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2º Parcial Domiciliario
De
Psicología, Ética y Derechos Humanos
(2º Cuatrimestre 2009)

Cátedra: Michel Fariña
(71)

Alumnas:
Ramos, Ana Laura (DNI 31.538.287)
Bigongiari, Lorena (DNI 31.725.429)

Comisión: 17
Profesor/a: Viviana Carew
Co-ayudante: Julia Calderone

CONSIGNA DE EVALUACIÓN
Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2002 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

Murio mi padre, yo estaba ausente,
yo ausente estaba, yo no lo vi,
pero dice mi madre que en su agonía de muerte,
alzó sus brazos y me bendijo a mí.
Malagueña (Canción tradicional venezolana)

Para este parcial decidimos trabajar con la película “Cordero de dios” dirigida por Lucia Cedrón (2008). Aquí se desarrolla la historia de Teresa y Paco y su hija Guillermina en la Argentina de los años 70. Teresa y su esposo son jóvenes de ideología bien marcada que, si bien viven atormentados por lo que puede suceder, con miedo de que los vengan a buscar, no dejan de operar en pos de sus ideales, criando felizmente a su hija a la vez que hacen reuniones clandestinas en su casa.
Una noche, Teresa (que es médica) acude en auxilio de un amigo herido escondido en un “aguantadero”. Allí la encuentran y la secuestran los militares. Desesperado, su marido recurre al suegro por ayuda, afirma que es a él al que buscan (él era periodista). Arturo lo tranquiliza y le pide que deje todo en sus manos, que lo resolverá, pidiéndole ayuda al general Delfione, al cual conoce desde hace mucho. Acuerdan un lugar, la confitería al lado del hotel Residencial, donde Arturo se estaba quedando y un horario, las cinco de la tarde, para volver a reunirse y conocer el resultado de la intervención de este amigo.
En el film el encuentro entre Arturo y Delfione es presentado sin audio: ellos hablan “de algo”. Al día siguiente del encuentro, su yerno muere por una bala perdida y su hija es liberada. Teresa inmediatamente sospecha de esta situación tan azarosa o “absurda”, como la nombra Arturo. Revisando los detalles (uno en particular lo explicitamos más adelante) llega a la conclusión de que su padre tiene que ver con su liberación y la muerte de su amado esposo. No tiene ninguna prueba fehaciente pero toda la certeza de que las cosas sucedieron así, como ella las piensa, y eso le alcanza para irse de la Argentina y, resentida con su padre, no hablarle más.
Desarrollo
Enfocándonos en el personaje de Teresa (Mercedes Moran) veremos cómo a partir del secuestro de su padre, ella se ve compelida a releer la historia de su vida y la posición que ha adoptado.
Tiempo 1: el deseo de la muerte del padre
Teresa ha sostenido durante toda su vida la sospecha de que fue su padre quien entregó a Paco, pero mantiene esta intuición para sí misma. Ha decidido no contarle nada a su hija Guillermina, la cual ama profundamente a su abuelo, y dejar que vuelva a Argentina y viva con él.
En un momento le dice a su amiga, respecto de Arturo:- “me gustaría que se muriera”. La amiga trata de hacerle ver que no puede odiar a su padre de ese modo, que se tienen que dar una oportunidad y resolver las cosas con él estando vivo, pero ella retruca “es una satisfacción ver como la vida se encarga de que cada uno pague sus cuentas”. Cuando María Paz intenta una nueva vía de reflexión al preguntarle que hubiera hecho ella en su lugar, responde: yo hubiera respetado la decisión de mi hija.

