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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

“Psicología, Ética y Derechos Humanos”

Cat. I. Fariña, Juan Jorge Michel.

Docente a cargo: Kleinerman, Lucila.

Comisión: 3.

Segundo parcial domiciliario: Película “Cinema Paradiso”.

Alumnas
Nombre y Apellido: Glassman, Verónica Alejandra
LU: 315986900
Mail: vero_glassman@hotmail.com
Nombre y Apellido: Grandinetti, Mariana Soledad
LU: 316838990
Mail: maru_1308@hotmail.com

Segundo cuatrimestre de 2010
La película “Cinema Paradiso” transcurre en un pueblo siciliano de la Italia de la posguerra y cuenta la historia de Totó (Salvatore), un niño que entabla una amistad con un personaje mayor: Alfredo.
El film comienza después de muchos años cuando Salvatore, ya adulto y lejos de su pueblo natal, recibe un llamado de su madre anoticiándolo de la muerte de Alfredo. Tras esta noticia Salvatore recuerda su infancia y adolescencia en el lugar y contrariando el consejo de este último decide volver a su antiguo pueblo siciliano a reencontrarse con su pasado.
Salvatore vivió su infancia junto a su madre, su hermana y en ausencia de su padre quien luego de ir a la guerra no regresó. Desde muy pequeño expresaba su interés y admiración por el cine, pasatiempo de la gente del lugar, y por el trabajo de proyector de películas que Alfredo realizaba en el mismo. Si bien Alfredo no quería enseñarle la profesión para que pueda estudiar, Salvatore logró aprender el oficio por tanto tiempo dedicado a observar el trabajo de su amigo aún enfrentándose a los retos de su madre; y por haber realizado un “intercambio” con el: Alfredo había concurrido a la escuela de Salvatore a rendir un examen, y tras tener dificultades en la resolución del mismo le pide ayuda al pequeño el cual lo extorsiona con que le enseñe a utilizar las maquinarias del cine. Es así como Totó se acerca a Alfredo, quien cede ante su insistencia en el aprendizaje de las técnicas de proyección de películas. Con el paso del tiempo perfecciona sus conocimientos, aplicándolos cuando debe reemplazar a Alfredo luego que éste sufre un accidente que da lugar a la reconstrucción del cine: Tras querer brindarle a la gente del lugar la posibilidad de ver una película en la plaza de manera gratuita se provoca un incendio en el sector donde se encontraba Alfredo. El mismo es rescatado por Salvatore, el único que regresa a salvarle la vida. Después del episodio queda ciego y Salvatore debe hacerse cargo de la función de operador.
Mientras tanto, Salvatore vive su primera historia de amor. Conoce a una muchacha, de la cual se enamora y propone conquistar parándose todos los días en la puerta de su casa hasta que ella abriera su ventana como muestra de amor (idea que toma de una historia que le cuenta Alfredo). Si bien el amor parece ser correspondido, Salvatore ingresa al Servicio militar y, al intentar comunicarse desde allí con su enamorada le pierde el rastro. Al regresar, Elena ya no se encontraba en el pueblo y no vuelve a saber de ella.
Es allí cuando aparece el pedido de Alfredo: “Vete y no vuelvas, eres joven, el mundo es tuyo, esta tierra esta maldita, es necesario irse del lugar y no volver en mucho tiempo… Ama lo que hagas y no vuelvas” frente a estas palabras Salvatore deja Giancoldo para continuar su vida en otro lugar.
Ubicaremos en relación al film los tiempos lógicos de la responsabilidad subjetiva, aquella que interpela al sujeto el cual debe responder por sus actos más allá de las fronteras del yo, apoyándose en la noción del sujeto e intencionalidad del inconciente.
En un tiempo 1, el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. Ubicaríamos en relación a la película la decisión que toma Salvatore de irse de Giancoldo tras un pedido de Alfredo dejando atrás el lugar donde nació en busca de un futuro para no regresar. Una vez que Alfredo dice “ándate, no vuelvas aquí en mucho tiempo, esta tierra esta maldita, el mundo es tuyo”, Salvatore decide hacer caso al pedido y no volver durante treinta años a su pueblo.
En un tiempo 2, suplementario del tiempo 1, aparece una interpelación por la cual el sujeto recibe una serie de indicadores que denotan que la acción iniciada en el tiempo previo fue mas allá o más acá de lo que se esperaba al llevar a cabo la acción. Es el llamado de la madre para anoticiar la muerte de Alfredo lo que inaugura el tiempo dos en el film y el sujeto es convocado a responder sobre el tiempo de la decisión. Así, el tiempo uno se funda posteriormente al tiempo dos aunque fue anterior. Se inicia el circuito de la responsabilidad subjetiva (dimensión ética) que interpela a Salvatore sobre su desición, resignificando el tiempo uno. Frente al pedido de Alfredo, el es convocado a tomar una posición: irse y dejar su pasado y su lugar atrás o no cumplir con el pedido y quedarse. Salvatore decide irse y por esta desición el es responsable ya que allí inscribió algo de su deseo. No nos estamos refiriendo a la dimensión moral de la elección (eje particular, aquel sobre el cual lo universal se despliega): si estuvo bien o mal, sino a la responsabilidad ubicada más allá de las fronteras del yo y de la intención conciente, hablamos de ubicar la responsabilidad de un sujeto sujetado a su inconciente, a su deseo. El psicoanálisis plantea un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición. El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole, le es ajeno. El sujeto es culpable de lo que hace y dice aún no haciéndose cargo de esto. En este campo el sujeto es siempre imputable pero no ya en términos morales o jurídicos donde el sujeto es susceptible de tener y deber responder a sus derechos y obligaciones, sino éticos.
