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Tomando en cuenta el comentario de los autores Faleti Marcos y Vezzaro Claudia sobre el film “Camila”, el personaje sobre el que se centra el análisis de la Responsabilidad Subjetiva es Ladislao, un sacerdote de 24 años proveniente de la Campaña Tucumana, que conoce a Camila O´Gorman, con quien nacería una simpatía desde un principio, que luego se convertiría en un gran amor prohibido por la sociedad Rosista del siglo XIX.
Se explicita como este personaje adquiere diferentes posiciones con respecto a las normas morales instituidas socialmente, a los mandatos provenientes desde la ética del deber religioso y con su deseo mismo.
Los autores del comentario proponen una hipótesis al respecto de la Responsabilidad Subjetiva del Padre Ladislao. Este personaje al inicio de la trama se muestra como un sujeto disciplinado y sujeto al discurso moral de esa época. Su función sacerdotal esta totalmente basada en este mandato sin manifestar ninguna actitud critica al respecto. Se lo muestra en sintonía con este discurso dogmático-religioso. El indicador que dan estos autores para sustentar lo dicho es la escena en donde Ladislao llega a Buenos Aires y participa de la tertulia con los O´Gorman y el Obispo local (ambos referentes simbólicos de la jerarquía económica y eclesiástica). Estos personajes sugieren a Ladislao no olvidarse de portar en su pecho la divisa punzó, que simboliza la adhesión al régimen Rosista. La falta de Ladislao no consiste en una posición crítica, ya que al venir de otra provincia desconoce estos códigos, y por el contrario, se muestra sumiso y disciplinado ante estos requerimientos, como en sintonía con los mismos. Podemos afirmar entonces, que para nada hay aquí señales de una responsabilidad subjetiva.
Si bien el asesinato del comerciante de libros prohibidos por el régimen Rosista llevado a cabo por mazorqueros parece fragmentar a Ladislao y tomar una postura mas critica presentando un movilizador discurso en uno de sus sermones, podemos decir que es en el punto en que conoce a Camila y empieza a tratarse con ella, en que ira posicionándose en relación a su propio deseo, totalmente inconciente e inaccesible por el momento.
Vemos como a partir del sentimiento amoroso despertado entre ambos personajes, como Camila es quien siempre será la que lo busque, se acerque, e interpele a Ladislao. Indicador de esto resulta ser la escena en donde Camila le lleva ropa suya para darla en donación, y dentro de ella “olvida” una medalla dentro de un pañuelo blanco, entre esa ropa. Cuando Ladislao, al percatarse se lo devuelve, ella no se lo recibe y le pide que también lo dé a los pobres. En esta escena no solo se hace notoria la intención de Camila de inquirir e interpelar a Ladislao, sino que con el gesto de él de devolverle ese pañuelo blanco (símbolo de la pureza femenina) con la medalla dentro, Ladislao esta manifestando aun una posición de abstinencia y de no responsabilidad ante su deseo inconciente. Si bien entonces, algo de ese deseo ya empieza a aflorar, es por ahora solo en Camila en quien se hace evidente ya, su posición con respecto al mismo.
En el momento en que Ladislao es interpelado mas literal y específicamente por Camila, es en la escena de la confesión de ella ante él, donde Camila le declara su estado de enamoramiento. Podemos decir que ahí mismo Ladislao se confronta cara a cara nuevamente con su deseo, y resistencialmente da por concluida la confesión y se retira para ponerse a orar. Esta interpelación entonces, ya comienza a romper con la compensación que mostraba Ladislao hasta ahora.
Camila y Ladislao habían cruzado sus miradas días antes durante la misa que él oficiaba, y ante esto el había sentido como emergía de si un deseo conflictivo en relación a su posición sacerdotal. Luego de esto su sentimiento de culpa lo obligaría a infringirse castigos corporales, y esta misma culpa es lo que indicaría que habría actuado resistencialmente a su deseo. Pero en el recién marcado Tiempo 2, y ante la evidente interpelación de Camila, Ladislao se halla inquirido a responder ante el determinismo del Otro, y con esto no me refiero a Camila, sino a su estructura inconciente.
