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El texto seleccionado para esta segunda instancia evaluativa es una novela de Guillermo Martínez, de editorial planeta, 2005. Se llama Crímenes imperceptibles.

La trama es la siguiente. Un matemático argentino viaja a Londres con una beca para realizar una maestría en lógica. Se hospeda en una casa cuya dueña, Sra. Eagleton, está enferma de cáncer e inválida. Vive con su nieta Beth, viloncelista en la orquesta de la ciudad. El protagonista allí conoce al Sr. Seldom, matemático reconocido mundialmente. Entre sus escritos publicó un libro respecto de la relación entre la lógica de las matemáticas y los crímenes seriales. Esta relación es que ambas se basan en conjeturas, pero sobre esas conjeturas, se diferencia la verdad, de lo demostrable. Se presentan una serie de “crímenes” que ubican a Seldom como destinatario de notas con los indicios que propone el “asesino” seguir, con la intención de que descubra la serie lógica entre los símbolos de las notas que acompañan cada crimen, para, finalmente dar con el asesino. A su vez, el Sr. Seldom comparte sus sucesivas conclusiones con el becado. El Sr. Seldom estuvo casado con una argentina, por lo que dominaba el idioma castellano; falleció en un accidente junto a los padres de Beth, hace casi 30 años; él fue el único sobreviviente. Por otro lado hay un detective, Sr. Petersen, que también va compartiendo sus conclusiones con Seldom, pero éste para con aquél, no todas. Quien finalmente descubre al “asesino” es el becado.
Es importante tener en cuenta tres escenas. En primer lugar, el Sr. Seldom había dedicado su vida al estudio de la lógica matemática y se encontraba en etapa de demostración de teoremas. En segundo lugar, los padres de Beth y el Sr. Seldom y su esposa, habían sido muy amigos, pero con el transcurso de los últimos 30 años, luego del accidente, sus visitas a la casa de la familia de Beth, fueron cada vez más esporádicos hasta que casi no los frecuentaba, salvo muy esporádicamente. Por último, distintas circunstancias fortuitas conectaron al Sr. Jhonson con los “crímenes” anteriores. Estas arbitrariedades permitieron al detective Petersen conjeturar que el asesino serial “es” el Sr. Jhonson.

El personaje que tomo para ubicar el circuito de la responsabilidad es el Sr. Seldom y la situación que identifico como la singularidad en situación, “el cuarto de la serie”

El tiempo 1 del circuito de la responsabilidad conjuga el azar y la necesidad situacional de Seldom. El azar, aquello inesperado, hizo que el Sr. Seldom recibiera una nota de Beth, cuyo texto recién se dá a conocer en la última línea de la novela. La misma decía: “Hice algo terrible. Por favor, por favor, necesito que me ayudes, papá”. El señor Seldom toma entonces una decisión. Decide inventar un nuevo texto para la nota que incluye un símbolo, de manera que inicie una serie lógica. Acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que está inmerso. Piensa en incluir el asesinato en una serie de ellos para ocultarlo, a la manera de ocultar un grano de arena en una playa. Se pone en juego la necesidad situacional que lo lleva a esta conducta, conciente, orientada a un fin determinado y que se agota en este fin, que es engañar al detective. Los “crímenes” serán “imperceptibles” porque en realidad, serán muertes naturales pero, que el Sr. Seldom utilizará para construir una serie lógica de símbolos cuyo fin será encubrir un único crimen, el primero, cometido por Beth sobre la Sra. Eagleton. Bajo aquella acción se conectan causa, encubrir el crimen de su hija, y efecto, engañar al detective. De esta situación el Sr, Seldom no tiene más alternativa que seguir adelante, no puede salir. Crea ilusiones que paradójicamente objetivan la realidad.

