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Parcial domiciliario
Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cátedra I

Profesor titular: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

A.T.P: Lic. María Elena Domínguez

Segundo cuatrimestre 2010

Comisión 10

Débora Balbaryski (L.U 331108880)
Antonella Dinardi (L.U 330190800)

El regreso del olvido
En el presente trabajo llevaremos a cabo un análisis del personaje principal extraído del film “Cinema Paradiso”, articulando conceptos teóricos desarrollados a lo largo de la materia.
La elección del personaje se debió a que el mismo tomó una decisión comparable a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de Sartre, ya que en ambos casos es posible situar una modificación a partir del despliegue de un exceso, iniciando un posible camino hacia la responsabilidad subjetiva.
Teniendo en cuenta el desarrollo de los acontecimientos de la vida de Salvatore (Toto), el protagonista de la película, intentaremos ubicar un circuito de responsabilidad subjetiva, esto es, tiempos lógicos que organizan la situación a analizar.
Comenzaremos situando un primer tiempo en que Toto, a sus veinte años, emprende su partida hacia la ciudad de Roma, dejando atrás su pueblo natal, Giancaldo, así como también a su madre, hermana y Alfredo, el operador de cine del pueblo con quien entabló una estrecha amistad, y que como veremos más adelante, ocupó un rol paterno en su vida. Será Alfredo quien, minutos antes de la partida en tren rumbo a Roma, le exigirá a Toto que no regrese jamás, que no se contacte a través de ningún medio y que se olvide de ellos. A pesar de que la partida se agotaba en el fin de progresar, esta imposición es llevada a cabo al pie de la letra, y durante treinta años, Toto se desvinculó por completo de sus seres queridos, sin nunca regresar a Giancaldo.
Resulta conveniente tomar en consideración el contexto en el cual transcurren los hechos, el cual permite comprender la concordancia de la acción llevada a cabo por Toto respecto del universo de discurso en el cual se hallaba inmerso. La situación socio-económica familiar era precaria y la ausencia del padre de Toto, quien se encontraba en la segunda guerra mundial, generaba mayores complicaciones al no poder contribuir con ingresos monetarios. Las carencias se podían observar en distintos fragmentos de la película, siendo que las necesidades básicas no se encontraban satisfechas. Por otra parte, las posibilidades de progreso a nivel profesional en el pueblo eran escasas y esto motivó la insistencia de Alfredo en convencer a Toto de buscar un próspero futuro en una ciudad importante como Roma.
La ausencia, y luego la confirmación de la muerte del padre de Toto, contribuyó a que el rol paterno fuera ocupado por Alfredo, quien a su vez, veía en el niño al hijo que nunca tuvo, y quien hacía hincapié en que el pequeño no repitiera su historia y pudiera forjar su propio camino, rodeado de felicidad y éxito. Consideramos que la importancia y la imposibilidad de cuestionar la palabra del padre formaban parte de la cultura y habitualidad del personaje, lo que creemos sería coherente con el acatamiento de la disposición efectuada por Alfredo.
Podemos comprender la lógica del accionar de Toto en concordancia con los significantes que lo determinaron como sujeto, con sus valores, sus creencias. No obstante, resulta pertinente ubicar cierta falla en la responsabilidad moral, al ausentarse por completo durante treinta años, pretendiendo olvidar su pasado y su familia, incumpliendo de este modo con lo esperable según los valores socialmente compartidos. De este modo, podemos situar alguna referencia a la responsabilidad moral teniendo en cuenta lo que está bien y lo que está mal, mientras que no hallamos en el film acciones en Salvatore que pudiéramos identificar con la responsabilidad jurídica en función del sistema de referencias legales. A lo largo del presente trabajo no haremos alusión al sujeto autónomo, de la voluntad, del discurso jurídico sino al sujeto del inconciente, “…sujetado a los avatares de la ley y el lenguaje” .

A partir de la muerte de Alfredo, treinta años más tarde de la partida de Toto, el protagonista recuerda distintos momentos de su vida en Giancaldo, y decide regresar a su pueblo natal, constituyéndose de este modo el segundo tiempo lógico.
La emergencia de un exceso podríamos ubicarla en dicho fallecimiento, debido a que encontramos allí la singularidad que permite interpelar el mencionado tiempo uno, produciendo un quiebre en el universo de discurso del sujeto y resignificando lo anterior instituido. Esta interpelación es la que pone en marcha el circuito y “Luego la culpa ob-liga a una respuesta ad hoc a la interpelación; es decir, dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación, se funda en su resignificación el tiempo 1, facilita una respuesta que aunque no es considerada todavía tiempo 3 -aquel de la responsabilidad subjetiva- responde a la interpelación.”
La caída de la figura de autoridad conduce al desvanecimiento de la sanción de no regresar a su pueblo, una brecha se abre allí y podríamos pensar en la posibilidad de un sujeto dividido, que ahora puede tomar una decisión y enfrentar al pasado, interpelándolo. En este momento se demuestra “la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” . La muerte de Alfredo es el exceso que permite que Salvatore decida regresar a Giancaldo, siendo que el encuentro con sí mismo y con su historia hizo posible la resignificación del tiempo 1; resultando el retorno algo más que una simple despedida a Alfredo.

