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Psicología Ética y Derechos Humanos

Segunda evaluación

Película asignada: Crímenes y pecados

Profesor Titular: Fariña, Juan Jorge Michel
Comisión: 10
Docente a cargo: Prof. María Elena Domínguez
Fecha de Entrega del Trabajo: 10 de junio de 2010
Integrantes:

Araki, Laura DNI 32724657
Durand Lago, Luis DNI 32267617

En la película “Crímenes y pecados”, Judah Rosenthal (caracterizado por Martin Landa) es un médico oftalmólogo cuya vida exitosa como padre, profesional y amigo se ve conmovida debido al desencadenamiento de un suceso, en relación con una aventura amorosa que mantiene bajo secreto.
Los comentarios de Michel Fariña y Laura Sperber acerca del film se centran en el análisis de la responsabilidad subjetiva del personaje de Judah, si bien el primero también se encarga de señalar cierto paralelismo entre dicha historia y aquella encarnada por Woody Allen (Cliff Stern), Alan Alda (Lester) y Halley Reed (Mia Farrow).
Basándonos en Freud, podemos entender la responsabilidad subjetiva como aquella responsabilidad que atañe al sujeto en relación de aquello que desconoce de sí mismo. Hablamos entonces, de una pregunta que se abre en determinado momento de la vida del sujeto, ante la cual debe responder y lo enfrenta con su falta; situación que Judah decide taponar.
En concatenación con esto, la hipótesis clínica implica el momento en que el sujeto debe hacerse responsable de su castración.
Podríamos inferir una posible hipótesis clínica respecto a Judah en las observaciones realizadas por Laura Sterber, quien se refiere a la imposibilidad de éste de reconocer que en la constitución psíquica de todo sujeto no todo es posible, por lo que cada sujeto debe asumir propia castración. Podríamos decir que lo que sucede con Judah es que se encuentra con su falta estructural, con la verdad de su inconsciente. Esto sería lo que le impediría asumir una posición ética y aceptar sus faltas y errores, el motivo por el cual se vería inhabilitado a acceder a la idea de no ser el marido perfecto ni el hombre leal e intachable que el otro (o los otros) le devuelve como imagen.

Pensando ahora en la situación desatada en la vida de Judah en la que el personaje se ve “amenazado” a hacer algo para que su imagen no sea dañada, se puede pensar en el siguiente Circuito de responsabilidad:

• Tiempo 1: Judah toma la decisión de pagar por el homicidio de Dolores (su amante) con el fin de que no delate el romance que mantenían. De esta forma su “fidelidad” se mantiene intachable y evita, además, que se develen los movimientos financieros cuestionables de los que Dolores tenía conocimiento. Así, logra sostener la imagen del “hombre perfecto” que todos tienen de él (incluyendo la de él mismo).
Podemos postular entonces que en el Tiempo 1 se ubica la lógica de lo Particular, el universo en donde el sujeto está inmerso, cómo éste se maneja con su yo. En el universo de Judah, estaríamos hablando de la “felicidad de los bienes”, de acuerdo a lo descripto anteriormente.
• Tiempo 2: Este sería el momento en que Ben (hermano de Judah) le informa que el homicidio de Dolores ha sido concretado y al personaje principal lo invade la culpa. Judah queda perplejo frente a la noticia enfrentándose con ese Dios que todo lo ve, el cual personifica al superyó y la Moral. Aquí podríamos ubicar entonces la resignificación del Tiempo 1, siendo que la decisión del sujeto toma cuerpo en la acción.
En este tiempo se da la interpelación, en la que hay un llamado que exige la respuesta del sujeto para volver al surco de la Moral, teniendo como efecto el taponamiento de la dimensión Ética. De esta forma, la culpa se presenta como un obstáculo que obtura la brecha abierta y no permite la emergencia de la responsabilidad subjetiva.
• Tiempo 3: Este es un tiempo que no acaece en el caso de Judah. Este se trata del efecto sujeto, de una respuesta a la interpelación que daría cuenta de la Dimensión Ética. En otras palabras, la culpa puede entenderse como la situación de contraer una deuda; mientras que la responsabilidad, refiere a la obligación de dar una respuesta. Siendo que Judah no logra responder desde la posición de la responsabilidad subjetiva, podríamos suponer que se mantiene en el eje de lo Particular; no desarrollándose el acto ético.

