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PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS

SEGUNDA EVALUACION

SEGUNDO CUATRIMESTERE 2009

COMISION 13

TRABAJO REALIZADO POR:
ABKIEWICZ, MARINA L.U. 27.202.066
OGIDO, AGUSTINA L.U. 30.429.993

SELECCION: PELICULA “COMETAS EN EL CIELO” (2008)

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.”
Eduardo Galeano
“Quien no sabe bailar le echa la culpa al piso”
Orson Wells

En el siguiente trabajo utilizaremos la película Cometas en el cielo del director Mark Foster, estrenada en el año 2007, para recortar una singularidad en situación. En este caso se trata de una acción realizada por Amir, un niño de 12 años. La analizaremos ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad. Luego, trabajaremos la hipótesis clínica que establece respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
A continuación desarrollaremos el argumento de la película:

La película comienza sobre el telón de fondo de un Afganistán respetuoso de sus ricas tradiciones ancestrales, mostrando la vida en Kabul durante el invierno de 1975. Cometas en el cielo es la historia de dos padres y dos hijos (Amir y Hassan) y la trama que los une. Amir es el hijo del comerciante rico y Hassan, un hazara de clase inferior que ha sido su sirviente y compañero de juegos desde la más tierna infancia, es el hijo del sirviente de la casa. Obsesionado por demostrarle a su padre que ya es todo un hombre, Amir se propone ganar la competición anual de cometas. El niño gana la competencia y Hassan va a buscar la cometa ganadora para dársela a Amir. Hassan no regresa cuando debe y entonces Amir va en su búsqueda y allí encuentra que Hassan está siendo violado por otro niño. Amir asustado no reacciona. No sólo nada hace en defensa de su amigo, sino que luego de transcurrido los días y plagado por los celos que lo invadían por la afinidad que unía a Hassan con Baba (padre de Amir), Amir imputa falsamente a Hassan por el robo de un reloj valioso de la familia, aprovechándose de la fidelidad sin limites de su amigo, quien se responsabiliza de esta falsa acusación. Este hecho alejara a estos niños para siempre , puesto que si bien Baba perdona a Hassan, el padre del mismo decide partir de la casa en donde trabajaban de sirvientes.
Así, con apenas doce años, el joven Amir recordará durante toda su vida aquellos días en los que perdió su amistad con Hassan.
Después de pasar 20 años en Estados Unidos, concretamente en California, Amir recibe una llamada importante desde Pakistan, en la que un personaje le dice: “Hay una manera de hacer el bien aún”. Esta llamada lo llevará de vuelta al país que abandonó con su padre cuando niño. Así Amir regresa a su peligrosa patria en Afganistán, bajo el régimen de los talibanes para enfrentarse a los secretos que aún lo atormentan y así hacer un último intento de enderezar las cosas sin tener pleno conocimiento de ello. La segunda oportunidad se le presenta es ayudar a su viejo amigo Hassan, ahora asesinado por los talibanes. Esta oportunidad consiste en rescatar al hijo de Hassan, quien está en poder de los mismos. Es en ese momento que Amir, se entera que Hassan, su amigo de la infancia, aquel a quien él le jugó una mala pasada era en realidad su medio hermano.
Así y tras los riesgos que le implican tal rescate Amir logra salvar al niño, su sobrino, y lo lleva a vivir con él a California.