Tiempo 2: el secuestro de Arturo
El azar entra en escena: Arturo vende dos caballos por 400.000 dólares, ganancia que invierte en dos seguros de vida (para su hija y su nieta). A los pocos días es secuestrado. La cifra del rescate es tan alta –coincide con la de la venta- que las opciones serán pedir el dinero prestado al amigo del padre, el coronel Delfione, el cual ofrece su ayuda a cambio de que Teresa abandone sus intenciones en declarar en la causa en contra de los militares o vender la casa, único recuerdo de su marido, pero ella no se muestra dispuesta a aceptar ninguna de las dos: demuestra poco interés en lograr la liberación. El conflicto entre madre e hija se hace cada vez más intenso. Crece a la par que el apriete de los secuestradores. Guillermina reclama: “¿Sos capaz de dejar morir a un hombre por honrar la memoria de otro?”
Y más adelante, ante la negativa a aceptar el dinero que ofrece el general, le dice: “no se para que mierda les sirve tanta ideología, si van a dejar morir a un tipo así nomás”. Teresa es claramente interpelada por su hija, y se ve obligada a responder, “no hay forma de no responder pues la interpelación exige respuesta.”
Tiempo tres: La respuesta de Teresa o una verdad en falta
Recién ahí Teresa se da cuenta de lo que ha construido. Su silencio se ha convertido en un enemigo, pues hace que su hija no entienda su accionar y en consecuencia, se resienta con ella, como ella con su padre.
Porque lo interesante es el significado de este silencio. Teresa ha mantenido este secreto que sostiene la imagen limpia de su padre, para proteger a su hija. ¿O para protegerlo a él?
Después de que la sueltan y antes de ir a ver el cuerpo de su marido, va a la casa del campo a buscar a Guillermina y habla con Arturo.
“María Paz me dijo que la noche que me chuparon Paco me estuvo buscando por todas partes. Acá no vino. Ya sé. Porque no te quería preocupar. Se quedó a dormir en su casa y le dijo que al otro día iba a llamarte para pedirte ayuda…
¿Y? Y… ¿no te llamó? No me llamó.
¿Y por qué no estuviste el día del cumpleaños de Guillermina? Porque tuve una emergencia en el campo de los López. Y si, la nena se quedó sola.
Y no viniste a dormir acá esa noche. No. Porque se me hizo tarde. ¿Qué es este interrogatorio, Teresa?”
Luego, va a buscar las pertenencias de su esposo y se le ocurre, al ver las llaves del Ford, ir hasta donde había quedado el auto. Cuando llega, se sienta dentro y fuma su primer cigarrillo, que es el último que Paco dejó a medias en el cenicero. Y de nuevo, el azar. Alza la vista y ve, en la vidriera de la confitería de enfrente, unos peluches muy especiales. En vilo, bordeando la comprensión, sale del auto y se acerca para ver más de cerca y hacer de su sospecha una certeza. Se trata de unos corderitos iguales al que su papá le regaló a Guillermina.
Su padre le mintió. Sí habló con Paco, sí lo vio en Buenos Aires. Al menos es obvio que coincidieron en ese lugar y el corderito evidencia esa verdad. Desde allí, será “el secreto de la familia que como factor patógeno opera en la historia de algunos individuos. En estas familias algunos personajes están en el secreto, el secreto les es familiar incluso les confiere poder. El resto de la familia, de acuerdo a la naturaleza de lo oculto, suelen sufrir sin saberlo a ciencia cierta, las consecuencias de la malignidad infiltrante de lo que se le es ocultado.”
Y en palabras de Viñar “¿Cómo integrar ese pasado infernal en valores a habitar? (…) ¿cómo hace la nominación y transmisión de ese pasado para que hoy ayude a vivir? Si bien Teresa inscribió de una manera singular esa catástrofe social, como dice el autor, “cada sujeto y cada generación se apropian de la historia al advenir a ella y materializan o encarnan los mitos de los que lo preceden. Pero el modo en que los que llegan designan, nombran, habitan lo que pasó; la dialéctica de valores de una generación y la subsiguiente no reconocen la simplicidad (…)”