Considerando a la hipótesis clínica como la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo 2 resignifica al tiempo 1, siendo ésta la que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias; podemos ubicar en el film lo siguiente: Salvatore debe responder por su alejamiento ante la interpelación que conmueve su universo particular, que hasta ese momento él creía completo, sin llevar a cabo cuestionamiento alguno. Dicho alejamiento nunca antes había estado en cuestión, hasta que la interpelación desarmó la intencionalidad del tiempo 1, tal como lo dice Oscar D´amore: “Dejarse interpelar (la culpa que ob-liga en retroacción al tiempo 1) es desanestesiar la desresponsabilización que crea finalmente la obediencia” . En este punto es que ubicamos la decisión del sujeto, más allá de la mera obediencia al dictamen de Alfredo.

Con respecto a la decisión que toma el protagonista de regresar a su pueblo de origen entendemos que la misma se encuentra influenciada por diversos elementos. Por un lado, la culpa y la responsabilidad y, por el otro, factores de azar, necesidad y determinación. La muerte de Alfredo en sí resultó necesaria para activar el circuito como el exceso que permitió resignificar su pasado. El momento particular de la vida de Salvatore en que muere Alfredo estaría vinculado a lo azaroso, a lo fortuito, a lo accidental. No obstante, creemos, tal como lo desarrolla Mosca, que invocar únicamente al azar como justificación del accionar implicaría borrar la responsabilidad del sujeto por su acto. En este sentido “la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar.”
En relación con la determinación, es decir, aquellas marcas que constituyen al sujeto como tal, encontramos esenciales en la vida del protagonista las siguientes: la pasión por el cine inculcada por Alfredo y compartida con el mismo, el rol paterno que él cumplía para Toto, los valores que este hombre supo transmitirle como así también la familiaridad establecida entre los integrantes de su pueblo natal.
Cabe mencionar que permanecer fijado en cualquiera de estos tres polos impide ubicar la responsabilidad del sujeto, taponando la brecha.

La llegada de Salvatore a su lugar de origen y el contacto con su entorno de aquel entonces, con su madre, sus conocidos, y aquel cine que tantas alegrías le trajo, le permitió reparar en que aún conservaba recuerdos nostálgicos de todo aquello que creía olvidado. Sin embargo, luego de tantos años transcurridos, quienes alguna vez fueron sus amigos hoy los sentía como extraños.
Esta resignificación del tiempo 1 nos permite preguntarnos acerca de un posible cambio de posición subjetiva, dado que Salvatore se disculpa frente a su madre por el abandono durante tantos años y admite haber sentido miedo de volver. Sin embargo, esta respuesta a la interpelación, ¿podríamos pensarla como una forma de culpa tapón o hay una culpa que “hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder” ? Apelar al miedo de volver, ¿resulta un modo de responsabilizarse subjetivamente por el abandono efectuado o simplemente es una forma de justificar su moralmente criticable accionar? Dicha respuesta ante la interpelación podría entenderse como una salida yoica del circuito de la responsabilidad, bajo la forma del sentimiento inconciente de culpa.
La puesta en marcha del circuito de la responsabilidad no supone necesariamente la apertura a la responsabilidad subjetiva. Puede ocurrir también que el recorrido vuelva sobre los elementos disonantes para cerrar el circuito de una manera particular, respondiendo a la interpelación y volviendo de este modo al surco de lo moral. En este caso no habría singularidad, sino taponamiento de la dimensión ética.
Por su parte, la culpa en el sentido de aquella que ob/liga, aparece en el momento en que muere Alfredo, y con él, las prohibiciones impuestas por la ley paterna. Es esta culpa la que permite que el circuito de la responsabilidad se despliegue, interpelando el tiempo 1 y generando tanto la decisión de regresar al pueblo como el replanteo acerca de los motivos por los cuales se ausentó durante tanto tiempo.

No obstante el contenido desarrollado en la película no proporciona la información suficiente para establecer un tiempo 3, en el cual surge el efecto sujeto y se despliega la dimensión ética, las cuestiones plasmadas previamente nos permiten pensar en la posibilidad de su futura emergencia, en la cual “se verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal, inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado” . Las últimas imágenes de la película nos muestran un Salvatore que regresa a Roma luego de presenciar el funeral de Alfredo, llevando consigo el legado que el mismo le dejó encomendado antes de fallecer. Es así como, al final del film, Salvatore contempla, con lágrimas en sus ojos, las imágenes censuradas de las películas que Alfredo proyectaba en el Cinema Paradiso. Podríamos plantear que el desvanecimiento de ciertas prohibiciones impartidas por una figura de autoridad podría producir un cambio en la posición del sujeto, quedando de este modo una puerta abierta acerca de su vida futura.

Resta la incertidumbre de saber si aquella brecha ha sido simplemente taponada y su vida continuará tal como era previamente, representando la muerte de aquella persona tan significativa un mero episodio lamentable, o si realmente hubo algún cambio profundo que refleje la emergencia de un sujeto que se responsabilice por sus actos, respondiendo en la línea de su deseo inconciente.

Bibliografía

• D’Amore, O. (2008). Responsabilidad y culpa. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva.
• Domínguez, M. E. (2008). Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva.
• Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra.
• Michel Fariña, J. (2008). Lo universal-singular como horizonte de la ética. Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z. (2008). El sujeto dividido y la responsabilidad. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva.
• Salomone, G. Z (2008) El sujeto autónomo y la responsabilidad. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva.



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