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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

“Ética y Derechos Humanos”

Cátedra I

Profesor Titular: Juan, J. M. Fariña
Profesor: Del Do Adelqui
Comisión Nº 2
Alumnas:
Demski, Sabrina L.U.: 30400813-0
Tymczyszyn, Andrea L.U.: 32394952-0

1er cuatrimestre 2010

THE PLEDGE ( “código de Honor”)
“Código de Honor” narra la historia de un policía, Jerry Black interpretada por Jack Nicholson, el cual el día de festejo de su jubilación, decide participar de una emergencia que ha ocurrido en el pueblo, un niña de 7 años fue brutalmente violada y asesinada, a partir de este momento su vida ya no será la misma, queda totalmente movilizado y horrorizado por la escena, luego de esto es él quien debe dar la noticia a los padres de la víctima. En esa escena la madre de la niña hace jurar con su alma que encontrara al asesino a lo cual el policía promete cumplir con el juramento, y desde ese instante cambia el rumbo de su vida.
Tras culpar a una persona inocente, el no cesa su investigación y su objetivo de encontrar al asesino, esto lo lleva a no realizar un viaje de pesca que fue regalo por su jubilación, en el mismo momento en que estaba a punto de tomar el avión las palabras de la madre a la cual había hecho la promesa, retumbaban en su cabeza, decide quedarse y cumplir con lo pactado, su investigación lo lleva a comprarse una gasolinera de un pueblo cercano, que según su análisis, por allí pasaría el asesino el cual en un breve plazo iba a acechar a una nueva víctima.
El destino hace que entable relación con una mujer Lori, que trabajaba en la cafetería, la cual tenía una niña con las características de las niñas asesinadas. La relación entre estos tres personajes se torna cada vez mas intima, ellas se alojan en la casa de Jerry, él pasa a formar pareja con la madre de la nena y a su vez pasa a ocupar un lugar especial en la vida Chrissy.
De a poco empieza a observar que el asesino está comenzando a entablar confianza con la niña, cada vez esto se hace más evidente, pero Jerry a partir de aquí no cesara en tratar de que el hecho llegue a su máxima concreción, a tal punto que prepara la escena que como principal espectador lo tiene a él, el cual por azar no llega a ocurrir y este queda en total suspensión, alienado totalmente, donde su alma no encontrara nunca la paz.

