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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
CÁTEDRA I
PROF. TIT. REG. LIC. JUAN JORGE MICHEL FARIÑA

2° PARCIAL

“CINEMA PARADISO”

COMISIÓN: 13.
PROFESOR ADJUNTO: FRAIMAN, CARLOS.
ALUMNAS: - MANZANARES, MARÍA EUGENIA LU: 33.448.258.0
-  PAGLIA, NATALÍ LU: 32.576.053.0
FECHA DE ENTREGA: 25 DE OCTUBRE DE 2010.

Título original: Nuovo Cinema Paradiso
1988 Italia, Francia
Drama / Romántica
Dirección: Giuseppe Tornatore
Guión: Giuseppe Tornatore
Reparto:
-  Philippe Noiret (Alfredo)
-  Marco Leonardi (Salvatore/Toto joven)
-  Salvatore Cascio (Salvatore/Toto niño)
-  Jacques Perrin (Salvatore/Toto adulto)
-  Agnese Nano (Elena)
-  Antonella Attili (María, madre de Toto)
-  Leopoldo Trieste (Padre Adelfio)

DESCRIPCIÓN DEL FILM

Cinema Paradiso es el relato de la vida en una pequeña aldea siciliana, luego de la Segunda Guerra Mundial. Trata de los recuerdos de un hombre, Toto, acerca de su infancia y de su relación con el mundo del cine, iniciada gracias a su amigo Alfredo, que trabaja proyectando películas en el Cinema Paradiso. La pasión de Alfredo por el cine es transmitida al niño, que se convierte en su sucesor, luego del fatídico incendio del Cinema Paradiso en el cual Alfredo pierde la vista. Toto se transforma, además, en testigo de los cambios que se producen en el cine como consecuencia de la técnica. En este pueblo, en el que el único entretenimiento es el cine, Toto pasa su infancia y parte de su juventud. Cuando se hace mayor, tras haber terminado el servicio militar y sufrir una triste pérdida de su enamorada, emigra a Roma para prosperar y construir una vida mejor que la que le espera en ese pueblo siciliano. En Roma su vida mejora económicamente y quizá su reputación, pero no aumenta su felicidad ni encuentra a nadie a quién pueda amar de verdad. De esto parece tomar conciencia Toto cuando su madre le llama por teléfono para avisarle que Alfredo ha muerto.

ANÁLISIS

El análisis recae sobre el personaje de Salvatore, a través del cual intentaremos dar cuenta de la responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Realizado esto, se intentará esbozar una hipótesis clínica.
Como se expuso anteriormente, el personaje elegido para analizar la responsabilidad subjetiva será Salvatore, Toto. En la película transcurren tres etapas diferentes durante su vida y su crecimiento: durante niño, en el cual se lo caracteriza como inteligente, pícaro, hábil, listo, astuto y algo vago. Es en esta etapa en la que Toto sufre la pérdida de su padre, quien había marchado hacia la guerra y es informado que no volverá a causa de muerte en batalla; hecho que marcará su vida para siempre. Durante su adolescencia, la habilidad y vocación por el cine y el contacto con las películas que traía ya de niño, aumenta y se convierte en su trabajo, transformándolo en un niño-adulto con compromisos y encarando estos con una postura más madura. Por otra parte, el amor llega a su vida de la mano de la hija de un burgués del pueblo. Amor difícil de concretar, algo utópico, pero no imposible para este muchachito quien contaba con una fuerza mayor para luchar por sus sueños. Con los años, esta fuerza va decayendo y decide cambiar su vida y alejarse del pueblo. Es Alfredo crucial en esta decisión, ya que mediante sus consejos y frases provenientes de famosas películas, lo alienta a huir del pueblo y concretar sus sueños lejos de allí. En su despedida, su Gran Amigo le exige que jure que nunca jamás volvería a ese pueblo, pues si retornase la nostalgia y tristeza no lo dejarían huir más. Así fue, Toto no retornó por treinta años a su pueblo, haciéndolo recién al enterarse de la muerte de su gran compañero, Alfredo.

