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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Análisis del cuento “Casa tomada”
Autor Julio Cortázar

Materia: Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra: I - Fariña, Juan Jorge Michel
Comisión: 02
Ayudante: Pérez Ferretti, Fernando
Alumnas: Renteria Beltrán, Guadalupe DNI: 31.148.569
Zazzali, Ma. Soledad DNI: 32.618.009

Curso de Verano 2011
Créditos
Libro: Bestiario
Autor: Julio Cortázar
Cuento: “Casa Tomada”
Personajes: el narrador y su hermana Irene

Tomamos para dar cuenta del circuito de la responsabilidad el relato de Julio Cortázar “Casa tomada”. Texto cuyo narrador en primera persona es el personaje elegido para trabajar. A pesar de ser el protagonista, esta voz que nos conduce por la historia, no tiene nombre. Esta situación nos parece interesante para pensar algunas hipótesis que podrían vehiculizar nuestro trabajo: no tener nombre propio podría tener que ver con lo que él dice respecto de sí mismo -que no es él quien importa sino su hermana Irene y la casa, que son lo verdaderamente importante. O tal vez haya algo de su condición de sujeto como tal que se vea imposibilitada para afirmar su nombre. Dejaremos este planteo abierto hasta el final de nuestro recorrido.
Nuestro personaje y su hermana Irene viven en la casa familiar. Una casa muy antigua, por donde han pasado ya varias generaciones. El narrador hace una descripción de la casa minuciosa, como así también relata todo lo que ellos hacen a modo de rutina (limpian la casa, Irene teje la mayor parte del día y él lee sus libros de literatura francesa). El personaje comenta que ninguno de los dos ha formado pareja y ya entrando en los cuarenta años se encuentran con la idea de que su “matrimonio de hermanos “era la necesaria clausura de las generaciones asentada por los bisabuelos en la casa. Así es como el narrador nos va dejando en su relato algunas pistas que después retomaremos para el análisis.
Una noche, mientras él preparaba el mate, se da cuenta que habían entrado y tomado la parte trasera de la casa. En ese momento, decide cerrar la puerta de roble que conectaba las dos alas y de ese modo clausura esa parte. De esta manera, ellos quedaban viviendo en la parte frontal de la misma, la cual abarcaba: la cocina, un pasillo, el baño y los dormitorios; luego el living que daba a la puerta cancel, de ahí al zaguán y finalmente la calle.
Es ahí, en la toma de esa decisión, donde ubicamos el Tiempo 1 de nuestro circuito. El personaje tenía que tomar una decisión frente a la intrusión. Podría haber llamado a la policía o luchar contra los intrusos y sin embargo, decide cerrar la puerta y continuar viviendo del otro lado de la casa junto a Irene. Esa acción la realiza pensando que la misma permitirá solucionar el problema de los intrusos, sin imaginar que luego tendrá consecuencias.
Vemos claramente como el azar estuvo presente en cuanto a la toma misma de la casa y en el momento en que el personaje menciona que “…felizmente la llave estaba de nuestro lado…” .
En cuanto a la necesidad, podemos ubicarla en relación al modo de construcción de las casas de determinada época y en algunos barrios en particular (por calles nombradas y otros datos puede pensarse en una zona adinerada de la Capital Federal), donde las viviendas eran construidas con puertas que separaban las diferentes habitaciones como forma de privacidad. Luego veremos qué responsabilidad le corresponderá en el asunto al personaje.
Así es como el relato continúa con el narrador contando las rutinas de ambos, ahora de ese lado de la casa. Él comenta que con esa división la tarea de la limpieza se había simplificando, quedándoles así más tiempo libre. Ubicamos aquí la primera figura de la culpa, la cual está expresada bajo la forma de una racionalización.
Como segunda figura de la culpa podemos mencionar la angustia que manifiesta el personaje al pensar en algunas de las cosas que habían quedado del lado de la casa tomada, como por ejemplo sus libros de literatura francesa y su pipa de enebro.
Por otro lado Irene, si bien extrañaba algunos objetos, aún conservaba los tejidos que eran lo más importante para ella. Ésta como la anterior figura de la culpa son las que nos permiten ir ubicando que la decisión tomada fue despertando en los personajes sensaciones no previstas.
Pero un día algo inesperado sucede. Los ruidos de los intrusos llegaban a la puerta de roble, se oían más cerca. Habían tomado la otra parte de la casa. Estamos en presencia de un Tiempo 2 que comienza a desplegar sus efectos.