Comenzaremos ubicando el primer tiempo lógico del circuito de responsabilidad. Cabe aclarar que éste, no puede ser concebido como tal, si no es por un segundo tiempo que lo re-significará. Al principio, la acción del primer tiempo lógico parece agotarse en los fines para los cuales fue concebida, a la singularidad de un sujeto en acto. Tomaremos como protagonista de nuestro análisis al personaje de Amir.
El primer tiempo es aquel momento en el que el sujeto realiza una acción determinada, que está en relación al universo del discurso en el que se halla inmerso. Universo particular que sostiene y guía al sujeto. En este primer momento no hay interrogación alguna en relación a la acción, sino que ésta pareciera conformar aquello que hace a un rasgo propio del sujeto. La acción que realiza Amir es esconder el reloj, ese objeto de valor, para que Hassan sea inculpado por el robo y en consecuencia obtenga una reprimenda. Si bien esta acción se supone, se agota en los fines para los que fue realizada, ésta se ve confrontada con un indicador que revela al sujeto que algo “no anda bien”.
Cabe recordar el desarrollo de Gabriela Salomone en El sujeto dividido y la responsabilidad, relacionado con las acciones involuntarias, que…conllevan un propósito que el actor de la acción desconoce… (Inconciente). Evidentemente, se trata aquí de un impulso cuya causa es desconocida desde la conciencia. Adelantándonos un poco, la pregunta sería: ¿Existe una responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo? Si bien la respuesta es afirmativa, es necesario aclarar que no se trata de imputar al sujeto en el campo de la moral, ya que lo que está en juego es de orden inconciente. Por eso, el enfoque está puesto en una responsabilidad diversa de la jurídica. Se trata de la responsabilidad subjetiva que surge de la hiancia estructural en lo simbólico.
Luego en el intento por ubicar el segundo tiempo, “donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas, se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo” encontramos que es este el momento en donde el tiempo uno es resignificado, dado que el sujeto se pregunta por su acción. El sujeto se ve interpelado por ciertos elementos disonantes, implica una deuda por la que hay que responder. Se trata de la emergencia de una singularidad que conmueve la completitud del universo. En la película sucede de la siguiente manera: Amir recibe una llamada proveniente de alguien de su pasado en Afganistán que le dice misteriosamente que “todavía hay algo bueno por hacer”. Es aquí, cuando se ve interpelado por un elemento disonante pero que le pertenece, elemento que resignifica los años de su infancia, mas precisamente aquella acción que hizo que lo separara a su amigo para siempre.
Vemos cómo se produce una grieta en el terreno de la responsabilidad subjetiva, ligada a la concepción de azar: Hay una caída de los ideales que lo sostenían y de esta forma queda demostrada la incompletud del universo previo. El azar desconecta la relación causa y efecto. Hay algo allí impredecible en la llamada proveniente de Pakistán y que a su vez es una coincidencia con el sentimiento de culpabilidad que lo atormentó durante años. La culpa es el reverso de la responsabilidad. Es la culpa lo que obliga a una respuesta a la interpelación subjetiva. Es ésta la que hace que se retorne sobre la acción sobre la que se “debe” responder . Es causa de la retroacción. El papel que cumple aquí el azar marca definitivamente el destino del sujeto. El sentimiento de culpabilidad ahora se hace más fuerte lo que da lugar a la interpelación. Sin embargo la interpelación exige respuesta, genera una deuda. Es aquí donde podemos ubicar las respuestas de Amir que “cierran” la pregunta, pero como trabajo propio de la interpelación. Es una vuelta al campo de lo particular, a la moral. La dimensión ética queda aquí obstruida.
El punto central es, ¿qué hace el sujeto con el azar, qué hace Amir con esto? La hipótesis es la encargada de explicar el movimiento que supone que el tiempo dos resignifica al tiempo uno retroactivamente. Resignificación que dará cuenta de que el sujeto debe responder. En cuanto que somos organismos atravesados por el lenguaje, sujetos “sujetados” al Otro (en términos lacanianos), la interpelación exige una respuesta, a la cual no hay forma de no responder. La acción realizada en el tiempo uno deviene en este segundo tiempo ajena para su agente, se abre para él una dimensión desconocida al momento de realizarla. Se pone de manifiesto un quiebre en el universo particular que sostenía al sujeto, haciéndolo tambalear al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva. El plano de la existencia yoica (imaginario) se ve atravesado por el deseo. El enlace asociativo freudiano, la hipótesis clínica, buscará hallar una explicación al exceso, esa diferencia que interrumpe y exige ligadura.
La hipótesis clínica se ubica en el movimiento que constituye al primer tiempo como tal y se encarga de explicar dicho movimiento. Es decir, que Amir nada sabe acerca de la relación de filiación que él mantiene con Hassan, sin embargo el vínculo que los unía era similar al mismo. El deseo inconsciente de Amir era “matar a su hermano” por los celos que éste tenía en relación al amor del padre. Es por esto que Amir realiza la emboscada sin saber nada acerca de esto. Aquel acto no fue realizado al azar sino que algo lo estaba causando. ¿Qué es lo que estaba en juego en este punto? Su deseo. La hipótesis clínica es la búsqueda de una explicación al exceso, a la diferencia.
