por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología.

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cátedra: I
Titular: Fariña, Juan Jorge Michael
Ayudante de Trabajos Prácticos: Del Do, Adelqui
Comisión: 2
Alumnas: Carolina Bonanno y Sabrina Denza

1er Cuatrimestre del 2010

Síntesis del film:
La película desarrolla la trágica historia de amor entre Camila O´ Gorman y el sacerdote Ladislao Gutiérrez. Los hechos toman lugar en Buenos Aires a mediados del siglo XIX.
Camila fue una joven educada bajo severas consignas de una familia tradicional religiosa en donde la virginidad y el acatamiento eran un mandato indiscutible
Ladislao era un padre Jesuita que había venido desde Tucumán. El primer encuentro entre él y Camila se produce mientras ella le confiesa sus pecados, pensando que él era su confesor anterior. Cuando Camila se da cuenta que no se trata de su conocido confesor, huye.
La próxima vez que los dos se encuentran es en la fiesta de cumpleaños de Camila. Ella esta jugando al gallito ciego y trata de adivinar quién es el Padre tocándolo y pidiéndole que diga algo.
Un asesinato del comerciante de libros prohibidos por el régimen Rositas conlleva a Ladislao a tomar a una posición crítica presentado un sermón muy controversial donde reprimenda las acciones de los individuos involucrados. Camila comienza a ver en el nuevo capellán, alguien con el cual se siente identificada y que comparte sus ideales, que no es indiferente al despotismo del régimen rosista.
La atracción entre los protagonistas crece. Sin embargo, Ladislao se refugia en distintas acciones (autoflagelarse, confesiones, evitaciones) para tratar de olvidar la pasión que siente por Camila. Ella le confiesa su amor. Frente a esta declaración él se enferma y le da una fiebre muy alta.
Luego de varios encuentros- desencuentros, se encuentran en el campanario de la iglesia y se besan. Los dos huyen hacia Corrientes donde ejercen como maestros. Finalmente los descubre el sacerdote y los denuncia en Buenos Aires. Los detienen y encarcelan. Rosas mandan a ejecutar a ambos
Análisis:
El análisis de la película se centrara en el personaje Ladislao Gutiérrez. En este análisis intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, formular una hipótesis clínica, ubicar las categorías de necesidad, azar, culpa y responsabilidad.
Ladislao en un primer momento del film se muestra como un personaje sumiso, disciplinado y acatando las normas establecidas. Es un personaje que se encuentra atravesado por el discurso moral imperante y frente al cual no tiene ninguna actitud crítica. Se halla en una posición de no-responsabilidad en relación a su propio deseo y en una sumisión desubjetiva a los sistemas de poder (Ética del deber religioso, régimen rosista)
En una de las primeras escenas del film podemos advertir como Ladislao, recién llegado de Tucumán, participa de una tertulia en la finca de los O´ Gorman. En esta reunión el obispo local le llama la atención por no estar utilizando la divisa punzó, insignia roja que simboliza la adhesión al régimen rosista. Frente a esto Ladislao se muestra avergonzado y rápidamente accede a utilizar la insignia. Ladislao en esta primera parte se sitúa en una posición de sometimiento a las insignias del otro.
Para el análisis de la responsabilidad subjetiva centrado en el personaje de Ladislao Gutiérrez, dividiremos a fines didácticos el film en dos partes (en el cual se incluyen una secuencia de escenas) una primera parte que abarcara desde el comienzo de la película hasta la huida de ambos a Corrientes, y una segunda que comprenderá desde la estadía de ambos en Corrientes hasta la finalización del film. Esta división nos permitirá señalar diferentes formas en que un sujeto se posiciona frente a la interpelación. Llamamos responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo, que no es dueño de su voluntad e intención. Esta responsabilidad puede vislumbrarse en un circuito denominado: circuito de la responsabilidad y que consta de tres tiempos.
El tiempo 1 se caracteriza por ser un tiempo en el cual el personaje “lleva adelante una conducta con fines determinados en el supuesto de que se su actuación se agota en los objetivos para los cuales fue concebida” .
En el film se podrían situar distintas escenas que permiten vislumbrar acciones que se agotarían en los objetivos para los que fue concebida; y sin embargo, se podría hacer una lectura a posteriori que algo del orden del deseo ya había comenzando a aflorar entre ambos. Esta lectura de que algo del deseo ya comenzó a circular entre los protagonistas se puede realizar a posteriori cuando el tiempo 2 del circuito de la responsabilidad permite resignificar el tiempo 1.
Puntuaremos algunas de estas escenas: Camila le alcanza al Ladislao unos vestidos para donar a los pobres; el seriamente la reprende: “¿De verdad piensas que esta frivolidad puede servirle a los pobres?”. Ella se angustia y le responde: “No tiene porque humillarme, yo solo trato de ser mejor”. Camila le tira las ropas. Ladislao encuentra entre los vestidos un pañuelo con una medalla. Luego de esta escena Ladislao va a la casa de Camila con la excusa de hablar con su compañero Eduardo y aprovecha su ausencia para entregarle a Camila el pañuelo blanco con la medalla adentro. Camila le responde: “Quédeselo, capaz le sirve a los pobres” a lo que Ladislao responde: “Ellos te agradecen los vestidos, y yo también te agradezco”.
