo, estar junto a Camila por siempre. Es la culpa la que ob-liga a responder ( D´Amore, 2006)
Y por otro lado, teniendo en cuenta el sujeto autónomo, de la responsabilidad moral, encontramos a un Ladislao en plena conciencia e intención de sus actos, el cual será juzgado de acuerdo a “las recopilaciones y partidas”, que lo acusarán de haber cometido delito de sacrilegio y se castigará con pena de muerte. Es decir si se es responsable jurídicamente puede imputarse la culpabilidad del sujeto. (D´Amore, 2006).
La responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar. (Mosca, 1998.) Es pertinente señalar que el destino de Ladislao no es solo producto de la necesidad y del azar; ubicamos este ultimo en la escena de la tertulia en Corrientes, organizada por el comandante del lugar, a la cual asisten Camila y Ladislao, que hizo que coincidiera en tiempo y espacio un sacerdote porteño compañero político del padre de Camila, y que reconociera a Ladislao y lo confrontara desenmascarándolo. En “El Muro” también el azar hizo de las suyas, en el momento en que Ibbieta hace la jugarreta, Gris se pelea con los primos y decide ir a esconderse en el cementerio. (Fariña, ficha de la cátedra: Responsabilidad entre necesidad y azar)
En cuanto a la necesidad, como destino inexorable en una sociedad de mediados del siglo XIX, bajo el despotismo de Rosas, cualquier acto que trascendiera lo instituido y atentara contra el orden debía ser castigado, incluso sin juicio previo. De hecho ambos protagonistas son fusilados sin ningún miramiento, incluso trasgrediendo la ley que prohíbe matar a una embarazada.
Al igual que en el cuento de “El muro” de Sartre, la necesidad es el mismo tipo de presión por parte de un régimen totalitario, que en uno es recibido de parte de la Dictadura de Franco durante la guerra civil española ( siglo XX) y en otro por el gobierno de Rosas.( siglo XIX).

Conclusión:
Podemos concluir diciendo que el sujeto es siempre responsable de su posición, pero puede hacerse o no responsable. A la interpelación no se puede no responder, lo vemos a lo largo de las posturas que fue adoptando Ladislao desde la negación y el rechazo hasta el abordaje de su propio deseo culminando con su muerte.

Bibliografía:
D´Amore, O: Responsabilidad Subjetiva y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol 1: Fundamentos. Letra Viva 2006.
Dominguez, M E: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En la transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol 1: Fundamentos. Letra Viva 2006.
Michel Fariña, J: Responsabilidad: entre necesidad y azar. En Ficha de cátedra.
Mosca, J C: Responsabilidad otro nombre del sujeto. En ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Fariña
Cátedra: I

Ayudante: Lic. Viviana Carew
Co-ayudante: Lic. Julia Calderone.
Alumnas: Amoretti, Sandra. DNI: 22.757950
Iannello Vanesa . DNI: 30593741
Cuatrimestre: 1° cuatrimestre 2010.
Com.: 17



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