Previo a continuar con el análisis, ubicaremos las categorías de lo Universal - Singular y lo Particular, categorías que no pueden comprenderse por separado. Lo Universal es lo propio de la especie humana, aquello que nos atraviesa a todos. Su lógica es la del “no todo”, no es una totalidad cerrada sino que está abierta a la emergencia de una singularidad; es por ello que lo Universal y lo Singular se articulan constituyendo un solo eje. Lo Universal puede tomar distintas formas de acuerdo a la singularidad de cada sujeto. Podríamos ubicar como lo Universal en este film a las relaciones de amor que se establecen entre los personajes, el amor al cine, el vínculo de amor tan especial de Toto y Alfredo, el enamoramiento de Toto y Elena y el de otros personajes en los cuales el amor se ve reflejado en la sala del cine. Esto Universal está unido a lo singular, porque puede tomar distintas formas de acuerdo a la singularidad de cada sujeto. Lo Singular es aquello que hace tambalear las consistencias previamente instituidas, se presenta un punto que hace desfallecer lo Universal. Lo singular, por su parte, es una de las infinitas formas posibles de realización de lo Universal.
Cuando surge el dilema ético, una forma de responder es a través de un acto ético o singular que modifique el Particular previamente establecido. En esta película, lo Singular estaría en relación con el momento en que Toto se entera del fallecimiento de Alfredo, y decide ir nuevamente a su pueblo, sin embargo el acto ético estaría del lado de la responsabilidad subjetiva, en dar una repuesta a ese accionar por medio de un acto ético. Como desarrollaremos en la hipótesis clínica este acto no se produce ya que Salvatore no cambia su posición y no asume su responsabilidad subjetiva.
Por último lo Particular, aquello que como código regula una situación, lo que tiene que ver con la subjetividad de la época y con los códigos instituidos, lo ubicamos en el film con la idea de que para triunfar en la vida del pueblo, es necesario abandonar el mismo, marchándose a la gran ciudad y alejándose de sus afectos para lograr una estabilidad lejos de sus tierras.

Ubicaremos ahora los conceptos de ética y moral, para pasar luego a la descripción de las categorías de azar, necesidad y responsabilidad. Lo moral tiene que ver con los grupos, con la conducta social de un sujeto entre otros, con los “deberes del sujeto frente a la ley” , la cual nos dice lo que está bien y lo que está mal. Es temática, siempre tiene un tema en particular y además es temporal, está ubicada en relación a una época determinada. También es subsistencial, permite algún ordenamiento de la existencia del sujeto en lo social, lo cual la ubica en relación con la categoría de lo particular. Situamos a la moral, dentro del film, encuadrada en el personaje del cura del pueblo, quien decide qué escenas de las películas se reproducirán y cuáles no. Él es quien tiene el poder de censurar escenas eróticas o simplemente que contengan besos, él es quien decide qué está permitido y qué no.
Lo ético es la posición del sujeto en soledad, por eso mismo es que se relaciona con las categorías de lo Universal - Singular. Es atemporal, no tiene que ver con una época determinada, es atemático porque no tiene un tema en particular y es existencial, tiene que ver con el orden de la existencia más allá de la temporalidad en la que viva el sujeto. La ética entra a jugar cuando se provoca un dilema que excede ciertos códigos, en este momento se produce el segundo movimiento de la ética, el de la singularidad en situación.