Sólo ahora le cuenta a Guillermina todo esto, de algún modo justifica su actuar. Entonces, es el diálogo entre ambas: “Me mentiste, me escondiste la verdad. Porque encima no tenés pruebas. No, no tengo pruebas. Nunca tuve pruebas. Entonces no sabés. ¿Y porqué nunca lo hablaste con él? Porque hay cosas que no se resuelven ni hablando. No hablándolas tampoco dejan de existir. Es verdad, no dejan de existir. Es cierto. Tenés razón. ¿Con qué derecho me mentís sobre mi propia historia? Tomá el teléfono, hacete cargo vos.”
Tomando el camino de la dimensión clínica que nos lleva considerar al sujeto no autónomo, sujetado por aquello que no querría reconocer como propio e imputable en sentido ético, planteamos la hipótesis clínica: Teresa dice odiar a su padre, pero en verdad, no se diferencia tanto de él, en el sentido que sólo intentó “proteger a la familia”, actuando de otro modo, pero con un mismo fin. Con su silencio mantuvo a salvo a su padre y a su hija y es esta nueva situación, del secuestro, la que pone en juego una relectura. ¿Cuál es el sentimiento real de ella por su padre, no hay otras cosas en juego además del odio? Teresa es responsable de su deseo de mantener ese padre intacto, de no haber dicho nada durante todos esos años y Guillermina le muestra eso. Ocurre que “La responsabilidad subjetiva interpela a sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconsciente.”
Entonces, se trata de encontrar un modo de responder a la interpelación, de responder por su acto, logrando “saber algo sobre el lugar que se ocupa en relación a él y hacerlo propio.”
En el tiempo uno vemos como Teresa dice lo que siente, es respuesta en función de su sentimiento de venganza hacia su padre. El entregó a Paco, ahora que muera. Como dice Domínguez: “Un tiempo uno donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo del discurso en que el sujeto está inmerso…” Este tiempo esta en concordancia con su universo, Teresa odia a su padre.
En el tiempo dos, Teresa se ve cara a cara con la incomprensión de su hija. Este tiempo hace que Teresa repiense, y nos surge el interrogante ¿ella realmente quiere que su padre muera? Se trasluce “…la incompletud del universo…” . Diremos que el tiempo dos resignifica al primero, hay un cortocircuito y que esta falla “no es otra cosa que el lugar del deseo”.
Teresa no atiende al consejo de su mejor amiga de perdonar a su padre, pero la frase de Guillermina sí la moviliza a actuar. Lo que surge aquí en palabras de D´amore es “la culpa obliga a una respuesta ad hoc a la interpelación, (…) la culpa hace a la retroacción.” Es decir que Teresa vuelve al tiempo uno, lo resignifica, y actúa ante la deuda a saldar que origina la interpelación de Guillermina. Entonces hace tres cosas: le cuenta los motivos del enojo contra Arturo, es decir, ya no sostiene más esa imagen de su padre como ejemplar y le devuelve a su hija una parte de su historia (sobre su propio padre) que le pertenece y a la vez, deja de lado la necesidad de venganza, aceptando separarse del recuerdo más preciado de su esposo y vender la casa para pagar el rescate y salvar al padre. Pero además, decide ser fiel a esas ideas que la unían a Paco, y conserva su intención de declarar en el juicio.
Este tercer tiempo nos permite explicar nuestra hipótesis clínica. ¿No es que ella deseaba la muerte del padre? La respuesta en NO. Cuando el azar interviene y pone la suerte del padre en sus manos, Teresa produce un acto ético, que como momento de la vida de un ser humano, se alza sobre la dimensión particular que lo sostiene. Ahora, como posible responsable de una muerte, se sobrepone al deseo de venganza y yendo más allá de su propia historia, aflora el deseo de vida para él, el deseo de proteger la vida de un ser humano.