La distancia entre un tiempo 1 y un tiempo 2 autoriza la puesta en marcha de una suerte de conjetura o hipótesis clínica acerca de aquello respecto de lo cual se espera una respuesta por parte de Salvatore ya que esa interpelación del tiempo 2 exige respuesta mas allá de lo que el yo querría responder. La dimensión clínica introduce la lógica del sujeto que remite a una falta estructural. Pero para que el tiempo 2 sea genuinamente tal e interrogue verdaderamente al sujeto es necesario que se cumpla una condición más: que la distancia que separa el tiempo 1 y el tiempo 2 no se deba exclusivamente a azar y/o necesidad. La responsabilidad del sujeto se establece entre la grieta entre Necesidad y Azar. Esto quiere decir que no hay posibilidad para la interpelación subjetiva si estas dos, necesidad y azar, reinan completamente. Es posible que algo del orden de necesidad y azar se hayan jugado en su historia para determinar la situación y que Salvatore no sea responsable de todos los acontecimientos. Entendemos a la necesidad o destino como aquellas situaciones o hechos que escapan al campo de la responsabilidad subjetiva ya que no está en nosotros cambiarlas, aquellos sucesos ajenos a nuestra voluntad.
Podemos ubicar entonces como necesidad la muerte de Alfredo, ya que Salvatore no tiene que dar respuesta por ella, la muerte es algo inexorable, todos sabemos que vamos a morir aunque no sabemos en qué momento.
Dentro de este orden de necesidad podríamos ubicar también la convocatoria a Salvatore a realizar el Servicio Militar frente a la cual el tuvo que responder alejándose de su lugar e incluso dejando a su amada lejos. Mientras se encontraba allí perdió el contacto con Elena. La separación de su primer amor es un hecho que indudablemente lo marca, aunque no sabemos cual habría sido su decisión en el caso de continuar el romance.
Consideramos además que existe una combinación entre necesidad y azar en la historia. El azar ligado a aquello casual, fortuito, desconectando la relación causa-efecto se evidencia en la llegada de Salvatore a Giancoldo en el mismo tiempo en que se produciría la demolición de “Cinema Paradiso”, lugar que habría dejado huellas en su crianza.
Sin embargo el destino y las coincidencias dejan un margen para interrogarnos por la responsabilidad del sujeto y poder conjeturar una hipótesis clínica en relación a la responsabilidad de Salvatore: ¿Por qué la elección de Salvatore de irse se ve atravesada por el pedido de Alfredo? Entendemos que Salvatore es responsable de su elección... Entonces nos podemos preguntar en qué medida hacer caso al pedido esta ligado a su deseo de ubicar a Alfredo como una figura importante, que lo determina: ¿Por qué el necesita hacerle caso a este pedido? Para poder inscribir una figura paterna, el necesita ubicar a Alfredo como alguien influyente en su desición dando cuenta de la importancia que tuvo la ausencia de su padre biológico a lo largo de su vida.
Existen muchas posibilidades como respuesta a la interpelación subjetiva que se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo obliga a retornar a la acción: el sentimiento de culpa, la formación sintomática, la negación, la intelectualización, la proyección. El tiempo dos inaugura la posición de ser responsable por definición y si responsable es aquel del que se espera una respuesta entonces habrá que ver cuál fue la que ensayo Salvatore frente a la interpelación: volver al lugar, aunque solo lo hace una vez que muere Alfredo, no antes, como si la muerte le permitiera quebrar la alianza entre el consejo de Alfredo y su desición. Esta vuelta implica un reencuentro con el lugar, las personas de allí, con sus objetos del pasado y con el cinema paradiso ahora cerrado, venido abajo, abandonado y finalmente, demolido. Esto conmueve enormemente a Salvatore, quien en una charla con su madre le dice que siempre tuvo miedo de volver, que huyo como un bandido, dejando todo, sin dar explicaciones, mientras los ojos se le llenan de lágrimas. La expresión de equivocación da cuenta de la culpa moral por la desición (responsabilidad moral), un modo particular de cerrar el circuito de la responsabilidad subjetiva alejando la posibilidad de un acto singular que excediendo el universo particular lo lleve a hacerse responsable (tiempo tres), taponando el deseo e impidiendo una reflexión (¿Por qué lo hizo?) que lo confronte con su implicación en ese acto. La responsabilidad subjetiva no supone un cuestionamiento a la persona sino a la interpelación del sujeto, se trata del deseo inconciente, de un sujeto no autónomo que, por definición, no es dueño de su voluntad e intención. La responsabilidad alcanza al sujeto allí donde este no tiene conciencia de serlo. La culpa se constituye en el reverso de la responsabilidad. Cuando la responsabilidad del sujeto se halle ausente, aparece como reverso el sentimiento de culpa, el remordimiento, el arrepentimiento.
La historia finaliza con Salvatore mirando una cinta que le entrega la viuda de Alfredo como un regalo que este le tenía guardado. En esta cinta había una recopilación de todas las escenas de besos que en la época de su niñez no eran proyectadas y que a Salvatore, de niño, le gustaban e intrigaban. En esta última escena se observa a Salvatore emocionado, conmovido por esas escenas que lo reencuentran con su pasado y reflejan su añoranza por la incondicional amistad.



NOTAS

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