Desde la dimensión ética de lo particular se evidencia aquí el campo de la moral. En el campo de la moral los valores de las acciones están dados por los valores compartidos socialmente. Esto se relaciona con la verdad objetiva que construye Seldom, como sujeto autónomo, moralmente responsable frente a los otros, de las consecuencias de sus actos a lo largo del proceso de investigación de lo crímenes; es la capacidad del sujeto de derecho de responder por sus actos, sus decisiones y elecciones. Seldom sostiene que aceptar lo que dice el teorema o las pericias se fundamenta en que ningún juez podría determinar su verdad o falsedad, culpabilidad o inocencia. Se evidencia en la novela el lugar ganado y sostenido socialmente por Seldom como incuestionable. Pero ocurre que las acciones llevadas a cabo por un sujeto nunca tienen una intención totalmente consciente, sino que son determinadas desde el inconsciente. Freud refiere que esta responsabilidad concierne a lo que está más allá de lo que el sujeto conoce sobre sí mismo, es decir su deseo inconsciente. El yo del Sr. Seldom se desorienta frente a eso que le es ajeno; en el sentido freudiano se trata de un saber no sabido.

Es desde este punto que la perspectiva ética nos interpela puesto que aquella responsabilidad moral frente a la realidad objetiva, juega una dialéctica constante con otra conceptualización de responsabilidad en que la acción recae sobre el sujeto, poniéndose éste en acto. Se trata de la responsabilidad subjetiva, que atañe a la dimensión de lo singular-universal de la ética. Una situación desborda el horizonte particular, moral, estético, dando cuenta de la incompletad de su lógica del todo. Acción que deviene de circunstancias ajenas al sujeto, donde éste queda enajenado de su propia acción, dando lugar a una lógica del no todo, lo singular que destotaliza el universo previo y su posibilidad de encuadrarse en lo universal. Se relaciona con el estilo de quien ejecuta la acción.

Es lo que sucede en el tiempo 2 del circuito de la responsabilidad.

El tiempo 2 del circuito de la responsabilidad, interpela al Sr. Seldom, lo interroga, pues recibe indicios de que su acción, iniciada en el tiempo 1, tuvo una consecuencia que no esperaba, algo se le escapó, algo anduvo mal, por lo que ésta adquirirá una nueva significación. Se anoticia del crimen “cuarto de la serie” sin él, haber realizado la nota que le correspondía según su lógica. La situación es la siguiente. El señor Jhonson, chofer de un micro escolar, tiene una niña que espera un trasplante de riñón, dentro de las próximas 24 hs. o moriría. Este señor era asiduo lector de temas lógicos, pitagóricos de Seldom, descubre el cuarto símbolo de la serie y se lo anuncia, junto a la dirección en que ocurriría el “cuarto crimen” (siguiendo la lógica de las notas anteriores), al hospital en que la niña estaba internada, pero en forma anónima. El hospital avisa al detective y envía ambulancias a la dirección mencionada. Mueren 10 niños y el chofer. Su objetivo fué provocar él mismo un accidente para asegurarse que su hija recibiera el trasplante.
Situación que si bien es altamente improbable, no es imposible y sobre la que el Sr. Seldom no calculó el poder real de su decisión en el tiempo1, que ahora adquiere su valor. Va más allá de ésta.
Tiempo 2 que habilita en el Sr. Seldom el sentimiento de culpa, que es un buen indicio del camino hacia la responsabilidad subjetiva, y que se devela en la distancia, la hiancia, entre el tiempo 1 y el tiempo 2. Sentimiento de culpa como la otra cara de la responsabilidad subjetiva. El hecho de seguir aferrado el Sr. Seldom a una lógica según la cual cada término, cualquiera sea, de una serie, podrá ser siempre insuficiente tuvo consecuencias: 11 muertes. Subjetividad responsable por los hechos que no pudo predecir. Campo de la impredicibilidad que se abre por lo real de la pulsión, la singularidad del objeto de goce en tanto núcleo de la singularidad del sujeto.

