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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología

PSICOLOGÍA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS
Segunda evaluación
Cátedra 1 - Fariña, Juan Jorge Michel

Com 2 -Daniela Botheatoz / Fernando Pérez Ferretti
Julieta Sciancalepore: dni 30 620 191
“Código de honor”

La película cuenta la historia de Jerry Black, un policía veterano a seis horas de jubilarse, que decide tomar un último caso, la violación y asesinato de una niña de ocho años. Éste jura a la madre de la niña muerta que va a encontrar al asesino.
Al poco tiempo se suicida el único sospechoso, el caso se cierra y a Jerry le dan el retiro. Pero tiene una corazonada y cree que el verdadero culpable es otro, un asesino serial que va a volver a matar. Por esto es que cancela sus vacaciones y se pone a investigar por cuenta propia.
Mientras esto va sucediendo, comienza con la búsqueda de pruebas y de casos similares. Cada vez fuma más, cada vez toma más y está convencido de que tiene razón, frente a los demás policías esto pareciera ser un signo de que está perdiendo la cordura, en muchos momentos se le dice que por fin arme su vida, que realmente empiece a vivir.
A partir de esta promesa que adquirió el peso de ley en la vida de Jerry, se van dando por azar varias cuestiones que si él pudiera ver, su vida daría un vuelco y sin embargo sigue hasta el final con su mandato.
El análisis se centra en el personaje de Jerry, a partir de estos fragmentos se puede observar la hipótesis que propone el autor.
“Jerry retrocede en su deseo de padre para cumplir con un mandato del Otro, mandato que leído en una vía que lo pone en una secreta comunidad de goce con el asesino que persigue: ambos ofrecen una niña en sacrificio, uno por el goce sádico, el otro por deber…”. “Lo enloquecedor para Jerry es descubrir en sí mismo una comunidad fantasmática con aquel que persigue…”. “Jerry es en este sentido un no incauto, porque de haberlo sido, habría advertido el punto en que su goce estaba comprometido, para hacer otra cosa que sacrificar sus objetos amados”.
Hace referencia a la implicancia respecto del goce del otro, esto lo hace sacrificar cualquier cosa en pos de su deber. Además puede agregarse algo en relación a la redención, a salvarse a partir de esta prueba de sacrificar un hijo, con todo lo que eso significa para un padre.
Toda su vida fue calculable, predecible, pero algo se empieza a mover, a desestabilizar, a salirse de la estructura y él no es capaz de ver; sigue obstinado en cumplir con su cometido, que de alguna forma se convirtió en su “para que vivir”. Pero lo que por azar se le va presentando, le sirve para conseguir encontrar el culpable y también es una posibilidad de ser feliz, de cumplir con su deseo de padre, de ser amado por otros, sin embargo esto pasa desapercibido para él, o no, pero es más fuerte el deber que el deseo, ceder a este sería no cumplir con el mandato que le viene del Otro. Si la cumple sería su redención por lo tanto está dispuesto a sacrificar todo.
El análisis sobre el personaje a partir de la ubicación de las coordenadas en los tiempos lógicos dentro del circuito de la responsabilidad.
Se puede pensar un primer tiempo cuando él va a la casa de los padres de la niña muerta, a darles la noticia. La madre le hace prometer por la salvación de su alma que va a encontrar al culpable, esto aparentemente dicho al pasar va a cobrar relevancia. Como expresa Laso “…Termina siendo una promesa de carácter sagrado que lo compromete en el núcleo de su ser. Jerry queda así preso de sus palabras. Él ha prometido en exceso y este exceso operará superyoicamente…”.
Su vida se va desplegando en función a este cometido, compra una estación de servicio ubicada en un lugar estratégico donde posiblemente el asesino puede pasar, es en este lugar donde por azar conoce a Lori y a su hija Chrissy. El ex marido de Lori es golpeador, en un momento de la película ella va a la casa de Jerry a pedir su ayuda, él le dice que se quede a vivir con ella, así estará a salvo. Esto es de gran utilidad para su objetivo, ya que Chrissy tiene similares características que las niñas muertas anteriormente. Lori se enamora de él. En esta situación que se le presenta se puede observar que buscando al asesino va surgiendo algo que excede los cálculos; El amor, la familia y es eso mismo de gran utilidad para su objetivo. Entonces en este sentido está dividido entre el mandato de cumplir con su deber y el deseo, deseo de ser padre, de amar, de armar su vida.
Como tiempo dos podemos ubicar varias escenas de la película, que dan cuenta de cierta desestabilización. La primer escena es cuando ve a esa niña tirada, lastimada, violada; Eso lo impacta, es algo irrepresentable. Como expresa Laso “Jerry mira la escena, pero también podemos agregar que la escena lo mira a él, conmueve su fantasma”. Es a partir de acá que de alguna forma sus acciones y pensamientos consistirán en ser o intentar coincidir con el pensar y actuar del asesino, así develar sus estrategias.
Otra escena que considero trae inconsistencia a su universo, es cuando él llega a su casa luego de haber pescado y le pregunta a la mujer por Chrissy, y Lori le dice que se fue a la iglesia; esto lo desespera profundamente, ya que se vislumbra el riesgo sobre la niña. Sale corriendo y sube a la camioneta, viaja rápido hacia la iglesia y antes de entrar imagina a la niña muerta en el altar y él entrando y matando al asesino; pero esto solo se queda en la imaginación. Escena muy fuerte que lo conmueve, y se puede pesquisar algo en relación a las figuras de la culpa, ya que frente a esa situación se está a la espera de una emergencia subjetiva; pero esta culpa no obliga a responder, pareciera un sentimiento de culpa en referencia a tal exposición de la nena que debiera proteger como un padre ,también se puede vislumbrar algún tipo de negación con respecto a estas acciones, ya que si bien esta situación lo interpela a él, se mueve algo en el cuerpo, él hace caso omiso.