Este es el tiempo del interrogante, de la división del sujeto entre su deseo mas profundamente escondido, y entre su deber concientemente moral. Es precisamente en esta escena, en donde Camila mas allá de lo explicito le confiesa su amor, y en donde este sacerdote se encuentra interpelado a posicionarse en cuanto a su deseo, para llegar luego a responsabilizarse frente al mismo.
Tomando lo expuesto por Salomone en su texto “El sujeto dividido y la Responsabilidad”, la interpelación, retroactivamente, lleva a resignificar lo acontecido en un primer Tiempo lógico, en una acción determinada, totalmente en concordancia con el universo del discurso en el que el sujeto se halla inmerso y que supone, se agota en los fines para los que fue realizada. Este Tiempo 1 se verá confrontado con el Tiempo 2, antes mencionado. Por lo tanto, en el film “Camila”, lo interpelado en Ladislao con respecto a su deseo resignificará el tiempo en el que él decide no darle lugar al acercamiento de Camila. Esto se plasma en la escena antes citada en donde Ladislao se prohíbe (mediante su huida del templo y su posterior confesión) desear a Camila y se ubica en una posición meramente sacerdotal.
No quisiera dejar de mencionar que la culpa sentida por Ladislao, luego de que Camila le confiese su amor en el confesionario, oficiara de nexo y de una especie de condición de posibilidad para que desde el Tiempo 2 (en donde él es interpelado) retorne a una primera acción (Tiempo 1 ) sobre el que luego deba responder (Tiempo 2) y por consiguiente decidir. O sea que el sentimiento de culpa ya es señal de que dicha interpelación ha puesto en marcha al circuito subjetivo.
Pero algo falta para que el circuito de la Responsabilidad se concrete, aunque vale la pena aclarar que el concretamiento del mismo no se da para nada de forma conciente ni configura un acto pensado, sino que como explica Ma. Elena Dominguez en su texto “Los carriles de la responsabilidad”, el circuito de un análisis es el tiempo en que se verifica la responsabilidad subjetiva, es una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto. El tiempo 3 entonces, es donde se reduce definitivamente la responsabilidad del saber hacer con el propio deseo inconciente. Y este acto, por ser responsable, se constituye como ético, ya que llama al sujeto a responder, produciéndolo. El sujeto esta ahora como efecto de la palabra que lo divide.
El Tiempo 3 en el film, se ubica en el momento en que, por una carta enviada por Camila, se encuentran dentro del campanario y Ladislao le dice “¿Qué voy a hacer contigo?”. Ella responde “lo que ud. Quiera”. Ante esta nueva interpelación y respuesta de Camila que una vez mas apela a la emergencia de un Ladislao deseante, ël se corre de la posición neutral y besa intensamente a Camila, acto en el cual se produce un sujeto del deseo inconciente. Con la inmediata y consecuente huida de ambos, Ladislao asume la Responsabilidad Subjetiva del tercer Tiempo.
Pero indicadores de las escenas posteriores a la huida de ambos a Goya y bajo el pedido de captura, terminan poniendo en duda a la “consistencia” del Tiempo 3 en Ladislao. Explico porqué…una vez instalados en Goya, en donde crean una escuelita para niños carenciados del lugar, trascurren algunas escenas en donde a Ladislao se lo muestra atravesado por la angustia y el desarraigo, pero parece mantenerse aun responsable de su deseo. En el momento en que él y Camila son invitados a una tertulia local y son descubiertas sus identidades por un sacerdote porteño, Ladislao corre desesperadamente a la capilla del pueblo, ingresa violentamente, blasfema contra Dios, pero termina orando frente a El. Aquí es donde se ve como este personaje es asistido nuevamente por el sentimiento de culpa que parecería dar cuenta de la inconsistencia y no-definitiva toma de posición con respecto a su deseo. Como sugieren los autores del comentario, “el no haber regresado rápidamente en búsqueda de Camila para emprender la huida denota la conflictiva personal en la que Ladislao se encuentra”.