A partir de la resignificación apres-coup de la acción del tiempo 1 por el tiempo 2, la responsabilidad subjetiva de Seldom, se juega en el corazón de la dimensión propiamente ética.

Aquella grieta me permite conjeturar la siguiente hipótesis clínica respecto de la responsabilidad subjetiva de Seldom: protagonismo de lo abstracto en el intento de la asunción de la “función paterna”. Pienso que los “símbolos” lo constituyen como matemático prestigioso, restringiendo en un punto, la complejidad de la subjetividad al “registro de lo simbólico”. Sin embargo, por la exclusiva razón de ser el sujeto efecto de la estructura del lenguaje, cada símbolo que diseñó para la serie lógica de las notas que acompañaron los “crímenes”, tomaría desde la posición de la asunción de la función paterna, otra dimensión. Se trata de la articulación entre los tres registros que propone el “primer” Lacan. El “simbólico”, por un lado, con el “registro de lo real”, aquello que no puede ser captado por el significante, en Seldom: una parte de su verdad queda siempre por fuera de la secuencia lógica. Por otro lado, con el “registro imaginario” que otorga significación a la cadena significante: Seldom crea una “cadena de ilusiones”. La metáfora paterna, como la operación que permite inscribir la falta, la castración, la ley, a través del significante Nombre del Padre, habilita el juego de engaños que regula la economía libidinal. Ante la pregunta ¿De qué debe hacerse responsable el sujeto? El Sr. Seldom debe hacerse cargo de su deseo de función paterna, sin embargo, da una respuesta que adormece con sentido la falla estructural. Es el lugar del padre real, el padre muerto de la imposibilidad. El Sr. Seldom en tanto agente de esta función, desconocida hasta el momento de iniciar la serie, la intenta jugar desde lo abstracto: eje de la relación entre la posibilidad de crímenes seriales, la lógica matemática y el ilusionismo. Por ello no podemos hablar de una responsabilidad subjetiva, es decir, de un acto ético.

Volviendo a la dialéctica entre las dimensiones particular y singular-universal de la ética contemporánea resta por aclarar un punto. Aquel agujero de sentido en el espacio entre el tiempo 1 y el tiempo 2 roza con lo real y deja una marca, con la cual Seldom no sabe que hacer, manteniéndose en el efecto particularista de la dialéctica. Permanece dormido en los signos ajenos creyéndolos propios, signos que suenan. Esto implica que no se presenta en esta singularidad en situación, un tiempo 3, pues Seldom queda imposibilitado de posibilidad de hacer algo que lo induzca a hacer propia aquella marca. No hay entonces posibilidad de verificar la responsabilidad subjetiva, puesto que no aparece una toma de posición en relación a lo universal que inscriba su singular. No hay lugar para el silencio que permita el pasaje de creado a creador. Esto quiere decir que no hay puesta en juego de la dimensión clínica que produciría un sujeto efecto de su acción. Si bien la acción del tiempo 2 cuestiona la acción del tiempo 1 y la resignifica, ambos han sido ligados por la hipótesis clínica. Sin embargo éste es un tipo de interpretación que evidencia la falla, en tanto lugar del deseo, del circuito de la responsabilidad, a la vez que conforma así su eficacia. Pero es una hipótesis que sutura fantasmáticamente la pregunta por la causa de su deseo, adormece con sentido la falla estructural. Sería necesario un tiempo 4 de interpretación analítica que ubique, transferencia mediante, un síntoma en su vertiente de completar al Otro.

BIBLIOGRAFIA

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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

PSICOLOGIA ETICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra I - Prof. Titular: FARIÑA, Juan Jorge Michel

Docente Comisión: Ormart, Elisabeth
Comisión Nº: 5.
Alumna: Marcela Martínez, DNI. 17.659.758.
Cuatrimestre y Año de cursada: 2° Cuatrimestre del 2009.

Bibliografía
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