Sin cálculo alguno el personaje se sorprende frente a la nueva intrusión. Es ahí cuando decide huir, salir de la casa y cerrar la puerta cancel. Al ver que el tejido de Irene quedaba detrás de ella, lo suelta. Sin ninguna posesión, más que la de sus propias personas, quedan del lado de afuera. En ese momento, él se ve interpelado y tira las llaves por la alcantarilla diciendo: “No fuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada”.
Ahora que hemos desplegados los dos tiempos, intentaremos formular una Hipótesis Clínica, la cual será desplegada en las coordenadas del eje Universal-Singular, ya que si nos quedáramos en el plano de lo Particular solo se podría decir que ellos eran dos hermanos muy unidos que perdieron la casa a causa de unos intrusos a quienes ellos no pudieron sacar. Y frente a esta situación, cabría la pregunta si deberían haber llamado a la policía o haber tomado otras medidas de seguridad para que no llegaran al otro lado. Pero como iremos desarrollando, esa intrusión no es tan lineal, es una singularidad que desplegaremos enseguida.
Para delimitar nuestra Hipótesis Clínica, nos parece necesario hacer mención a los conceptos de Ley Social y Ley Simbólica.
Respecto de la primera y basándonos en Levi Strauss, la misma permite la vida en sociedad al marcar el orden que es impuesto por la cultura sostenido en la prohibición del incesto y el parricidio.
Por otro lado, la Ley Simbólica - la Castración es la que ordena y estructura al sujeto. Ubicamos en el cuento “Casa tomada” algo que nos permite ver que la Ley Simbólica, ley fundamental, le era desconocida al personaje. Este, en el momento de la interpelación pareciera vislumbrar algo de lo no sabido. Es ese cuestionamiento el que lo lleva a cerrar la última puerta, lo que nos habilita a pensar que hay algo del Tiempo 3 que puede surgir.
El personaje se lanza a la incertidumbre, se inaugura allí un sujeto que hasta el momento no había aparecido.
En el cuento encontramos dos frases que funcionan a modo de indicio para pensar nuestra Hipótesis: “(…) A veces llegamos a creer que era ella [la casa] la que no nos dejo casarnos (…) Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por los bisabuelos en nuestra casa (…)” . Esta frase demuestra que el personaje nada sabía que la imposibilidad de la unión no era producida por la casa sino por la Ley Simbólica que desde el desconocimiento regía.
Otra de las frases relevantes que se encuentra al inicio del relato es: “Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.” Tomamos esas palabras como indicio para comenzar a pensar cuál fue la interpelación del personaje, ya que terminan cumpliendo con lo mencionado. “Voltear” sería desarmar ese vínculo incestuoso con la hermana antes de que fuera demasiado tarde. Pero también era necesario irse de esa casa, que los mantenía detenidos e inmóviles en el tiempo.
La interpelación se le juega al tener que abandonar la casa, cerrar esa puerta y nunca más volver a entrar. Así como Irene se despoja de su tejido, él tiene que dejar atrás a la casa y a Irene. El deseo inconsciente de soltar esa relación por demás incestuosa que había cerrado diferentes puertas en la vida de ambos empieza a concretarse. El tirar la llave por la alcantarilla expresa la decisión de no volver atrás y al mismo tiempo permite abrir otras nuevas posibilidades. Así es como vemos aparecer en escena la responsabilidad subjetiva del personaje.
Pareciera que el tiempo y el paso de la vida eran los que invadían a ese “matrimonio de hermanos”. Entonces cabe la pregunta ¿Estaría realmente tomada la casa por intrusos o era la sombra de esa ley desconocida lo que hacía que el personaje se fuera poco a poco yendo de esa casa, cerrando puerta por puerta?
La decisión de tirar la llave es un acto ético porque ahí él juzga la situación y decide darle fin a la relación incestuosa que mantenía con su hermana (ya que les imposibilitaba concretar una salida exogámica). La misma incluye una nueva posición subjetiva.
Es en este sentido que podríamos hablar de un Tiempo 3. Ahora sí y jugando con lo mencionado al principio del trabajo -en relación al nombre del personaje-, podríamos decir que se inauguraría junto con ese Tiempo 3 un nombre propio para nuestro narrador. Hay un nuevo sujeto que asume la castración, la imposibilidad de mantener cristalizada la relación incestuosa con su hermana. El personaje es ahora un sujeto que se reconoce barrado, castrado.

Bibliografía:
 Ariel, A. (1994). Moral y Ética. Una poética del estilo. En El estilo y el acto. Ediciones Manantial, Buenos Aires.
 Cortázar, Julio. “Casa tomada” en Bestiario. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, 1994.
 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.: (2007) "El acto de juzgar entre el dilema y el problema ético". Inédito. Ficha de cátedra www.psi.uba.ar
 Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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