Estas escenas se pueden ubicar como antecedentes, en las cuales se pone en juego algo del orden del deseo; sin embargo la escena que nos muestra más claramente la fractura de Ladislao es aquella, en la que él y Camila se miran intensamente dentro de la capilla. Esta mirada vale más que mil palabras. Ladislao siente como emerge en él un deseo conflictivo en relación con su posición de sacerdote.
El tiempo 2 se caracteriza por ser un tiempo en donde “(…) el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenia al comienzo” . El sujeto se ve interpelado por ciertos elementos disonantes y algo de esa diferencia le pertenece. Se abre aquí el campo de la responsabilidad subjetiva “confrontando al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno (…) En este campo, el sujeto es siempre imputable, en términos éticos” “Momento propicio para la emergencia de una singularidad que en consonancia con lo universal, demuestra la incompletud del universo previo, junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían”.
Este tiempo 2 resignifica el tiempo 1, posibilitando así la formulación de alguna hipótesis clínica acerca de qué es responsable el sujeto. Tanto en el caso de Ladislao como en el personaje del cuento “El muro” de Sartre, Ibbieta, vemos una similitud en que ambos protagonistas son interpelados y deben responder. En el caso de Ibbieta la hipótesis clínica seria que es responsable de haber hablado, de su deseo de querer vivir. En el caso de Ladislao podemos conjeturar que el personaje es responsable de la emergencia de ese amor prohibido movilizado por su deseo inconsciente.
La interpelación de este tiempo 2 se materializa en el momento en que Camila le confiesa su amor diciéndole que está enamorada de alguien que no se puede casar, explicitando de esta manera su amor hacia Ladislao. Ante esta situación Ladislao comienza a sudar y aumenta de su ritmo respiratorio. “Estos indicadores dan cuenta de una operación resistencial con respecto a algo de la dimensión de su subjetividad, de su deseo”
A partir de este momento surge en el personaje de Ladislao la culpa subjetiva que es señal de que la interpelación ha puesto en marcha al circuito subjetivo. Emerge el sentimiento de culpa tramitado en síntomas: la confesión, el autocastigo y la fiebre como una respuesta ad hoc a la interpelación . La culpa hace a la retroacción generada por la interpelación que resignifica el tiempo 1, se retorna sobre la acción por la que se “debe” responder. Esta lucha interna entre deseo y culpa se puede observar en la escena donde Ladislao se encuentra en la cama con fiebre, Camila lo va a visitar y lo besa. Ladislao le sujeta la mano pero posteriormente la suelta y se da vuelta rechazando la situación, señales de que advino el sentimiento de culpa.
La interpelación es en términos económicos lo que genera deuda, culpa en el sentido lato. Dicha dimensión podía ubicarse en este caso como una culpa ante haber cedido a su deseo.
El film continua mostrando varias escenas en donde Ladislao vacila en relación a su propio deseo. Finalmente acude a una cita en el campanario con Camila y la besa.
Luego de encuentro en el campanario deciden huir. Camila y Ladislao se asientan en Goya, un pueblo de Corrientes en donde ejercen como maestros. Podemos ubicar esta acción como un tercer tiempo en donde ya no se ve ese joven disciplinado que acata las normas sino que observamos completarse el circuito de la responsabilidad. El protagonista no es el mismo que en el tiempo 1 sino que vemos un joven que actúa, que responde como sujeto de la responsabilidad. En este tercer tiempo es el de la responsabilidad subjetiva en que una singularidad denuncia la incompletud del universo previo. Se trata de un tiempo 3 que verifique una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto. Ladislao ha dado término a su deseo más allá de los mandatos religiosos y morales.
De acuerdo a lo planteado hasta aquí podemos decir que Ladislao se ha hecho responsable subjetivamente. Con respecto a la responsabilidad jurídica, esta “se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, la cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, al ámbito de la intencionalidad consiente” “el sujeto autónomo, (…) es el sujeto de la voluntad y la intención. En el caso del personaje de Ladislao podemos decir que es responsable jurídicamente ya que su acto se realiza conforme al principio de razón y bajo una plena intencionalidad.
Para llegar a constituirse un acto ético y el circuito de la responsabilidad debemos tener en cuenta la categoría de necesidad y azar. La responsabilidad del sujeto se ubica en la grieta entre necesidad y azar
Definiremos las categorías de azar y necesidad para poder dar cuenta de ellas en el film. La necesidad se define como una categoría lógica matemática, por fuera de la subjetividad, conduce al sujeto a un determinado modo de obrar y tiene que ver con el determinismo que escapa al azar. Con respecto al azar se define como algo imprevisto, no calculado.