Pasaremos a ubicar ahora las categorías de azar, necesidad y responsabilidad. El azar es lo que tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto. Ante esto, no puede hacerse responsable al sujeto.
La necesidad es aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible. La ubicamos aquí en la muerte de Alfredo, la muerte forma parte del ciclo vital del ser humano, inexorablemente en algún momento ocurre.
La responsabilidad se ubica en la grieta entre la necesidad y el azar y es aquello que interpela al sujeto a responder por su acto, a hacerse cargo de éste. Tiene que ver con la singularidad de un sujeto. En la película, ante lo que tiene que responder como sujeto es a su primera decisión de marcharse de su pueblo, y luego de la noticia del fallecimiento de Alfredo, el retorno al mismo. Más adelante se ampliará este aspecto de la responsabilidad.
Juan Carlos Mosca en su texto “Responsabilidad: otro nombre del sujeto”, realiza una lectura del una pieza literaria, “El muro” de Sartre, el cual plantea la cuestión de la responsabilidad. En este explica: “Ibbieta recuperó su tiempo bajo la amenaza de perderlo, recuperó su mortalidad. Negando su responsabilidad bajo la coartada del azar y del destino, volvería a perderlo…” “…También salvó su vida, si ese fue su deseo, de eso es responsable. La única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es haber cedido su deseo. El sujeto renuncia al deseo para gozar del sentimiento…” “…Dirá Lacan: solo se puede ser culpable de haber cedido en su deseo. El Yo no es propietario del deseo, pero sí diremos que el Sujeto es responsable de su puesta en acto. Ante el deseo el Sujeto cede, se desvanece, se inhibe.”

En relación a los tres tiempos de la responsabilidad presentados por el Licenciado Juan Jorge Michel Fariña y por Oscar D´Amore, (en su texto “Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología”) y a partir de la situación presentada anteriormente, de la “migración” de Toto impulsada por Alfredo y de su inexistente contacto con su familia y con su pueblo durante largo tiempo, podemos calificar a la misma como el primer tiempo de la responsabilidad. En la misma se realiza una acción, conciente y voluntaria, que supone se agota en los fines para los que fue realizada, es decir, decidir irse y no volver jamás.
Con el llamado de su madre, quien le avisa que Alfredo falleció, sus recuerdos, memorias, imágenes que formaron parte durante su vida en el pueblo, corrieron por su mente como una de esas tantas películas que recorrieron la imagen del gran Cinema Paradiso. Recostado en su cama y con la melancolía de la que le había hablado Alfredo aquella tarde al marcharse de sus tierras, decide retornar a ella para el último adiós a su “maestro” y un nuevo encuentro con su gente de la que decidió alejarse treinta años atrás. Podemos caracterizar esta situación como el segundo tiempo, en el que el sujeto se ve enfrentado por esa acción porque demuestra exceso respecto del primer tiempo, demuestra consecuencias no esperadas. Salvatore se ve obligado a preguntarse sobre aquella acción conciente realizada., siendo esta la interpelación subjetiva, retroactivamente (acá coincide retroactivamente con la época en que el tomo esa decisión el era adolescente y ahora es adulto). Toto es interpelado por una posición ante aquel acto, y éste es resignificado por los efectos generados internamente por dicho acto. Se abre una pregunta que cuestiona la posición tomada en ese primer tiempo, el sujeto es interpelado por aquello que vivido como ajeno le pertenece y perturba sus intencionalidad conciente. Es por eso que el segundo tiempo es cronológicamente segundo, pero en términos del sujeto es primero, se vuelve sobre una acción que ya sucedió pero que resignifica al anterior, dando cuenta que se hizo algo y no por mero azar.
En relación al tercer tiempo, este puede darse o no. Se de una asunción de la responsabilidad subjetiva, esto significa tomar una posición en relación a lo universal, se da una respuesta. Es un cambio de posición subjetiva que genera que el sujeto se haga cargo, responsable, abandonando una posición narcisista, donde se renuncia a algo que esta cómodo para uno, implicando la respuesta un grado de castración. La respuesta subjetiva estaría del lado de la ética, es dar una respuesta por el acto realizado que modifique el propio particular y que por lo tanto implique un acto ético ante uno mi; “hacer algo con eso que uno es”, hacerlo propio. En relación al protagonista y al recorte de la película elegido, se puede decir que la misma no nos muestra un cambio de posición por parte de Toto, aunque como dice D´Amore, la culpa implica retornar sobre la acción, no hay deseo sin culpa. No hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Anestesiada la culpa, no hay responsabilidad subjetiva. Sin duda es más sencillo querer desligarse del asunto, no querer saber nada de ello, aunque querer elegir otra cosa no resuelve. Con esto se podría decir que Toto al volver al pueble está aceptando e intentando corregir el no haber vuelto por tanto tiempo a su pueblo, habiéndose alejado de su tierra, de su gente y de su familia, incluyendo en ella a Alfredo. Como se define tradicionalmente, responsable es aquel de quien se espera una respuesta, si es responsable entonces es culpable. De Salvatore se esperó durante treinta años una respuesta, y sólo se consiguió una cuando para él ya todo era silencio y no estaba ya quien lo oiga.
“La única cosa de la que pudo haber sido culpable, al menos en la perspectiva analítica, es de haber cedido en su deseo” .

