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Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

- Psicología Ética y Derechos Humanos -
Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Michel Fariña

“Código de Honor”

Docente: Dominguez, María Elena
Comisión: Nº 10
Alumna: Benedetto Noelia Lu: 33 557 7980

10_Benedetto_Noelia_Código de Honor.
-  El Compromiso (The Pledge, traducida al castellano como Código de honor) -
Una niña víctima de un tétrico asesino, un detective racionalista retirado con una promesa que en palabras de Eduardo Laso es de “carácter sagrado que lo compromete en el núcleo de su ser” ; un amor capaz de ofrecer una vida familiar a nuestro policía. Estos elementos que conjugados llevan al sujeto al límite de lo real y la pérdida de la razón, es lo que forma el escenario de nuestro trabajo.
De esta manera, podemos vislumbrar que el personaje de Jerry, el policía, es claramente sobre el cual podemos realizar un análisis de responsabilidad subjetiva.
Tomando como primer indicador la promesa (que podríamos ubicar en un tiempo 1, que luego desarrollaremos) que este policía, el día de su retiro hace hacia los padres de la víctima. Esto ocurre ya que es el único de todos los presentes en la escena que se hace cargo de la inevitable tarea de informarles a los padres de la victima sobre lo sucedido. Es por ello, que vemos como Jerry, aun después de retirarse, participa de la investigación y posterior interrogatorio del supuesto asesino (este hombre tiene una discapacidad mental, y a la vez tiene antecedentes de violación a una menor) que atormentado por la situación termina por suicidarse en frente de todos. De esta manera la causa se cierra y Jerry, convencido de que el “asesino” no era tal persona continúa investigando por su cuenta. Este podría considerarse como otro indicador, ya que nos encontramos con nuestro personaje viajando a varios pueblos y descubriendo más casos similares al que está investigando y se presenta ante su antiguo jefe, demostrando lo que había descubierto, pero decepcionándose de la poca atención que se le presta, de modo que se retira de las oficinas policiales y empieza una vida de retirado tal como sus antiguos compañeros le habían recomendado, sin antes, mencionarle a quien ahora ocupa su lugar en la policía lo siguiente: “Hice una promesa Eric, tienes edad suficiente para reconocer lo que eso significa.”.
Como ultimo indicador, podemos mencionar el hecho de que nuestro personaje compre una estación de servicio y se tome la tarea de anotar las patentes de todos los autos que pasaban por allí, para encontrar al que alguna vez, había sido el asesino de las niñas. En este punto, nuestro personaje conoce a Lori, quien tiene una hija de características similares a las víctimas (y que además le servirá para planear una estrategia para encontrar al asesino) y con quien tendrá la posibilidad de armar una nueva vida.
A partir de ello podríamos empezar a ordenar un poco los indicadores en el circuito de la responsabilidad. Anteriormente mencionamos la escena en que nuestro personaje conoce a Lori y a su hija, y es en esa misma escena que Jerry mira por la ventana y reconoce a los padres de la victima por la cual el hizo una promesa de encontrar al culpable. Entonces, podemos marcar lo siguiente: Jerry es interpelado por esta situación, en donde por azar conoce a Lori y su hija Chrissy y a la vez ve a los padres de la niña asesinada, en tanto Chrissy sirve de carnada. Esta situación lo interpela al tiempo 1, aquel, en donde el Promete “por la salvación de su alma” que encontrara al culpable de tal aberración.
Queda así marcado entonces nuestro circuito de la responsabilidad, tenemos solo dos tiempos. En el tiempo 1 tenemos esa condición de la promesa que podríamos ubicarla en el orden de la necesidad, ya que Jerry se ve en la obligación de encontrar al asesino, de modo contrario su alma queda condenada.
En el tiempo 2, se produce un quiebre en el universo particular que jugaba de sostén al sujeto y lo guiaba en sus acciones. En nuestro caso implica una división de nuestro sujeto. Por un lado, encontrar a Lori, hace que pueda ubicarse en lugar de padre y esposo, pero a la vez la niña le sirve de carnada para cumplir con su promesa. Siguiendo el comentario de Laso, nuestro sujeto queda dividido “entre el amor y el mandato de cumplir con la promesa dada” . Ocurre que Jerry pone en peligro a la niña y cuando parece que todo culminara con un final feliz, el azar vuelve a tomar protagonismo e invierte lo que uno podría estar esperando. El asesino muere en un accidente cuando estaba acudiendo a ver a la niña al bosque y Jerry queda como un sujeto diabólico ante Lori, un sujeto que ha elaborado un plan con ella y su hija para cumplir con su promesa de atrapar al asesino. Aquí es donde nuestro sujeto es interpelado, esta situación se sobreimprime al Tiempo 1, el de la promesa, resinificándolo y exigiendo una respuesta por parte del sujeto.
Esto ocurre ya que el exponer a la niña a semejante peligro le hace llegar desde Otro, (en este caso Lori) lo aberrante que resulto ser su estrategia. Aquello que se suponía debía cuidar, aquello que conformaba sus objetos de amor fueron encausados al goce del asesino. Pone el mandato en primer lugar, el cumplimiento de la promesa descuidándose de su posición de ser padre y esposo.