Además de estas consideraciones, podemos señalar la presencia de dos elementos entre los cuales es posible situar la brecha que permite la emergencia de la pregunta por la Responsabilidad.
La Necesidad, por un lado, es un elemento situacional que circunscribe la respuesta del sujeto, es aquella que permite enlazar efectos y causas, y en la que no necesariamente surge la responsabilidad.
En la película, Judah, se encuentra frente a una situación en la cual Dolores amenaza con delatar la aventura que los une si él no le dice la verdad a su esposa. Él no se encuentra dispuesto a sacrificar lo que tiene y ha forjado a lo largo de su vida por lo que se ve excusado ante la necesidad de que Dolores no hable y delate el affaire y el fraude económico en los que está implicado.
Mientras que el Azar supone que no puede regir algo del orden de la subjetividad, lo cual implica la desconexión entre causa y efecto abriéndose a lo imprevisible, a la arbitrariedad. Una de las escenas que nos hablan de este elemento en la película es la casualidad de que justamente la noche en que Judah es conmemorado por su desempeño profesional y su ejemplo como persona; Dolores envía una carta, develando el tema conflictivo en cuestión, dirigida a Miriam (esposa de Judah). Dicha carta fue desapercibida por Miriam contingentemente, lo cual da la oportunidad a Judah de interceptarla y deshacerse de ella.

Teniendo en cuenta lo elaborado hasta el momento, nos inclinaremos a establecer un paralelismo que nos permita comparar la estructura del caso de Judah desarrollado en la película “Crímenes y Pecados”, con aquella desplegada sobre el personaje de Pablo Ibbieta en el cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre.

En el cuento “El muro”, Ibbieta es detenido por los falangistas, quienes lo condenan a muerte. Ibbieta comienza a cuestionarse sobre la inmortalidad, sobre todo aquello que lo ataba en su vida, de lo que comienza desentenderse; su universo particular comienza a ser disputado. Sin embargo, en un momento cúlmine le ofrecen la posibilidad de intercambiar su vida por la de su amigo Ramón Gris (líder anarquista), delatando el paradero de este último. Esta situación no implicó un problema para Ibbieta ya que él tenía por seguro que no iba a delatar a su amigo bajo ninguna circunstancia. No obstante se permite a sí mismo jugarles una broma a sus captores. A pesar de saber que Gris tenía refugio en casa de su primo, afirma que podrán encontrarlo en el cementerio.
Lo paradójico es que aún creyendo decir una mentira, develó el verdadero refugio de su amigo. Al recibir la noticia de que le han dado muerte a Gris en el cementerio, Ibbieta termina llorando de risa.
Tomando lo ocurrido en el cuento “El muro”, podemos ubicar elementos Azar y Necesidad. Este último, se infiere en la acción a la que se ve sometido Ibbieta ya que “tiene que hablar”; mientras que el Azar estaría situado en la “confesión”: “en el cementerio”, estando seguro que el paradero de Gris era otro.
En paralelo con ello, hemos inferido la presencia de elementos de Azar y Necesidad en la película “Crímenes y pecados” tal como se explicitó anteriormente. En ambos casos nos encontramos entonces, con la pregunta que se abre respecto a la Responsabilidad subjetiva. Llegamos a creer que Judah, se encontraría, al igual que Ibbieta frente a un problema ético, a saber, la vida de Dolores o su imagen.
Por otro lado, en la historia de Ibbieta es posible ubicar un Circuito de la responsabilidad completo. Así, podemos ubicar en el Tiempo 1 la broma realizada por el personaje, en el Tiempo 2 el momento en el que el protagonista toma conocimiento del asesinato de Gris, lo cual permite resignificar el Tiempo 1, siendo que Ibbieta lee su acto, y se pregunta qué dijo cuando dijo lo que dijo; lo que da lugar a un Tiempo 3, donde podríamos situar la exclamación de Ibbieta ¡en el cementerio! llorando de la risa. Esto último entraría en relación con la culpa ya que la muerte de Gris podría implicar aquello producido siendo Ibbieta sujeto de deseo. Algo de lo sucedido tocó lo real, dejó una marca. La hipótesis clínica tendría que ver entonces con su deseo de “vivir más tiempo” (de lo cual podemos encontrar una clave en el relato, cuando dice no querer dormir para no perder horas de vida, si bien afirmaba que todo le era ya indiferente, y se aferraba a la idea de que todos vamos a morir algún día).
En comparación con esto, en el Circuito de responsabilidad propuesto para Judah, no alcanza a desplegarse un Tiempo 3. Él no llega a dar cuenta de su deseo, lo tapona mediante la culpa (una culpa que en este caso no permite la articulación con la Responsabilidad). Es decir, en este caso, no hay acto ético que irrumpa en el eje Particular como sí sucede con Ibbieta. Su último arrebato, si bien podría generar dudas en algunos, permite la emergencia de la subjetividad, de una singularidad en situación que permite el despliegue del sujeto del inconsciente como sujeto deseante.

Bibliografía

• D’Amore, O: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Mosca, J. C (1998). Resposabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Salomone, G. Z: El sujeto aútonomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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