HIPÓTESIS CLÍNICA

A partir de aquí, se esbozará una hipótesis clínica con la cual se intentará dar cuenta si este protagonista actuó en conformidad de su deseo o no. Creemos que Toto a lo largo de su vida, da cuenta de un gran deseo por formar una familia.
Si bien pareciera que el único deseo en todos estos años para Toto era triunfar, o al menos estar en contacto con algo que lo ligara al Cine - y vemos que finalmente lo consigue pues se convierte en un gran cineasta-, podemos visualizar que hay en él otro deseo, inconciente, que tiene que ver con su historia y con lo que aconteció en la misma.
Cuando lo vemos a Toto en una de las escenas finales de la película hablando con su madre, disculpándose por haberse marchado, vemos que por momentos sonríe, recordando su niñez y adolescencia en su pueblo, los momentos únicos que vivió allí, los vínculos que formó, no sólo con sus vecinos y amigos, sino con su vocación divina, el Cine; por otros momentos llora, no solamente sufre la partida de Alfedro, su ausencia, pérdida y su silencio, sino también siente culpa por haberse ido y no haber retornado, siquiera con los recuerdos, por treinta años allí.
Este suceso, la pérdida de su amigo, el retorno a su pueblo y con ello el recuerdo, da cuenta de una posición en la vida en la que Toto siempre se ve representado como huérfano. Primero de su padre, quien fallece de muy pequeño, después de su amigo que lo toma como si fuera un padre y que fallece sin nuevamente poder brindarle un adiós, y ahora con respecto a su vida, se encuentra en soledad a pesar de retornar a su pueblo y estar cerca de sus afectos.
Vemos su deseo en primer lugar de ser hijo, hijo de aquel padre que nunca volvió de la guerra y que hizo que comience a sentir a Alfredo como tal. Deseo de ser padre, padre de los hijos de aquella mujer con la cual no pudo formar una familia a su lado. Alfredo, por su parte, también deseaba un hijo, por lo que lo tomó y aceptó como tal, enseñándole y compartiendo sus gustos y proyectos, como así también sus fracasos y utopías. Cuando Toto logra alejarse de su pueblo, la posibilidad de armar una nueva vida y con ello una familia es posible; a pesar de eso, y como lo expresa su madre, cada llamado es respondido por una mujer diferente, dando cuenta de la imposibilidad por poder comprometerse con una y así culminar con su deseo. Salvatore parece haber abandonado su deseo de formar una familia, de la misma manera que abandona a su gente cuando se marcha y repitiendo de alguna manera el “abandono” que sufrió por parte de su padre, pues siendo niño no puede tomarlo de otra manera. No podemos olvidar, también, el hecho del abandono de su enamorada.
Tras el llamado en el cual es informado de la muerte de Alfredo, este deseo de poseer un padre y así una familia, resurge y se instala como un corte, una bisagra en su vida. Si la película nos brindase un final de otro estilo, en el cual él pueda formar una familia, haciéndose cargo de su deseo y así también de su responsabilidad, entonces de esa manera sería viable afirmar la responsabilidad subjetiva por parte del personaje elegido para realizar el análisis.

BIBLIOGRAFÍA

 Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.

 Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.

 Michel Fariña, J. (1998). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de clase teórica. Publicado en la página web de la cátedra.

 Mosca, J. C. (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Sartre, J.: El muro, Losada.



NOTAS

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