Esto puede ser interpretado como el retroceso desde una posición subjetivamente responsable a otra donde prioriza los mandatos disciplinarios y las normas morales que lo regían en un primer tiempo. Y todo esto movilizado, una vez mas, por el sentimiento de culpa.
Esto nos lleva a preguntarnos: realmente existió en Ladislao un Tiempo 3?, o fue un intento del mismo?, o este ultimo tiempo en él sigue estando proclive a ser cuestionado o quebrantado? ¿Es entonces, un ultimo tiempo, que se da de forma definitiva en Ladislao?...
Otra hipótesis, que resultaría mas favorable para este personaje, es que su corrida hacia la capilla seria por el advenimiento de la angustia que estaría canalizando por medio de la oración como formación de compromiso, como ritual obsesivo, y el no huir junto a Camila seria por la toma de conciencia decisiva acerca de su deseo y de las consecuencias de su responsabilidad en cuanto a él. A Ladislao no le importaría ya morir por esa causa justa. Es decir, se estaría haciendo definitivamente responsable de su propia subjetividad.
Dicho esto, podemos afirmar entonces, que la responsabilidad subjetiva se terminaría de consolidar en los momentos finales del film, donde por el pedido de captura y muerte que había sobre Camila y Ladislao, él deberá morir para terminar con esa culpa. De esta manera es como finalmente cede ante su deseo, y esto es entendido por la sociedad dominante Rosista como una traición, como la ruptura del pacto y del mandato moral al que antes esta alienado. Pero también significa una traición a si mismo, en cuanto a su anterior proyecto de vida dentro del marco de la Institución religiosa y del régimen autoritario en que estaba inmerso.
Hay una hipótesis clínica con respecto al sentimiento de culpa de Ladislao. Este sentimiento es tramitado por medio de diferente síntomas, como la fiebre que lo aqueja y le impide oficiar el entierro de la abuela de Camila luego de que días antes ella le confesara su sentimiento de amor hacia el; como su impulsivo deseo de confesarse luego del primer entrecruzamiento de miradas de ambos en el templo; y otro ejemplo es el autocastigo que se infringe en la piel luego de la escena en que Camila le ofrece su ropa para donar con su pañuelo blanco en ella.
Vemos como estos síntomas expresan algo que ni el mismo sospecha en ellos y que no se propone comunicar, sino guardar para si. Por lo tanto, estas acciones sintomáticas, como afirma Freud, son un propósito inconciente que sin embargo esta muy bien motivado y determinado por motivos no consabidos a la conciencia. Los síntomas son la vía que encuentran para manifestarse. En este sentido Ladislao esta manifestando y expresando para si a su sentimiento de culpa ante la posibilidad siquiera de ceder a su deseo por medio del autocastigo, la fiebre y la confesión.
Con respecto al azar y la necesidad, podríamos servirnos de la escena en donde Camila escucha en el velorio de su abuela al dialogo en donde su hermano le comenta a su padre que Ladislao no podrá oficiar el responso, ya que estaba muy enfermo y con fiebre. Este podría ser un elemento del azar ya que por mera casualidad Camila se encuentra cerca de su padre y así se entera del estado de Ladislao y corre a verlo. Pero al mismo tiempo, no era nada casual que este sacerdote no se hallara presente en el velorio, teniendo que volver a ver a la cara a la mujer que anteriormente lo había interpelado y declarado su amor que lo había enfrentado tan duramente con su propio deseo. Entonces, desde el lado de Ladislao era sumamente necesario el no estar ahí.