Análisis
El análisis se centrara sobre el personaje de Jerry, policía que el día de su retito se encuentra ante una situación que cambiara rotundamente el destino de su vida, la cual era rutinaria basada únicamente en su trabajo.
Laso Eduardo en su comentario acerca del film en cuestión realiza el análisis de la responsabilidad subjetiva del personaje Jerry Black, es decir que es a partir de una hipótesis clínica que va a dar cuenta de qué es responsable el sujeto, se hace uso del après-coup freudiano para poder retroactivamente ubicar en ese lazo asociativo que constituyen el tiempo uno y el tiempo dos del circuito de la responsabilidad subjetiva la hipótesis clínica que dé cuenta de cuál es la naturaleza de esa ligadura, más específicamente “si en el tiempo dos el sujeto se ve interpelado por ciertos elementos disonantes y algo de esa diferencia le pertenece, la hipótesis clínica será la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo dos se sobreimprime al tiempo uno resignificándolo” El autor ubica a Jerry como un sujeto conmovido por una escena insoportable: una niña asesinada en la flor de su inocencia, escena que está en el límite de lo pensable, de lo representable, encuentro con lo real. Es a partir de esta escena que conmueve su fantasma, el mismo que pondrá a jugar para agarrar al asesino que consistirá en pensar como él, en tratar de saber de su goce.
Jerry se hace cargo de avisarles a los padres de la niña que ha pasado con su hija, es ahí donde la madre le hace jurar por su alma que encontrará al asesino, y él para calmarlos promete en exceso, ese exceso que operará superyoicamente y que atentará todo lo que haga y llegue a formar en su vida; así Jerry queda preso de una promesa que adquiere el carácter de sagrada porque toca su ser. El decide ir a vivir al lugar donde han sucedido una serie de homicidios con características similares que supone tiene que ver con el asesino que busca; es ahí que por azar conoce a Lori que tiene una hija con las mismas características que la nena que mataron: color de pelo, de ojos, casi la misma edad. Él comienza una relación con Lori que le permite a su vez cumplir la función de padre en relación a la niña Es decir que esa pequeña ocupa el lugar de sus objetos con valor fálico, deseables, de sus objetos de amor. Desde su perspectiva el autor considera a Jerry como un sujeto que a partir de ese momento queda dividido entre el deber y el deseo. Esta niña con estas características podría servirle como carnada para atrapar al asesino, esto se observa en la película cuando Jerry realiza una serie de cosas como poner a la nena a jugar en una hamaca, que ubica al borde de la ruta para que la vea el asesino cuando pasa con su auto; y por otra parte vive atormentado con la idea de que el asesino la mate. Lazo define a Jerry como un detective kantiano, sujeto cuyo deseo es deseo de que se cumpla la ley formal, ley que no admite cuestionamientos, condiciones que la moderen, que hagan de límite, ley que debe cumplirse aun a expensas de poner en riesgo los objetos de amor, al precio de los afectos y anhelos personales; a diferencia de lo que sería la ley de deseo, que articula el goce con el deseo, que inscribe la castración y que ordena por la vía del falo los objetos con valor fálico. Jerry termina sacrificando su deseo para someterse al goce del otro, retrocede en su deseo de padre, en la posibilidad de formar una familia, de ser amado por Lori; para someterse al mandato del otro, para hacer caso a esa pura función invocante de la voz que es el Superyo que culpabiliza al sujeto por desear, Jerry se pone en secreta comunidad con el goce del asesino que persigue y ambos ofrecen una niña como sacrificio, el asesino por sadismo, el detective por deber. Esto se observa en la última escena en la que Jerry monta todo un operativo policial y pone a la nena como carnada para atrapar al asesino, pero por azar éste nunca llega a la cita porque muere en el camino en un accidente automovilístico y es ahí donde se puede observar, en ese desencuentro un más allá de las buenas intenciones que creía tener; sólo si el asesino hubiera ido Jerry estaría redimido porque hubiera salvado a la niña que él mismo puso en peligro y a la vez que le permitiría cumplir con su promesa. Jerry quedará esperando por siempre la llegada de aquel asesino para que todo lo que hizo alcance una justificación que lo desculpabilice por estar en secreta complicidad con el goce del Otro; porque lo enloquecedor para Jerry es descubrir en sí mismo una comunidad fantasmática con aquel que persigue, descubre que ha colaborado con ese goce y esto lo que lo ubica como aquel que ha cometido un hecho tan moustroso como el asesino que busca. De esta manera el sujeto ha quedado atrapado en su goce, no logra ver el punto en que su goce estaba comprometido para hacer con él otra cosa que sacrificar sus objetos amados. A partir de ese desencuentro el cumplimiento de la promesa queda así diferido y el sujeto suspendido en una espera loca sin poder concluir porque de concluir allí su alma estaría condenada en tanto ha puesto un objeto sagrado para la cultura, una niña, una hija en riesgo de ser asesinada. Lo dicho hasta aquí puede ser representado por una cita de Mosca que nos posibilita pensar en un sujeto en devenir “el sujeto es siendo. Nunca del todo realizado, pero siendo. De esto debería dar respuesta, de la razón de su ser en la razón deseante, en lo calculable y también en lo incalculable y no representable de su ser”
A partir del personaje en el cual centramos nuestro análisis trataremos de establecer el circuito de responsabilidad, por medio de sus tiempos lógicos.
El primer tiempo lógico, tiempo 1, da cuenta de la realización de una acción determinada que concuerda con el universo del discurso en el cual está inmerso el sujeto y que se agota en los mismos fines para los que fue realizada, podemos tomar como tiempo 1 el momento en que Jerry visita a los padres de la niña asesina para darles la grave noticia, en este momento queda repentinamente involucrado con la causa y promete, con “su alma”, a la madre de la victima que encontrara al asesino, esta acción que realiza el sujeto lo lleva a realizar toda serie de estrategias e investigaciones para dar con el culpable del hecho.