Este punto puede permitirnos la explicación a la ausencia de un tiempo 3, el de la responsabilidad Subjetiva en sí misma, ante la escena, vemos a un sujeto conmocionado por las palabras que le llegan de Lori, “eres un bastardo”, “eres un maldito loco”. La culpa aparece aquí como tapón de aquello a lo que el sujeto es interpelado y por lo cual obtura la emergencia subjetiva. Dice Oscar D´amore al respecto: “la culpa moral tapona el acceso a un orden de deseo. La situación misma es un castigo, el precio de la culpa por la que paga. El deseo puede esperar…” .
Esto nos da una pauta de porque Jerry pierde la razón y queda en una espera infinita repitiendo una y otra vez: “el vendrá, ella lo dijo, lo hizo”.
Por último, la hipótesis clínica que une los dos tiempos podría enunciarse de acuerdo a este último punto: La explicación de por qué Jerry toma este caso, el día de su retiro implica un deseo inconsciente por parte del sujeto de querer seguir un poco más en su profesión. Por otra parte, la posición que este sujeto toma frente a la posibilidad de armar una vida, la elección de sus objeto de amor, ponerse en el lugar de padre y esposo se contrapone a ese deseo inconsciente de seguir un poco mas y en consecuencia poner en peligro a la niña que el adopta como su hija, colaborando con el goce del asesino que persigue.
Entonces, Jerry se ubica en su deseo de padre, pero a la vez intenta pensar como el asesino, y como consecuencia ofrece a la niña (a quien se ubico en su deseo) al goce del asesino. Entonces, en la pregunta ¿Quién soy yo para el otro? Jerry no puede responder, porque queda absorto en la culpa que tapona su emergencia subjetiva.
Luego de haber explicado un poco acerca del circuito de responsabilidad de nuestro personaje, podemos empezar a relacionar el caso con el cuento de Sartre: “El Muro” . Aquí el personaje sobre el que se centra la responsabilidad es Ibbieta.
Podemos comenzar con un paralelismo en relación al orden de la necesidad: en el cuento, los falangistas le dan un ultimátum a Ibbieta: “es tu vida por la suya”. Aquí el personaje decide que dirá una mentira sobre el paradero de su amigo y es en este punto donde marcamos un tiempo 1. Ibbieta dice: “está escondido en el cementerio”. Más tarde, nos encontramos con que por azar, su amigo estaba realmente en el cementerio y se le da muerte. Esta situación lo interpela al sujeto preguntándose por la responsabilidad sobre aquello que hizo y dijo.
En nuestro caso, ocurre que Jerry promete a los padres de la victima que encontrara al asesino de su hija, por “la salvación de su alma”. Este punto al igual que en Ibbieta pone al sujeto ante una elección: salvar su alma, o condenarla para siempre. Por ello, como ya se explico podría considerarse este punto como orden de necesidad. Lo mismo ocurre con los elementos de Azar, en Ibbieta hacen que el sujeto sea interpelado por la situación de haber elegido el cementerio como su broma. En la película, el azar facilita encontrar una carnada para el asesino y la no aparición del mismo interpelan a nuestro sujeto exigiéndole una respuesta a lo que pierde la razón y aparece la culpa como tapón.
En relación a la hipótesis clínica, en Ibbieta se marcaron dos: en primer lugar el deseo por querer vivir un poco más. Ibbieta decide mentir y con ello descubre que los falangistas no lo matan. En segundo lugar, la elección de la palabra cementerio, involucra una decisión de carácter inconsciente, podría decirse que la broma estaba cargada de deseo pero Ibbieta no lo sabía. Ahora bien, podríamos plantear una relación con nuestro personaje de la película. En primer lugar Jerry elige hacer la promesa y con ello se permite seguir un poco más en su labor, aun cuando ya se había retirado. En segundo lugar vemos a nuestro personaje dividido en la posición de ser padre o cumplir con su mandato. A diferencia de Ibbieta, a quien si podemos marcar un tiempo 3 de responsabilidad subjetiva, ese deseo de querer vivir más y por lo tanto de elegir el juego de azar “en el cementerio”, en Jerry no podemos hacer esto ya que nuestro sujeto queda fijado en un punto de no poder responder por eso que lo interpela, la culpa hace de tapón a la responsabilidad subjetiva, y pierde la razón, esperando eternamente el momento en que el asesino llegue y él pueda redimirse y cumplir con su promesa.
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Bibliografía
• D’Amore, O: “Responsabilidad y culpa”. La transmisión de la ética. Clínica deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Domínguez, M. E.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”.La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Michel Fariña, J: Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos. 1992.
• Mosca, J. C: “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires. 1998.
• Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de cláse teórica. Publicado en la página web de la cátedra.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Laso, Eduardo. Los impasses del deseo y el deber, en pagina web: www.eticaycine.org



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