Otro indicador del azar es la escena donde son descubiertos en la tertulia de la que ambos participaban en Goya, si no fuera porque casualmente un sacerdote porteño estaba alli presente no hubieran sido descubiertos allí. Paralelamente, allí se establece también la necesidad de que al descubrirlos, deberían morir, tal como Rosas lo había dispuesto. Esto se concreta con el fusilamiento que necesariamente acontece al final del film.
En Ladislao la culpa que va sintiendo a medida que es interpelado y convocado a responderse a si mismo se manifiesta como antes dijimos, a través de diferentes acciones sintomáticas en las que parece volver a fragmentarse y escindirse entre su deseo y su deber sacerdotal.
Damore afirma que no hay deseo sin culpa, es decir, que en lo que denominamos Tiempo 2 (que marca un exceso en lo acontecido e Ladislao en relación a su deseo) surge la culpa que lo hace retomar hacia el Tiempo 1, donde estaba conforme consigo mismo. Esta culpa finalmente se diluirá en el momento en que la singularidad emerja, en cuanto haya un acto ético, un efecto sujeto. La culpa es transformada en Responsabilidad Subjetiva. En el caso de Ladislao, hay también una relación con la responsabilidad en su dimensión Jurídica. El contexto que lo enmarca como sacerdote, dentro de la sociedad porteña de la época bajo la gobernación Rosista, lo convierte en un sujeto autónomo ante la ley, y responsable de sus actos. Por lo tanto, primeramente su enamoramiento y luego su huida junto a Camila, configuran actos imputables y culposos. Vemos como bajo la dimensión jurídica; culpabilidad y responsabilidad son sinónimas.
La responsabilidad jurídica restringe la responsabilidad al término de la conciencia, de la intencionalidad conciente. En cambio la responsabilidad subjetiva interpela al sujeto mas allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconciente.
Ladislao entonces, desde la dimensión jurídica es considerado como sujeto responsable, y por lo tanto culpable de sus actos. Tal es así, que la Ley Rosista al considerarlo culpable, lo condena a la pena de muerte. Por lo tanto en este personaje hay culpa en tanto a la dos dimensiones: subjetiva y jurídica a la vez, pero marcando la notable diferencia de que ante su deseo Ladislao no deviene sujeto autónomo, pero si lo es a ojos de la dimensión jurídica.
Para finalizar ya, en el intento de comparar conceptualmente al film “Camila” con el de Ibbieta del cuento “El muro” de Sartre. Mientras que en Ladislao el Tiempo 1 será la afirmación de no involucrarse con Camila, y de seguir fiel a sus preceptos morales, en Ibbieta este primer momento es un tiempo de testarudez, de obstinación conciente en su mentira acerca del paradero de Gris.
En el Tiempo 2 hay perplejidad Ibbieta, se pregunta sorprendido por lo dicho en su primer momento, lo cuestiona. Ladislao se cuestiona también por su posición en relación a su deseo inconciente de ceder ante el amor terrenal. Aquí lo que los diferencia es la mentira que en Ibbieta lo atormenta ya que terminaría representando al verdadero deseo, totalmente escondido para él.
El Tiempo 3 se ve marcado mas literalmente en Ladislao a mi entender, pese a los momentos en que la culpa lo parece volver a sorprender. En Ibbieta se vislumbra en su risa y posterior llanto, en donde en definitiva, también manifiesta hacerse cargo de su deseo. Aquí podríamos plantear otra diferencia entre ambas situaciones, ya que en el caso de Ibbieta aquel otro al que su deseo se relaciona, ya ha muerto cuando él parece caer en la responsabilidad Subjetiva de su acto.
Podríamos contrastar el deseo de vivir de Ibbieta más allá de todo (involucrando esto, el hecho de que por mas opuesto a su aparente voluntad e intención, haya revelado el verdadero paradero de su amigo Gris, quien resultaría muerto), contra el deseo de vivir de Ladislao, a pesar de que por la responsabilidad asumida se tenga que morir.



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