Este primer tiempo se ve confrontado con un tiempo 2, en donde un indicador señala un exceso en lo acontecido. “Tiempo donde el universo particular soportado en la certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad, que demuestra la incompletud del universo previo junto con los ideales que allí lo sostenían” ; En este punto podemos situar que adviene una interpelación externa que cuestiona al sujeto, que su acción iniciada en el primer tiempo fue más allá o más acá de lo que se esperaba, encontrándose el sujeto con elementos disonantes, que entran en cortocircuito.
En la película podemos observar varias escenas donde el sujeto es interpelado, donde queda detenido en el tiempo y donde finalmente no toma partido, es decir, no se hace responsable de las mismas.
El suceso que en este caso tomaremos como tiempo 2, es aquel en que Jerry espera que el asesino acuda a la cita que tenía planeada con la niña, y que lo que ocurre finalmente es que este no acude, esta escena que se le presenta al sujeto lo interpela, ante lo cual el sujeto queda absolutamente perplejo, sin poder dar respuesta alguna este tiempo dos que resignifica el tiempo uno, la acción de prometer encontrar al asesino fue más allá, no solo que no puede cumplirla, sino que cae en el circuito todo su ser, y no se puede hacer responsable del acto, por lo que alienado espera por la presencia del asesino, y afirma que la niña le dijo que el iría. Se produce a tal punto un regreso al tiempo uno que parece que haber jurado con su alma, trae como consecuencia definitivamente que interrumpido en el tiempo, haya perdido su alma.
En el tercer tiempo, que viene a consecuencia del último ya que se trata una linealidad entre estos, el sujeto aquí tiene que responder por sus actos, dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, este último tiempo en el circuito puede no estar, que es lo que podríamos pensar que ocurre en nuestro caso, es decir, en la película, a partir de un tiempo dos, no se advierte un cambio de posición, por parte en este de caso de Jerry, por lo que podemos hablar de otro tipo de respuesta, alternativa a la interpelación, en donde no se hace responsable del acto. Al hablar de responsabilidad subjetiva, es condición para este circuito la culpa “Es la culpa, lo que ob-liga a responder” , en nuestro caso al no acontecer la responsabilidad subjetiva sino que más bien estaríamos hablando de una de las posibles respuestas a la interpelación, en donde el papel de la culpa, por distintas razones, no da lugar al efecto sujeto; Como plantea D`Amore,… “Otras formaciones en las que es la culpa la que resulta `anestesiada´ y por lo mismo es proporcionalmente ajena a la responsabilidad subjetiva” […] “Un proceso que hace cuerpo en la culpa como tapón y obturador de la emergencia subjetiva; la culpa puede mantenerse sin el advenimiento del sujeto”…
El sujeto se ve inmerso en una culpa eterna, en la cual se pierde todo su ser y dicha culpa actúa como tapón y obtura la emergencia subjetiva q posibilitaría el advenimiento del sujeto, su ser queda detenido en el tiempo, repitiendo una y otra vez “ella lo dijo” “el va a venir”, aquello que si hubiese acontecido, lo desculpabilizaria de su accionar, haber sacrificado aquello en realidad debía proteger.
En relación con la responsabilidad Jurídica podemos pensar que según lo que plantea salomone, el sujeto de derecho es aquel que se lo puede considerar autónomo, en este caso, el sujeto si bien podríamos considerarlo autónomo, es decir, podía responder por sus actos luego de la interpelación Jerry parece haber perdido independencia, “brotado” pierde esta autonomía, sus facultades mentales se alteran, es por eso que consideramos que finalmente queda eximido de su responsabilidad jurídica.
La necesidad es aquello que ocurre inexorablemente, donde el hombre no puede incidir. Jerry busca al asesino de la niña, esta causa es la que lo mueve, así su objetivo es encontrar al asesino, pero en medio de este camino podemos ubicar que las características de las niñas que elige el asesino, no son cualquiera, no se puede incidir en eso, en que elija esas características y no otras, en medio de esto el azar entra en juego, el ex policía entabla una cierta confianza con Lori, mujer que trabaja en la cafetería, Jerry se encuentra con una niña que tiene las características de las niñas desaparecidas y muertas ( edad, color de pelo), que azarosamente es la hija de Lori.
En la última escena donde todo está dado para el encuentro de la niña con el asesino, y allí poder atraparlo, ocurre algo inesperado el asesino rumbo al encuentro choca contra un camión que transporta troncos, en este hecho el asesino muere y por lo tanto nunca podrá llegar al encuentro con la niña, al tratarse de un accidente podemos decir que claramente el factor azar entra en juego, que justo en ese choque participe el asesino es puramente una cuestión azarosa, podemos ubicar como necesidad la cuestión de que un camión tan grande con mucha carga choque fuertemente contra un auto, es muy probable que la persona del auto resulte gravemente herida o muera directamente.
Cuando se produce una grieta entre necesidad y azar, allí surge la responsabilidad, en este último caso lo relacionaríamos con lo antes de dicho de la responsabilidad subjetiva y ante esta situación, en este caso, el sujeto no se hace responsable.
El Azar está presente en muchas partes de la película, en un comienzo de la misma, Jerry, luego de hacer la promesa, se iría de viaje indefectiblemente, la casualidad hace que éste se siente justo en frente de unos televisores en donde se estaba dando la noticia de la niña asesinada; también lo podemos situar en el momento que van a la feria y que la niña elige un vestido que como coincidencia es rojo.