Siguiendo las conceptualizaciones de Freud podemos encontrar una primera aproximación sobre el problema fraterno en su texto “Totem y Tabu” (1912). Es allí donde Freud da cuenta de la relación fraternal en torno a la conflictiva edipica, dado que la constitución de dichos lazos tenían que ver con el encadenamiento entre el parricidio, la prohibición del incesto y el posterior lazo social. Es decir, que la conformación de los lazos fraternales se relaciona con el mítico asesinato del padre, lo cual daba paso al pasaje de la naturaleza a la cultura, de la horda al orden social. Por su parte Lacan en “La familia” (1938) postula que el conflicto que surge entre los hermanos se corresponde con el impacto de la aparición de un semejante capaz de ocupar un mismo lugar en la serie que le ha sido dada al sujeto, ya sea como heredero y /o usurpador. Es por ello que consideramos que el primer tiempo lógico de la responsabilidad guarda un íntimo enlace con aquello que postula Lacan, puesto que el obrar de Amir se relaciona con esos celos que le despertaron frente al amor de su padre con respecto a Hassan.
En el interior de Amir se ha librado un conflicto ambivalente, por un lado el amor por su amigo/ hermano y por el otro el odio por el mismo. Lo que lleva al desencadenamiento del acto propulsado por el deseo de destituir aquel objeto que hace peligrar su lugar en la familia. Queda claro que este deseo es inconsciente y como tal resulta intolerable para la conciencia, es por esto, que ese deseo de “dar muerte a su hermano” se halla desfigurado y enlazado a otro más aceptado.
¿Cómo pensar el tercer tiempo del circuito?
La resignificación del primer tiempo dará cuenta del accionar del sujeto y su posición respecto a dicha decisión. Se abre una dimensión que Amir desconocía en el momento de la acción del primer tiempo. Es el “cortocircuito”, como manifestación del quiebre del universo de lo particular. Es en dicha conmoción donde queda desplegado el estatuto de la responsabilidad, como respuesta a la castración que produce sujeto barrado. ¿Cuál es la respuesta de Amir en un tercer tiempo? Finalmente Amir decide ir en busca de su sobrino, el hijo de Hassan, y salvarlo así del régimen en el cual fue secuestrado. El protagonista toma una decisión: salvar al niño. En ese acto se salva a sí mismo es decir que hay un cambio de posición subjetiva. La acción de Amir tiene el carácter de una apuesta.
Vemos que aparece un efecto sujeto (de deseo inconsciente) como respuesta a la interpelación. De lo que se trata aquí, es de un acto ético. Queda así diluido el sentimiento de culpa. Resulta pertinente no perder de vista la siguiente frase de Lacan, “La única cosa de la que se puede ser culpable… es de haber cedido en su deseo” (entrada a la dimensión de la moral) . La culpabilidad es pensada aquí como el pago de la deuda con el deseo. En el acceso a la responsabilidad subjetiva, la culpa se diluye en el efecto-sujeto. El efecto-sujeto también es una respuesta a la interpelación, pero ya estamos hablando allí de la implicancia de un movimiento en el sujeto por el cuál este ya no será el mismo, una dimensión ética. Hay un acto en el cual el sujeto se produce. El tiempo tres, que verifica la responsabilidad subjetiva, hay una toma de posición en relación a lo universal, y de esta forma se inscribe un acto que produce un sujeto “barrado”. Responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo. La potencialidad de la responsabilidad se encuentra en el tiempo dos en donde la respuesta del sujeto puede advertir un cambio de posición subjetiva. Cuando un sujeto se hace responsable subjetivamente, se pone en juego la cualidad del eje universal-singular y su lógica del no-todo. Es una respuesta que avanza más allá del goce regulado por el fantasma. En términos lacanianos se trata de el “saber hacer ahí con” (saber hacer ahí con el síntoma). La respuesta subjetiva es una singularidad que emite un sujeto del deseo inconsciente que causó la formación. “Responsabilidad es otro nombre del sujeto” Hacerse responsable en estos términos es afirmar el acto. El interés está puesto en la subjetivación de una acción, si es así, ya no será una acción cualquiera, sino que recae finalmente sobre el sujeto, poniéndose este en acto. Es la dimensión del acto ético, se trata de una decisión subjetiva, hay una ruptura con los referentes anteriores. Para que haya acto (responsabilidad), hablando en términos de constitución subjetiva, algo de la separación tiene que operar. La separación tiene que ver con hacer coincidir la propia falta con la falta del Otro, romper con los significantes del Otro. No hay nada que nos sostenga en el acto de la decisión. El acto ético es a solas, es un acto que se da en la más extrema soledad, no puede “salvarse” con un saber porque se remite a una grieta, una falla, a un hiato estructural. No existen normas pre-establecidas que nos indiquen qué hacer. Luego de esta decisión subjetiva el sujeto ya no será el mismo. Nos encontramos en el terreno de lo simbólico. En el acto libre que implica responsabilidad hay una puesta en acto de lo que puede llegar a ser, sin haber sido previamente.

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