Y un último momento, dentro de la coordenadas de las escenas anteriores, cuando casi al final de la película expone a la niña en el bosque a la espera del asesino, el monta un operativo para esperarlo y así develar su juego, esto no sucede, el asesino nunca llega. Por azar el asesino tiene un accidente. Los policías no le creen, se cansan de esperar y se van, además de eso, le avisan a la madre de la niña lo que estaba sucediendo. Jerry escondido, aferrado a sus creencias de que el asesino en cualquier momento llegaría; y la niña a la espera, en eso llega la madre desesperada, se la lleva y le dice que porqué haría algo así, porqué fingía todo el tiempo que la quería y que era un “loco de mierda”. Esto lo interpela a él de una forma terrible, ya que le viene del otro la sanción, de colaborar con el goce del asesino. Jerry no puede responder, no tiene cómo; por lo tanto pierde la razón, no logra él mismo comprender hasta donde llegó. En este caso frente a lo azaroso del accidente del asesino, ese real que impacta y sobre el cuál era imposible algún tipo de previsibilidad ¿qué hace él con esta marca?, es en este caso donde puede enfrentarse, pero lo evade a través de la locura, entonces ahí no hay una posibilidad de tomar partido frente a lo sucedido, no hay una responsabilidad subjetiva, ya que al perder la razón ya no dispone de algún tipo de respuesta.
Él no pudo comprender lo que estaba ante sus ojos, algo que tiene que ver con lo más profundo del ser, en ambos momentos podría haber advenido una decisión más allá del Otro. Él no se compromete con los otros amados, no asume su lugar ahí y la espera de una respuesta ahí, no logra implicarse con los otros semejantes ya que expone una y otra vez a la niña al peligro. Varios indicadores pudieron advertir que estaba en peligro y sin embargo el siguió viendo su vida desplegarse sin asumirse.
Pero la paradoja se relaciona con esto mismo, no pudo ni una cosa ni otra. Cómo es que uno puede estar tan enganchado a responder a ese Otro, y no considerar y dar cuenta de algo que tiene que ver con el vivir, con el amor, con su deseo de ser padre.
Esas cosas quedaron a un costado, o no, mejor dicho hicieron su función en el deber de cumplir esa promesa, que lo llevo al fracaso, que lo llevó a la locura, hasta las últimas consecuencias, solo y sin nada.
Estas escenas lo interpelan, algo tambalea, se desbarata y él de alguna forma está invitado a responder, pero no lo hace. Dicha respuesta no es, sin el desarrollo de culpa y a la vez la misma opera como tapón de la posible emergencia subjetiva, podemos decir que todo el tiempo cierra el circuito. De alguna forma se somete al mandato superyoico para liberarse de esta culpa y poder seguir.
Los elementos de necesidad son en relación a la lógica que mantiene el personaje principal, este mandato elevado a forma de ley, que lo ordena, le permite calcular y predecir las acciones, un deber al cual Jerry se encuentra sometido, incluso esto puede implicar el malestar.
Los elementos de azar están en cuanto al encuentro con Lori y su niña Chrissy, y el accidente que tiene el asesino al final de la película, situación que no permitió develar si es que Jerry tenía o no razón para culpabilizarlo.
En cuanto a Ibbieta podemos decir que frente al azar que produjo ese final tan drástico él se posó de otra forma, él estaba implicado en eso, sólo haciendo una broma para burlarse del otro. En esa ignorancia de Ibbieta, se puede pensar que fue una jugada acorde con el deseo y a partir de ahí se somete a las consecuencias. A diferencia de Jerry, su racionalidad lo hacía creer que todo era calculable, cuando el azar abra paso, él no hace con eso, es ahí cuando no traspasa el sometimiento. Se puede ver que descubre eso que lo sostenía y le resulta intolerable por lo tanto pierde la razón, no hace propio nada de lo que sucede, o sí pero de esa forma perdiendo la razón, esto mismo que toda la vida le permitía seguir sin demasiados sobresaltos.
Hay circunstancias en la vida que tienen que ver con el azar, con lo impredecible que se posa ahí, en frente. Entonces depende de cada uno poder percibir eso que está ahí, y saber hacer con, encontrarse en eso que pasa. Jerry no puede, no sólo que no puede, sino que se queda atado al Otro, no logra despegarse y por fin de alguna forma ser protagonista de su vida. Por lo tanto lo que lo hace volverse loco es lo insoportable de esta situación que no lo dispone a responder. Se percata en algún punto de esta forma de vivir, en relación a un guión ajeno, creyendo que le es propio; esto mismo que le permitía vivir, se le presenta ahí y no puede hacer algo con eso, no lo soporta, no se puede despertar, como expresa Alejandro Ariel “…abrir la puerta.”

Bibliografía

• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. J.: El doble movimiento de la Ética contemporánea. Una ilustración cinematográfica. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos.
• Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Ariel, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.



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