A partir del caso presentado nos proponemos hacer una comparación conceptual con la obra literaria de Sartre “El Muro” que tiene como protagonista, sobre el cual se puede realizar el análisis de la responsabilidad subjetiva, a Ibbieta un prisionero republicano en manos de la falange durante la guerra civil española y que se le exige que confiese dónde está escondido su amigo Gris, un líder anarquista representativo del movimiento republicano, a cambio de conservar su vida, o sea que es puesto en la disyuntiva entre la vida y la muerte y es en esa situación extrema, situación límite en la que se encuentra Ibbieta que adviene un sujeto que toma una decisión frente a una interpelación subjetiva, posibilitando la emergencia de una singularidad en situación; un sujeto que es pensado como aquél que tiene un margen para poder decidir sobre su situación. Y es justamente frente a la respuesta que el sujeto de a la interpelación que puede devenir ese tiempo 3 en el circuito de la responsabilidad subjetiva, que tiene que ver con un nuevo posicionamiento subjetivo diferente del tiempo 1 y 2 en el que se encontraba el sujeto; el tiempo 3 produce un plus en el sujeto, produce algo nuevo cuando la respuesta que el sujeto da es una respuesta singular por fuera de su universo subjetivo, simbólico y es a partir de este universo subjetivo que se destotaliza por la singularidad, que adviene ese acto ético, creador que permite que el sujeto tome una decisión que tiene que ver con el orden de su deseo. Ibbieta frente al pedido de los falangista de que hable y que delate a Gris decide jugarles una broma y pensando que Gris se encuentra en casa de su primo dice que está escondido en el cementerio, aquí estaría ubicado como hombre consciente de sus actos de lo que hace y dice, que tiene una clara intención. Pero después de realizada la broma él piensa que los falangistas cuando vuelvan lo matarán pero no lo hacen sino que lo trasladan a un patio donde se entera por el panadero García que a Gris lo mataron esta mañana porque se peleo con su primo y se fue a esconder al cementerio y que hubiera querido esconderse en su casa, en casa de Ibbieta pero no lo hizo dado que estaba preso. En este punto Ibbieta pasa a interrogarse respecto de lo que ha hecho en el tiempo 1 porque la broma que realizó a los falangistas fue más allá de lo que él mismo hubiera calculado, y ese más allá le concierne, es efecto de una intencionalidad inconsciente.
Es a partir de esa noticia que Ibbieta escucha por boca de García que se observa una posición subjetiva completamente otra e Ibbieta se ríe hasta el punto que se le caen las lágrimas, ya que algo del orden de lo desconocido se le presenta y es con la exclamación que formula ¡en el cementerio! que se entiende que estamos en presencia de un sujeto admirado por lo que ha producido como sujeto de deseo, él no es responsable de la muerte de Gris pero sí es responsable de su deseo de querer vivir más, representado en la escena del sótano donde decide no dormir para no perder ni dos horas de vida, de esta manera Ibbieta miente a la realidad y dice su verdad de deseo.
En el caso del personaje de nuestra película no se produce ningún cambio subjetivo que dé cuenta de un sujeto de deseo sino todo lo contrario, lo que se observa es un sujeto sujetado al goce del otro, un sujeto en complicidad con el goce del otro, que no va más allá del goce regulado por el fantasma, que retrocede en su deseo de ser padre, de formar una familia, de tener al lado una mujer que lo ame; todo eso lo sacrifica, todo eso que constituyen objetos de amor, objetos deseables se sacrifica, no se produce ese plus en términos subjetivos que le permitiría tomar posición frente a su decisión y dar una respuesta que posibilite ir por fuera de su universo simbólico y tomar una decisión por la vía de su deseo. Jerry decide no faltar al Otro, decide someterse a su mandato. No se observa una apertura hacia un tiempo 3 sino un movimiento que tiende a cerrar el circuito de la responsabilidad subjetiva, una respuesta que resulta un taponamiento de la dimensión ética que permitiría el acto en el que se produce un sujeto del inconsciente sino que aporta una respuesta óntica donde el circuito se cierra en el mero ser de la culpabilidad espera eternamente que llegue el asesino a la cita así podrá encontrar una justificación que lo desculpabilice de todo lo que ha hecho.

Bibliografía

• Domínguez M. Elena, “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. Clínica y Deontología Vol. 1
• D’Amore, O. “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En La transmisión de la ética. Clínica y Deontología Vol.1: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Mosca, J.C. (2008). “Responsabilidad: otro nombre del sujeto”. En Ética: un Horizonte en Quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone G. Z.. “El sujeto divido y la responsabilidad”. En la transmisión de la ética. Clínica y Deontología Vol.1: fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Laso, E. “Los impasses del deseo y el deber”. En www.eticaycine.org



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