En el caso de la película podemos ubicar del lado de la necesidad el contexto socio-histórico-político en que esta historia tuvo lugar: el régimen dictatorial rosista. Se refleja en el film una sociedad regida por un sistema político basado en el aislamiento y aniquilamiento de todo aquello que fragmenta el orden social imperante. Un gobierno que “aplasta las subjetividades bajo el efecto particularista, instaurando mecanismo de vigilancia y sugestión con una fuerte tendencia a la domesticación y normalización.”
Varios acontecimientos de la película reflejan este contexto socio-histórico: la obligación de utilizar la divisa punzó (insignia roja que simboliza la adhesión al régimen rosista), el asesinato del comerciante de libros, así como en una escena de la vida cotidiana en donde el padre le señala a Camila que “la mujer soltera es un caos, es un desorden de la naturaleza, para someter esa anarquía hay solo dos caminos: el convento o el matrimonio. (…) El matrimonio es el orden y ni la gente ni un país puede vivir sin orden”
Con respecto al azar situaremos en esta primera parte de la película al azar en el encuentro fortuito entre Camila y Ladislao.
En la segunda parte del film Camila y Ladislao se encuentran instalados en Corrientes. Ambos han cambian su identidad y se desempeñan como maestros. En el pueblo son muy respetados porque son los primeros maestros que ejercen en ese lugar.
Durante su estadía en Corrientes, ambos son invitados a participar de una tertulia. En esa reunión, se encuentra un sacerdote porteño que estaba de paso y reconoce a Ladislao. El sacerdote lo increpa y le dice: “¿Cómo le va padre Gutiérrez, no se acuerda de mí? ¿Hasta cuando pensaba seguir escapando? Dios no olvida a los que ha elegido, no es casual que yo esté aquí”. Este encuentro fortuito es otro indicador del azar.
El encuentro fortuito con el sacerdote porteño, provoca que Ladislao se confronte nuevamente con aquella identidad disciplinada y religiosa de la cual quería desprenderse. El sacerdote increpa a Ladislao, quien nuevamente debe dar una respuesta. Frente a esta situación Ladislao huye generando en los espectadores la sensación que va en busca de su amada Camila, pero sorprendentemente Ladislao ingresa violentamente a una capilla, y a los gritos blasfema contra la imagen de Cristo: “¿Por qué no me dejas vivir en paz?”. Termina este suceso con un Ladislao orando en la iglesia.
En esta escena conseguimos vislumbrar como Ladislao coloca la responsabilidad en el otro, en este caso Cristo. Apoyándonos en Sartre podemos decir que cuando el sujeto ubica la responsabilidad en algún otro, actúa de mala fe. Sartre precisa que “todo aquel que quiere buscar excusas para su vida en algún tipo de determinación. (…) aquel que se quiere amparar en que el medio le ha impuesto una determinada elección” , habita en la mala fe.
Ladislao se ve enfrentado nuevamente con sus tensiones internas y en contradicción con su primera decisión (huir con su amada); Ladislao corre hacia la iglesia y reza. Trayendo como consecuencia de esta acción, que ambos sean apresados, para posteriormente ser fusilados.
De acuerdo al desenlace del film y la postura adoptada por Ladislao, se nos abre las siguientes preguntas: ¿Se puede ubicar que aconteció (en la primera parte del film) un cambio de posición subjetiva en Ladislao en relación a su propio deseo? ¿Se podría continuar sosteniendo que esa huida de Ladislao hacia Corrientes con su amada es consecuencia del advenimiento de un nuevo sujeto?
Son preguntas que abren a la reflexión acerca del actuar de Ladislao.
Se podría teorizar (tal como lo hemos hecho en nuestra primera parte del trabajo), que la huida de Ladislao con Camila se corresponde a un cambio de posición subjetiva del protagonista deviniendo un nuevo sujeto; o como un intento desesperado de solución que encuentra Ladislao frente a las circunstancias que lo rodean.
Nosotras entendemos que es posible situar ese actuar como un intento de posicionarse de manera diferente frente al deseo, pero que Ladislao no lo puede mantener, ya que frente a una circunstancia azarosa de la vida, su decisión inicial declina. Esta hipótesis se puede sostener apelando a escenas anteriores al encuentro con el sacerdote porteño, en donde se observa un Ladislao vacilante y angustiado por su decisión de huir; reflejando las inconsistencias de Ladislao en cuanto actuar de acuerdo a su deseo.
De acuerdo con lo planteado en esta ultima parte del trabajo, consideramos que recién se puede ubicar el tercer tiempo de la responsabilidad subjetiva en la instancia final de la trama. Ubicando como indicador la carta que escribe a Camila desde su celda en la cual le expresa: “Camila mía, acabo de saber que mueres conmigo, ya que no hemos podido vivir en la tierra unidos, nos uniremos en el cielo ante Dios, te abraza, tu Gutiérrez”. Esta Carta daría cuenta de una toma de posición tardía con respecto a su deseo.
Tomando como ejemplo el film “Camila” logramos situar que sí bien en cualquier situación es posible ubicar componentes tanto de azar como de determinación; el sujeto siempre es responsable. El sujeto es responsable de sus elecciones, sin ningún tipo de garantías. En la grieta que se surge entre necesidad y azar emerge la posibilidad de elección.

BIBLIOGRAFÍA
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• Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Comentario de la película por Faletti Marcos y Vezzaro Claudia.



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