Anexo: La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal
Hasta aquí ubicamos los tres tiempos del circuito de la Responsabilidad en torno al personaje de Teresa, pero dada la estrecha relación que tienen sus decisiones con las elecciones de su padre Arturo en el pasado, nos detendremos para hacer unas puntualizaciones en torno al elemento clave que es el corderito, que además da sustento al nombre de la película, cuya acción se desarrolla entre dos momentos de violencia en el tejido social.
Cuando Arturo conversa con el General Delfione, éste le pregunta sugestivamente por su yerno. Aquí podemos repetir el ejercicio anterior y ubicar un Tiempo 1. Arturo toma una determinación: habiendo acordado previamente con su yerno un encuentro al día siguiente en una locación específica, intercambia la información a cambio de la libertad de su hija. Por los fragmentos que logramos atrapar, se alcanza a intuir la frase final: “lo más importante es mi hija”. Y todo estaría bien, puesto que nuestro interés no es el de hacer un examen moral, pero ocurre algo más, que alude a la dimensión de lo subjetivo, que es lo que nos interesa ahondar.
Sartre afirma que el existente se tiene que elegir a sí mismo y que quien se quiere amparar en que el medio le ha impuesta una determinada elección está en la mala fe, porque es una excusa.
En realidad, “la elección que se hace sin garantías, pues no hay nada que garantice lo justo de esa elección, constituye al sujeto”
Para Sartre entonces el sujeto siempre puede decidir. Y la decisión de Teresa la podemos emparentar con este tipo de elegir sartreano.
Ella hará algo con lo que se le ha impuesto. Se está erguida como una Antígona que habita su situación, su catástrofe subjetiva. El caso de Arturo es distinto, es más similar al personaje de Ibbieta, resuelve de otro modo la interpelación que encara Teresa y que por cierto, no es completa, porque como vimos que afirma su hija, no tiene pruebas certeras.
El decide actuar por su cuenta y entrega a Paco para proteger a su familia. Es interesante que ya desde el principio él advirtiera a su yerno que todo cambiaba a partir del momento en que se pone en juego su hija, pero Paco también es padre de familia (su familia también está en juego). Sin embargo, Arturo resuelve por él y por Teresa.
Desde el punto de vista jurídico, que va más del lado de la moral, podemos decir que Arturo, sometido a este mecanismo alienante que todo gobierno totalitario impone, podría ser desresponsabilizado, es decir, desculpabilizado, pues “irresponsable es todo aquel sometido a algún Otro, sea bajo la forma de azar, de determinación u autoridad.”
Pero nuestro interés no es por este sujeto joya del derecho, dueño de voluntad e intención. Nos interesa el sujeto del inconsciente, siempre imputable en sentido ético.
Entonces ubicamos primero la elección de Arturo de no decir nada, pero podemos arriesgar que por culpa le trae un regalo a su nieta, y aquí “el propósito inconsciente se abre paso, aún a pesar de la intención conciente de limitarlo” .
Arturo cae en la culpabilidad y cuando niega tener que ver o se disculpa por el daño causado (casi al final del film) abraza la culpa moral y tapona la dimensión ética, pues confesión no es igual a responsabilidad.
Podríamos incluso aventurar un Hipótesis clínica: Arturo es el padre que decide, que cuida de su familia. Y que respeta a Paco sólo porque su hija lo eligió. Pero él elegirá siempre a su hija.
Y así lo hace, entregando a Paco. Decide por aquellos que son su familia, pero sin avisarles. Y siente culpa por ello y decide guardar el secreto de lo que hizo. Y aún cuando Teresa lo interpela, niega tener que ver.
Pero el azar entra en juego, cuando Teresa va buscar el auto y descubre el corderito, que anuncia la verdad de lo que Arturo hizo y no quiere decir. Y nos deja pensando, ¿Porqué llevarle ese regalo a su nieta? ¿Porqué Arturo compra un regalo en la confitería en la que se iba a encontrar (o se encontró, no lo sabemos) con Paco?
Ese corderito no es inocente, a él se anuda el secreto de un sacrificio.

Bibliografia

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• Walsh, R.: Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, en Operación masacre, La biblioteca argentina, Barcelona, 2001.



NOTAS

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